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Energía

Últimos días para inscribirse en el registro de subsidios de luz y gas

La inscripción no garantiza el subsidio; la solicitud será evaluada por la Secretaría de Energía.

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El Gobierno argentino recordó que hasta el miércoles 4 de septiembre hay tiempo para inscribirse en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE). Este registro es fundamental para mantener los subsidios en las tarifas de luz y gas para aquellos usuarios segmentados en el nivel 2, categorizados como de bajos ingresos.

Quiénes deben inscribirse

La inscripción está destinada a los usuarios del nivel 2 (bajos ingresos) que aún no se inscribieron en el RASE o que, por alguna razón, renunciaron a la inscripción previa. Aquellos que ya se encuentren inscriptos en el registro no necesitan volver a realizar el trámite. Sin embargo, es importante destacar que la inscripción no garantiza el otorgamiento del subsidio, ya que la solicitud será evaluada por la Secretaría de Energía.

Cambios en los Subsidios

El Gobierno avanzó con la eliminación de subsidios a la energía para millones de hogares que no se inscribieron en la segmentación, según lo dispuesto en las resoluciones 90 y 91/2024 de la Secretaría de Energía. La quita total de la ayuda del Estado nacional afecta a 1.700.000 hogares que no actualizaron sus datos en el registro RASE. Estos hogares pertenecen al «Nivel 2 (N2) – Ingresos bajos» y no completaron la inscripción necesaria para seguir recibiendo subsidios.

Clasificación del RASE

El RASE clasifica a los usuarios residenciales en tres categorías:

  • Nivel 2: Usuarios de menores ingresos con mayor cobertura de subsidios.
  • Nivel 3: Usuarios de ingresos medios que reciben subsidios hasta un tope de consumo.
  • Nivel 1: Usuarios de mayores ingresos que ya dejaron de recibir subsidios y pagan la tarifa plena.

Cómo Inscribirse o Verificar el Estado del Subsidio

Para los usuarios que no recuerdan haber enviado su inscripción o quieren verificar el estado de su beneficio, se puede consultar en la página web www.argentina.gob.ar/subsidios. En ese enlace, se debe seleccionar la opción «Modificar o eliminar la solicitud» e ingresar el número de gestión, el Documento Nacional de Identidad (DNI) y el correo electrónico.

Si el usuario no recuerda el número de gestión, puede utilizar la sección «¿Olvidaste tu nro. de gestión?», donde se le pedirá el DNI y la dirección de correo electrónico. En caso de no recordar el correo utilizado para la inscripción, puede consultar a la Mesa de Ayuda a través del enlace «¿No recordás el correo? Consultá a la Mesa de Ayuda».

Tras completar los datos requeridos, si el usuario estaba inscrito en el RASE, recibirá un correo electrónico de la Secretaría de Energía con el número de gestión correspondiente, lo que indicará que no es necesario realizar ningún trámite adicional.

Medidas de Seguridad

Para evitar posibles estafas virtuales, el Gobierno advirtió que en ningún momento se solicitará a los usuarios contraseñas personales y que toda la gestión se debe realizar de manera digital a través de los canales oficiales.

Economía 💲

Ajuste en octubre: el gasto cayó 5,5% y las transferencias a provincias se hundieron 56,5%

El informe de la consultora Analytica reveló dónde cayó la tijera: las transferencias a los distritos se hundieron un 56,5% real y los subsidios de energía y transporte se desplomaron, mientras el superávit se sostiene sobre las espaldas del interior.

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El gasto primario cayó un 5,5% en términos reales durante octubre, según un informe de la consultora Analytica. El ajuste volvió a concentrar el castigo en las provincias y en los subsidios económicos, y en el acumulado de los primeros diez meses del año el descenso trepó al 3,3% real. El ancla es siempre la misma, aunque el costo lo pague el interior: sostener el superávit fiscal.

La motosierra vuelve a caer sobre las provincias

La reducción mensual estuvo explicada, en primer lugar, por las transferencias a las provincias, que registraron una caída del 56,5% interanual en términos reales. En los primeros diez meses, el recorte acumulado a los distritos llegó al 61% real, el ajuste más profundo de toda la planilla. En segundo lugar se ubicaron los subsidios económicos, que se redujeron un 32,6% interanual real, con bajas del 26,2% en energía y del 55,8% en transporte. La obra pública, otro motor del empleo y del desarrollo regional, se desplomó un 21,4% en términos reales, y las transferencias a CAMMESA se hundieron un 28,5% interanual real.

Energía y transporte, en el ojo de la motosierra

El golpe a los servicios públicos quedó al desnudo en el propio papel. El informe detalló que la baja en los subsidios al transporte “se explica principalmente por la ausencia de transferencias al Fondo Fiduciario de Infraestructura del Transporte”. Ese fondo es el que financia las compensaciones al transporte automotor, y con menos aportes nacionales la diferencia se traslada a la tarifa: desde el 1 de noviembre el boleto mínimo de colectivo subió 3,9% en el AMBA. En energía, el recorte a CAMMESA empuja la quita de subsidios a las facturas de luz y gas de los hogares.

La excepción social que confirma la regla

En contraste, la medición registró un incremento en el área de protección social, aunque con matices que el propio estudio expone. La Asignación Universal por Hijo fue la única partida que mostró un crecimiento real relevante en el mes, con un alza del 2,7% real, y empujó al conjunto de asignaciones familiares más AUH a un +1,5% real. Pero la letra chica incomoda: las asignaciones familiares cayeron un 0,6% real y, sobre todo, sus titulares disminuyeron un 4,8% interanual, mientras los de la AUH crecieron apenas un 1%. La foto no deja dudas: cuando la partida es directa y sensible, se la sostiene apenas, y al resto de los programas se les vacía el cajón.

Programas que se apagan y una deuda que crece

En el acumulado del año, los programas sociales cayeron un 22,7%, con una explicación que espanta: “la mayor incidencia correspondió al programa ‘Volver al Trabajo’ (-54,3%), cuyos montos permanecieron congelados hasta junio, cuando finalmente fue eliminado”. Otro programa social se apagó bajo la promesa de un ajuste “a la casta” que, en la práctica, golpea primero a los que menos tienen. El saldo no queda solo en papel: al cierre de octubre, la deuda flotante de la Administración Nacional escaló a $2,9 billones, equivalente al 0,3% del PIB.

Quién paga el superávit

El ajuste llega en un contexto de actividad en retroceso. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central estima que el PBI cayó 2,3% en el tercer trimestre y que la desocupación trepó a 7,6%. En paralelo, el Gobierno mantiene sin repartir unos $2,2 billones de Aportes del Tesoro Nacional, el fondo previsto para emergencias provinciales, mientras El Niño ya provoca crecidas del Paraná en el Litoral. Unión por la Patria presentó un proyecto para distribuir la mitad de esa plata por ley.

El mismo viernes, ante la Sociedad Rural, Javier Milei celebró que su Gobierno hizo el ajuste “bajando el gasto, no subiendo impuestos” y prometió que las retenciones desaparecerán a medida que el superávit lo permita. El informe de Analytica muestra de dónde sale ese margen.

El racconto es elocuente: menos obra pública, menos subsidios, menos transferencias a las provincias y programas sociales que desaparecen del mapa. El superávit que tanto se festeja desde el poder se construye con la motosierra sobre el interior, la energía y el transporte, mientras el relato del equilibrio se celebra sin asumir quién paga la factura. Por ahora, los números dibujan una única receta: que el costo del ajuste lo asuman las provincias, los usuarios y los trabajadores, mientras el centro festeja el resultado.

Lo que tenés que saber:

  • El gasto primario cayó 5,5% real en octubre y 3,3% en el acumulado de los primeros diez meses del año.
  • Las transferencias a las provincias cayeron 56,5% real en el mes y 61% en lo que va del año, el mayor recorte de la planilla.
  • Los subsidios económicos se redujeron 32,6% real: 26,2% en energía y 55,8% en transporte.
  • La AUH creció 2,7% real y fue la única partida social en alza, mientras las asignaciones familiares cayeron 0,6% y perdieron 4,8% de sus titulares.
  • La obra pública cayó 21,4% real y la deuda flotante alcanzó los $2,9 billones (0,3% del PIB).
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