DDHH
La historia y el camino recorrido por el avión repatriado de los «vuelos de la muerte»
El avión fue identificado en el año 2010 gracias a una investigación llevada a cabo por la periodista, ex presa política y actual Defensora del Público, Miriam Lewin, y el fotógrafo italiano Giancarlo Ceraudo, el cual entonces formaba parte de la flota de la empresa estadounidense GB Airlink.
El avión Skyvan PA-51, formalmente recibido hoy en un acto encabezado por la vicepresidenta Cristina Kirchner y el ministro de Economía y precandidato presidencial oficialista, Sergio Massa, fue una de las aeronaves usadas en los «vuelos de la muerte», mediante los cuales víctimas del terrorismo de Estado de la última dictadura eran arrojadas al Mar Argentino.
El avión fue identificado en el año 2010 gracias a una investigación llevada a cabo por la periodista, ex presa política y actual Defensora del Público, Miriam Lewin, y el fotógrafo italiano Giancarlo Ceraudo, el cual entonces formaba parte de la flota de la empresa estadounidense GB Airlink.
Según pudo constatarse en las planillas de vuelo, ese avión comprado por la Prefectura en 1971 fue el que partió del aeroparque Jorge Newbery en la noche del 14 de diciembre de 1977 para arrojar al mar a las víctimas de la Iglesia de la Santa Cruz, un grupo de doce militantes que habían sido secuestrados una semana antes.
Entre ellos se encontraban tres integrantes de Madres de Plaza de Mayo (Azucena Villaflor de Devincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco), y las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet.
El Skyvan estaba en manos de un empresario estadounidense que conservó piezas y documentación de vuelo originales desde que el avión se encontraba en la Argentina.
Esos documentos revisten gran valor para aportar a la reconstrucción de aquellos operativos denominados «vuelos de la muerte» que partían con prisioneros desde la entonces Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) para luego ser arrojados dopados y vivos al Mar Argentino.
El piloto e investigador Enrique Piñeyro pudo constatar en enero de este año en el aeropuerto de Coolidge, en Arizona (EEUU), que aquel Skyvan que prestaba servicios de paracaidismo a cargo de la empresa Win Win Aviation era efectivamente uno de los aviones de los «vuelos de la muerte».
Coincidían su número de serie, que consta en el contrato de compra-venta, y su certificado de registro y de aeronavegabilidad.
Gracias a la intervención de un equipo del Ministerio de Economía que se ocupó de gestionar la compra y el traslado de la aeronave desde Estados Unidos, el Skyvan PA-51 partió el pasado 3 de junio de los Estados Unidos de retorno a Buenos Aires.
El viaje de regreso duró 20 días, con varias escalas de por medio y una parada técnica en Jamaica por problemas en el motor que demoraron un poco más su llegada.
Finalmente, el Skyvan arribó el viernes pasado a la provincia de Tucumán y luego de unas horas emprendió vuelo hasta la ciudad de Buenos Aires, donde aterrizó en la tarde del sábado pasado.
Según lo planificado se espera que luego de llevar a cabo las tareas finales de reconstrucción para devolverlo a su estado original sea exhibido en el predio de la ex ESMA, como testimonio de los «vuelos de la muerte» y aporte al proceso de Memoria, Verdad y Justicia sobre los hechos acontecidos durante la última dictadura cívico militar.
DDHH
La Perla: identificaron los restos de un joven de 22 años secuestrado en 1976
El Equipo Argentino de Antropología Forense logró determinar la identidad de los restos hallados en la reserva natural militar La Calera. El joven fue secuestrado junto a su esposa, que estaba embarazada de dos meses.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau, quien permanecía desaparecido desde mayo de 1976 y fue encontrado en el área vinculada con el ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.
Alejandro nació el 30 de julio de 1953 en la Ciudad de Buenos Aires. Tenía 22 años, trabajaba en IKA-Renault y esperaba el nacimiento de una niña cuando fue secuestrado.
Según publicó NA, el procedimiento ocurrió el 5 de mayo de 1976, en la pensión donde vivía en el barrio Alberdi de Córdoba. Junto con él también fue secuestrada su esposa, Susana Noemí Huarte Martínez.
El secuestro de Alejandro y su esposa
Al momento del secuestro, Susana tenía dos meses de embarazo. Además, estudiaba Medicina.
Desde aquel operativo continúa sin conocerse su paradero.
La identificación de Alejandro permite establecer qué ocurrió con sus restos a partir del trabajo desarrollado por el EAAF sobre material óseo recuperado en Córdoba.
Cómo fue identificado por el EAAF
El análisis se realizó en el Laboratorio de Genética Forense. Los especialistas compararon los restos óseos encontrados dentro de la reserva natural militar La Calera con muestras de referencia aportadas por familiares.
Para completar el estudio también se utilizaron perfiles genéticos suministrados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).
El procedimiento permitió establecer la identidad de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau.
Ya son 30 las personas identificadas
El EAAF comunicó que la identificación de Alejandro eleva a 30 la cantidad de personas desaparecidas encontradas e identificadas en el marco de los trabajos realizados en el lugar.
La organización señaló además que todavía permanecen cinco víctimas por identificar.
El trabajo reúne a distintas instituciones. Participan el Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto, la Universidad Nacional de Córdoba y el Servicio de Antropología Forense del Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.
El Gobierno de Córdoba y la Municipalidad de Córdoba aportan logística y recursos para los estudios.
Las excavaciones en La Calera
Las tareas de excavación fueron ordenadas por el Juzgado Federal N.º 3, a cargo del juez Hugo Vaca Narvaja.
Los trabajos se desarrollan en la zona conocida como Loma de Torito, ubicada dentro del área de La Calera.
Los restos analizados por los especialistas fueron encontrados en la reserva natural militar La Calera.
La Perla y su historia
La Perla estuvo bajo la conducción del militar Luciano Benjamín Menéndez y fue uno de los centros clandestinos de detención de mayor tamaño durante la última dictadura.
Comenzó a funcionar en 1976, poco después del golpe de Estado contra el gobierno de María Estela Martínez de Perón.
Según la información proporcionada, se estima que unas 2.500 personas permanecieron retenidas allí de manera clandestina, en su mayoría desaparecidas.
El predio está ubicado en el kilómetro 12,5 de la Ruta 20 y actualmente funciona como un espacio dedicado a la memoria y la promoción de los Derechos Humanos.
Un nuevo paso en la identificación de desaparecidos
La identificación de Alejandro Jerez Boderau se suma a los trabajos realizados por el EAAF para establecer la identidad de las víctimas cuyos restos fueron recuperados en el área.
El análisis genético permitió vincular los restos encontrados con las muestras familiares y los perfiles del Banco Nacional de Datos Genéticos.
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