DDHH
Casación confirmó la condena a Alzugaray por un secuestro de la Operación Cóndor
El tribunal respaldó la calificación de lesa humanidad.
La Cámara Federal de Casación Penal ratificó la condena contra el ex policía federal Juan Carlos Alzugaray como coautor del secuestro del abogado boliviano Gustavo Manuel Medina Ortiz, hecho ocurrido en Salta en 1975 en el marco de la coordinación represiva conocida como “Operación Cóndor”. El tribunal desestimó el recurso de la defensa, confirmó la calificación de lesa humanidad y mantuvo la condena por privación ilegítima de la libertad.
La decisión del tribunal
Por mayoría, las juezas Angela Ledesma y Guillermo Yacobucci rechazaron los cuestionamientos planteados por la defensa y afirmaron la responsabilidad penal de Alzugaray por el secuestro.
Sin embargo, ambos magistrados absolveron al imputado del delito de homicidio agravado, decisión que tuvo la disidencia del juez Alejandro Slokar, quien propuso mantener firme esa acusación.
Ledesma subrayó la solidez de las pruebas producidas en el juicio oral, entre ellas los testimonios de los hijos de la víctima —de 11 y 12 años al momento del secuestro— quienes presenciaron el operativo a manos de un grupo armado integrado por agentes argentinos y bolivianos.
El voto de Slokar y el contexto transnacional
En disidencia parcial, Slokar sostuvo que los hechos deben ser analizados dentro del entramado represivo regional.
Según su voto, Alzugaray actuó como parte de una estructura jerárquica que ejecutaba un plan sistemático de persecución y eliminación de opositores políticos, articulado por dictaduras sudamericanas con apoyo de agencias de inteligencia de Estados Unidos.
“El terror y el desamparo marcaron la vida de nuestros pueblos, que fueron privados de sus derechos sociales, políticos, jurídicos y culturales”, recordó el magistrado, citando al Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Slokar advirtió que “la entrega de personas detenidas a agentes del país vecino, con el fin de asegurar su desaparición o eliminación, constituyó una metodología habitual”.
El juez citó investigaciones de Stella Calloni y Baltasar Garzón, así como documentos desclasificados de Estados Unidos que acreditan el respaldo norteamericano a la coordinación represiva.
Entre ellos, mencionó la reunión de 1976 entre Henry Kissinger y el canciller argentino de la dictadura, César Guzzetti, donde —según esos registros— el funcionario estadounidense avaló la represión ilegal.
El secuestro de Gustavo Medina Ortiz
Los hechos ocurrieron el 10 de octubre de 1975, cuando Medina Ortiz fue secuestrado en su domicilio de Salta, frente a su familia, por un grupo de hombres armados, algunos uniformados.
El fallo identifica entre los captores a Alzugaray —entonces inspector de la Policía Federal— y a un agente boliviano.
Desde esa noche, no volvió a conocerse el paradero del abogado.
Medina Ortiz era un militante sindical de izquierda que había huido de Bolivia tras la persecución del régimen de Hugo Banzer y se había radicado en Argentina. Antes de su secuestro, había recibido amenazas, hostigamientos y un allanamiento en el que Alzugaray lo intimidó directamente, según consta en la sentencia.
Un nuevo avance en causas de lesa humanidad
Con esta resolución, la Cámara de Casación reafirmó la calificación de lesa humanidad para el secuestro y consolidó la responsabilidad de Alzugaray dentro del esquema represivo de la Operación Cóndor, la coordinación interestatal que integraron las dictaduras de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil.
El fallo representa un nuevo avance judicial en el juzgamiento de crímenes cometidos durante la represión regional y profundiza la línea jurisprudencial que ubica estos hechos dentro de un plan sistemático transnacional.
DDHH
Democracia ¿en riesgo?: Corte de EEUU le dio luz verde a Trump para revisar la ciudadanía de los votantes
Por seis votos contra tres, el máximo tribunal habilitó el sistema SAVE, que cruza datos de la Seguridad Social para detectar extranjeros en los registros electorales. Un juzgado lo había frenado por violar leyes de privacidad; ya marcó como sospechosos a votantes que eran ciudadanos.
A cinco semanas de las elecciones de medio término, la Corte Suprema de Estados Unidos le entregó a Donald Trump una herramienta clave para su cruzada contra el supuesto voto de extranjeros. El tribunal habilitó el uso de una base de datos federal que ya señaló como sospechosos a ciudadanos con derecho a votar y que un juzgado había declarado ilegal por violar la privacidad de millones de personas.
La decisión se conoció el viernes 25 de septiembre, en una orden sin firma adoptada por seis votos contra tres en la causa que enfrenta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con la Liga de Mujeres Votantes. La mayoría suspendió el fallo de primera instancia que bloqueaba la versión ampliada del sistema de Verificación Sistemática de Extranjeros para Beneficios, conocido como SAVE. Las tres juezas progresistas del tribunal, Ketanji Brown Jackson, Sonia Sotomayor y Elena Kagan, votaron en disidencia.
Qué es SAVE y cómo lo transformó Trump
SAVE es administrado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración y fue concebido para verificar el estatus migratorio de personas que solicitan beneficios públicos. El gobierno de Trump lo reformuló: incorporó información de la Administración de la Seguridad Social, incluidos los números de seguro social, y permitió que los estados cargaran sus listas de votantes completas para revisarlas en forma masiva y sin costo.
Según la cadena pública NPR, el fallo también despeja el camino para que la administración retome un proyecto sin precedentes: la confección de listas de ciudadanos adultos en cada estado. Las organizaciones demandantes advirtieron que el Congreso nunca autorizó al gobierno federal a construir una base maestra con datos de toda la ciudadanía. El DHS, además, intentó condicionar fondos antiterroristas destinados a los estados a que aceptaran usar SAVE para auditar sus padrones.
El fallo que la Corte dejó en suspenso
La demanda fue presentada en septiembre de 2025 por la Liga de Mujeres Votantes y el Centro de Información sobre Privacidad Electrónica (EPIC). El 22 de junio de 2026, la jueza federal Sparkle Sooknanan, del Distrito de Columbia, bloqueó el sistema modificado al concluir que la acumulación y divulgación de datos sensibles violaba la Ley de Seguridad Social, la Ley de Privacidad y la Ley de Procedimiento Administrativo. Una cámara de apelaciones se negó por dos votos a uno a suspender esa decisión, y el procurador general John Sauer acudió entonces a la Corte Suprema.
La mayoría sostuvo que el gobierno federal «tiene la obligación de responder a las solicitudes de los funcionarios electorales estatales y locales que buscan verificar la ciudadanía de los votantes» y que la orden de primera instancia le impedía usar «el programa que considera más adecuado para esa tarea». Los jueces se apoyaron en una ley migratoria de 1996 que, a su criterio, autoriza al DHS a compartir información de ciudadanía con los estados, y anticiparon que probablemente revocarán el fallo de Sooknanan cuando resuelvan el fondo.
La disidencia: los daños que la mayoría no quiso ver
En su voto, Jackson acusó a la mayoría de concentrarse «solo en los daños que el Gobierno supuestamente sufrirá» sin la suspensión, «sin considerar los daños que el sistema SAVE modificado causó, y probablemente seguirá causando, a votantes legales». Entre esos perjuicios mencionó que ciudadanos recientemente naturalizados deban acreditar su ciudadanía antes de votar o que directamente se les cancele la inscripción.
La jueza también sostuvo que la inclusión de los números de seguro social viola las normas de confidencialidad y que «nada autoriza el sistema SAVE modificado» ni deja sin efecto las disposiciones de la Ley de Seguridad Social y de la Ley de Privacidad. El problema no es teórico: los inmigrantes que obtuvieron la ciudadanía pueden figurar todavía como extranjeros en los registros federales, porque esos datos no siempre se actualizan.
Texas ofrece un antecedente concreto. Cuando el estado pasó por SAVE su padrón completo de 18 millones de votantes, el sistema marcó a 2.724 personas como posibles extranjeras. Los condados les dieron 30 días para demostrar su ciudadanía y, según la ley estatal, dieron de baja a quienes no respondieron a tiempo. Funcionarios texanos confirmaron luego que algunos de los votantes señalados ya habían presentado prueba de ciudadanía.
Un problema convertido en bandera política
Trump insiste en que el voto de extranjeros es una amenaza para la limpieza de las elecciones, aunque las auditorías de los padrones muestran que se trata de un fenómeno raro. La Corte le dio así un respaldo institucional a una narrativa que no se sostiene en los datos, con el riesgo de que el costo lo paguen ciudadanos con pleno derecho a votar.
El impacto inmediato sobre las elecciones de noviembre podría ser acotado. La ley federal de registro electoral prohíbe a los estados realizar depuraciones sistemáticas de sus padrones dentro de los 90 días previos a una elección federal, aunque la Corte aclaró que SAVE sí puede usarse para consultas individuales. Según el sitio especializado Ballotpedia, 28 estados se registraron ante el gobierno federal para usar SAVE en el mantenimiento de sus listas, mientras que los estados gobernados por demócratas se resistieron a hacerlo.
El senador republicano Mike Lee, impulsor de un proyecto que exige documentación de ciudadanía para empadronarse, celebró la decisión como una «excelente noticia para la seguridad electoral». La Liga de Mujeres Votantes, en cambio, aseguró que el litigio continúa y que hará todo lo posible para proteger el derecho al voto y la privacidad de la ciudadanía.
Lo que tenés que saber:
- La Corte Suprema de Estados Unidos habilitó por seis votos contra tres el uso del sistema SAVE ampliado para verificar la ciudadanía de los votantes.
- La jueza Sparkle Sooknanan había bloqueado el sistema en junio por violar leyes federales de privacidad y de seguridad social.
- La jueza Ketanji Brown Jackson, junto a Sotomayor y Kagan, advirtió sobre el riesgo de que ciudadanos naturalizados pierdan su inscripción.
- En Texas, SAVE marcó a 2.724 votantes como posibles extranjeros, y algunos ya habían acreditado su ciudadanía.
- La ley federal prohíbe depuraciones masivas de padrones en los 90 días previos a las elecciones de noviembre.
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