Sociedad
Violento choque y vuelco frente a Casa Rosada: tres heridos en pleno domingo
Dos personas fueron trasladadas al Hospital Penna tras el incidente registrado este domingo en la esquina de Avenida Leandro N. Alem y Rivadavia. El SAME confirmó que un tercero fue atendido en el lugar.
★ Un violento choque seguido de vuelco en pleno microcentro porteño dejó tres personas heridas este domingo por la mañana. El hecho ocurrió en la intersección de Avenida Leandro N. Alem y Avenida Rivadavia, frente a la Casa Rosada, según confirmó el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME).
De acuerdo al reporte oficial del organismo, el siniestro involucró a tres adultos: dos hombres y una mujer. Las cámaras de seguridad de la zona registraron la secuencia del impacto, aunque hasta el momento no se difundieron detalles sobre la dinámica del choque ni sobre la identidad de los involucrados.
Asistencia médica inmediata
El personal del SAME se hizo presente en el lugar para atender a los heridos. Dos de ellos —cuyas edades y estado no fueron especificados— fueron trasladados al Hospital Penna para recibir evaluación y tratamiento. El tercero recibió asistencia sanitaria en el lugar del hecho, aunque el parte oficial no precisó si requirió posteriormente derivación hospitalaria.

El operativo de emergencia no demandó la movilización de recursos adicionales ni el uso de móviles aéreos, lo que sugiere que la gravedad de las lesiones no fue de carácter crítico, aunque esto no fue confirmado oficialmente.
Zona de alto tránsito y frecuentes accidentes
La esquina donde se produjo el siniestro es de alto tránsito vehicular y peatonal, ya que conecta el microcentro con la zona sur de la ciudad. Las autoridades no informaron hasta el momento si el incidente generó demoras en la circulación ni si se iniciaron actuaciones por parte de la Policía Científica o la Justicia en lo Criminal y Correccional.
Tampoco se conocieron las causas que motivaron el choque ni si hubo algún factor vinculado al estado de los conductores, las condiciones de los vehículos o las circunstancias del tránsito.
Otros incidentes en la madrugada
Durante la misma jornada, el SAME debió intervenir en otros dos hechos en la Ciudad de Buenos Aires. En Boedo, cerca de las 2:30, un auto de aplicación colisionó contra la estructura del Metrobus en Avenida Chiclana y Félix de Alzaga. Tres personas resultaron afectadas: dos pasajeras de 19 y 23 años con politraumatismos fueron derivadas al Hospital Penna, mientras que el conductor de 32 años rechazó el traslado tras ser evaluado. La Policía Científica trabajó en el lugar bajo la coordinación de la Comisaría Comunal 5 hasta las 4:30.
A las 8 de la mañana, un principio de incendio en un complejo de habitaciones ubicado en La Rioja al 100, entre Adolfo Alsina y Avenida Hipólito Yrigoyen, obligó a la asistencia de tres mujeres de 49, 67 y 76 años por inhalación de humo y crisis nerviosa. Ninguna de ellas requirió traslado hospitalario. El foco ígneo fue controlado por los bomberos.
Puntos clave:
• Un choque y vuelco frente a la Casa Rosada dejó tres personas heridas este domingo por la mañana
• Dos adultos fueron trasladados al Hospital Penna y un tercero fue asistido en el lugar, según confirmó el SAME
• El incidente ocurrió en la intersección de Avenida Leandro N. Alem y Rivadavia, zona de alto tránsito vehicular
• No se informaron hasta el momento las causas del siniestro ni la identidad de los involucrados
• La jornada registró otros dos incidentes con heridos en Boedo y el barrio de Monserrat
Ciencia 🧬
Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre
Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.
Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.
Un diagnóstico que llega tarde, o nunca
Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.
«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».
El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.
Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro
La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.
«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.
Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso
El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.
En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.
El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.
Puntos clave
- El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
- La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
- Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
- La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
- El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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