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Inflación

Inflación en CABA desacelera a 1,6% en mayo y renueva expectativas sobre el dato nacional

La Ciudad de Buenos Aires registró en mayo la tasa más baja del año, según la Dirección de Estadística porteña, lo cual genera una señal alentadora antes del próximo informe nacional del INDEC.

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El dato porteño que calma a la economía

La Dirección de Estadística y Censos de CABA informó que la inflación local fue de 1,6% en mayo, continuando la tendencia descendente tras el 2,3% de abril. El acumulado de los primeros cinco meses alcanzó el 12,9%, mientras que la suba interanual se ubicó en el 48,3%.

Este registro es el primero que se difunde para el mes pasado, y se presenta como antesala del informe nacional del INDEC, programado para el jueves 12 de junio. La mayoría de las consultoras estiman una inflación nacional de alrededor del 2% mensual para mayo, aunque algunas proyecciones más robustas la ubican cerca del 4 – 5 %.

¿Por qué cayó el ritmo inflacionario?

Bienes estacionales y regulados: los precios estacionales (pasajes aéreos, alojamiento, verduras) cayeron un 3,6%, al tiempo que los regulados (medicina prepaga, educación, transporte) aumentaron 1,7%.

Alimentos sectorizados: la división alimentos creció 1,2%, con subas en carnes, lácteos y panificados. Sin embargo, el desplome de verduras y tubérculos (-4,9%) ayudó a moderar el impacto.

Servicios en alza: el alza se verificó en vivienda y servicios (+2,1%), salud (+2,9%), y comunicación (+3,8%), presionados por aumentos en alquileres, cuotas de prepagas y servicios móviles.

Comparación con el dato nacional y proyecciones

En abril, el INDEC confirmó una inflación del 2,8% a nivel nacional, la tasa más baja para ese mes desde 2020 . En comparación, la Ciudad registró un 2,3% en abril. La baja continuó en mayo, y muchos analistas estiman que el IPC nacional rondará entre el 2% y 2,5%.

Moody’s proyecta una inflación nacional de 30% a fin de año, aunque condicionó este escenario a los datos de abril y mayo . El Banco Central, a través del REM, esperaba una cifra cercana al 5,2% para mayo en su última medición , mientras que consultoras como EcoGo y Orlando Ferreres estimaban entre 4,6% y 4,8%.

¿Desaceleración o estancamiento?

El dato de 1,6% en la Ciudad despierta preguntas sobre el consumo interno, el impacto de políticas económicas y la sostenibilidad del proceso. Por un lado, refleja una baja en bienes estacionales y regulados, factor que favorece el corto plazo. Pero la persistencia de subas en servicios esenciales como salud, vivienda y comunicación implica que las presiones sobre los sectores más vulnerables siguen vigentes.

Es clave notar que la principal apuesta del Gobierno es sostener la desaceleración inflacionaria logrando que el IPC nacional quede por debajo del 2% mensual. Sin embargo, los economistas advierten que sin dinámica salarial y con fuerte presión por servicios básicos, la realidad puede derrapar.

Puntos clave:

Inflación mensual en la Ciudad: 1,6% en mayo, acumulado 12,9% en 5 meses, interanual 48,3%.

Caída impulsada por alimentos estacionales y regulados, con subas en servicios.

Dato porteño antecede al informe nacional del INDEC.

Expectativas nacionales: entre 2% y 4–5%, según fuentes privadas y oficiales.

El desafío persiste: desacelerar la inflación sin deteriorar ingresos ni servicio social.

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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