Judiciales ⚖️
El asesino serial de Jujuy ya había sido condenado por un crimen en 2004
Matías Jurado, detenido por el homicidio de un hombre en situación de calle, había sido condenado hace dos décadas por matar a puñaladas a un joven de 18 años. La Justicia lo liberó tras cumplir solo 10 años de prisión por ser menor de edad al momento del crimen.
Una historia de violencia que resurge con fuerza
Mientras la conmoción se profundiza en Jujuy por la detención de Matías Jurado —acusado de asesinar a Jorge Omar Anachuri y bajo sospecha por otras desapariciones—, el pasado del imputado vuelve a ocupar el centro de la escena: en 2004, Jurado ya había sido condenado por el asesinato de un adolescente. La víctima se llamaba Hugo Gutiérrez y tenía 18 años. El agresor, en aquel momento menor de edad, solo cumplió una pena efectiva de 10 años de prisión.
“No se hizo Justicia como se tenía que hacer, tendrían que haberle dado prisión perpetua”, expresó Cintia, sobrina del joven asesinado, en declaraciones a Todo Noticias (TN). “Jurado lo apuñaló a sangre fría, no tuvo piedad por mi tío”, agregó. Al referirse al reciente hallazgo de restos humanos en la vivienda del detenido, ubicada en el barrio Alto Comedero, la mujer sostuvo: “No nos sorprendió para nada lo que encontraron… ¿qué se podía esperar de una persona así?”.
Imputado por el crimen de Jorge Anachuri
El fiscal Guillermo Beller imputó este lunes a Matías Jurado por el homicidio de Jorge Omar Anachuri, de 68 años, quien se encontraba en situación de calle y había sido reportado como desaparecido desde el 25 de julio. La acusación se formalizó durante una audiencia en la que el Ministerio Público de la Acusación solicitó además la prisión preventiva del sospechoso.
“Detectamos cinco denuncias que parecían aisladas, pero luego encontramos un patrón común y era Matías Jurado”, explicó Beller, también en diálogo con TN. Según detalló el fiscal, una cámara de seguridad captó a Anachuri subiéndose a un taxi junto a Jurado. Imágenes similares registraron a otra persona en circunstancias parecidas, lo que encendió las alertas de los investigadores.
“Confirmamos que se trataba del mismo sujeto, que además tenía antecedentes penales por delitos violentos”, precisó Beller.
Allanamiento y hallazgos escalofriantes
El avance de la investigación incluyó tareas de rastreo, peritajes a celulares y declaraciones testimoniales. Uno de los momentos clave se produjo cuando el teléfono de una de las víctimas activó una señal de geolocalización cerca del domicilio del imputado. Ese indicio fue determinante para que la Justicia ordenara un allanamiento.
Durante el operativo en la vivienda de Jurado, ubicada en Alto Comedero, se encontraron restos óseos y piel humana, aunque todavía se esperan los resultados de los análisis forenses para determinar a quién pertenecen.
Una trama en desarrollo
Por el momento, la causa solo incluye una imputación formal por el crimen de Anachuri, aunque se investiga la posible vinculación de Jurado con la desaparición de al menos otras cuatro personas en situación de calle en San Salvador de Jujuy. La pesquisa está en curso y no se descartan nuevas imputaciones en los próximos días.
Puntos clave:
- Matías Jurado fue condenado en 2004 por el asesinato de Hugo Gutiérrez, cuando ambos eran adolescentes.
- Solo cumplió 10 años de prisión por ser menor de edad al momento del crimen.
- Está imputado por el homicidio de Jorge Omar Anachuri, desaparecido el 25 de julio.
- La investigación apunta a un posible patrón de asesinatos en serie.
- En el allanamiento de su vivienda se hallaron restos humanos.
Opinión
A 24 años de la masacre de Avellaneda: Dario Santillán y Maximiliano Kosteki presentes
La masacre de Avellaneda no fue un hecho aislado. Fue parte de una lógica política que intentó contener la crisis política-económica-social con represión y la criminalización de quienes sufrían consecuencias.
Por Jesús Rivero*
A 24 años del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, la memoria de la represión de Puente Pueyrredon vuelve a interpelar el presente. Hoy, la impunidad sigue presente con Eduardo Duhalde libre y como una especie de gurú político dando consejos en instituciones y medios de comunicación.
Dario Santillán y Maximiliano Kosteki no fueron victimas de un enfrentamiento fue la violencia y represión institucional (policía bonaerense) las que recibieron órdenes del poder ejecutivo para reprimir y asesinar en un contexto de crisis política-económica-social como efecto de las políticas neoliberales que se aplicaron a nivel global como efecto de la caída del muro de Berlín en 1989 y el fin de las ideologías simbólicamente y la emancipación del sistema capitalista a nivel global, a nivel nacional (particular) con los gobiernos neoliberales de Carlos Menem y De la Rúa.
Darío Santillán y Maximiliano Kosteki eran dos militantes que fueron acribillados el 26 de junio de 2002 por uno de los tantos operativos represivos contra organizaciones que reclamaban por trabajo, alimentos y condiciones dignas de vida.
La fecha toma una dimensión política particular con la reaparición de Eduardo Duhalde en la escena pública. El ex presidente que gobernaba el país durante la masacre de Avellaneda, volvió a subir a escena en un contexto marcado por la crisis del gobierno representado por Javier Milei y sostenido por el círculo rojo internacional, por ahora.
La figura de Duhalde no es casualidad, el contexto es similar. Su gobierno llegó luego del paradigmático y dramático 2001 con un país atravesado por el desempleo, la pobreza, la indigencia y una enorme conflictividad política y social. En ese momento, como en el actual, la respuesta del Estado (una forma de organización política) frente al crecimiento de los movimientos sociales y piqueteros, fue la violencia institucional.
El operativo del Puente Pueyrredón involucró distintas fuerzas de seguridad y terminó con el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
La masacre de Avellaneda no fue un hecho aislado. Fue parte de una lógica política que intentó contener la crisis política-económica-social con represión y la criminalización de quienes sufrían consecuencias.
En aquel contexto, como el actual, miles de trabajadores informales (desempleados) se organizaban en las periferias de las urbes (barrios) frente a un modelo económico que había dejado una enorme exclusión.
En lo concerniente a las condenas, los autores materiales fueron condenados por la presión y lucha popular, los autores intelectuales no lo fueron. Hoy, es nuestra responsabilidad exigir a la Justicia como poder independiente en teoría, porque en la práctica no lo es, que avance y legitime una necesidad de justicia.
*escritor y dirigente social.
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