Se trata de Mario Gómez, quien inspiró a futbolista alemán homónimo. Tenía 74 años. Arrastraba silicosis, una enfermedad pulmonar que aqueja a los trabajadores las minas.
El boliche había sido clausurado por irregularidades. El gobierno porteño levantó esa clausura. Un par de meses después llegó el desastre y las muertes.