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Crisis y temor de derrumbe en el sector cripto tras el affaire $LIBRA – Milei

El malestar crece dentro del mundo cripto, que enfrenta críticas por la falta de regulación y control, además de las implicaciones para los inversionistas.

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El Argentino Diario-Javier Milei y el escándalo cripto que lo salpica.

Lo que tenés que saber

  • El presidente Javier Milei promocionó una criptomoneda llamada $LIBRA, provocando incertidumbre en la industria cripto.
  • La moneda experimentó un aumento desmesurado de valor, solo para desplomarse rápidamente.
  • Este fenómeno de «pump and dump» generó rechazo en empresas consolidadas del sector, quienes temen perder la confianza ganada con esfuerzo durante años.
  • En octubre de 2024, Milei se reunió con Julián Peh, un desconocido emprendedor detrás de “Viva La Libertad Project”, lo que levantó sospechas entre empresas cripto de larga trayectoria.
  • El malestar crece dentro del mundo cripto, que enfrenta críticas por la falta de regulación y control, además de las implicaciones para los inversionistas.

El desconcierto de la industria cripto tras el posteo presidencial

El mundo de las criptomonedas en Argentina atraviesa un momento de gran incertidumbre debido a una decisión sorpresiva del presidente Javier Milei. A través de sus redes sociales, Milei promocionó la criptomoneda $LIBRA, un activo digital vinculado al proyecto “Viva la Libertad Project”. Este anuncio causó un gran revuelo en la comunidad cripto y generó una caída dramática en su valor en pocas horas, con un fenómeno similar al de las estafas conocidas como “pump and dump”.

Desconfianza generalizada entre las empresas cripto

Julián Colombo, director de Bitso Argentina, uno de los exchanges más importantes del país, expresó su malestar ante esta situación. «Nos duele que estos episodios lo único que hacen es que otra vez se hable de cripto como una estafa», afirmó Colombo, señalando que el presidente se reunió con personas ajenas a la industria regulada. El referente de Bitso también mencionó que las expectativas sobre la postura de Milei hacia el mercado cripto aún no se concretaron.

Por otro lado, desde Lemon, una billetera virtual consolidada, se expresaron preocupados por las repercusiones negativas que este evento podría generar sobre la industria. Juan Pablo Fridenberg, director de Asuntos Públicos, comentó que «Argentina es uno de los países de América Latina con mayor cantidad de gente trabajando en criptomonedas», y que la noticia no debería empañar las iniciativas positivas del sector.

Un fraude conocido como ‘pump and dump’

El fenómeno ocurrido con $LIBRA ha sido calificado por especialistas como un caso de «pump and dump», una estrategia fraudulenta en la que los precios de activos se inflan artificialmente para luego desmoronarse, dejando a los inversores sin sus fondos. Este tipo de acciones daña la credibilidad del sector, ya que las criptomonedas se asocian a menudo con prácticas oscuras y desreguladas.

Manuel Beaudroit, CEO de Belo, se mostró alarmado por la falta de control en la comunicación oficial del presidente, calificando el episodio de «lamentable». Según Beaudroit, «este tipo de cuestiones están diseñadas para que se comporten de esta manera, suban verticalmente y vender cuando se llega a cierto precio objetivo».

El proyecto $LIBRA y su falta de transparencia

Santiago Siri, líder de la Democracy Earth Foundation, subrayó que el proyecto debería haberse realizado de manera regulada, con un token que garantizara la identidad de los inversores ante la Comisión Nacional de Valores (CNV). «Una memecoin que tiene transacciones anónimas, que nadie sabe quién pone la plata, que nadie sabe quién tiene el 70% de los tokens en circulación, es opaco», destacó Siri.

Daiana Gómez Babegas, directora de MUBIT-Mujeres en Bitcoin, también se mostró escéptica. «Esperábamos que comunicaran que fue un hackeo porque tenía las características de lo que nosotros denunciamos habitualmente como proyectos riesgosos», comentó, alertando a la comunidad cripto sobre los peligros de involucrarse en iniciativas sin sustento real.

CABA

Baja el desempleo oficial pero crece la precariedad y la búsqueda desesperada de un segundo ingreso

El Instituto de Estadística de CABA registró una desocupación del 7,2% en el segundo trimestre de 2026, con 125.000 personas sin trabajo. Pero detrás del número oficial se esconde una realidad más preocupante: la subocupación trepó al 10,2%, más de uno de cada cuatro asalariados no tiene cobertura jubilatoria y el 51% de quienes trabajan menos de lo que quieren salió a buscar un segundo empleo, una proporción que casi duplica la de un año atrás.

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La subocupación trepó al 10,2%, y el 51% de los subocupados buscaba activamente más trabajo, casi el doble que un año atrás.

Más de la mitad de los porteños que trabajan menos de lo que quisieran salió a buscar un segundo empleo o a sumar horas extra, una señal de que el mercado laboral de la Ciudad de Buenos Aires está lejos del cuadro de estabilidad que sugieren los números de la desocupación oficial. La tasa de subocupación llegó al 10,2% en el segundo trimestre de 2026, 1,2 puntos porcentuales por encima del mismo período del año anterior, y el 51% de ese universo buscaba activamente más trabajo, cuando un año atrás esa proporción era del 34%. El salto es tan pronunciado que desnuda una contradicción central: el empleo crece, pero la calidad de ese empleo se deteriora.

El informe del segundo trimestre de 2026 fue elaborado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA) a través de la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI). La tasa de desocupación se ubicó en 7,2%, sin cambios respecto del mismo período de 2025, aunque con una baja de 0,7 puntos en relación al primer trimestre de este año, cuando había alcanzado el 7,9% y afectaba a 136.500 personas. En términos absolutos, los 125.000 desocupados del segundo trimestre representan 7.000 personas menos que en igual período de 2025.

Un número que oculta más de lo que muestra

La tasa de desempleo como indicador aislado resulta insuficiente para describir la situación real del mercado laboral porteño. El verdadero termómetro del malestar laboral está en la subocupación, en el trabajo precario y en la informalidad que los registros oficiales capturan apenas en parte. El 10,2% de subocupación horaria involucra a personas que trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y desean sumar más horas. Las mujeres representaron el 61,9% de ese grupo, frente al 38,1% de los varones. El fenómeno es además alimentado, según el propio IDECBA, tanto por trabajadores con jornadas inferiores a las 35 horas como por quienes, aun cumpliendo horarios completos, presionan sobre el mercado en busca de un segundo ingreso. El organismo fue explícito: «El incremento se explica íntegramente por la mayor demanda de empleo de quienes ya están ocupados».

La distribución geográfica dentro de la propia Ciudad refuerza la lectura crítica. La Zona Sur registró la tasa de desocupación más elevada, con 9,1%, mientras que en el Centro fue del 7% y en el Norte llegó al 5,6%. La brecha entre el norte y el sur de CABA no es solo una división geográfica, es una radiografía de la desigualdad laboral que el promedio del 7,2% disuelve en un solo número.

Más de uno de cada cuatro asalariados, sin jubilación

El 74,3% de la población ocupada en la Ciudad trabaja en relación de dependencia, 1,7 puntos más que en igual período del año anterior. Sin embargo, de ese universo asalariado, el 26,5% no tiene ningún tipo de descuento jubilatorio realizado por el empleador. El desglose es elocuente: un 10,2% aporta por cuenta propia al sistema de seguridad social y un 16,3% directamente no tiene ningún tipo de registro previsional. En términos concretos, más de uno de cada cuatro asalariados porteños trabaja en condiciones que no le garantizan jubilación, obra social ni aportes, sin importar cuántos años pase en ese empleo.

La situación no es privativa de CABA. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos del INDEC para el segundo trimestre de 2026 a nivel nacional, señaló que entre noviembre de 2023 y junio de 2026 se perdieron 245.664 puestos de trabajo asalariados privados registrados, lo que equivale a una contracción del 3,9% del empleo formal. En el mismo período, las inscripciones en el régimen de monotributo crecieron en 169.026 unidades, un alza del 8,3%. La lectura del CEPA es clara: el empleo registrado se destruye y es reemplazado por trabajo cuenta propia, en muchos casos sin derechos laborales plenos.

Las plataformas digitales y el desempleo invisible

El CEPA advirtió además sobre un fenómeno que distorsiona la lectura de la desocupación: las plataformas digitales de reparto y transporte funcionan como un «efecto amortiguador» del desempleo. Ante la pérdida de un trabajo formal, la facilidad de incorporarse a plataformas de delivery o de transporte permite que la persona no ingrese técnicamente a la categoría de desocupada, porque pasa a contabilizarse como cuentapropista. Ese trabajador queda en el universo de los ocupados, aunque con jornadas imprevisibles, sin seguro de accidentes, sin aportes jubilatorios y sin obra social. Según el informe del CEPA, el 13% de los trabajadores de plataformas desempeña jornadas de entre 0 y 24 horas semanales, lo que los ubica en la franja del subempleo extremo.

El propio informe del IDECBA para CABA refleja ese fenómeno. El 21,2% de la población ocupada trabaja como cuentapropista, y de ese conjunto el 34,4% no está registrado ni paga con regularidad las obligaciones que un registro impone. Dicho de otro modo, más de uno de cada tres cuentapropistas porteños trabaja en la informalidad plena, sin protección alguna del sistema de seguridad social. El 43% de la población ocupada trabaja entre 35 y 45 horas semanales, mientras que el 30,7% trabaja menos de 35 horas. La franja inferior a 16 horas semanales, que corresponde a las changas, concentra un segmento significativo de ese último grupo.

Las mujeres, las más golpeadas

La dimensión de género atraviesa todos los indicadores. El 60,7% de los 125.000 desocupados porteños son mujeres. En la subocupación, la proporción asciende al 61,9%. El crecimiento de la tasa de actividad, que pasó del 63,4% al 64,5% interanual, se explica principalmente por una mayor incorporación de mujeres al mercado laboral: su tasa de actividad subió de 58,8% a 60,1%. Pero que más mujeres salgan a buscar trabajo no indica una mejora en sus condiciones laborales, sino la necesidad de sumar ingresos en hogares donde el salario de un integrante ya no alcanza.

El contexto nacional agrava el cuadro

Los datos de CABA deben leerse en el marco de una tendencia nacional preocupante. El INDEC publicó que la tasa de desocupación a nivel país trepó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, lo que representa 1,73 millones de personas sin trabajo. Dentro del Gran Buenos Aires, los Partidos del Conurbano registraron un desempleo del 8,8%, muy por encima del 7,2% de la Ciudad. Gran Rosario lideró las cifras más alarmantes con 11,5%, seguida por Gran Córdoba con 10,5% y Mar del Plata con 9,9%. La fotografía nacional es la de un mercado laboral que crece en actividad pero que genera empleo de menor calidad, más informal, más fragmentado y con menor cobertura de derechos.

El CEPA calculó que la presión global sobre el mercado de trabajo alcanzó al 30,7% de la población, sumando desocupados, subocupados y ocupados que buscan más empleo. Una cifra que, leída junto al 7,2% de desocupación oficial de CABA, revela la magnitud de lo que los indicadores de superficie no logran mostrar.

Lo que tenés que saber

  • La desocupación en CABA fue del 7,2% en el segundo trimestre de 2026, con 125.000 personas sin trabajo, según el IDECBA.
  • La subocupación trepó al 10,2%, y el 51% de los subocupados buscaba activamente más trabajo, casi el doble que un año atrás.
  • El 26,5% de los asalariados porteños no tiene descuentos jubilatorios realizados por sus empleadores, y el 16,3% no tiene ningún tipo de registro previsional.
  • El CEPA documentó que desde noviembre de 2023 se perdieron casi 246.000 puestos de trabajo asalariados privados registrados a nivel nacional, reemplazados en parte por monotributo e informalidad.
  • Las mujeres representaron el 60,7% de los desocupados y el 61,9% de los subocupados porteños en el período relevado.
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