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CABA

Estudiantes de 22 escuelas de CABA continúan con «faltazos masivos» por el calor

«Decidimos realizar un faltazo en conjunto con casi 20 colegios debido a que desde hace dos semanas ante la ola de calor estamos arrancando las clases en pésimas condiciones a casi 40 grados de sensación térmica con pibes y docentes descompensándose. Incluso aparecieron alacranes», dijo Federico Lavagnino, estudiante de quinto año y presidente del Centro de Estudiantes del Juan Pedro Esnaola.

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Estudiantes de 22 escuelas continuaban hoy los «faltazos masivos» por la falta de condiciones en los establecimientos para afrontar el calor extremo en la ciudad de Buenos Aires, que se encuentra en alerta roja por altas temperaturas «peligrosas» desde el 2 de marzo.

«Decidimos realizar un faltazo en conjunto con casi 20 colegios debido a que desde hace dos semanas ante la ola de calor estamos arrancando las clases en pésimas condiciones a casi 40 grados de sensación térmica con pibes y docentes descompensándose. Incluso aparecieron alacranes», dijo Federico Lavagnino, estudiante de quinto año y presidente del Centro de Estudiantes del Juan Pedro Esnaola.

Además, detalló que están teniendo clases «en los pasillos» y que «los docentes no están pudiendo dictar las clases normalmente».

A 12 días de la emisión del alerta nivel rojo para CABA y alrededores, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantenía hoy activa la misma advertencia sobre el distrito, donde se espera una máxima de 36 grados.

De la protesta participan las y los alumnos de los colegios Juan Pedro Esnaola, Liceo 9, Maipú, Yrurtia, Pugliese, Mariano Acosta, Mariano Moreno, Agustín Tosco, Nicolás Avellaneda, Rodolfo Walsh, Antonio Devoto, Fernando Fader, María Claudia Falcone, Comercial 32, Normal 5, Normal 1, Escuela Superior de Educación Artística Manuel Belgrano, la Escuela Normal 7, la Escuela de Cerámica Nº 1, el Colegio 19 Luis Pasteur, la Escuela Normal Superior Nº 11 Ricardo Levene y la Escuela Normal Superior Nº8 Presidente Julio A. Roca.

«Tuvimos al menos 10 personas por día que se descompensaban y conozco al menos 5 personas que todos los días les bajaba la presión, sin incluir profesores, que también les subió o bajó la presión. Eso de jueves a viernes pasado», aseguró Eri Ferreyra, estudiante de quinto año y uno de los voceros del Centro de Estudiantes Fernando Fader.

Además, contó que «el lunes 13 los alumnos de turno mañana llegaron a la escuela y no había luz ni agua y les dijeron que entren de todas formas y que escribieran una nota».

«El reclamo principal es que estamos yendo a la escuela bajo condiciones que ponen en peligro nuestra integridad física, ya sea por la ola de calor o el estado del colegio en general, sólo para ser propaganda para (Horacio Rodríguez) Larreta sobre cómo ‘se estudia todos los días'», destacó Ferreyra.

«Si quieren que estudiemos todos los días, nos tiene que dar las condiciones para hacerlo, con agua, luz, y clases virtuales cuando no es posible estudiar en la institución», agregó.

Por su parte, el jefe de Gobierno porteño sostuvo esta mañana que a pesar de que se está atravesando «la ola de calor más alta de todo el siglo», hay clases «en la gran mayoría de las escuelas de la ciudad de Buenos Aires».

«Tenemos 810 edificios escolares que funcionan todos los días, generan mantenimiento y todo», agregó y resaltó que en las escuelas porteñas se hizo un «esfuerzo enorme en mejorar la infraestructura» ya que «todas tienen su calefacción para el invierno».

En cuanto a las respuestas del Ministerio de Educación porteño, las y los estudiantes dijeron que esta consistió en «enviar botellas de agua para menos de la mitad de los pibes, que para colmo muchas llegaron calientes».

A su vez, docentes porteños nucleados en el gremio Ademys convocaron a un paro y un «faltazo de estudiantes» hoy ante «la crisis de infraestructura escolar en plena ola de calor».

Por otra parte, la Escuela de Arte Leopoldo Marechal, de Paternal, colocó esta mañana un cartel en su fachada que indica: «Hoy no paramos porque en esta escuela la comunidad garantiza las condiciones dignas para que estemos acá. El Estado no lo hace».

CABA

La Policía de Macri golpeó y detuvo a una mujer que vendía paltas en Belgrano

El lunes, efectivos de la Policía de la Ciudad arrestaron de manera violenta a una vendedora ambulante en la esquina de Avenida Cabildo y Federico Lacroze. Ni el pedido de clemencia de la mujer ni el de los vecinos que protestaron en el lugar frenaron el operativo. El hecho se viralizó en redes y generó un amplio repudio, en el marco de una política sistemática del gobierno porteño de represión a los trabajadores informales.

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Este lunes, la Policía de la Ciudad volvió a demostrar a quiénes representa. En el barrio de Belgrano, en la intersección de Avenida Cabildo y Federico Lacroze, efectivos de la fuerza porteña detuvieron con violencia física a una mujer que intentaba ganarse la vida vendiendo paltas en la vereda.

El video del operativo se difundió masivamente en redes sociales y encendió el debate sobre el perfil represivo del gobierno de Jorge Macri y el destino de los más de 13 millones de trabajadores informales y desocupados que dejó y sigue produciendo la crisis económica de Milei.

El operativo y la reacción de los vecinos

Las imágenes que circularon en redes muestran cómo los agentes (cerca de cinco) procedieron con brusquedad contra la vendedora, que en ningún momento opuso resistencia. Ni los ruegos de la propia mujer ni los de los vecinos que se acercaron a protestar lograron detener el accionar policial. La cuenta de Instagram @sudestadarevista, que difundió el video, resumió la escena con una frase que sintetizó el sentimiento generalizado: «Vender paltas no es delito».

Junto al video, la publicación denunció que detrás de cada vendedor ambulante hay una persona que la economía «desechó de manera definitiva» y que, si no fuera por su propio esfuerzo diario, no tendría forma de sostener a su familia. «Para las familias trabajadoras no hay Estado, no hay derechos ni rige la Constitución: están completamente solas frente a la crisis. Sin embargo, los gobiernos que utilizan el aparato estatal para generar desocupación, hambre y miseria, sí activan al Estado y a sus fuerzas de seguridad para perseguirlos, reprimir e impedirles subsistir«, señaló la publicación.

El eslogan de la Ciudad: «Ley y orden» pero contra los más vulnerables

El episodio de Belgrano no es un hecho aislado. Es la expresión más cruda de una política deliberada. Victoria Darraidou, coordinadora de Seguridad Democrática y Violencia Institucional del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), describió un patrón que se intensificó desde el inicio de la gestión Macri: «Nosotros veníamos registrando desde el comienzo de la gestión de Jorge Macri una política fuerte vinculada a un uso del espacio público absolutamente restrictivo. En esta política los vendedores ambulantes son un grupo primariamente afectado». La ciudad fue empapelada con afiches que repiten la consigna «Ley y orden», uno de los cuales proclama sin eufemismos: «La ciudad sin manteros».

Según la investigación de ANCCOM (Agencia de Noticias de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA), la persecución se amplió este año para alcanzar también a vendedores individuales, esporádicos y desorganizados, como quienes ofrecen paltas en esquinas, artesanos o emprendedores de subsistencia. Para María del Carmen Verdú, abogada y representante de la CORREPI (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional), lo que está en juego va más allá de los operativos: «Estamos ante un cambio de régimen con destrucción de derechos y garantías. Esto es infinitamente peor que la situación que teníamos en los noventa».

Lo que dice la ley: vender para subsistir no es contravención

Un dato central que la narrativa oficial omite sistemáticamente: el propio Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires establece que la venta ambulante como forma de subsistencia no constituye contravención. El artículo 99 es explícito: «No constituye contravención la venta ambulatoria en la vía pública o en transportes públicos de baratijas o artículos similares, artesanías y, en general, la venta que no implique una competencia desleal efectiva para con el comercio establecido».

¿Entonces bajo qué normativa actúa la policía? Darraidou lo explicó con precisión: «La policía aborda estos hechos como si fuese una contravención y en otros casos lo que hace es forzar una intervención policial y una reacción de las personas para luego imputar el delito de resistencia a la autoridad. Ese delito es muy complejo porque la definición de cuándo aparece es muy vaga y es una definición estrictamente policial».

Por otra parte, organizaciones del territorio como Manzana 66 denunciaron que el acoso policial llega incluso a los domicilios particulares de los vendedores: «Hay un vendedor que vive en Pueyrredón al 200 y cada vez que regresa de hacer compras en el supermercado, le revisan la bolsa para ver si está vendiendo. Es un acoso insoportable».

El gobierno de Macri y la doble vara del espacio público

La denuncia que recorre todas las voces críticas apunta a una contradicción flagrante: el mismo gobierno que persigue a una mujer por vender paltas en la vereda tolera, desde hace años, que polos gastronómicos privados invadan veredas y calzadas en toda la ciudad sin consecuencias. El estricto criterio de «uso del espacio público» se aplica solo a los más vulnerables. Según el último informe de la CORREPI, titulado «El gobierno más represor de la democracia», la gestión de Milei amplió las facultades de los policías federales mediante el decreto 383/2025, que reformó la Ley Orgánica de la Policía Federal Argentina, y esas facultades fueron replicadas por el gobierno de Jorge Macri en el ámbito porteño.

Darraidou del CELS describió el mecanismo político detrás de los operativos: «La ciudad, lejos de responder con políticas que pudieran promover, facilitar, colaborar con esa posibilidad de sustento, lo que hace es responder con el sistema penal, con los controles y la restricción por parte de la policía». Y advirtió que la violencia física va de la mano de un dispositivo comunicacional de estigmatización: «Estas propagandas de ‘ley y orden’ forman parte del preconcepto de que quienes usan el espacio público para vender son potenciales delincuentes». Para Verdú, de la CORREPI, el nombre de estas políticas no da lugar a equívocos: «Es una deshumanización absoluta».

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