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Hebe: «La revolución se hace todos los días y es solidaridad, lealtad y amor por el otro»

También realizó críticas al ministro de Economía, Martin Guzmán, y la marcha del Gobierno nacional, al señalar que «a la gente no le alcanza», que los niños «ya no se ríen en el barrio» y lamentó la desigualdad «en un país rico».

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La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, afirmó que «la revolución se hace todos los días» y consideró que «la política no es un camino para buscar trabajo», al encabezar en Plaza de Mayo un acto por el 45° aniversario de la emblemática entidad defensora de los derechos humanos para que denunció las desapariciones forzadas perpetradas por la última dictadura cívico militar eclesiástica.

«La revolución se hace todos los días. Reivindicamos la lucha de nuestros hijos. La revolución se hace todos los días y es solidaridad, lealtad y amor por el otro. Esa era la lucha que dieron nuestros hijos. La política no es un camino para buscar trabajo», señaló Bonafini en un contundente discurso pronunciado en la Plaza de Mayo, donde se realizó una ceremonia que contó con la participación de otros importantes oradores.

Además, la histórica referente del movimiento de derechos humanos afirmó estar «convencida» en relación a la tarea de los jóvenes, al considerar que las nuevas generaciones «nos llevan por delante un kilómetro o dos, por no decir muchos más, en cuanto a claridad, fuerza y voluntad».

«Mis hijos e hijas me hablaban del FMI (Fondo Monetario Internacional) y a mí me parecía que no era verdad, que era demasiado. Pero la verdad es que ellos avanzan y se llevan todo. Son voraces«, expresó.

TELÉFONO PARA GUZMÁN

En ese sentido realizó críticas al ministro de Economía Martin Guzmán y la marcha del Gobierno nacional, al señalar que «a la gente no le alcanza», pero expresó que «uno siempre tiene que tener esperanza y expectativa».

«Nuestros hijos e hijas dieron un paso muy importante en su vida y sabían lo que les podía pasar, pero la revolución es eso. Por lo menos en aquellos años», advirtió.

LA ARGENTINA DE LA POBREZA

Por otra parte, Hebe dio su mirada sobre el contexto actual y sostuvo que los niños «ya no se ríen en el barrio» y lamentó la desigualdad «en un país rico».

«Los dueños de los campos ganan cualquier cantidad de dólares por mes en un rato, una hora. Y después no quieren poner nada«, subrayó.

«Esta plaza (la de Mayo) es para gritar, denunciar, para soñar. Es muy hermoso y hay que hacer las cosas con alegría y amor. No se hace sólo con armas, se hace transformando un país diciendo lo que uno piensa sin negociar con quién queda mal uno«, expresó.

LAS PALABRAS DE LARROQUE

Momentos antes, el Ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires Andrés Larroque afirmó que siempre que uno viene a la Plaza es «a escuchar a las Madres y a aprender».

«Se cumplen 45 años. Yo nací en 1977 y es la vida misma. Es casi medio siglo de lucha, de ejemplo y de prestigio. Es muchísimo tiempo para sostener la coherencia y admiración que despiertan y todo lo que fueron forjando», expresó.

Larroque afirmó que un país sin peronismo «no tiene posibilidades de existir» y que nadie se «tiene que enojar» cuando realizan «alguna declaración en harás de encontrar una solución a este tiempo que nos toca afrontar».

RENATO DI NICOLA DESDE ITALIA

A su turno, Renato Di Nicola, integrante del Grupo de Apoyo a las Madres en Italia, afirmó que hoy «muchos jóvenes vienen para conocer un ejemplo revolucionario de una lucha de amor» como la que libraron las Madres.

PABLO LLONTO

Por su parte, el periodista, abogado en causas de lesa humanidad Pablo Llonto sostuvo que esta fecha «es muy especial» porque del 30 de abril de 1977 cuando empezaron a reunirse en la Plaza de Mayo, las Madres «danzaban solas», parafraseando el título de una canción compuesta por el músico británico Sting.

«Miren 45 años después como está la Plaza y el país y cómo nuestra historia supo reconocer a aquel grupo de Madres», subrayó. Y añadió: «No tenemos ninguna duda de que hay una juventud que no va a abandonar las banderas de las Madres y va a llenar siempre esta Plaza».

LOS DISCURSOS DE LOS PIBES

En nombre de los jóvenes, el primer orador fue Facundo Grande, militante estudiantil agrupación La 25 en el Colegio Nacional de Buenos Aires quien en su discurso reconoció que la democracia «fue forjada por las Madres de Plaza de Mayo cuando nadie se la jugaba por la historia».

«Acá hay mucho amor, mucho sentimiento y emoción y se respira convicción y lealtad por esas Madres que dan vuelta no solo a la pirámide sino a la historia dejando atrás el pasado más nefasto de nuestro país que fue la ultima dictadura militar», afirmó.

En ese sentido, recordó a esos jóvenes que «militaban por el proyecto de liberación nacional» al igual que el que ellos quieren llevar adelante «levantando esas banderas».

Finalmente, leyó un emotivo poema escrito por una chica llamada Mirta Beatriz Lovazzano que desapareció con apenas 18 años el 29 de mayo de 1976 y que militaba en el Colegio Nacional Buenos Aires.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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