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Política 📢

Gray insistió en pedir la renuncia de las autoridades del PJ para «replantear y proyectar a futuro»

El Intendente de Esteban Echeverría insiste en que Alberto Fernández y Máximo Kirchner deben dejar sus cargos tras derrota electoral.

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El intendente del municipio bonaerense de Esteban Echeverría y presidente del PJ local, Fernando Gray, insistió hoy en reclamar la renuncia del jefe de Estado Alberto Fernández a la presidencia del Consejo nacional del Partido Justicialista (PJ) y del diputado Máximo Kirchner a la titularidad de esa fuerza en provincia de Buenos Aires, y planteó que tras la derrota electoral de Unión por la Patria (UxP), el peronismo «debe hacer autocrítica para poder proyectar a futuro”.

Gray, quien se encuentra en litigio en la Corte Suprema con la conducción actual del PJ bonaerense por su elección en 2021, señaló que “han pasado cosas muy graves en el partido, en el espacio y en el país” y “hay responsabilidades y quienes la tienen ahora en el PJ, deben renunciar después del resultado electoral”.

En declaraciones a Radio 10, el jefe comunal añadió: “Todos tenemos responsabilidades, pero algunos dirigentes tienen mayor responsabilidad. En el caso del presidente Alberto Fernández, se vaya o no a España, debe renunciar a la presidencia del Partido Justicialista nacional porque el PJ debe comenzar un proceso de autocrítica, replanteo y proyección a futuro”.

En el 2019 nos costó muchísimo ganar luego de sufrir mucho tiempo con el gobierno macrista, pero logramos ganar en 18 provincias con un triunfo contundente en primera vuelta. Ahora, ganamos solo en Formosa, Santiago del Estero, Chaco, por poco, y en la provincia de Buenos Aires solo ganamos por un punto”, detalló.

Respecto al rol del PJ frente al futuro gobierno de La Libertad Avanza, encabezado por el presidente electo Javier Milei, Gray consideró que “hay que estar muy atento a lo que va a hacer el Gobierno”.

En ese sentido, estimó: “Me preocupa mucho las cosas que dicen desde el gobierno que todavía no asumió, que además no saben ni como lo van a aplicar ni con quien”.

Sobre el PJ de la provincia de Buenos Aires, el intendente de Esteban Echeverría recordó que “es de público conocimiento mi disputa con La Cámpora, que estuvo todo el tiempo tensionando con el Gobierno nacional, que nos terminó perjudicando a la gestión y al espacio porque hoy perdimos contra nadie, perdimos contra nosotros mismos”.

El peronismo de la provincia de Buenos Aires no tiene discusión interna, no se convoca a ningún debate y las autoridades fueron elegidas irregularmente. Eso lo denuncié y lo vengo sosteniendo. Las máximas autoridades del PJ bonaerense no fueron elegidas por nadie, por ningún afiliado en procesos democráticos”, remarcó.

A la hora de fundamentar su pedido de renuncia de las autoridades, recordó que el expresidente Néstor Kirchner en 2009, tras perder con el empresario Francisco De Narváez, “presentó la renuncia, pero nosotros fuimos a pedirle que por favor no renuncie”.

Al respecto, Gray destacó que “ahora es todo al revés porque pasó una semana de la derrota electoral y nadie se hace cargo. No dicen nada y se hacen los distraídos, sin asumir las responsabilidades”.

El peronismo ganó en las elecciones de octubre en la provincia de Buenos Aires, pero perdió en el balotaje a nivel nacional con una cantidad de votos inesperada.

Previo a las elecciones, Máximo Kirchner adelantó en una reunión con dirigentes e intendentes peronistas que «más allá de los resultados», iba a convocar a elecciones partidarias a principio de 2024.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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