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Polémica por el avión militar de EEUU que aterrizó sin permiso en Ushuaia: el Gobierno de Milei tuvo que salir a explicar la maniobra

Una delegación de congresistas estadounidenses llegó en un Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea a la capital fueguina. La visita generó suspicacias por la falta de información oficial inmediata y se vincula con las negociaciones por un acuerdo de libre comercio bilateral.

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★ Un Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) aterrizó en el aeropuerto internacional de Ushuaia «Malvinas Argentinas», en un operativo que generó inmediata repercusión en redes sociales y medios de comunicación por la presencia de una aeronave militar extranjera en territorio argentino sin explicaciones oficiales oportunas.

Recién después de varias horas de especulaciones, el gobierno libertario informó que se trataba de una delegación de congresistas estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, miembros del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EEUU. La visita se enmarca en la profundización de la alianza entre el presidente Javier Milei y Donald Trump.

Explicaciones a destiempo y versiones extraoficiales

La demora en brindar información oficial alimentó las suspicacias sobre la naturaleza de la operación. Fuentes del gobierno libertario aseguraron extraoficialmente que «está todo en regla» y que se utilizaron «instalaciones civiles y no militares» del aeropuerto, sin embargo, la falta de un comunicado formal inmediato dejó un vacío informativo que duró varias horas.

Según la oficina de prensa de la Embajada de Estados Unidos, que conduce Peter Lamelas —conocido por su cercanía con Trump—, la visita «incluye reuniones con funcionarios gubernamentales y actores clave para abordar la degradación de entornos naturales, la tramitación de permisos para la gestión de minas y residuos, el procesamiento de minerales críticos, la investigación en salud pública y la seguridad médica».

La amplitud y vaguedad de esta agenda generó interrogantes sobre los verdaderos objetivos de la misión, particularmente en lo referido a la «tramitación de permisos para la gestión de minas» y el «procesamiento de minerales críticos», temas sensibles vinculados a la soberanía sobre los recursos naturales argentinos.

El trasfondo: un acuerdo comercial sin detalles públicos

Voceros que pidieron reserva de identidad señalaron que la visita constituye «un paso más en la firma y concreción del acuerdo de libre comercio entre Argentina y EEUU», y agregaron que «hay muchos puntos por tratar y homologar en un convenio comercial de estas características».

Ambos países anunciaron un marco para un acuerdo comercial bilateral que propone acceso preferencial a ciertos productos, reducción arancelaria y el cumplimiento de normas de medicamentos y antipiratería, entre otros puntos. Sin embargo, el acuerdo aún no fue finalizado ni publicado. Según reconocieron las mismas fuentes, «faltan homologar normas y convenios y conseguir una legislación laboral e impositiva diferente a la actual», lo que confirma que el acuerdo no será puesto en práctica de manera inmediata.

La falta de transparencia sobre el contenido específico del tratado genera preocupación, especialmente en sectores vinculados a la defensa de la soberanía nacional y los derechos laborales.

Operación militar con autorizaciones «en regla»

Voceros del Ministerio de Defensa de la Nación señalaron fuera de micrófono que «la operación se desarrolló dentro de los canales formales y no estuvo vinculada a ningún despliegue militar sino de un vuelo de transporte destinado a una delegación de congresistas de los Estados Unidos que se encuentra en misión oficial en la Argentina».

El uso del término «operación» —típico de la jerarquía militar— no hizo más que alimentar las dudas, aunque desde Defensa se apresuraron a aclarar que no hubo «ningún tipo de avasallamiento a la soberanía nacional».

Las mismas fuentes explicaron que el vuelo contó con el permiso de sobrevuelo otorgado por el COCAES (Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Fuerza Aérea), documento necesario para que aeronaves de Estado extranjeras sobrevuelen el espacio aéreo argentino. Consultados acerca del plan de vuelo, se limitaron a confirmar de manera sucinta que «se encontró en regla y ajustado a la normativa vigente», sin brindar mayores precisiones.

Suspicacias justificadas

La presencia de una aeronave militar estadounidense en el extremo sur del país, en momentos en que el gobierno de Milei impulsa una alianza sin precedentes con Washington, reabre debates sobre la soberanía nacional, el control de recursos estratégicos y la transparencia en las negociaciones internacionales.

La falta de información oportuna, las explicaciones tardías y la ausencia de detalles sobre el acuerdo comercial en negociación dejan más preguntas que respuestas sobre los alcances reales de esta visita y sus implicancias para el futuro de la Argentina.

Puntos clave:

• Un avión militar estadounidense aterrizó en Ushuaia transportando congresistas de EEUU, generando suspicacias por la demora en las explicaciones oficiales

• La visita se vincula con negociaciones por un acuerdo de libre comercio bilateral que aún no fue publicado ni finalizado

• La agenda incluye temas sensibles como «gestión de minas» y «procesamiento de minerales críticos»

• El gobierno de Milei aseguró que el operativo cumplió con las autorizaciones requeridas, aunque brindó información limitada

• Persisten dudas sobre la transparencia de las negociaciones y los alcances del acuerdo con Estados Unidos

DDHH

Diputados: Pietragalla denunció que un hombre vinculado a Almirón tenía a Videla de fondo de pantalla

El diputado Horacio Pietragalla Corti denunció durante la sesión de este miércoles que un hombre deambulaba por el recinto con una foto del genocida Jorge Rafael Videla como fondo de pantalla de su celular, y lo vinculó con el legislador de La Libertad Avanza Lisandro Almirón. El episodio provocó un cruce a los gritos que casi interrumpe la sesión y generó una ola de repudios.

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La sesión de la Cámara de Diputados de este miércoles tuvo un momento que nadie esperaba: el diputado Horacio Pietragalla Corti, hijo de desaparecidos durante la última dictadura militar y restituido por las Abuelas de Plaza de Mayo, denunció ante el pleno que una persona ingresada al recinto portaba como fondo de pantalla de su celular una fotografía del genocida Jorge Rafael Videla. El legislador de Unión por la Patria señaló además que ese hombre mantenía contacto con el diputado de La Libertad Avanza Lisandro Almirón, lo que encendió un cruce verbal que sacudió la sala y puso en riesgo la continuidad de la sesión.

«Esto no se puede permitir en la casa de la democracia»

Pietragalla relató que se encontraba en el ingreso al hemiciclo cuando un hombre se le acercó para preguntarle por el paradero de Almirón. «Y justo tenía el celular prendido y se le veía como fondo de pantalla una foto del dictador y genocida Rafael Videla. Estamos en la casa de la democracia. El muchacho me dijo que lo tenía porque es militar», sostuvo el legislador ante el recinto, y pidió de inmediato que el hombre fuera expulsado del lugar.

Las palabras de Pietragalla no se quedaron en la denuncia formal. «Para mí no es militar, sino que es un flor de hijo de p… Pido que por favor sea expulsado de esta casa. Acá al que le gusta Videla se va a la calle, le guste a quien le guste», afirmó. Y luego pronunció la frase que más repercutió en redes sociales: «Si quieren, en la casa de ustedes, hasta mastúrbense con Videla, pero acá se lo reprime.»

El diputado también apuntó directamente contra Almirón: «Yo dije lo que vi. Usted lo saludó», le reprochó durante el intercambio en el recinto. El episodio derivó en un cruce a los gritos entre ambos legisladores que obligó al presidente de la Cámara, Martín Menem, a intervenir para pedir que se bajara el tono.

Almirón negó todo y habló de maniobra para levantar la sesión

El legislador libertario rechazó las acusaciones punto por punto. «Yo no saludé a nadie, no sé por qué dijo eso. Y yo no acredité a nadie. Me parece muy fácil querer romper una sesión imaginando cosas. Después empiezan a inventar cosas, yo no vi ninguna pantalla», respondió Almirón desde su banca. El diputado agregó que, «si tuviera algo que reivindicar o defender, lo haría en este preciso instante«, y anunció que pedirá acceso a las cámaras del Congreso para respaldar su versión, además de solicitar una sanción contra Pietragalla por lo que calificó como una «imputación falaz».

Desde el bloque de La Libertad Avanza sostuvieron que el episodio fue una maniobra de la oposición para interrumpir la sesión, en la que el oficialismo tenía previsto aprobar varios proyectos clave, entre ellos la llamada Inocencia Fiscal II. La hipótesis del peronismo y los bloques aliados apunta en sentido opuesto: que la presencia del hombre con la imagen de Videla respondía a una intención de provocación deliberada en el ámbito más sensible para la memoria colectiva argentina.

Grabois: «La ratita cobarde llamada Almirón»

La repercusión del episodio no se limitó al recinto. El dirigente social y político Juan Grabois salió a cruzar al legislador libertario a través de sus redes sociales con lenguaje directo: «La ratita cobarde pasada de coraje, llamada Almirón, andaba a los besos en la Cámara de Diputados con un señor que se metió ilegalmente en el recinto, mostrando una foto de Videla para provocar. Luego se dio a la fuga. Cuando le preguntamos a Almirón quién era su amiguito, se…», publicó Grabois, denunciando además una presunta falla de seguridad que habría permitido el ingreso sin la identificación correspondiente.

El desafío no terminó ahí. Grabois exigió que se identificara al hombre, que se revisaran los registros de ingreso y que se determinara si existió o no un vínculo formal con algún legislador. Que alguien pueda entrar al Congreso con la foto de un genocida condenado a prisión perpetua en la pantalla de su celular no es un detalle menor en un país donde las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo llevan décadas exigiendo justicia.

El contexto: una sesión con agenda cargada y un clivaje de fondo

El episodio ocurrió en una sesión que el oficialismo consideraba estratégica. La Cámara aprobó durante la noche proyectos como la Inocencia Fiscal II, la adhesión al Tratado de Patentes y la Ley Joaquín de seguridad en actividades deportivas, todos con el respaldo de los aliados provinciales del Gobierno. Sin embargo, la imagen de Videla en el recinto sobrevoló toda la sesión como un símbolo de la disputa cultural y política que LLA y el kirchnerismo libran en torno a la memoria, la dictadura y los derechos humanos.

Para Pietragalla, que fue apropiado de bebé por militares durante el terrorismo de Estado y recuperó su identidad gracias a las Abuelas, la presencia de esa imagen no es una anécdota sino una afrenta directa. Su reacción evidencia una grieta que el gobierno de Milei, con figuras como Victoria Villarruel y su historial de visitas a represores condenados, no solo no cerró sino que profundizó contra la democracia.

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