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Buenos Aires

Tras la batalla campal en Independiente Kicillof apuntó a la Conmebol

Señaló que habló con el presidente Gabriel Boric y con el ministro del Interior de Chile tras los incidentes.

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El gobernador bonaerense habló por primera vez sobre la batalla campal en el partido entre Independiente y Universidad de Chile. Aseguró que la Confederación Sudamericana de Fútbol definió el dispositivo de seguridad y las decisiones dentro del estadio.

El miércoles pasado, el estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini fue escenario de una de las noches más violentas del fútbol sudamericano reciente. Lo que comenzó como un cruce en la tribuna derivó en una batalla campal con imágenes de extrema brutalidad, que pusieron en cuestión la organización del encuentro por la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana.

“El operativo lo dirige la Conmebol”

Axel Kicillof rompió el silencio este lunes en Radio Con Vos. “El operativo está dirigido por la Conmebol, el que suspende o no es el coordinador de la Conmebol, el que pide intervención de la policía que está fuera del estadio es la Conmebol. No estoy distribuyendo responsabilidad porque es muy grave lo que pasó”, afirmó.

El mandatario agregó que el protocolo de seguridad quedó totalmente en manos de la Confederación. “No estuve en el diseño del operativo, pero el diseño del operativo queda totalmente en manos del protocolo, que está escrito de la Conmebol. Cuando entra la policía, cuando suspende el partido. Y todo eso se está dirimiendo en sede judicial, con alguna lógica, porque obviamente pasó algo que fue salvaje”, señaló.

Contacto con el gobierno chileno

Kicillof aseguró que mantuvo conversaciones con el presidente Gabriel Boric y con el ministro del Interior de Chile tras los incidentes. “Fue salvaje del lado de la hinchada de Chile (…) y después, salvaje cuando va una parte de la hinchada de Independiente”, afirmó.

El gobernador también cuestionó la ubicación de la parcialidad visitante. “Dejaron entrar 2.600 hinchas de Chile, de los cuales se calcula que 50 o 100 eran los que estaban todo el tiempo agrediendo. Que estuvieran en una tribuna alta, encima de la local, es raro”, dijo.

El rol del Aprevide y la intervención judicial

Sobre la actuación de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), Kicillof explicó: “No estaban de acuerdo con la distribución de las tribunas, no estaba de acuerdo con la forma en la que se había hablado, y a 30 minutos del primer tiempo empieza a pedir que se suspenda el partido”.

El gobernador recordó lo ocurrido en 2022 en el estadio de Gimnasia, donde una represión policial terminó con un hincha muerto. En ese sentido, señaló que la decisión de no ingresar a la fuerza durante el partido se tomó para evitar un escenario similar. “Ahora hay intervención que incluso suspendió el uso de la cancha para el domingo, el juez. Entonces nosotros a disposición del juez”, remarcó.

La salud pública como último dique

En el cierre de su intervención, Kicillof destacó la respuesta del sistema sanitario provincial. “Si no hubiéramos tenido un hospital público gratuito de calidad, dos cuadras para atender a los que tuvieron más peligro, se hubieran muerto. Y eso es claro, y me lo dijo y lo agradeció el gobierno de Chile”, expresó.

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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