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«Oportunismo absurdo y desesperación», la respuesta de la Izquierda sobre la convocatoria de Milei

«Es un oportunismo absurdo de alguien que planteó insistentemente durante un año que la izquierda es una mugre y ahora por la derrota ha salido desesperadamente a intentar disimular su raigambre facho», subrayó Gabriel Solano.

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Dirigentes del Frente de Izquierda Unidad rechazaron y calificaron como «desesperada» la propuesta del candidato presidencial por La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, que los convocó para formar parte del ministerio de Capital Humano en un eventual gobierno y aseguraron que se trata de un «oportunismo absurdo» tras los resultados electorales y ante el balotaje del 19 de noviembre.

«Es un oportunismo absurdo de alguien que planteó insistentemente durante un año que la izquierda es una mugre. Dijo que era hasta estéticamente y humanamente inferior a los liberales y ahora por la derrota que sufrió en las elecciones generales del 22 de octubre ha salido desesperadamente a intentar disimular su raigambre facho», subrayó el dirigente del Partido Obrero (PO), Gabriel Solano.

Tras el resultado del domingo, Milei cambió su estrategia para el balotaje del 19 de noviembre y en declaraciones a la prensa aseguró que podría sumar a la excandidata presidencial Patricia Bullrich como ministra de seguridad y a la izquierda en el ministerio de Capital Humano a pesar de las distintas agresiones y críticas que venía realizando hasta el momento.

«Con Milei no vamos ni a mitad de cuadra. No tenemos ni el menor punto de acuerdo. Repudiamos y rechazamos este tipo de convocatorias», remarcó Solano.

El legislador aseguró que «es un imposible» que Milei gane votos de la izquierda con este tipo de declaraciones, insistió en que es «una medida desesperada que lo ridiculiza» y recordó que el ex candidato a jefe de gobierno por LLA, Ramiro Marra, llegó a decir que si ganaba las elecciones «su primer medida era detener a Eduardo Belliboni», principal referente del Polo Obrero.

El diputado nacional electo del PTS, Christian Castillo, sostuvo que no se trata de «una propuesta seria» y consideró que es parte de la «estrategia electoral de Miel para tratar de ganar algún voto suelto por ahí teniendo en cuenta todo lo que dice de la izquierda».

La dirigente del Partido Obrero y ex candidata a jefa de gobierno porteño Vanina Biasi, por su parte, también consideró que la propuesta «se inscribe en la línea de la impostura que representa toda su política» y aseguró que a Milei «la izquierda lo combate y lo va a combatir en todos los terrenos».

«Hasta ayer afirmaban que iban a meternos en cana como si el acceso a una función ejecutiva por medio de elecciones se los fuera a permitir. Ahora te convocan a cogobernar desesperados por los votos que necesitan para acceder al manejo del aparato del Estado», añadió.

La dirigente también consideró que Milei está «bastante acorralado en sus posibilidades de poder ampliar su base social» y que desde el espacio de LLA cometieron «un error de caracterización» al imaginar un techo «mucho más alto» que el que tenían.

«Pasaron de decirle montonera asesina a Bullrich y de decir que van a meter en cana a la izquierda a plantearle el absurdo a querer sumarlos a su espacio», afirmó Biasi.

La legisladora electa por CABA del MST, Celeste Fierro, respondió a la propuesta de forma irónica en redes sociales con un diálogo de una escena de la serie «Okupas», donde el personaje interpretado por Rodrigo de la Serna dice «Sos media fantasiosa vos, ¿puede ser?».

«Lo de Milei ya es entre muy bizarro y delirante. Evidentemente, después del tortazo del domingo, después de tanto subirse al pony y dejar correr las barbaridades que dijeron desde su entorno (los dirigentes de LLA, Lidia) Lemoine, Marra y otros miembros de la banda y cosechar repudio, ahora en la desesperación dice cualquier cosa por un voto más o menos», aseguró Fierro.

También reafirmó el rechazo y dijo que «desde la izquierda, vamos a ser la peor pesadilla de este rejunte de fachos y desclasados, desde donde nos toque estar».

«En especial, desde la Legislatura porteña, con el bloque que voy a encabezar, los vamos a enfrentar sin arrugar ni un minuto ahora que se viene el co-gobierno con (el jefe de gobierno) Jorge Macri ahí», añadió.

Por su parte, Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo por Izquierda Socialista, interpretó la convocatoria como una «nueva provocación» y sostuvo que el FIT-U va a «seguir repudiando sus políticas retrógradas y misóginas».

«Avísenle a Milei que si algo tenemos claro es que en el balotaje vamos a llamar a votar visceralmente contra su plan motosierra contra la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, y su negacionismo del genocidio de la última dictadura militar», aseveró Giordano.

En ese sentido, el referente del MST Alejandro Bodart tildó a Milei del «nuevo Groucho Marx» y remarcó que está «desesperado por el cachetazo que le dieron las urnas».

«Este personaje nefasto, títere de los poderosos y adorador de los genocidas es capaz de ofrecerle un ministerio a las Madres de Plaza de Mayo. Anda pa’ allá bobo!», agregó Bodart en su cuenta de X.

En declaraciones a la radio El Observador, Milei sostuvo ayer que podría incorporar a miembros de la izquierda al Ministerio de Capital Humano y esto fue interpretado como una estrategia para convocar al 2,7% del electorado que este domingo votó la lista del FIT-U.

«En ese tema son los que más saben, y pueden ayudar, por lo tanto me importa tres rábanos lo que piensen de la teoría valor-trabajo», afirmó Milei generando fuertes contraste con anteriores declaraciones donde llegó a decir que los socialistas «son escoria humana» y a calificarlos como «zurdos de mierda».

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¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia

A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.

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El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.

No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.

Una lealtad que se conjuga en presente

Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.

El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.

Un Gobierno que no respeta la democracia

Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.

Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.

Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.

No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.

El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición

El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.

Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.

Las mujeres y disidencias van al centro del poder

Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.

La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.

Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.

Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.

2027: la lealtad es organizarse

Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.

Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.

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