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Política 📢

Tierra del Fuego firmó un convenio con Nación por obras pendientes

Francos, mantuvo hoy en Casa Rosada un encuentro con Gustavo Melella, con quien firmó convenios para el traspaso de obra pública.

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El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, mantuvo hoy en Casa Rosada un encuentro con el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, con quien firmó convenios para el traspaso de obra pública y colaboración para finalizar las que estaban en ejecución.

De esta forma, la Nación sumó a estos acuerdos al segundo gobernador del grupo de los más opositores, todos ellos del peronismo, que no adhirieron el reciente Pacto de Mayo en Tucumán. El otro había sido el riojano Ricardo Quintela, quien suscribió antes de la ceremonia del Pacto de Mayo, a la que no acudió en rechazo a su contenido.

Esta colaboración en materia de obras ya fue acordada con la mayoría de los gobernadores y solo resta sumar a Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Claudio Vidal (Santa Cruz).

«De acuerdo con lo establecido, la provincia tomará a su cargo la conclusión de viviendas y obras de saneamiento, de infraestructura educativa y urbana. Por su parte, el Gobierno nacional continuará con la ejecución de otro conjunto de obras estratégicas que cuentan con un alto grado de avance», informó Jefatura de Gabinete acerca de lo firmado con Tierra del Fuego.

Ya son 20 las provincias que suscribieron este tipo de convenios. Además de Tierra del Fuego, ya firmaron Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, San Juan, San Luis, Santiago del Estero y Tucumán.

En la reunión, que se realizó en el Salón de los Escudos de Casa Rosada, estuvieron el vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán; el secretario de Provincias y Municipios, Javier Milano; el de Obras Públicas, Luis Giovine; el de Desarrollo Territorial, Rodrigo Aybar; y el de Educación, Carlos Torrendell.

En representación del gobierno de Tierra del Fuego asistieron, además de Melella, la ministra de Obras y Servicios Públicos, Gabriela Castillo, y el director de la Casa Tierra del Fuego, Maximiliano D’Alessio.

Boxeo

El Roña Castro hacía lo que la política no: su última pelea fue contra el hambre

Desde un gimnasio de Temperley, el excampeón mundial llegó a sostener 14 comedores con más de 6.400 personas. Había pasado hambre de chico y no se cansó de denunciar que el Estado nacional los había dejado solos.

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"Nación no nos ayuda en nada": el Roña Castro hacía lo que el gobierno de Milei dejó de hacer.

Cada viernes, frente a la puerta de un gimnasio de boxeo en Temperley, se formaba una fila de mil números. Arroz, fideos, polenta y harina pasaban de mano en mano mientras un excampeón mundial organizaba la entrega. Jorge «Roña» Castro, que murió tras descompensarse en un bingo de Morón, había convertido su gimnasio en una trinchera contra el hambre.

El propio Castro detalló en un video reciente la magnitud de esa tarea: unas mil personas asistidas cada viernes, cerca de 4.000 por mes, y una red de 14 comedores con más de 6.400 beneficiarios. «Yo tenía 2100 chicos dándoles de comer en los comedores, ahora son 6400. También le damos de comer a las familias, los padres y madres», había explicado en el canal de noticias C5N.

«¿Sabés lo que es que te ruja el estómago?»

Su compromiso no nació de un cálculo, sino de una herida. Castro creció con cinco hermanos en Caleta Olivia y, tras la separación de sus padres, se fue a vivir con su padre a Catamarca. «Mi viejo chupaba, el alcohol lo perdía y me molía a trompadas, no sabés las necesidades que pasé. No comía, estaba como raquítico», recordó.

Ese chico que pedía comida para sobrevivir terminó haciendo lo mismo, ahora para otros. «Yo mangueaba, igual que lo hago ahora, para parar la olla, no había otra, no hay otra», contó. La empatía con quienes hacían la fila no era un discurso: era su propia biografía repetida en otros cuerpos. «Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos», resumió.

De una olla a 14 comedores

Todo empezó en marzo de 2020, cuando abrió un gimnasio en el barrio San José de Temperley y, un mes después, la pandemia lo obligó a cerrar. «Hicimos una olla, después hicimos dos, luego empezamos con los comedores y ahora tenemos 14 comedores», relató. Se levantaba a las cinco de la mañana para ir al Mercado Central y abastecía, además, a una red de merenderos.

La demanda nunca dejó de crecer. «No damos abasto. No llega», lamentaba. Lo que más lo golpeaba era ver a vecinos que alguna vez habían vivido bien acercarse con vergüenza a pedir un plato. «Perder el trabajo y la dignidad es muy duro», decía. En la fila, muchos tenían empleo y aun así no llegaban a cubrir la comida; jubilados y trabajadores informales repetían el mismo diagnóstico. «Trabajé toda mi vida y ahora tengo que estar mendigando», contó uno de los vecinos que esperaba su turno.

«Nación no nos ayuda en nada»

Castro nunca separó su trabajo social de la realidad política. Cuestionó de frente el relato oficial sobre la baja de la pobreza: «Milei dice que sacó a 12 millones de la pobreza y la gente va cada vez más a los comedores». Y fue contundente sobre el abandono: «El Gobierno nacional nos quitó todas las ayudas. Cada vez tenemos más gente en los comedores y Nación no nos ayuda en nada. Sí nos ayuda la provincia de Buenos Aires, las fábricas y los comercios».

Describía un cambio brutal en el perfil de quienes llegaban: «Si antes dábamos un plato de comida, ahora damos tres. Cada vez viene más gente grande, jubilados a los que no les alcanza ni para comprar comida». Él mismo padecía los aumentos de tarifas en las cuentas de su gimnasio, y aun así no dejaba de abrir la puerta. Su conclusión era tan simple como política: «Los comedores y los merenderos no deberían existir».

Morón, el último proyecto

En los últimos tiempos se había radicado en Morón, donde trabajaba para abrir un nuevo espacio comunitario con capacidad para 500 personas. Hasta el final pidió donaciones y colaboraciones para sostener la red, consciente de que la ayuda que debía llegar del Estado no llegaba. Su muerte deja un interrogante incómodo: quién va a ocupar ahora el lugar que la política dejó vacío y que un excampeón decidió llenar con ollas.

Lo que tenés que saber:

  • Castro convirtió en 2020 su gimnasio de Temperley en un centro de asistencia alimentaria.
  • Según sus propias cifras, asistía a unas mil personas cada viernes y sostenía 14 comedores con más de 6.400 beneficiarios.
  • Atribuía su compromiso al hambre y el frío que pasó en su infancia.
  • Denunció que el Gobierno nacional les quitó todas las ayudas y que solo los asistía la provincia de Buenos Aires, fábricas y comercios.
  • Trabajaba en un nuevo comedor para 500 personas en Morón.
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