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Política 📢

Decálogo de una gira: ¿Para qué fue Alberto a Europa?

El presidente regresó esta medianoche al país luego de los encuentros bilaterales en España, Alemania y Francia.

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El presidente Alberto Fernández arribó al país en la medianoche del viernes, primeras horas del sábado, luego de su gira europea por España, Francia y Alemania, en la que mantuvo reuniones con los mandatarios de esos países.

El avión que lo trajo de regreso aterrizó a las 0.10 de este sábado en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza Ministro Pistarini, procedente de la terminal aérea Charles de Gaulle, en las afueras de París.

En España el presidente se reunió con el jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez y con el rey Felipe VI; en Alemania mantuvo un encuentro con el canciller Olaf Scholz y en Francia se encontró con el presidente Emmanuel Macron, recientemente reelecto en su cargo.

Fernández y Macron coincidieron en París en la necesidad de «responder colectivamente» las consecuencias de la invasión rusa en Ucrania y advirtieron sobre el riesgo de una crisis energética y alimentaria en las zonas más desfavorecidas del planeta.

Ambos mandatarios brindaron una declaración conjunta en el patio de entrada del Palacio presidencial del Elíseo en París minutos antes de compartan una reunión bilateral.

Las coincidencias entre Fernández -a cargo de la Presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños- y Macron -presidente de la Unión Europea (UE) hasta el 1 de junio- fueron expresadas en una declaración conjunta a la prensa, antes del encuentro que mantuvieron esta mañana en el Palacio del Elíseo, en el último día de la gira por Europa.

El presidente culmina así una semana intensa tras su gira express donde levantó la voz latinoamericana sobre las consecuencias que puede generar la invasión rusa a Ucrania y, en entrevistas con medios extranjeros, desplegó una batería de definiciones sobre los temas más candentes de su gestión de Gobierno.

Cinco días, cuatro reuniones del más alto nivel político en tres capitales europeas, y un puñado de entrevistas a medios de comunicación locales fue el saldo del breve viaje por Europa.

El plato fuerte de la visita fue el encuentro con Macron que lo recibió con honores en París en el Palacio del Elíseo, en la madrugada argentina del viernes, y tras el cual Fernández partió raudamente a Buenos Aires.

En los encuentros con los líderes europeos, Fernández pudo escuchar de primera mano la extrema preocupación que genera en el Viejo Continente la invasión rusa a Ucrania -que ya lleva más de dos meses y aún parece lejos de terminar- y las trágicas consecuencias humanas y económicas que viene generando y podrían amplificarse a las zonas más vulnerables del planeta como África.

Como presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) -el bloque que integran 33 países de esas zonas- Fernández llevó a Europa la voz de la región: pidió explorar medidas conjuntas para detener cuanto antes la guerra y llevó una serie de iniciativas concretas que solo compartió con Macron -sentados en los jardines del Eliseo- quien se comprometió a analizarlas y seguir conversando durante las próximas semanas.

Macron, que viene de ganar un balotaje contra la líder de extrema derecha Marine Le Pen, es presidente pro témpore de la Unión Europea (UE) hasta el próximo 1 de junio y es tal vez con quién más conexión tenga Fernández. En los dos años y medio que lleva de Gobierno ya tuvieron cuatro encuentros cara a cara.

El mandatario francés se comprometió a visitar Buenos Aires en el corto plazo, una vez que termine de armar la conformación del nuevo gabinete con el que gobernará su segundo período de cinco años. «Quiero conocer a Fabiola y a Francisco», le dijo a Fernández.

Además de palpar en las calles europeas y su población la sensibilidad que hay por el tema de la guerra, Alberto se llevó definiciones concretas y dramáticas sobre el conflicto: Sánchez le dijo que el panorama es «a largo plazo» y Macron le transmitió que si la guerra se alarga están previendo una «crisis catastrófica» por falta de alimentos en un plazo de un año o año y medio, lo que en países vulnerables como los de África podría causar una «desestabilización en cadena».

En todas las reuniones, los mandatarios europeos le agradecieron a Fernández la clara postura argentina en los foros internacionales de condena a la invasión rusa y, si bien no hablaron del tema sanciones económicas, el Jefe de Estado argentino dejó en claro en sus declaraciones públicas su postura al respecto: «Las sanciones solo tienen efecto en Rusia y podrían afectar las economías de América Latina».

El eje UE-Celac podría unir sus voces contra la guerra, ante el panorama desolador en materia de seguridad alimentaria.

Ya no se trata solo de aumento de precios y la consecuente inflación -cuyos coletazos llegan hasta la Argentina- sino la crisis por falta de alimentos que temen los presidentes europeos, según el diagnostico que trazaron ante Fernández.

El presidente argentino también les compartió las posibilidades que tiene la Argentina de convertirse en proveedor estable y seguro de alimentos y energía. No obstante, Fernández ratificó a cada rato que no le gusta encontrar oportunidades de ese tipo en medio de una guerra y que lo importante primero debe ser detenerla.

«Fuimos a demostrar en qué consiste la explotación que se está llevando adelante en la segunda reserva más grande de gas no convencional del mundo, y cómo eso puede generar a través de contratos de largo plazo para hacer un nuevo gasoducto, una nueva planta licuefacción, licuar gas y exportarlo», explicó el canciller Santiago Cafiero, integrante de la comitiva.

En otro plano, el Presidente argentino agradeció a cada uno den los líderes que visitó el apoyo brindado durante las negociaciones con el FMI y también se llevó la felicitación de sus pares por haber alcanzado finalmente el acuerdo para renegociar la deuda tomada durante la gestión de Mauricio Macri: fue una decisión «valiente y responsable», lo elogió Macron en el encuentro de ayer.

Más allá del contexto internacional, Fernández no pudo eludir en Europa los temas más calientes de la agenda nacional y desplegó una batería de definiciones sobre política local en las entrevistas que brindó a los diarios y la televisión española, alemana y francesa.

Las diferencias dentro de la coalición oficialista del Frente de Todos (FdT), la posibilidad de su reelección en 2023, las audiencias públicas que esta semana discutieron en Buenos Aires el tema de la segmentación de las tarifas de los servicios de gas y electricidad, y el número de la inflación de abril conocido el jueves estuvieron entre los temas abordados por Fernández ante los periodistas extranjeros.

Si bien la gira fue netamente política, hubo dos compromisos de inversión que se suman al saldo positivo del periplo por Europa: una empresa española de gaming se instalará en la Argentina y comprometió una inversión de 8 millones de euros que generará 500 empleos indirectos; y Stellantis, uno de los principales fabricantes de autos en el mundo, confirmó un importante plan de crecimiento en el país con nuevas inversiones.

Elecciones

El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos

El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.

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El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.

Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.

Un reconocimiento con letra chica

El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».

Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.

El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.

El libreto de la ultraderecha brasileña

La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.

Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.

El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.

Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.

Trump y la sombra de Washington

El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.

Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».

En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.

Lo que tenés que saber:

  • El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
  • Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
  • Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
  • Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
  • Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.

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