Política 📢
Santilli ratifica que no se reunirá con Kicillof mientras Menem destaca la importancia del consenso
El ministro del Interior ratificó que no se reunirá con el gobernador bonaerense por no adherir al Pacto de Mayo, mientras el presidente de Diputados destacó la importancia del «consenso político» en un acto empresarial.
★ El ministro del Interior, Diego Santilli, ratificó este jueves que no se reunirá con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y le exigió «coherencia» a través de un mensaje en la red social X. La decisión del funcionario nacional coincidió con un discurso del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien destacó ante industriales la importancia del «consenso político» para avanzar con reformas estructurales, en una contradicción evidente con la práctica del aislamiento que el Gobierno aplica sobre la provincia más poblada del país.
«No adheriste al Pacto de Mayo. No adheriste al RIGI. No adheriste a la Ley de Reiterancia. ¿Y te autopercibís excluido? No escribas una cosa en Twitter y hagas otra en público. Hay millones de bonaerenses en el medio. ¿O tenés que pedirle permiso a CFK?», escribió Santilli en su cuenta de X, en referencia a Cristina Fernández de Kirchner.
El mensaje del ministro respondió al pedido formal que el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, elevó al ministerio del Interior solicitando una reunión para reclamar los fondos coparticipables que adeuda el Estado nacional a la provincia y retomar la ejecución de obras abandonadas por el Gobierno de Milei.
La respuesta irónica a un reclamo institucional
La reacción de Santilli al pedido formal de Bianco fue una respuesta informal y burlona en redes sociales: «¡Dale Carli, gracias! Tomo nota», escribió el ministro al hacerse eco de la publicación del funcionario bonaerense, quien había compartido en X la nota oficial que solicitaba el encuentro.
La ironía del titular de Interior contrasta con el tono institucional del reclamo bonaerense, que pedía discutir «los fondos que el gobierno nacional le quitó a los bonaerenses y retomar la ejecución de las 1000 obras que dejaron abandonadas» en el distrito.
El ministro ya había cuestionado el martes el pedido de Kicillof en una conferencia de prensa junto al gobernador entrerriano Rogelio Frigerio. «Hay que ser coherentes y no tener doble personalidad», afirmó Santilli, quien insistió en que no se reunirá con el mandatario bonaerense porque «no firmó el Pacto de Mayo».
El consenso que se predica pero no se practica
La postura de Santilli quedó expuesta en su contradicción con el discurso que Martín Menem desplegó el mismo día en la 31° Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA). El presidente de la Cámara de Diputados destacó «la importancia del consenso político para avanzar con reformas estructurales que permitan la estabilización y el crecimiento económico» del país.
Menem se mostró optimista por el resultado electoral del 26 de octubre, que reforzó la presencia de La Libertad Avanza en el Congreso, y celebró que el oficialismo logró «una base legislativa más robusta» y «un diálogo más productivo con los gobernadores».
El presidente de Diputados señaló que las principales iniciativas del Gobierno nacional, como el Presupuesto 2026 y las reformas laboral y tributaria, requieren «acuerdos legislativos». Sin embargo, en la práctica, el Gobierno de Milei condiciona esos acuerdos a la adhesión previa de los gobernadores al Pacto de Mayo, excluyendo de la mesa de negociación a la provincia de Buenos Aires.
«Estas herramientas legislativas son cruciales no solo para la gestión oficialista, sino para 47 millones de argentinos que necesitan que la economía despegue», afirmó Menem en la conferencia empresarial, donde también proyectó un futuro «sin inflación» y con «una expansión económica de hasta cinco puntos anuales».
Federalismo selectivo: diálogo con aliados, exclusión para los críticos
La estrategia del Gobierno nacional evidencia una doble vara en su relación con las provincias. Mientras Santilli diseña una gira federal que incluye reuniones con los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rolando Figueroa (Neuquén), todos firmantes del Pacto de Mayo, Buenos Aires queda fuera de la agenda oficial.
El ministro del Interior definió a Frigerio como «un amigo y un aliado en la etapa de crecimiento que empieza la Argentina», un elogio que contrasta con los reproches públicos que dirigió a Kicillof. «Seamos consecuentes y coherentes. No decir una cosa en un lado y otra después en otro lado. No escribir una cosa en redes y decir otra», exigió Santilli en Entre Ríos.
La exclusión de Buenos Aires de la mesa de diálogo federal implica dejar fuera de las negociaciones del Presupuesto 2026 y de las reformas estructurales a la provincia que concentra el 40% de la población argentina, enfrenta los mayores desafíos en materia de seguridad y narcotráfico, y representa casi el 40% del PBI del país.
La contradicción entre el discurso y la práctica
El contraste entre el discurso de Menem sobre el «consenso político» y la práctica de exclusión de Santilli revela una estrategia del Gobierno de Milei: hablar de acuerdos legislativos mientras se condiciona el diálogo federal a la adhesión ideológica.
El presidente de Diputados celebró que el oficialismo «se reforzó en el diálogo con los gobernadores», pero ese diálogo solo incluye a los mandatarios que firmaron el Pacto de Mayo. Menem destacó que las reformas «son fundamentales para las Pymes y todos los sectores productivos de Argentina», pero esas reformas se discuten sin la provincia que concentra la mayor actividad industrial y productiva del país.
Santilli insistió en que el Gobierno «trabaja con quienes quieren sacar adelante al país, no con los que ponen palos en la rueda». Sin embargo, la retórica confrontativa y la exclusión de Buenos Aires profundizan la fragmentación territorial y dificultan la coordinación de políticas públicas en seguridad, infraestructura y desarrollo productivo.
El ministro del Interior acusó a Kicillof de «doble personalidad» por reclamar reuniones mientras no adhiere a las iniciativas del Gobierno nacional. Pero la contradicción más evidente es la del propio Ejecutivo: celebra el consenso en los discursos mientras practica el aislamiento de quienes no comparten su proyecto político.
Puntos clave:
• Diego Santilli ratificó que no se reunirá con Axel Kicillof por no haber firmado el Pacto de Mayo ni adherido al RIGI y otras leyes nacionales.
• El ministro del Interior respondió con ironía en redes sociales al pedido formal de Carlos Bianco de reunirse para reclamar fondos coparticipables.
• Martín Menem destacó ante industriales la importancia del «consenso político» mientras el Gobierno excluye a Buenos Aires del diálogo federal.
• El presidente de Diputados celebró el refuerzo legislativo de La Libertad Avanza y el diálogo con gobernadores, pero ese diálogo solo incluye a los firmantes del Pacto de Mayo.
• La estrategia del Gobierno evidencia una contradicción entre el discurso del consenso y la práctica del aislamiento a la provincia más poblada del país.
Elecciones
Lula: el hombre que simbolizó la falta del pueblo en su dedo meñique
El primer presidente de origen obrero de Brasil va a elecciones este domingo por su cuarto mandato.
Por Jesus Rivero
Luiz Inácio Lula da Silva, nació en Garanhuns, estado de Pernambuco en el noreste de Brasil, el 27 de octubre de 1945 (fin de la segunda guerra mundial). Séptimo de ochos hijos del matrimonio de campesinos analfabetos formado por Arístides Inacio da Silva y Euridice Ferreira de Melo (doña Lindu). Hasta los cinco años no conoció a su padre. En tanto la madre con sus hijos se desplazaron a Guarujá en 1952 y luego a Santos, la aglomeración paulista.
Todo esto, en un contexto de vulnerabilidad extrema. A Lula, nadie se lo contó. El mismo experimento la miseria económica como todo el pueblo de Brasil, efectuado por los mismos de siempre. Eso, que ahora necesitan retomar por las vías jurídicas democráticas, para seguir profundizando la miseria.
Luiz Inácio Lula da Silva, ese niño en donde confluye la meritocracia y la vulneración de derechos, compaginó la educación y el trabajo en paralelo. Quien aprendería a leer a los diez años. Trabajó como limpiabotas, vendedor ambulante y recadero, entre otros. Siguió un curso en el Servicio Nacional de Industria, para la formación profesional y se especializó como tornero mecánico en 1963.
Trabajo en varias empresas metalúrgicas y perdió el dedo meñique de la mano izquierda en un accidente laboral en 1964, el año en que se instauró la dictadura militar. Este último accidente, es toda una enunciación del enunciado, un dicho del decir. Un punto de inflexión para Brasil, por ende para Lula. El mismo año de la instauración de la dictadura, Lula sufre un accidente, en donde le amputaron un dedo, de la mano izquierda. No hay pérdida biológica sin instauración simbólica. Lula representa y simboliza esa falta del pueblo de Brasil.
En 1966 fue contratado por Industrias Villares de São Bernardo do Campo, donde se inició en el sindicalismo de la mano de su hermano José (Frei Chico) militante comunista, detenido y torturado por los militares. En 1972 fue elegido secretario del sindicato metalúrgico local, que pasó a presidir tres años más tarde, y se convirtió en el líder de 90.000 obreros de la zona industrial más importante del país.
Lula fue quien encabezó las grandes huelgas y manifestaciones que debilitaron el poder de la dictadura y aceleraron su caída. El 10 de febrero de 1980 al amparo de amnistía y la tímida apertura, fundó el Partido de los Trabajadores (PT) en São Paulo (orientación socialista). Contó con apoyos de renombre a nivel intelectual, clerical y sindical.
En abril del mismo año encabezó una huelga de cuarenta días, que fue duramente reprimida, de la cual participaron casi 300.000 trabajadores paulistas y que le valió un mes de arresto. Acusado de desórdenes públicos, una Corte marcial lo condenó a tres años de prisión, pero la sentencia fue anulada en apelación.
El 26 de agosto de 1986 varios sindicatos paulistas se fusionaron en la Central Única de Trabajadores (CUT), vinculada al Partido de los Trabajadores.
Restituida la democracia, en las elecciones de constituyentes del 15 de noviembre de 1986, el PT fue la primera fuerza de izquierda con el 6,9% de los votos y 16 diputados, Lula entre ellos, que defendieron con ahínco algunas algunas reivindicaciones de la CUT: derecho a huelga, reducción de la jornada laboral, vacaciones parcialmente pagadas y revisiones salariales en función del coste de vida.
En las elecciones municipales del mismo año el PT tuvo un éxito sin precedentes obteniendo 36 alcaldías de ciudades tan importantes como São Paulo, Porto Alegre y Vitória.El 17 de diciembre de 1989 (año de la caída del muro de Berlín) Fernando Collor de Mello con el apoyo del poder concentrado derrotó a Lula, pero el líder popular ya contaba con el apoyo del 47% de los votos.
En 1990 por iniciativa de Fidel Castro, Lula da Silva convocó el primer Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe, conocido como Foro de São Paulo, con perspectiva globalista y pacifista.
Luego en 1991 en el Congreso del PT fue reelegido presidente del mismo, y lo definió de concepción socialista. En las nuevas elecciones de 1994, Lula fue derrotado nuevamente en este caso por Fernando Henrique Cardoso, pero su partido logró la elección de dos gobernadores, cuatro senadores y cincuenta diputados.
En el X Encuentro Nacional del PT, en agosto de 1995, abandonó la presidencia ejecutiva y fue aclamado como presidente honorario. En octubre de 1998 volvió a competir por tercera vez en la que llegó a la segunda vuelta y fue derrotado con el 31,7% de los votos.
Ante esto era evidente que Lula debía aumentar su base electoral, seduciendo a las clases medias, para conquistar el poder. En 2001 fue el punto de inflexión con su campaña electoral estratégica y colocando como vicepresidente al magnate textil José Alencor, del Partido Liberal.
Lula se comprometió a respetar el acuerdo entre Cardoso y el Fondo Monetario Internacional y garantizar la estabilidad financiera. Como efecto el 27 de octubre Lula fue elegido presidente en la segunda vuelta con el 61,27% de los votos, convirtiéndose en el candidato más votado de Brasil.
La victoria del primer presidente de origen obrero de Brasil, marcaba un punto de inflexión no solo en Brasil, sino en toda Latinoamérica. Lula tomó posesión el 1 de enero de 2003. Luego fue reelecto para un segundo mandato continuo en 2006 y, posteriormente volvió al Palacio de Planalto por el voto democrático y popular al ganar las elecciones de octubre de 2022 frente a Jair Bolsonaro.
Previamente Lula fue hostigado por el lawfare y condenado en 2017 por corrupción, pasando 580 días en prisión (2018-2019). Esto da cuenta de la no independencia de poderes y como el poder judicial está determinado y constituido por los determinantes macroeconómicos y políticos.
Este 25 de octubre, a solo dos días de cumplir 81 años, Lula contendrá contra Flavio Bolsonaro, el hijo de Jair Bolsonaro. Este último sentenciado por el Supremo Tribunal Federal por intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho, organización criminal armada, y deterioro de bienes patrimoniales.
La moneda está en el aire, con una salvedad, el pueblo vuelve a elegir.
*escritor y activista político (fundador del Frente Liberación Socialista)
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