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Según Gerardo Morales, hay sectores de JxC que no quieren diálogo y si explota todo «mejor»

El gobernador de Jujuy aseguró que el «ala más radicalizada» de Juntos por el Cambio quiere que las cosas le salgan mal al Gobierno, que «ni siquiera quiere diálogo» y que «piensan que si explota todo, mejor».

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El-Argentino-Gerardo Morales y Mauricio Macri

El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, resaltó la «responsabilidad» de la coalición Juntos por el Cambio en la toma de deuda con el FMI en 2018, criticó a los representantes de la oposición que «no quieren ir al diálogo» con el Gobierno y advirtió que esos dirigentes «piensan que si explota todo, mejor».

«Está claro que quienes gobiernan tienen la máxima responsabilidad, pero también tenemos la responsabilidad la oposición», dijo Morales en diálogo con Radio con Vos y admitió que «a la deuda la tomamos nosotros (por el período 2015-2019) para pagar parte de la deuda generada en gestiones anteriores, pero también para pagar deuda que generamos nosotros para un programa de créditos que fracasó».

El jujeño sentenció que «lo peor que le puede pasar al país es entrar en default» y remarcó que «hay algunos sectores (de JxC) que piensan que si explota todo, mejor», y en la misma línea, subrayó que «hay un ala más radicalizada de Juntos por el Cambio que ni siquiera quiere diálogo».

«Todavía estamos con problemas entre unitarios y federales. Ese debate va a traer ruido dentro de Juntos por el Cambio pero nos lo tenemos que dar».

«Si pretendemos ser Gobierno en 2023 tenemos que primero poner los pies sobre la tierra y reconocer que hay cosas que hicimos mal. De hecho, la gente no nos acompañó porque defraudamos al conjunto de la sociedad», siguió el titular de la UCR y reconoció: «Terminamos perjudicando no solo a los sectores más pobres, sino a la clase media».

A su vez, se mostró «convencido» de que «la responsabilidad» de JxC es «ir al diálogo (con el Ejecutivo) en los temas centrales».

Además, confirmó que entre lunes y martes de la próxima semana «se haría un encuentro en el Congreso con el ministro (Martín) Guzmán, el presidente de la Cámara (Sergio Massa), los cuatro gobernadores de Juntos por el Cambio y los jefes de bloque de Juntos por el Cambio» para conversar sobre el estado de las negociaciones con el FMI.

«Espero que podamos escuchar el informe de Guzmán y que todas las fuerzas políticas tengamos la predisposición de que este acuerdo con FMI salga bien», manifestó.

«El PRO no tiene las concepciones del Estado que tiene el radicalismo. Nosotros creemos en el Estado presente».

Por otro lado, criticó a quienes «profundizan la grieta» y «hacen negocios políticos con la grieta» y enfatizó que «eso no le sirve al país». «Lo que la gente quiere es que se le resuelvan los problemas», remarcó.

En este sentido, llamó a los dirigentes de JxC a «tener una perspectiva realista para conformar un plan de gobierno que le diga a la gente qué vamos a hacer» y «no repetir los errores del pasado» ya que, caso contrario, «vamos a faltar a la silla de nuevo».

A su vez, propuso «generar un plan concreto, productivo y desarrollista que no solo esté centrado en las 10 manzanas de la City porteña sino que venga desde la periferia al centro y que ponga en valor la energía que tienen todas las provincias de la Argentina».

En ese aspecto, Morales consideró que «no hay provincias inviables» sino que «todas las provincias tienen un gran potencial».

«Todavía estamos con problemas entre unitarios y federales. Ese debate va a traer ruido dentro de Juntos por el Cambio pero nos lo tenemos que dar», vaticinó el funcionario tras afirmar que «el único camino para fortalecer Juntos por el Cambio es dirimir estas diferencias ideológicas en un plan de gobierno».

Finalmente, el mandatario jujeño trazó algunas diferencias entre el PRO y la UCR: «El PRO no tiene las concepciones del Estado que tiene el radicalismo. Nosotros creemos en el Estado presente, en la escuela pública», diferenció Morales y agregó: «Hay concepciones diferentes también en el marco de las alianzas».

«No es para cortarse las venas. Este debate sobre cómo se para ideológicamente Juntos por el Cambio se debe dar, y es mejor que pase este año», concluyó.

CABA

Jueces de Niñez de todo el país salen en defensa de De Marinis frente al pedido de jury

La Red Argentina de la Magistratura de Niñez y Familias calificó como una intromisión en el Poder Judicial el jury que impulsa el gobierno de Jorge Macri, con apoyo de La Libertad Avanza, contra la jueza que declaró inconstitucional la baja de la edad de imputabilidad para un adolescente de 14 años.

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Jueces y juezas especializados en infancia de todo el país salieron a responder una ofensiva que ya no discute un fallo, sino la posibilidad misma de que una magistrada controle la constitucionalidad de una ley. Para la Red Argentina de la Magistratura de Niñez y Familias, cuestionar a una jueza por el contenido de sus decisiones es una abierta intromisión en el Poder Judicial y una seria amenaza a la división de poderes.

La destinataria del respaldo es Laura Beatriz De Marinis, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, que edeclaró la inconstitucionalidad del artículo 1 de la Ley 27.801 del nuevo Régimen Penal Juvenil para el caso puntual de un adolescente de 14 años acusado de tentativa de robo, a quien sobreseyó. La norma, que bajó a 14 años la edad de punibilidad y reemplazó el esquema de la Ley 22.278, rige desde el 5 de septiembre.

Control de constitucionalidad

En su declaración pública, la Red sostuvo que la resolución representa un acto legítimo de control de constitucionalidad y convencionalidad, amparado por los incisos 22 y 23 del artículo 75 de la Constitución Nacional y por la Convención sobre los Derechos del Niño, normas que otorgan a la infancia la categoría de sujetos de tutela constitucional preferente.

El fallo se apoyó en el principio de progresividad: la jueza consideró que, en este caso concreto, la baja de la edad resultaba regresiva frente al estándar de protección del régimen anterior. «Como adultos, no podemos castigar a los niños, niñas y adolescentes por lo que no hicimos, por haberlos dejado en desamparo en su primera infancia», escribió De Marinis en la resolución, donde también advirtió que «la incorporación al sistema penal tiene que ser el último recurso y, en algunas trayectorias vitales, lamentablemente es el primero».

El propio juzgado aclaró luego que la declaración de inconstitucionalidad se circunscribe exclusivamente a ese adolescente y a las circunstancias acreditadas en el expediente, y que no implica la invalidez general de la ley. Aun así, el oficialismo porteño y sus aliados libertarios eligieron presentar el fallo como un desafío institucional que merece la destitución.

La ofensiva ignorante de Jorge Macri y La Libertad Avanza

La reacción del Gobierno de la Ciudad fue inmediata. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, anticipó que impulsaría un jury contra la magistrada, y su ministro de Justicia, Gabino Tapia, que primero anunció que lo haría a título personal, terminó formalizando el pedido ante el Consejo de la Magistratura porteño. «Los jueces no están para interpretar la ley, porque para eso están los legisladores», afirmó Tapia en declaraciones radiales. La frase desconoce un principio elemental del sistema republicano: el control de constitucionalidad es una atribución propia del Poder Judicial.

La Libertad Avanza se sumó a la cruzada. Pilar Ramírez, jefa del bloque libertario en la Legislatura porteña y mano derecha de Karina Milei, convocó a los demás espacios: «Instamos a todos los bloques a pedir el juicio político y a avanzar de una vez por todas con el Régimen Penal Juvenil en la Ciudad». El reclamo tiene un problema de origen: la Legislatura no tiene facultades para destituir magistrados, un proceso que se sustancia en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad.

En paralelo, la asociación civil Usina de Justicia denunció a De Marinis por presunto prevaricato y mal desempeño. En el escrito, firmado por el abogado Fernando Soto, la entidad sostuvo que «la juez denunciada omitió deliberadamente cumplir la Ley» y calificó la decisión como «basada en pura ideología».

El disenso tiene su vía: la apelación

La Red instó a encauzar cualquier desacuerdo con el fallo mediante los recursos de apelación ante los tribunales de alzada y exigió desterrar de manera definitiva los mecanismos de coacción o intimidación. Ese camino, de hecho, ya está en marcha: la Unidad Fiscal Especializada en Materia Penal Juvenil, a través del fiscal coordinador Mauro Andrés Tereszko, apeló la resolución, pidió que se revoque, que se mantenga la aplicación de la norma y que la jueza sea apartada de la causa.

Si el propio sistema ya activó sus mecanismos de revisión, el pedido de jury queda expuesto como lo que es: una herramienta de presión política sobre el contenido de una sentencia. La entidad advirtió que estos intentos buscan disciplinar a los magistrados que aplican garantías fundamentales y que, además de vulnerar el libre ejercicio de la magistratura, exponen a niños, niñas y adolescentes a respuestas punitivas desproporcionadas, ineficaces e incompatibles con los estándares internacionales de derechos humanos.

La organización también remarcó que la independencia judicial no debe entenderse como un fuero ni como un privilegio corporativo de los jueces. Es, según la Red, la garantía ciudadana indispensable para frenar los excesos del Estado y proteger a las personas en situación de vulnerabilidad.

Un respaldo que crece dentro y fuera de la Justicia

El pronunciamiento nacional se suma al de 91 magistrados y magistradas del Poder Judicial porteño, que firmaron un comunicado en respaldo de De Marinis y en rechazo del pedido de juicio político, en una adhesión de una magnitud y velocidad poco frecuentes en la Justicia de la Ciudad. Los firmantes remarcaron la diferencia entre revisar una sentencia por las vías procesales y sancionar a una jueza por lo que resolvió.

En la Legislatura porteña, el legislador Andrés La Blunda, del bloque Fuerza por Buenos Aires, presentó un proyecto de declaración de repudio a los dichos de Macri, en el que advierte que el juicio político «no debe utilizarse como instrumento de disciplinamiento frente al contenido de una sentencia». La legisladora Viviana Biasi (FIT) fue más allá y acusó a Macri y a Ramírez de «tomar de rehén a un adolescente vulnerable de 14 años para armar sus campañas políticas reaccionarias».

El caso De Marinis se convirtió así en una prueba de fuego para la independencia judicial en tiempos de punitivismo: lo que está en juego no es solo el destino de un chico de 14 años, sino el margen que tendrán los jueces para aplicar la Constitución cuando el poder político exige obediencia.

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