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La interna libertaria que expone el miedo a Kicillof rumbo a 2027: ¿polarizar o fragmentar al peronismo?

Karina Milei y Luis Caputo quieren subir al gobernador bonaerense al ring; otro sector de Balcarce 50 advierte que con un 52% de rechazo presidencial la confrontación puede salir cara y propone dividir al peronismo para llegar a 2027.

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El Argentino Diario-Axel Kicillof.
"Kicillof es el que más mide": la frase que sacude la estrategia de reelección de Milei.

Faltan meses para que arranque formalmente la campaña, pero en la Casa Rosada ya se libra una pulseada que revela más temor que confianza: el oficialismo no sabe si le conviene enfrentar a Axel Kicillof cara a cara o trabajar para que el peronismo llegue partido a las urnas. Detrás de esa discusión hay un número que incomoda a todos en Balcarce 50: el 52% de imagen negativa que hoy arrastra Javier Milei.

El debate atraviesa a los distintos sectores del Gobierno libertario, que ya diseña la estrategia para la reelección del Presidente en 2027. En el centro de la escena está el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, principal referente de la oposición peronista y figura alrededor de la cual se ordena buena parte del tablero electoral del Partido Justicialista (PJ).

La apuesta de Karina: subir a Kicillof al ring

El sector que responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, sostiene que lo más conveniente es construir un perfil contrapuesto al del mandatario provincial y confrontar abiertamente ambos modelos de gestión. La premisa es que el votante no quiere regresar al pasado y que el gobernador tendría un techo bajo en una eventual segunda vuelta.

«La gente no vota para atrás. Además, en un potencial balotaje, ¿cuánto de ese universo tiene Axel para crecer? ¿10%?», planteó una importante fuente del oficialismo. Desde el entorno de la hermana presidencial repiten la misma idea: «La gente no quiere volver para atrás».

Esa línea cuenta con el respaldo del propio Milei, que suele referirse a Kicillof como «enano soviético», y del ministro de Economía, Luis Caputo, quien llegó a definirlo como «el anticristo». Durante la Argentina Week en París, Caputo insistió en el mismo libreto: «Hemos estado en el infierno y, créanme, la mayoría de la gente nunca votará para volver al infierno». El oficialismo vuelve a apostar al insulto y a la demonización del adversario como estrategia de campaña, un recurso que forma parte del discurso de confrontación permanente que caracteriza a la gestión libertaria.

Las encuestas que inquietan a Balcarce 50

No todos en la Casa Rosada comparten ese entusiasmo. En algunas oficinas de Balcarce 50 advierten que la imagen de Kicillof muestra un respaldo significativo y que polarizar con él podría terminar siendo un mal negocio para el oficialismo.

El argumento se apoya en el crecimiento del rechazo a la figura presidencial. Según un relevamiento de la consultora Poliarquía, Milei registró un 52% de valoración negativa, tres puntos más que en agosto, frente a apenas un 31% de imagen positiva. Es decir, una brecha de más de veinte puntos en contra para un presidente que pretende ser reelegido.

El dato no es aislado. A lo largo de 2026, distintas mediciones registraron la caída de la imagen presidencial en paralelo al desgaste que provocaron las denuncias por enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, que terminó dejando la Jefatura de Gabinete, y a un ajuste que golpea de lleno sobre el bolsillo de los hogares. Algunos sondeos publicados en los últimos meses llegaron incluso a mostrar a Kicillof imponiéndose en un balotaje hipotético frente al Presidente.

Fragmentar en lugar de polarizar

Frente a ese escenario, una voz con acceso al despacho presidencial propuso otra receta: «No nos sirve polarizar con nadie. Tenemos que fragmentar y generar los incentivos para que el peronismo vaya dividido. Kicillof es el que más mide».

La frase encierra una confesión política de peso. Si el Gobierno necesita que la oposición llegue partida para ganar, es porque no confía en su propia capacidad de seducir al electorado con los resultados de su gestión. La estrategia de fragmentación no apunta a convencer votantes, sino a debilitar al adversario desde afuera.

En ese marco, el frente amplio «anti Milei» que impulsa Kicillof aparece como la principal amenaza para los planes libertarios, ya que podría ampliar el universo electoral opositor más allá de las fronteras tradicionales del peronismo.

Una campaña de bloques

Pese a las diferencias internas, algunos sectores de la Casa Rosada ya vaticinan una campaña marcada por la polarización, en la que el peronismo aglutinaría al «centro a la izquierda» y Milei buscaría encolumnar detrás suyo al «centro a la derecha».

Lo que queda a la vista es que la discusión en el oficialismo ya no gira en torno a qué ofrecerle a la sociedad, sino a cómo administrar el rechazo que genera su propio candidato. Y en esa ecuación, el nombre que ordena todas las variables es el del gobernador bonaerense.

Lo que tenés que saber:

  • El Gobierno ya diseña la estrategia para la reelección de Javier Milei en 2027 y discute cómo posicionarse frente al peronismo.
  • El sector de Karina Milei, con el aval del Presidente y de Luis Caputo, propone polarizar con Axel Kicillof.
  • Otro sector de Balcarce 50 advierte que la imagen del gobernador muestra un respaldo significativo y desaconseja confrontar con él.
  • Según Poliarquía, Milei registró un 52% de imagen negativa, tres puntos más que en agosto, frente a un 31% de positiva.
  • Una fuente cercana al despacho presidencial propuso fragmentar al peronismo porque «Kicillof es el que más mide».

Elecciones

Bullrich negocia su precio: paz con Milei, guerra con Karina por las listas

La senadora se reunió en Olivos con el presidente y acordaron bajar la tensión pública, pero el conflicto real se traslada al armado electoral: Bullrich quiere espacios en las boletas que Karina Milei pretende controlar sin concesiones. En el fondo, la exministra juega su propia continuidad política.

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El Argentino Diario-Patricia Bullrich.
Bullrich en Olivos: la tregua con Milei que no resuelve la guerra con Karina por las listas.

En el universo libertario, la tregua dura lo que tarda en enfriarse el café. Patricia Bullrich y Javier Milei se sentaron más de dos horas en la Quinta de Olivos este viernes y acordaron bajar los decibeles de su disputa pública, pero la negociación real ya se corrió a un terreno mucho más áspero: el armado de las listas para 2025, donde la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, están en curso de colisión.

Fue el primer encuentro en semanas entre la senadora y el presidente después de que Bullrich suspendiera los desayunos dominicales que solía compartir con el mandatario. Según reconstruyeron fuentes al tanto de la conversación consultadas por este medio, la exministra de Seguridad no fue a Olivos a hacer las paces sino a hacer valer su posición: le señaló al presidente los errores de conducción política de la gestión, cuestionó la estrategia parlamentaria del oficialismo y puso en el centro de la escena el traspié de la Ley de Tierras, que habilitaba la compra indiscriminada de suelo a extranjeros y fue una derrota política evitable.

El reclamo sobre Sturzenegger y la economía

El cuestionamiento de Bullrich al episodio de la Ley de Tierras fue, al mismo tiempo, un tiro por elevación directo contra Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación que impulsó la iniciativa. La senadora le hizo saber al presidente que avanzar con esa reglamentación mientras el DNU 70/2023 todavía tramitaba en instancias judiciales fue un error político de manual. Milei, según indicaron las mismas fuentes, escuchó, reconoció parte de los planteos y también cuestionó otros. El presidente le pidió que los conflictos se resuelvan puertas adentro.

Bullrich también volcó su descontento sobre el rumbo económico y la escasa actividad que percibe en la microeconomía. El encuentro se produjo en una semana en la que el propio gabinete mostró sus fisuras: Luis Caputo no participó de la reunión de Gabinete del lunes por razones de salud, lo que reavivó versiones sobre su posible salida del Ministerio de Economía. Desde el entorno del funcionario negaron cualquier crisis, pero los trascendidos no ceden.

La guerra que no se apaga: Bullrich vs. Karina

El verdadero fondo del conflicto no está en la relación entre Bullrich y el presidente, sino en la disputa que la senadora mantiene con Karina Milei, la figura que desde hace más de dos años define a gusto el mapa de candidaturas territoriales de La Libertad Avanza. La secretaria general pretende que para las elecciones del próximo año cada boleta que lleve el sello del partido tenga, como condición innegociable, candidatos que respondan sin fisuras a su conducción. Bullrich, en cambio, busca posicionar nombres propios en las cabezas de lista nacionales.

En el entorno de la senadora interpretan sus últimas declaraciones públicas como una forma de subirse el precio de cara a esa negociación: mostrarse con fuerza propia es la manera de sentarse en mejores condiciones ante Karina. Quienes participan del bloque libertario en el Senado confirman que el objetivo de la dirigente es condicionar a la secretaria general en la designación de los candidatos. Un juego de poder que se libra con la reelección de Milei como telón de fondo.

Un mileísmo sin Milei como horizonte

Aunque desde el círculo de Bullrich descartan públicamente cualquier ruptura con el oficialismo, en privado trabajan sobre un escenario que contemplan como posible: que la figura del presidente se desgaste mientras el modelo económico libretario mantenga adhesión. En ese caso, la senadora aspira a convertirse en el reemplazo natural de Milei al frente del espacio. Un mileísmo sin Milei, en el que ella sería la continuidad y no la ruptura.

Esa construcción explica también por qué Bullrich no rompe pero tampoco se somete. Necesita de Milei para no quedar aislada, pero también necesita diferenciarse lo suficiente para aparecer como una alternativa creíble si el presidente no puede o no quiere ir por la reelección. El equilibrio es frágil y, como quedó demostrado esta semana, está sometido a una presión creciente.

Lo que tenés que saber:

  • Bullrich y Milei se reunieron más de dos horas en Olivos y acordaron moderar la tensión pública, pero el conflicto de fondo continúa.
  • La senadora cuestionó al presidente la estrategia parlamentaria y el manejo del episodio de la Ley de Tierras, apuntando implícitamente a Sturzenegger.
  • El conflicto real se traslada al armado de listas: Bullrich quiere espacios propios en las boletas nacionales que Karina Milei pretende controlar.
  • En el entorno de la senadora trabajan sobre un escenario de «mileísmo sin Milei» en el que ella sería la continuidad del modelo si el presidente se desgasta.
  • Versiones sobre una posible salida de Caputo del Ministerio de Economía se reavivaron tras su ausencia en la reunión de Gabinete del lunes.
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