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Opinión

Evita: el nombre que sigue desvelando a los poderosos

A 106 años del nacimiento de Eva Duarte de Perón. Recordar an Eva no es nostalgia, es militancia.

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Este 7 de mayo se cumplen 106 años del nacimiento de Eva Duarte de Perón, figura ineludible de la historia política argentina, símbolo del peronismo, de la justicia social y de la lucha por los derechos de los más humildes.

Su legado, aún hoy, divide aguas y sigue generando incomodidad en los sectores de poder que no le perdonan haber cambiado las reglas de un país que, hasta su irrupción, había sido diseñado para pocos.

Nació en Los Toldos, cambió la historia desde Buenos Aires

Nació en 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Fue hija ilegítima, pobre y mujer: tres marcas que la aristocracia argentina nunca le perdonó. Llegó a Buenos Aires como actriz, pero su destino político comenzó a sellarse cuando conoció a Juan Domingo Perón en 1944.

Su figura pública creció con una velocidad imparable: en solo seis años, pasó de ser la pareja del presidente a convertirse en la lideresa más popular de la historia argentina del siglo XX.

La voz de los sin voz

Evita fue el puente entre Perón y el pueblo trabajador, pero fue mucho más que eso. Su militancia por los derechos de las mujeres, los trabajadores, los ancianos y los niños transformó la política argentina.

Impulsó el voto femenino (1947), creando las bases de la participación política de las mujeres en la Argentina.

Fundó la Fundación Eva Perón, una red de asistencia social directa, descentralizada y poderosa que contrastaba con el modelo oligárquico y burocrático de beneficencia.

Enfrentó de manera directa a la oligarquía, a la Iglesia, a la cúpula militar y a los medios que intentaban deslegitimar su figura con discursos clasistas y misóginos.

La Evita que incomoda

El antiperonismo la redujo a una caricatura de “actriz resentida”. Pero Evita fue una dirigente con voluntad de poder, que llegó a plantear su candidatura a vicepresidenta en 1951, lo que desató una operación interna y externa que frenó su ascenso.

Murió a los 33 años, en 1952, consumida por un cáncer de útero, y su cuerpo fue objeto de profanación y tortura simbólica por parte de la dictadura que derrocó a Perón en 1955.

Su cadáver fue secuestrado, enterrado en secreto y usado como trofeo por los militares. Aún hoy, sectores de poder buscan vaciarla de contenido político, reducirla a un ícono estético o convertirla en postal inofensiva.

Pero su memoria sigue viva en la militancia popular, en los barrios, en las organizaciones sociales y en cada acto de justicia que reivindica a los de abajo.

Eva, hoy

En tiempos donde los discursos de odio, el ajuste y el negacionismo social vuelven a circular, recordar an Eva no es nostalgia, es militancia.

Su figura se resignifica cada vez que se enfrentan las políticas de exclusión, como las impulsadas por el actual gobierno nacional, con las banderas de la justicia social que ella defendió.

Evita es una advertencia histórica: cuando los de abajo se organizan y toman la palabra, el poder tiembla. Y ella, Evita, fue la primera que los hizo temblar.

Análisis

El Che escribió como Rubén Darío: Marcha Triunfal

Los cuadernos escritos a mano del Che.

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Por Jesús Rivero

Según quiénes acompañaban a Ernesto Guevara de la Serna en Bolivia, que en paralelo que avanzaba en su marcha, escribía, demasiado escribía. Cuando lo capturaron el 8 de octubre de 1967 encontraron en su mochila varios cuadernos escritos a mano, el más conocido es su diario de campaña, pero había un cuaderno rojo en el que había transcrito (escrito más allá) tres poemas de Rubén Darío. Uno de ellos era Marcha Triunfal. 

Setenta y dos años antes, una fría madrugada de fines de abril de 1895, el gran poeta nicaragüense aún no había escrito aquella marcha. En el contexto de nuestra Plaza de Mayo, estaba en un banco, desalineado, desmejorado. Seguro había pasado una noche de vino y juerga. Cuando sucedió algo inesperado, lo encontró el amigo indicado, era el doctor Plaza, responsable de la Isla Martín Garcia, donde por aquellos días se hacía la cuarentena, por la epidemia de fiebre amarilla. El doctor Plaza cubrió a Darío con un sobretodo y lo llevó directamente hasta el puerto para embarcarse en el vaporcito que los trasladará hasta la isla.

En la Isla Martín Garcia, se recuperó, al mismo tiempo que escribió, demasiado escribió. Un día llegó un telegrama en donde le pedían un poema para el próximo aniversario de la revolución del 25 de mayo de 1810. Cuyo lugar físico de celebración era “El Ateneo de la calle Florida». Tenía tres días para hacerlo, Darío se sentó y escribió su marcha triunfal que pasaría a la historia. Y, como a tantas bibliotecas de nuestro país, llegó también a la de la familia Guevara.

Ernesto Guevara de la Serna “Che» nació el 14 de junio de 1928, pleno auge de la crisis del sistema capitalista a nivel global. En lo que respecta a la Marcha Triunfal, Ernesto se la aprendería de memoria como efecto de escuchar a su padre recitarla repetidamente. Esta transmisión lo acompañaría hasta sus últimos días, transcribiendo la misma,  en su cuaderno  en la selva boliviana. Hoy, el manuscrito de Rubén Darío está en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores en Ciudad Autonoma de Buenos Aires. Y, el cuaderno con la transcripción del Che, en un archivo del ejército en la ciudad de La Paz, Bolivia. Marcha Triunfal, poema que celebra una revolución, escrito en el río de La Plata, que fue transcripto por un revolucionario en la selva de Bolivia.

* escritor y activista político

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