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Política 📢

Lula lanzó su candidatura y pidió dar «la batalla contra el hambre»

El ex mandatario lidera las encuestas para octubre, en su séptima candidatura.

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Por Pablo Giuliano

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó este sábado su candidatura presidencial para los comicios del 2 de octubre y prometió «restaurar» la soberanía económica, política y social de Brasil y enviar el empobrecimiento de la población y el «fascismo» del gobierno de Jair Bolsonaro «a la cloaca de la historia», con el exrival Geraldo Alckmin como compañero de fórmula.

El exmandatario lidera las encuestas para derrotar a Bolsonaro el 2 de octubre y comenzó en San Pablo el camino de su séptima campaña, siendo el principal eje de la democracia brasileña con su fuerza, el Partido de los Trabajadores, tras haber pasado 580 días en prisión en un proceso fraudulento que fue anulado por la corte suprema por persecución política.

Con 76 años, Lula confirmó ante el público que se casará por tercera vez el próximo 18 de mayo con Rosángela da Silva, socióloga y su novia desde 2019 y que este evento de su vida privada servirá para alimentar su campaña.

«Hay que restaurar la soberanía de Brasil y del pueblo brasileño», afirmó Lula, quien defendió una mayor intervención del estado en la economía, fustigó las privatizaciones del gobierno de Jair Bolsonaro y propuso restablecer la función social de las empresas públicas como motor del desarrollo, el cuidado del medio ambiente y la lucha contra el hambre.

«Hay que cumplir nuevamente la batalla contra el hambre. Todo lo conquistado fue destruido por el actual Gobierno. Es terrible, pero no vamos a desistir», dijo el candidato, que también criticó la política neoliberal de que los salarios no logran superar a la inflación.

«Un pueblo que no puede comprar es un empresario que no puede vender», dijo en su clásico tono convocando a la alianza productiva que marcó su período de gobierno (2003-2010).

«El fascismo será arrojado a la cloaca de la historia de donde nunca debió haber salido», añadió en un mensaje dirigido a Bolsonaro y en el cual rescató que su gobierno, en caso de victoria, a partir del 1 de enero de 2023 invertirá en ciencia, educación, salud y cultura.

Por otra parte, Lula dijo que cree en la «lealtad» de su compañero de fórmula, quien fue su rival en las elecciones de 2006, en el marco de la alianza con ocho partidos con los cuales pretende una mayoría legislativa inédita y busca vencer en la primera vuelta electoral, para lo cual precisa el 50% más uno de los sufragios válidos, excluidos nulos y blancos.

Alckmin participó del acto pero a través de un video ya que está con Covid-19 y allí revindicó la figura histórica de Lula y el momento histórico de Brasil para evitar la reelección de Bolsonaro.

«Ninguna diferencia del pasado, ni de ayer, ni las eventuales discordancias de hoy o de mañana servirán de razón, disculpa o pretexto para dejar de apoyar o defender con toda mi convicción la vuelta de Lula a la presidencia de Brasil y es con mucho orgullo que hago eso», aseguró.

Alckmin, exgobernador del PSDB, aceptó ser vice de Lula luego de afiliarse al Partido Socialista Brasileño (PSB) y abrió una nueva frontera de diálogo político en Brasil, sobre todo luego del éxito de la antipolítica representado por Bolsonaro y sus aliados neofascistas y libertarios neoliberales.

«Cuando Lula me extendió la mano vi en ese gesto mucho más que reconciliación entre dos adversarios históricos, vi el verdadero llamado a la razón, a la razón de todos. Pensemos en la disputas del pasado y en la unión de hoy. Lo que mas importa es lo que Brasil necesita. Brasil sobrevive hoy al más desastroso y cruel gobierno de su historia», afirmó el cuatro veces gobernador paulista.

Tanto Lula como Alckmin intentaron darle un tono descontracturado a sus discursos, que suelen estar llenos de formalidad política y económica, y hablar de un «nuevo plato de la culinaria brasileña: Lula con chuchú».

Lula significa calamar en portugués, mientras que Alckmin recibió el apodo de «chuchú», una legumbre insípida, por su falta de carisma ante el gran público.

La importancia de Alckmin para atraer a la centroderecha política no bolsonarista levantó suspicacias en el PT luego de la fallida experiencia con Michel Temer, vicepresidente que conspiró contra Dilma Rousseff en 2016 y accedió a la presidencia con una alianza neoliberal que también apoya el gobierno del excapitán Bolsonaro.

El fundador del PT es líder en las encuestas con entre el 41 y el 45% de los votos y supera en entre 8 y 15 puntos a Bolsonaro, quien por su parte lanzó dudas sobre la transparencia electoral y está utilizando a las Fuerzas Armadas como una suerte de “garante” del Tribunal Superior Electoral, al que ya acusó de buscar perjudicarlo.

Con la presencia de Rousseff, expresidenta derrocada en 2016 a la que reivindicó, Lula dijo que no será miembro del gabinete sino «asesora de todas las horas», al cruzar especulaciones periodísticas sobre qué rol tendrá la mujer que fue su sucesora.

Lula pidió a la militancia enfrentar «sin miedo» las provocaciones y las «fake news del bolsonarismo».

La palabra «soberanía» fue la más pronunciada por el exmetalúrgico que con sus huelgas desde el sindicalismo enfrentó a la dictadura militar a fines de los setenta, también en un tono desafiante a los militares alineados con Bolsonaro y su discurso reivindicador de la bandera nacional.

El exmandatario prometió reindustrializar el país para «recupera la soberanía atacada por la política irresponsable del gobierno».

«La soberanía no se resume a la fronteras, sino a defender nuestra riqueza, biodiversidasd, garantizar el derecho a la alimentación, empleo bueno, salario justo y acceso a salud y educación de calidad», dijo.

Lula defendió el rol de Brasil durante su gestión «como protagonista internacional y sexta economía mundial, cuando ahora está en duodécima posición».

«Brasil era respetado, hablaba de igual a igual con los ricos y poderosos y colaboraba con los pobres con inversión y transferencia de tecnología, algo que hicimos en América Latina y África. Vamos a fortalecer el Mercosur, la Unasur, la Celac y los Brics, establecer alianzas y luchar por una gobernanza mundial. Brasil es demasiado grande para ser un paria», sostuvo.

El mandatario convocó a defender ar la petrolera estatal Petrobras y a evitar la continuación de la privatización de sus empresas subsidiarias: dijo que los yacimientos submarinos hallados durante su gobierno serán, nuevamente, el pasaporte para el desarrollo industrial del país.

También atacó la privatización de la gigante eléctrica Eletrobras, prevista para este año y citó el caso del cierre de fábricas locales y multinacionales en Amazonas, San Pablo y Bahía.

Espectáculos 🎭

Lali frenó River para hablar del suicidio joven: «¿Qué están haciendo las autoridades?»

Frente a un estadio colmado, la cantante frenó su show para hablar del récord de 5.209 muertes por suicidio registrado en 2025 y preguntó qué hacen las autoridades, mientras el Gobierno de Milei recortó un 42% los programas de salud mental.

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La música se detuvo en el Monumental. Ante decenas de miles de personas, Lali Espósito puso sobre el escenario el tema que el Gobierno nacional evita nombrar: la crisis de suicidios que atraviesa a las juventudes argentinas. «Argentina tiene muchos récords bárbaros, en el deporte, en el arte, pero tiene uno que no está para nada bueno, y que es muy doloroso», lanzó la cantante antes de retomar el recital.

Durante su presentación con entradas agotadas en el estadio de River Plate, la artista interrumpió el show durante varios minutos para hablar de la situación de las personas de entre 15 y 34 años. «Hoy es la principal causa de muertes entre los jóvenes. Antes eran los accidentes viales, por ejemplo, y hoy son los suicidios», afirmó. Y apuntó directo al Estado: «Obviamente uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa».

Un dolor que no es abstracto

La reflexión no llegó desde la distancia. Lali contó frente al público que atraviesa un duelo reciente: «Hace dos meses yo perdí a una persona muy querida que se suicidó. Hoy no está acá. En el último River estuvo y hoy no está acá». «Es muy doloroso que nuestro país esté lamentablemente en este ranking del mal», agregó, con el estadio en silencio.

La cantante también dedicó unas palabras a las personas con discapacidad y a sus familias, de quienes dijo que muchas «se sienten muy solas». El mensaje llegó en semanas en que el financiamiento de las prestaciones y las pensiones por discapacidad volvió al centro de la disputa política, frente a un Gobierno cuya Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) quedó envuelta en una causa judicial por presuntas coimas. «Desde este escenario le mandamos un beso a las familias que han perdido a alguien y a las personas que están sufriendo todos los días con la dolencia de un ser querido», cerró.

Los números le dan la razón

Lo que Lali describió desde el escenario está respaldado por las estadísticas oficiales. Según el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación, en 2025 se registraron 5.209 muertes por suicidio en la Argentina, un 22,6% más que en 2024, cuando hubo 4.249. Es el récord de la serie histórica oficial y convierte al suicidio en la principal forma de muerte violenta del país, por encima de los homicidios y los siniestros viales. La tasa alcanzó los 11,8 casos cada 100.000 habitantes, y cuatro de cada cinco víctimas son varones.

El fenómeno golpea cada vez más temprano. En el primer trimestre de 2026 se registraron 1.500 notificaciones de intentos de suicidio en niñas y niños de entre 10 y 13 años en todo el país. En la Ciudad de Buenos Aires, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, informó que los intentos crecieron un 44% entre enero y mayo de 2026 respecto del mismo período del año anterior.

La motosierra también llegó a la salud mental

La pregunta de Lali sobre qué hacen las autoridades tiene una respuesta documentada. Según el informe «Inversión en salud mental: sin recursos para cumplir la ley», elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) con datos oficiales, el Gobierno de Javier Milei recortó un 42% el presupuesto de los programas de salud mental entre 2023 y 2025, el nivel más bajo de al menos la última década.

Para 2026, el Ejecutivo proyectó destinar a salud mental apenas el 1,42% del presupuesto total de salud. La Ley Nacional de Salud Mental establece que esa cifra debe alcanzar el 10%, por lo que el propio presupuesto oficial incumple la norma vigente.

El caso más visible es el del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, el único establecimiento público nacional especializado en salud mental y adicciones. Según la Fundación Soberanía Sanitaria, su presupuesto acumuló una caída del 46% entre 2023 y 2026; en octubre de 2024 se cerraron allí la internación, la guardia interdisciplinaria y la atención por demanda espontánea. A su vez, el sindicato de salud FESPROSA denunció que el desfinanciamiento del programa Remediar dejó a hospitales públicos de todo el país sin psicofármacos para sus pacientes. Como informó este medio, desde el inicio de la gestión libertaria tampoco se convocó al Consejo Federal de Salud Mental, y once provincias enviaron una carta de alerta que no obtuvo respuesta.

Una voz que incomoda al oficialismo

No es la primera vez que Lali usa su lugar público para cuestionar al Gobierno. Días atrás, en el Festival de Cine de San Sebastián, advirtió que «el cine argentino ha sido muy atacado» y lució una remera en reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas. Desde 2024, cuando el propio Milei la apodó «Lali Depósito» para acusarla de vivir de fondos públicos, la artista se convirtió en blanco recurrente del ecosistema libertario en redes.

Esta vez, sin embargo, el planteo excede cualquier disputa personal. Una de las artistas más convocantes del país llevó a un estadio lleno una emergencia sanitaria que el Estado nacional enfrenta con menos recursos que nunca. La respuesta oficial, hasta ahora, sigue siendo el silencio.

Si vos o alguien de tu entorno atraviesa una situación de angustia, no estás solo ni sola: pedir ayuda es posible. El Centro de Asistencia al Suicida atiende en la línea gratuita 135 desde la Ciudad y el Gran Buenos Aires, y en el (011) 5275-1135 o el 0800 345 1435 desde todo el país. Ante una emergencia, llamá al 911.

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