Geopolítica 🌎
Nuevo Encuentro repudió la captura de Maduro por Estados Unidos y exigió su liberación
El partido liderado por Martín Sabbatella calificó la operación estadounidense como «un ataque criminal» que viola el derecho internacional y exigió la liberación del mandatario venezolano y su esposa.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ El partido Nuevo Encuentro emitió este sábado un comunicado en el que expresó su «más contundente repudio» al ataque militar que Estados Unidos ejecutó contra Venezuela durante la madrugada, y que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de la unidad de operaciones especiales Delta Force.
«El partido Nuevo Encuentro expresa su más contundente repudio al ataque criminal de parte de Estados Unidos contra el Pueblo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su familia», señala el documento divulgado por la Mesa Nacional del espacio político.
La operación militar, confirmada por el presidente estadounidense Donald Trump a través de sus redes sociales, incluyó bombardeos sobre instalaciones militares en Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Según reportes de medios internacionales, la unidad Delta Force capturó a Maduro y Flores durante la madrugada del sábado, trasladándolos fuera del país.
El repudio de Nuevo Encuentro
En el comunicado, Nuevo Encuentro caracterizó la acción como una afrenta contra la soberanía venezolana y una violación del derecho internacional. «Ningún país del mundo tiene derecho a invadir el territorio de otra nación, someter a su población, apropiarse de sus recursos y secuestrar a sus gobernantes», señaló la organización.
El texto subraya que la operación militar «promovida y justificada por Donald Trump en el marco de la obtención de petróleo del suelo venezolano, significa una afrenta inaceptable contra la libre determinación de los pueblos y contra el derecho internacional».
La acción estadounidense, según el partido, sitúa a la administración de Trump «por encima de todos los gobiernos y los pueblos del mundo» con la intención de «imponer por la fuerza sus políticas en cualquier rincón del planeta que no sea funcional a sus intereses económicos».
Críticas al gobierno de Milei
El documento de Nuevo Encuentro incluyó una mención directa al presidente argentino Javier Milei, estableciendo un paralelo entre la política exterior de Trump y la del mandatario libertario. «El ataque de esta madrugada constituye una bisagra gravísima en la historia de nuestro continente, que retoma la peor tradición imperialista y terrorista de Estados Unidos tan vigente durante la segunda mitad del siglo XX», advirtió el comunicado.
La organización recordó el rol histórico de Estados Unidos en las dictaduras latinoamericanas: «Los pueblos de Latinoamérica recordamos con dolor y con la decisión de no retroceder el rol de ese país durante las dictaduras asesinas que asolaron estas tierras en los ’70 y ’80. Trump estaba vivo, defendía y celebraba el despojo económico que imponían los regímenes genocidas durante aquellas décadas».
El texto señaló además que Milei «celebra la planificación y ejecución del plan de desigualdad y miseria llevado adelante por su cómplice», en referencia a Trump.
Llamado a la solidaridad internacional
Nuevo Encuentro cerró su comunicado exigiendo la liberación de Maduro y Flores, y expresando su solidaridad con el pueblo y el gobierno venezolano. «Ante este avasallamiento de los derechos del Pueblo venezolano y los de todo el mundo, reiteramos nuestro repudio a este ataque criminal, exigimos la liberación de Maduro y su esposa Cilia Flores y nos solidarizamos con los habitantes y gobernantes de la República Bolivariana de Venezuela», afirmó.
El partido consideró que «la ONU, la OEA y la comunidad internacional no pueden mantenerse calladas ante este atropello imperialista que pisotea las normas de convivencia de los países del mundo», y advirtió que «su silencio tanto como un pronunciamiento tibio serían imperdonables y gravísimos para la historia de la humanidad».
El contexto de la operación militar
La acción militar estadounidense se produjo luego de semanas de creciente tensión entre Washington y Caracas. Según reportes de medios internacionales, la administración Trump acusó a Maduro de liderar una red de narcotráfico y desplegó buques de guerra en el Caribe.
En diciembre, según informó CNN, la CIA realizó un ataque con drones contra una instalación portuaria en la costa venezolana. El gobierno venezolano denunció estos ataques como una agresión militar que viola la Carta de las Naciones Unidas.
Según CBS News, citando fuentes oficiales estadounidenses, la operación de captura fue ejecutada por la unidad de élite Delta Force, conocida formalmente como el Primer Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales-Delta. Trump calificó el operativo como «brillante» y anunció que brindará más detalles en una conferencia de prensa.
El gobierno venezolano declaró el estado de emergencia y denunció la operación como una violación flagrante de su soberanía nacional. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, afirmó que el país resistirá la presencia de tropas extranjeras.
Puntos clave:
• Nuevo Encuentro emitió un comunicado repudiando el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela
• El partido exigió la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, capturados por la unidad Delta Force
• La organización criticó tanto a Trump como a Javier Milei por su respaldo a la operación
• Nuevo Encuentro llamó a la ONU y la OEA a condenar lo que calificó como una violación del derecho internacional
• La operación militar incluyó bombardeos sobre instalaciones en Caracas y estados cercanos durante la madrugada del sábado
Geopolítica 🌎
A 25 años del 11S: la herida que Estados Unidos no puede cerrar
A un cuarto de siglo del peor atentado terrorista de la historia moderna, más de 12.000 bomberos y socorristas neoyorquinos cargan con enfermedades derivadas de las toxinas del World Trade Center. La tragedia que mató a miles en 2001 sigue cobrando víctimas silenciosas, mientras un nuevo documental recupera las voces de quienes sobrevivieron para contar que ese día no terminó nunca.
Más de 12.000 integrantes del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) fueron diagnosticados con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center, y otros 4.257 desarrollaron cáncer. Veinticinco años después del ataque más devastador de la historia estadounidense, las consecuencias del 11 de septiembre de 2001 siguen destruyendo vidas en cámara lenta.
Este viernes, Estados Unidos conmemoró el vigesimoquinto aniversario del atentado que la organización terrorista Al Qaeda, comandada por el saudí Osama Bin Laden, ejecutó contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono y en el vuelo que se precipitó en Pensilvania. Los terroristas secuestraron cuatro aviones comerciales y estrellaron dos de ellos contra los rascacielos del World Trade Center, provocando su derrumbe en directo ante los ojos del mundo. Bin Laden fue abatido el 2 de mayo de 2011 por comandos estadounidenses en Pakistán.
Un documental sobre lo que vino después
En el marco de la conmemoración, se estrenó «Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo», un documental dirigido por Brian Knappenberger que elige una perspectiva poco explorada: en lugar de centrarse en los ataques en sí, el trabajo analiza las consecuencias políticas, sociales y culturales que los sucedieron. La producción incorpora entrevistas a hijos y familiares de víctimas que eran muy pequeños cuando ocurrió el ataque y que crecieron en un país redefinido por el miedo; examina cómo ese clima habilitó una expansión sin precedentes del poder estatal en materia de vigilancia, y cómo el fenómeno de las redes sociales fue terreno fértil para la proliferación de teorías conspirativas y desinformación sobre los hechos del 11S.
Las víctimas que el Estado prometió proteger y abandonó
Tras los ataques, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aseguró que, luego de un «riguroso monitoreo», el agua potable y el aire en el Bajo Manhattan eran seguros. Los números que emergieron con los años desmienten esa promesa. Alrededor de un millar de integrantes del FDNY padece más de un tipo de cáncer como consecuencia de la exposición a las toxinas de los escombros. Además, 4.496 miembros están certificados con al menos una afección de salud mental, y 10.562 con una afección de salud física.
Joe Conzo, ex técnico de emergencias médicas que estuvo en la Zona Cero desde los primeros momentos, es uno de ellos. «Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día», dijo Conzo, quien en 2019 fue diagnosticado con cáncer de hígado y luego de páncreas por la exposición a las toxinas, lo que lo llevó a retirarse. «Llevo siete años en remisión», señaló el ex socorrista, hoy dedicado a la fotografía.
Conzo recordó que cuando llegó al lugar, aún antes de que se derrumbara la primera torre, vio «miles de personas que salían corriendo y solo policías y bomberos que iban en dirección contraria». Cuando el edificio colapsó, una enorme nube de polvo y escombros lo alcanzó. «Busqué agua, me lavé la cara, llamé a mi madre y busqué a mi compañero para saber si estaba bien», recordó. Luego permaneció en la Zona Cero hasta el día siguiente, ayudando a sobrevivientes. «Perdí a muchos amigos y todavía hay muchos enfermos», lamentó.
Tres días en el infierno de polvo y humo
Izzy Miranda, entonces instructor en la academia de bomberos y posteriormente presidente del sindicato de técnicos de emergencias médicas, paramédicos e inspectores de incendios del FDNY, tampoco olvidó. «Llegamos antes de que se cayera el primer edificio. Solo se veía humo y lo que parecían papeles cayendo, pero cuando mirabas bien, era gente tirándose. El primer bombero que murió allí fue porque le cayó una persona encima y lo aplastó», relató Miranda.
Cuando el edificio comenzó a derrumbarse, Miranda logró alejarse, pero la nube de polvo lo alcanzó de todas formas. «Parecía como algodón en la boca y no podía respirar. Me tiré debajo de un camión y usaba un pañuelo para proteger mi boca y nariz. Los ojos ardían», describió. Años después de luchar desde el sindicato por beneficios médicos para sus compañeros afectados, Miranda fue diagnosticado con apnea del sueño por problemas en las vías respiratorias y operado dos veces de la nariz por la exposición a los químicos. La enfermedad no distinguió entre víctimas directas y rescatistas: alcanzó a los que fueron a ayudar.
Una ciudad paralizada, un país en alerta máxima
Aquella mañana del 11 de septiembre de 2001, el caos se apoderó de Nueva York en cuestión de minutos. Las principales vías de la ciudad fueron cortadas para permitir el flujo de los organismos de seguridad y socorro. Todos los aeropuertos del país dejaron de operar, los vuelos internacionales fueron desviados a Canadá y el espacio aéreo estadounidense quedó bajo orden de cierre total. Embajadas, organismos internacionales, universidades, comercios y hasta Disneylandia cerraron sus puertas. El alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ordenó desalojar el centro financiero y advirtió que el número de muertos podría superar los caídos en Pearl Harbor (más de 2.400). Siete horas después del primer impacto, el edificio Seven del World Trade Center, de 47 pisos, se derrumbó como consecuencia de los daños provocados por la destrucción de las torres vecinas.
El legado envenenado de la «guerra contra el terrorismo»
El 11S no solo enterró a sus víctimas directas: abrió las puertas a una reconfiguración profunda del orden mundial. La «guerra contra el terrorismo» declarada por la administración Bush derivó en las invasiones de Afganistán e Irak, conflictos que dejaron cientos de miles de muertos civiles y cuyas consecuencias geopolíticas aún se procesan. En el plano interno, el miedo instalado por los ataques justificó una expansión sin precedentes de los mecanismos de vigilancia estatal sobre la propia población estadounidense, un proceso que el documental de Knappenberger examina con distancia crítica. La pregunta que el aniversario vuelve a instalar es cuánta libertad se resignó en nombre de la seguridad, y a quiénes benefició ese intercambio.
Puntos clave
- Más de 12.000 integrantes del FDNY fueron diagnosticados con enfermedades vinculadas a las toxinas del World Trade Center.
- 4.257 bomberos y socorristas desarrollaron cáncer a raíz de su trabajo en la Zona Cero.
- El documental «Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo» examina las consecuencias políticas y sociales del atentado, no los ataques en sí.
- Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda y cerebro del atentado, fue abatido por comandos estadounidenses en Pakistán el 2 de mayo de 2011.
- A 25 años del 11S, las promesas oficiales sobre la seguridad del aire y el agua en la Zona Cero quedaron desmentidas por décadas de enfermedades entre los rescatistas.
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