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SIDE con poder policial: la oposición apuntó contra el DNU que habilita a los espías a realizar detenciones
El Decreto 941/2025 otorga facultades de aprehensión a la inteligencia y declara todas sus actividades como «encubiertas». La oposición denuncia la creación de una «policía secreta» y exige el rechazo parlamentario.
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★ El Gobierno nacional oficializó mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 941/2025 una reforma integral del sistema de inteligencia que otorga a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) facultades propias de las fuerzas de seguridad, entre ellas la capacidad de aprehender personas en situación de flagrancia y el uso de la fuerza para «repeler agresiones». El decreto, que califica todas las actividades de inteligencia como «encubiertas», desató un rechazo unánime de los bloques opositores en el Congreso, que denunciaron la instauración de un «Estado policial» y la creación de una «policía secreta».
El diputado kirchnerista Leopoldo Moreau denunció que la medida «clausura la conducción civil de la inteligencia» y crea de facto una «policía secreta». En la misma línea, el exministro de Defensa Jorge Taiana alertó que la disolución de los organismos de control civil sobre la inteligencia militar busca convertir a las Fuerzas Armadas en una «Guardia Nacional» subordinada a tareas de seguridad interior.
Las facultades polémicas del decreto
El artículo 2 del DNU 941/2025 establece que «todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional». Esta definición amplia y sin precisiones sobre controles democráticos genera preocupación en sectores políticos, académicos y de derechos humanos.
El punto más cuestionado es el artículo 19, que faculta a los órganos del Sistema Nacional de Inteligencia a «proporcionar su propia seguridad y protección de las instalaciones, bienes, personal, operaciones e información, encontrándose habilitados a repeler y/o hacer cesar las agresiones que los pongan en riesgo». Además, habilita al personal de inteligencia a «proceder a la aprehensión de personas» en el marco del desarrollo de actividades de inteligencia, auxilio o requerimiento judicial y comisión de delitos en flagrancia, debiendo dar aviso inmediato a las fuerzas policiales y de seguridad competentes.
Oposición transversal y denuncia de espionaje político
Desde el socialismo y la Coalición Cívica señalaron que el decreto es una herramienta para el «espionaje político», ya que define de manera ambigua las amenazas a la seguridad nacional. Los diputados Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) y Esteban Paulón (Socialismo) exigieron el tratamiento inmediato del decreto en ambas cámaras para proceder a su rechazo, argumentando que una reforma de tal sensibilidad estratégica no puede ser impuesta sin debate parlamentario.
La disputa se trasladará al ámbito legislativo, donde la Comisión Bicameral de Inteligencia prevé formalizar este viernes un pedido de informes al Poder Ejecutivo. Dirigentes opositores coordinan acciones para impulsar el rechazo del DNU en ambas cámaras, proceso que requiere mayoría absoluta de los miembros presentes según la ley 26.122.
El silencio del PRO y la estrategia oficialista
Mientras tanto, el PRO mantiene un cauteloso silencio, aunque sus referentes en la comisión fiscalizadora ya coordinan acciones para auditar el alcance de los nuevos cambios. Esta posición difiere del rechazo frontal expresado por el kirchnerismo, el socialismo y la Coalición Cívica, y podría resultar clave para el destino parlamentario del decreto.
Fuentes oficiales sostienen que la reforma «moderniza, ordena y legitima el Sistema de Inteligencia Nacional», separándolo de funciones policiales y adaptándolo a amenazas contemporáneas. Sin embargo, las facultades otorgadas por el artículo 19 contradicen este argumento, ya que habilitan expresamente la aprehensión de personas por parte del personal de inteligencia.
Cambios estructurales y concentración de poder
El DNU 941/2025 modifica la estructura del sistema de inteligencia: la Agencia de Seguridad Nacional pasa a denominarse Agencia Nacional de Contrainteligencia, la Agencia Federal de Ciberseguridad será reemplazada por la Agencia Federal de Ciberinteligencia, y la División de Asuntos Internos se convierte en la Inspectoría General de Inteligencia.
La reforma centraliza la designación de los titulares de órganos desconcentrados en manos del Secretario de Inteligencia y crea una Comunidad de Inteligencia coordinada por la SIDE para el intercambio permanente de información entre organismos especializados del Estado.
Además, se elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), organismo dependiente del Ministerio de Defensa, concentrando la producción de inteligencia estratégica militar en el Estado Mayor Conjunto. Esta decisión fundamenta la denuncia de Taiana sobre la pérdida de control civil sobre la inteligencia militar.
El debate por venir
El decreto deberá ser comunicado al Congreso dentro de los 10 días hábiles establecidos por la ley 26.122 y será tratado por la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo. Posteriormente, ambas cámaras podrán rechazarlo por mayoría absoluta de sus miembros presentes.
En un contexto de creciente polarización política y con antecedentes de espionaje ilegal en gobiernos anteriores de distintos signos políticos, el DNU 941/2025 reabre el debate sobre los límites del sistema de inteligencia en democracia y la necesidad de controles efectivos que impidan el uso de estos organismos para la persecución política interna.
Puntos clave
• El DNU 941/2025 faculta a la SIDE para aprehender personas en flagrancia y declara todas sus actividades como «encubiertas».
• Los bloques opositores denunciaron la creación de una «policía secreta» y exigen el rechazo parlamentario del decreto.
• Leopoldo Moreau advirtió que la medida «clausura la conducción civil de la inteligencia», mientras Jorge Taiana alertó sobre la subordinación de las Fuerzas Armadas a tareas de seguridad interior.
• La Comisión Bicameral de Inteligencia pedirá informes al Ejecutivo este viernes, mientras Ferraro y Paulón impulsan el tratamiento inmediato para rechazar el decreto.
• El PRO mantiene silencio público pero coordina auditorías sobre el alcance de los cambios en la comisión fiscalizadora.
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Vigilar y castigar: el plan de Milei para una SIDE con superpoderes y sin control
El Ejecutivo prepara un DNU que habilita tareas encubiertas, aprehensiones en flagrancia y elimina controles democráticos sobre el sistema de inteligencia. La oposición advierte sobre el riesgo de espionaje político interno.
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★ El Gobierno nacional avanza con una controvertida reforma del Sistema de Inteligencia Nacional que concentra poder en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), bajo la conducción de Sergio Neiffert, y habilita prácticas que la oposición califica como peligrosas para las libertades democráticas. La iniciativa, que se concretará mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) basado en el Decreto 614/24, podría publicarse en las próximas horas y deberá ser comunicada al Congreso Nacional dentro de los 10 días hábiles establecidos por la ley 26.122.
Según el texto al que accedieron diversos medios, el artículo 2 del DNU establece que «todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional». Esta definición abre interrogantes sobre los límites de la actuación de los organismos de inteligencia y la posibilidad de que operen sin controles efectivos.
Facultades de aprehensión y uso de la fuerza
Uno de los artículos más polémicos es el 19, que faculta a los órganos del Sistema Nacional de Inteligencia a «proporcionar su propia seguridad y protección de las instalaciones, bienes, personal, operaciones e información, encontrándose habilitados a repeler y/o hacer cesar las agresiones que los pongan en riesgo». El texto especifica que podrán hacerlo «en toda instalación, durante el desplazamiento, o en los lugares donde se desarrollen las actividades de inteligencia, ya sea en forma permanente, transitoria o circunstancial».
Además, el mismo artículo establece que «en el marco del desarrollo de actividades de inteligencia, auxilio o requerimiento judicial y/o comisión de delitos en flagrancia, el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las fuerzas policiales y de seguridad competentes». Esta habilitación genera preocupación en sectores opositores, que advierten sobre la posibilidad de que organismos de inteligencia asuman funciones policiales sin los controles correspondientes.
Cambios estructurales y concentración de poder
El DNU prevé modificaciones en la estructura del sistema de inteligencia. La actual Agencia de Seguridad Nacional pasará a denominarse Agencia Nacional de Contrainteligencia, mientras que la Agencia Federal de Ciberseguridad será reemplazada por la Agencia Federal de Ciberinteligencia. Por su parte, la División de Asuntos Internos se convertirá en la Inspectoría General de Inteligencia, con mayores atribuciones para auditorías e investigaciones internas.
La reforma centraliza la designación de los titulares de órganos desconcentrados en manos del Secretario de Inteligencia, fortaleciendo la conducción jerárquica del sistema. Además, crea una Comunidad de Inteligencia coordinada por la SIDE, que facilitará el intercambio permanente de información entre organismos especializados del Estado, incorporando datos de áreas económicas, tecnológicas, sanitarias y ambientales.
También se establece una Comunidad Informativa integrada por organismos que, sin producir inteligencia, aportarán información relevante bajo un sistema automatizado que, según fuentes oficiales, permitirá registrar todo el intercambio «sin discrecionalidad». Sin embargo, no se especifica qué mecanismos de control ciudadano o parlamentario supervisarán este registro.
Separación entre ciberinteligencia y ciberseguridad
Uno de los aspectos centrales de la reforma es la diferenciación entre ciberinteligencia y ciberseguridad. La primera quedará bajo la órbita de la SIDE, orientada a la obtención de conocimiento estratégico, mientras que la segunda será responsabilidad de un nuevo Centro Nacional de Ciberseguridad dependiente de la Jefatura de Gabinete, específicamente de la Secretaría de Innovación.
Eliminación de organismos y redefinición de funciones
El DNU elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), organismo dependiente del Ministerio de Defensa que, según el Gobierno, duplicaba tareas con la inteligencia del Estado Mayor Conjunto. A partir de la reforma, la producción de inteligencia estratégica militar quedará concentrada en este último.
Por otra parte, se habilita formalmente que el sistema de inteligencia pueda solicitar apoyo técnico y logístico de las Fuerzas Armadas, fuerzas federales y policías, «sin confundir funciones, para optimizar recursos y capacidades», según precisa el texto oficial.
El discurso oficial: «modernización» y «legitimidad»
Fuentes oficiales sostienen que la reforma «moderniza, ordena y legitima el Sistema de Inteligencia Nacional: lo integra al Estado, lo separa de funciones policiales, lo adapta a amenazas contemporáneas y lo somete a mayores controles». Según esta versión, el sistema «no cumple tareas policiales ni judiciales, sino que produce inteligencia estratégica para la toma de decisiones del Poder Ejecutivo» y «brinda respaldo legal al personal, definiendo con precisión qué está permitido y qué está prohibido».
Asimismo, el Gobierno afirma que la Agencia de Seguridad Nacional «se reorienta exclusivamente a la contrainteligencia, evitando superposición con la Policía Federal y dejando la investigación criminal en manos de las fuerzas de seguridad». En ese marco, se define a la contrainteligencia de manera preventiva, orientada a detectar y analizar «espionaje, sabotaje, injerencia, interferencia e influencia extranjera», con el objetivo declarado de adaptar el marco normativo a «las nuevas formas de amenaza tecnológica, política y cognitiva».
Críticas de la oposición: espionaje político disfrazado
Sin embargo, sectores opositores, especialmente del kirchnerismo, cuestionan duramente la iniciativa. El diputado Esteban Paulon declaró a Noticias Argentinas que «el Congreso tiene la obligación moral y legal de rechazar este DNU. La inteligencia debe servir para proteger a la Nación de amenazas externas, no para vigilar a los ciudadanos de a pie. Defendamos la libertad, pero la de verdad».
Paulon destacó que, una vez cumplido el plazo de tratamiento en comisión, «nosotros lo podríamos rechazar después del décimo día por votación mayoritaria en ambas cámaras», en referencia al procedimiento establecido por la ley 26.122 para el tratamiento parlamentario de los decretos de necesidad y urgencia.
Las críticas se centran en el riesgo de que las facultades ampliadas de la SIDE y la declaración de que todas las actividades de inteligencia revisten «carácter encubierto» permitan prácticas de espionaje político interno, a pesar de que el texto oficial asegura que la contrainteligencia se focalizará en amenazas externas. La experiencia histórica argentina con organismos de inteligencia y la falta de controles democráticos efectivos alimentan estas preocupaciones.
Además, la habilitación para aprehender personas en situación de flagrancia y el uso de la fuerza para «repeler agresiones» generan interrogantes sobre los límites de actuación del personal de inteligencia y su eventual solapamiento con funciones policiales, justamente lo que el Gobierno dice querer evitar.
El camino parlamentario
El DNU deberá ser tratado por la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo, que tiene diez días hábiles para analizarlo una vez que el Gobierno lo comunique formalmente al Congreso. Posteriormente, ambas cámaras podrán rechazarlo por mayoría absoluta de sus miembros presentes.
En un contexto de creciente tensión política y acusaciones cruzadas sobre espionaje ilegal, la reforma del sistema de inteligencia promete convertirse en un nuevo capítulo de la disputa entre el Gobierno libertario y la oposición, con las libertades democráticas y el control ciudadano sobre los organismos de seguridad en el centro del debate.
Puntos clave
• El DNU establece que todas las actividades de inteligencia tendrán carácter encubierto y habilita la aprehensión de personas en flagrancia por parte del personal de la SIDE.
• Se concentra poder en la Secretaría de Inteligencia del Estado, que coordinará una Comunidad de Inteligencia con intercambio automatizado de información entre organismos.
• La reforma separa ciberinteligencia (SIDE) de ciberseguridad (Jefatura de Gabinete) y elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar.
• El Gobierno sostiene que la iniciativa moderniza y somete a mayores controles el sistema, mientras la oposición advierte sobre riesgos de espionaje político interno.
• El DNU deberá ser tratado por el Congreso, que podrá rechazarlo por mayoría absoluta en ambas cámaras.
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