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Trump estalló tras la tragedia aérea en Washington y culpó a la «diversidad»
Fue tras el choque fatal entre un avión de American Airlines y un helicóptero militar
Lo que tenés que saber:
- Un avión de American Airlines colisionó con un helicóptero Black Hawk cerca de Washington, dejando 64 muertos.
- Donald Trump confirmó que no hubo sobrevivientes y culpó a las políticas de diversidad del gobierno de Biden.
- La tragedia ocurrió en la noche del 29 de enero, cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan.
- El presidente Trump apuntó también a los pilotos del helicóptero, sugiriendo que el accidente pudo haberse evitado con maniobras más acertadas.
Trump se pronuncia tras la tragedia aérea
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una conferencia de prensa, donde confirmó que no se habían encontrado sobrevivientes tras el choque entre un avión de American Airlines y un helicóptero Black Hawk, ocurrido cerca de Washington. Trump expresó su pesar ante el trágico suceso, calificándolo como “una noche oscura y terrible para nuestra nación” y resaltó que este tipo de tragedia “no debería haber sucedido”.
A pesar de que las investigaciones sobre las causas del accidente aún estaban en proceso, el presidente no dudó en lanzar acusaciones sin presentar pruebas. Trump sugirió que las políticas de diversidad e inclusión implementadas por los gobiernos de Obama y Biden habían afectado los estándares de seguridad en la aviación, específicamente en el ámbito de la contratación de controladores aéreos.
«El sentido común me dice que algo no funcionó»
El presidente fue interrogado por un periodista sobre la base de sus declaraciones y respondió con firmeza: “Porque tengo sentido común, ¿de acuerdo? Y, lamentablemente, mucha gente no lo tiene”. Aseguró que en situaciones como la de este accidente, que involucra un alto volumen de tráfico aéreo, se necesita contar con personal altamente capacitado. “Queremos que gente brillante haga esto. Esto es un juego de ajedrez al más alto nivel cuando tenés 60 aviones llegando en poco tiempo”, agregó.
El exsecretario de Transporte, Pete Buttigieg, reaccionó rápidamente a las declaraciones de Trump, calificándolas de “despreciables” y pidiendo al presidente que se concentrara en liderar, en lugar de “mentir” mientras las familias aún sufren la tragedia.
Responsabilidad sobre el helicóptero
Trump también habló sobre el helicóptero Black Hawk que, según su análisis, podría haber evitado la colisión. «El helicóptero obviamente estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado y ocurrió una tragedia», afirmó. Describió que el helicóptero tenía la capacidad de realizar maniobras evasivas, como detenerse o cambiar de altitud, pero que no lo hizo en el momento adecuado.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, apoyó la hipótesis del presidente, señalando que “hubo algún tipo de problema de elevación” y que la investigación estaba en marcha para esclarecer los hechos.
El trágico accidente
El vuelo 5342 de American Airlines, un jet regional modelo Bombardier CRJ700 de PSA Airlines, se encontraba en sus maniobras de aproximación al Aeropuerto Nacional Ronald Reagan cuando colisionó con el helicóptero Black Hawk del Ejército de los EE.UU. Según las autoridades, el helicóptero estaba realizando una evaluación nocturna anual obligatoria cuando ocurrió el impacto.
El jefe de bomberos de Washington, John Donnelly, indicó que ya no se esperaba encontrar sobrevivientes, y la operación de rescate se transformó en una operación de recuperación de cuerpos en el río Potomac. La tragedia dejó al aeropuerto Reagan en shock, con vuelos cancelados y pasajeros esperando información.
La respuesta de las autoridades
A pesar de la devastación, las autoridades de aviación y del Pentágono continúan con las investigaciones. Se desconoce aún qué causó el choque, pero las primeras versiones apuntan a un error humano relacionado con la visibilidad y las maniobras evasivas del helicóptero.
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Murió Harald V, el rey de Noruega que desafió al protocolo por amor
El monarca tenía 89 años y estaba internado desde el 17 de agosto en el Rikshospitalet de Oslo por una infección bacteriana en la sangre. Su hijo, el príncipe heredero Haakon, asumirá el trono.
El Palacio Real de Noruega confirmó este viernes la muerte del rey Harald V a los 89 años. El monarca arrastraba una serie de complicaciones de salud que se agravaron en los últimos días: ingresó el 17 de agosto al Rikshospitalet, el hospital universitario de Oslo que concentra la atención médica altamente especializada del país, donde recibía antibióticos por una infección bacteriana en la sangre. Previamente había sido tratado por anemia hemolítica, cuyo tratamiento derivó en una acumulación de fluidos en su cuerpo. La Casa Real informó el deterioro de su estado el domingo pasado, sin imaginar que serían sus últimas horas.
Tras su muerte, el príncipe heredero Haakon se convierte en el nuevo rey de Noruega, continuando una línea dinástica marcada tanto por la historia como por una modernización deliberada de la institución monárquica.
Un reinado de 34 años, entre la tradición y la apertura
Harald V ascendió al trono en 1991, tras la muerte de su padre Olaf V, y fue coronado el 23 de junio de ese año en la catedral de Nidaros, en Trondheim, el lugar histórico de los reyes noruegos. En marzo de 2024 le colocaron un marcapasos, señal de que su salud comenzaba a mostrar límites. Pero incluso entonces, quienes lo conocieron destacaron su obstinada vitalidad.
Su lema, heredado de la familia real, era «Alt for Norge» (Todo por Noruega), y lo practicó con una coherencia que le valió un notable respeto popular. Durante su reinado buscó modernizar una institución cuyo poder es esencialmente simbólico pero cuya influencia moral resulta real y cotidiana para sus ciudadanos. Mientras miles formaban filas en Oslo para conocer el parte de su salud en los últimos días, quedó claro que Harald V construyó un vínculo con la sociedad noruega que trasciende el protocolo.
El rey que desafió a su padre por amor
Quizás la anécdota más reveladora de su carácter fue la que definió su vida privada. En 1958 conoció a Sonja Haraldsen, hija de un comerciante de Oslo. El entonces rey Olaf consideró la unión impensable: por las venas de la muchacha no corría sangre real. Harald resistió durante nueve años y finalmente planteó un ultimátum a su padre: «O me caso con Sonja, o no me caso jamás». Olaf terminó cediendo. La boda se celebró el 29 de agosto de 1968 en la catedral de Oslo, y a través de esa elección la monarquía noruega bajó de un pedestal para acercarse a la vida real de sus súbditos. La pareja tuvo dos hijos: la princesa Märtha Louise y el príncipe Haakon.
Un atleta en el trono
Harald V nació el 21 de febrero de 1937 en Asker y su infancia quedó marcada por la Segunda Guerra Mundial. Cuando las tropas alemanas invadieron Noruega en abril de 1940, partió junto a su madre y sus hermanas hacia Estados Unidos, mientras su abuelo y su padre se dirigían a Londres. Regresó en 1945 y se convirtió en el primer miembro de la familia real noruega en asistir a una escuela pública, un dato que los analistas señalan como el inicio de un proyecto de monarquía popular.
Su formación incluyó la Academia Militar noruega, de la que egresó en 1959, y estudios en Oxford en historia, economía y ciencias políticas. Alcanzó el rango de general del Ejército y de la Fuerza Aérea y el de almirante de la Armada. Pero fue la vela su pasión más duradera: representó a Noruega en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, México 1968 y Múnich 1972, y acumuló títulos europeos y mundiales en regatas mucho más allá de sus 80 años. Esquiador, cazador y pescador, Harald construyó la imagen de una monarquía arraigada en la naturaleza de sus fiordos.
Una monarquía que perdura por convicción, no por imposición
La muerte de Harald V plantea, como ocurre con toda transición dinástica en las monarquías constitucionales europeas, la pregunta sobre la vigencia del modelo. Noruega es, junto a Dinamarca y Suecia, uno de los países donde la monarquía goza de alto respaldo popular precisamente porque sus reyes han sabido adaptarse sin resignar solemnidad. El príncipe Haakon, nacido en 1973 y formado desde joven para este rol, hereda un trono con legitimidad acumulada y el desafío de mantenerla en un siglo que exige, cada vez más, que las instituciones justifiquen su existencia con hechos concretos.
Harald V se recordará como el monarca que apostó por una Noruega democrática, inclusiva y abierta, y que lo demostró, antes que en los discursos, en las decisiones de su propia vida.
Puntos clave
- Harald V falleció a los 89 años; lo reemplaza en el trono su hijo, el príncipe Haakon.
- Estaba internado desde el 17 de agosto en el Rikshospitalet de Oslo por una infección bacteriana en la sangre.
- Reinó durante 34 años, desde 1991, modernizando la institución monárquica con un estilo cercano y popular.
- Representó a Noruega en tres Juegos Olímpicos como regatista y compitió en vela hasta avanzada edad.
- Desafió a su padre el rey Olaf durante nueve años para poder casarse con Sonja Haraldsen, una civil.
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