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Brasil: Bolsonaro atrasó la vacunación contra el Covid tres meses por su rechazo a China
El director del Instituto Butantan, Dimas Covas, acusó al Gobierno de Jair Bolsonaro de haber retrasado la campaña de vacunación por motivos ideológicos con el laboratorio chino Sinovac.
Por Pablo Giuliano
El director del Instituto Butantan (laboratorio público brasileño), Dimas Covas, acusó este jueves ante el Senado al Gobierno de Jair Bolsonaro de haber atrasado tres meses la campaña de vacunación contra el coronavirus por negarse a sellar un acuerdo, por motivos ideológicos, con el laboratorio chino Sinovac para obtener su vacuna, CoronaVac.
Ante la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) del Senado que indaga sobre la gestión de la pandemia del Gobierno, Covas sostuvo que Brasil perdió la oportunidad de haber sido el primer país del mundo en iniciar la vacunación porque Bolsonaro frenó durante tres meses las negociaciones con una empresa china por disputas políticas.
«El mundo comenzó a vacunar el 8 de diciembre. A fines de diciembre se habían aplicado cuatro millones de dosis en todo el planeta mientras nosotros teníamos guardadas 5,5 millones de dosis y otras cuatro millones estaban en procesamiento sin tener contrato con el Ministerio de Salud. Podríamos haber sido el primer país en vacunar si no fueran por estos accidentes contractuales y de reglamentación», denunció Covas.
El Instituto Butantan desarrolla localmente la vacuna CoronaVac, que fue finalmente en enero pasado incorporada al plan nacional de vacunación. Mientras se negociaba su producción, en octubre del año pasado, el propio Bolsonaro mandó a detener su inclusión en la campaña federal porque «el origen de la vacuna», en referencia a China, no era seguro.
Pese a estas declaraciones originales, hoy el 80% de las vacunas que aplica Brasil son dosis de Coronavac que envasa e importa el Instituto Butantan, fábrica de vacunas que depende del estado de San Pablo.
La negativa inicial de Bolsonaro no hizo más que acentuar la rivalidad con el gobernador de San Pablo, Joao Doria, uno de los dirigentes de centro-derecha que se convirtió en un referente opositor a la gestión de la pandemia del Gobierno justamente por su postura a favor de la vacuna y de la cuarentena.
Covas relató que el 19 de octubre el Ministerio de Salud firmó un protocolo de intenciones por la CoronaVac, pero al día siguiente Bolsonaro, en televisión, dijo que el acuerdo se cancelaba.
«A partir de ese momento no hubo más progresos, si hubiéramos tenido definiciones, podíamos haber tenido 100 millones de dosis hasta mayo y comenzado a vacunar antes que todos los países», comentó Covas, en ese marco, explicó que el instituto tiene un contrato por esa cantidad de dosis, pero con entrega prevista hasta septiembre.
Durante la sesión, los senadores oficialistas intentaron desacreditar las denuncias de Covas vinculándolo a una presunta promoción de Doria como candidato presidencial en 2022. Sin embargo, Covas continuó sumando información contra el mandatario y su Gobierno.
Contó que funcionarios de la embajada de China le dijeron directamente que la provisión de insumos para las vacunas -incluida la AstraZeneca que desarrolla el laboratorio federal Fiocruz- puede sufrir presiones de plazos de entregas cada vez que Bolsonaro, sus hijos o los ministros atacan a Beijing, principal socio comercial brasileño.
El director del Instituto Butantan, un centro que es el principal fabricante de vacunas del Hemisferio Sur, afirmó a la comisión que el embajador chino en Brasilia, Yang Wanming, le transmitió «disconformidad» con el trato recibido por parte del bolsonarismo en el Poder Ejecutivo.
«Posiciones que desmerecen a China causan disconformidad a los chinos, que son los principales líderes en biotecnología del mundo en todas las líneas de la ciencia médica», destacó.
En ese sentido, saludó la llegada a la Cancillería del nuevo ministro Carlos França, en reemplazo de Ernesto Araújo, un diplomático alineado con el expresidente estadounidense Donald Trump y quien ante la misma comisión parlamentaria dijo que nunca agredió a China, pese a que calificaba a la pandemia como un «virus chino» o un «comunavirus», en alusión al Partido Comunista.
La comisión parlamentaria ha convocado a una decena de gobernadores -que pueden negarse a ir por ser jefes de poderes ejecutivos- y ya ha tomado testimonio de exministros de Salud y del actual titular de la cartera, Marcelo Queiroga.
Uno de los ejes de la oposición en la comisión es investigar si el Gobierno apostó a la inmunidad de rebaño sin vacuna y con la difusión del uso del antipalúdico cloroquina como parte de un remedio no probado contra la Covid-19 para mantener a la población en circulación y quebrar las cuarentenas dispuestas por gobernadores e intendentes.
La comisión parlamentaria se ha transformado en la principal caja de resonancia política del país, con un rating récord para el canal de televisión del Senado. Hasta ha sido comparada a una nueva temporada del reality show Gran Hermano, llamado localmente BBB (Big Brother Brasil).
Deuda externa
Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».
Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.
Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».
El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente
Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.
Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.
El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria
Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.
La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.
Geopolítica financiera y soberanía en disputa
Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.
La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.
Puntos clave
- El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
- Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
- En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
- Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
- El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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