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Ya son 26 los muertos al estrellarse avión militar en Ucrania y analizan si hubo falla en el motor

El avión, un Antonov An-26, se estrelló el viernes por la noche en un vuelo de entrenamiento a dos kilómetros del aeropuerto militar de Chuguev, cerca de Járkov. Según informes preliminares, el comandante de la tripulación que pilotaba el avión informó que uno de los motores se había averiado siete minutos antes del accidente y pidió un aterrizaje de emergencia.

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Veintiséis personas, en su mayoría estudiantes de una escuela militar, murieron al estrellarse un avión de transporte militar que realizaba un vuelo de entrenamiento en el este de Ucrania, informaron hoy fuentes oficiales, que indicaron que el accidente pudo estar vinculado a una falla en el motor.

«Ucrania ha perdido a 26 de sus hijos», dijo en Facebook el presidente Volodimir Zelenski, que viajó al lugar del hecho y decretó un día de luto nacional para este sábado. En el balance anterior figuraban 23 muertos y dos desaparecidos, pero las autoridades elevaron la cifra de decesos a 26 en las últimas horas.

El avión transportaba a 27 personas, siete tripulantes y 20 estudiantes de la universidad nacional de aviación de Járkov en el este del país. Dos estudiantes habían sobrevivido a la catástrofe, pero uno de ellos que se encontraba en estado «extremadamente grave», murió esta sábado por la mañana, según el ministro de Sanidad de Ucrania. El otro herido sufrió una conmoción cerebral, pero su vida no corre peligro, informó la clínica militar donde es atendido.

El avión, un Antonov An-26, se estrelló el viernes por la noche en un vuelo de entrenamiento a dos kilómetros del aeropuerto militar de Chuguev, cerca de Járkov. Según informes preliminares, el comandante de la tripulación que pilotaba el avión informó que uno de los motores se había averiado siete minutos antes del accidente y pidió un aterrizaje de emergencia, precisó el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), que agregó que los estudiantes no estaban involucrados en el pilotaje.

El ministro de Defensa, Andrii Taran, afirmó en un comunicado que «muy probablemente el avión tocó el suelo con su ala» para explicar lo ocurrido. El avión fue construido en 1977, pero aún podía volar durante tres años sin renovaciones, aseguró Taran.

Líderes extranjeros, entre ellos el presidente polaco Andrzej Duda, el primer ministro canadiense Justin Trudeau y el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE) Josep Borrell, enviaron mensajes de condolencias por la tragedia. «Me acabo de enterar de la tragedia, un avión militar se estrelló esta noche en Chuhuiv, Ucrania. Mis pensamientos esta con las familias y amigos de aquellos que perdieron la vida. Mis condolencias en nombre de la UE…», publicó Borrell en Twitter.

El Antonov An-26 es un avión de transporte ligero diseñado en Ucrania en la época soviética, tiene una longitud de 24 metros y puede volar a una velocidad de crucero de 440 km/h.

Geopolítica 🌎

Trump dijo que podría revisar el apoyo de EEUU a Gran Bretaña en la disputa por Malvinas

Por primera vez, el presidente estadounidense habló en persona sobre la disputa de soberanía del Atlántico Sur. La amenaza no responde a un giro diplomático genuino sino a la presión de Washington sobre sus aliados de la OTAN para que eleven el gasto en defensa al 5% del PBI. El gobierno de Milei eligió la cautela y prudencia.

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El Argentino Diario-Donald Trump.
Por primera vez, Trump habló sobre Malvinas y dejó a Gran Bretaña sin la certeza del apoyo estadounidense.

Donald Trump irrumpió este lunes en la histórica disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. Consultado por la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca sobre si Washington podría retirar su apoyo a la posición británica, el mandatario respondió con una frase que encendió las alarmas en Londres y generó expectativa contenida en Buenos Aires: Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas. Se trata de la primera ocasión en que Trump se expresa en persona sobre el conflicto.

Una herramienta de presión, no un cambio de política

El contexto de la declaración es inseparable de la batalla que el gobierno de Trump libra contra sus aliados de la OTAN en materia de gasto en defensa. La semana pasada, el diario británico The Telegraph reveló que funcionarios del Pentágono amenazaron al primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, con modificar la postura estadounidense sobre las Malvinas si Londres no elevaba su inversión militar hasta el 5% del PBI, en línea con las exigencias que Washington impone a toda la alianza. El plan de Burnham, que apenas se compromete a llegar al 3% del PBI en defensa para 2030, quedó muy por debajo de las expectativas de la administración republicana.

Cuando fue consultado específicamente sobre si esperaba que el gobierno británico incrementara sus compromisos, Trump fue explícito: El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se resolverán. La frase, leída en conjunto con la anterior, traza una línea directa entre el apoyo histórico de Washington a Londres en el conflicto austral y el cumplimiento de las metas de gasto militar.

Antecedentes: del correo filtrado al Despacho Oval

No es la primera vez que el tema aparece en la agenda de la administración Trump. En abril pasado, la agencia Reuters filtró un memorando interno del Pentágono que evaluaba la suspensión del respaldo al Reino Unido en la disputa como parte de potenciales represalias contra aliados que, según Washington, no habían acompañado suficientemente las operaciones estadounidenses contra Irán. En aquel momento, el secretario de Estado Marco Rubio intentó quitarle peso al episodio: Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado, declaró, presentando la filtración como una simple idea interna sin trascendencia institucional.

Lo que en abril era un correo sin firma oficial es ahora una declaración presidencial desde el corazón del poder norteamericano. La escalada es innegable, aunque los analistas advierten que la distancia entre una amenaza táctica de negociación y un giro real en la política exterior estadounidense sigue siendo enorme. El propio Departamento de Estado aclaró también el viernes pasado que la posición estadounidense sigue siendo de neutralidad: reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido, no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes, indicó un vocero.

Buenos Aires en modo expectante: cautela y prudencia

En la Casa Rosada, el gobierno de Javier Milei eligió la mesura. La evaluación oficial, según trascendió, es que el movimiento de Washington debe interpretarse dentro de la estrategia de presión a los aliados de la OTAN y no como un cambio formal de la política exterior estadounidense respecto del conflicto de soberanía. La postura oficial es de cautela y prudencia, un tono llamativamente bajo para una administración que durante meses intentó instalar la narrativa de que su relación privilegiada con Trump podría traducirse en un apoyo explícito al reclamo argentino.

El contraste con episodios previos resulta elocuente. En agosto de 2025, el propio embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, fue tajante al cerrar esa especulación: Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas y eso no ha cambiado, declaró ante una consulta televisiva, desactivando el globo que el oficialismo había inflado durante semanas. Ahora, paradójicamente, es Trump quien vuelve a poner el tema sobre la mesa, aunque desde una lógica completamente distinta: no como favor a Milei, sino como palanca de presión sobre Londres.

El Atlántico Sur como moneda de cambio en la OTAN

La dinámica que describe este episodio es más propia de la lógica transaccional de Trump que de un giro doctrinario en la política exterior de Washington. El proyecto de la denominada OTAN 3.0 busca que Europa y Canadá asuman la mayor parte del costo de su propia defensa convencional, reduciendo la carga financiera y militar de Estados Unidos sobre la alianza. En ese esquema, las Malvinas no son un asunto de justicia histórica ni de soberanía latinoamericana: son una ficha de negociación. Una palanca más en el tablero de presiones que Washington despliega sobre sus socios para que paguen más por su seguridad colectiva.

Para la Argentina, la situación abre un escenario geopolítico inédito desde 1982, aunque cargado de incertidumbre. La posibilidad de que la potencia que avaló el control británico del archipiélago desde la guerra no solo deje de respaldar a Londres sino que eventualmente incline la balanza hacia Buenos Aires depende, en este caso, no de la voluntad soberana argentina sino de cuánto decida gastar el gobierno laborista de Burnham en aviones y fragatas. Una ironía histórica que habla más de la lógica imperial de Trump que de ningún reconocimiento genuino al reclamo argentino.

Puntos clave

  • Trump afirmó en el Despacho Oval que siempre revisa todas las posiciones, en la primera declaración presidencial directa sobre Malvinas.
  • La amenaza de retirar el apoyo a Gran Bretaña se enmarca en la presión de Washington para que Londres eleve su gasto en defensa al 5% del PBI dentro de la OTAN.
  • El Departamento de Estado ratificó el viernes que su posición sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía.
  • En abril, Marco Rubio minimizó un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como simplemente un correo con algunas ideas.
  • El gobierno de Milei optó por la cautela y prudencia y lee el episodio como parte de la estrategia de Trump hacia los aliados de la OTAN, no como un giro formal.

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