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La ONU calificó como «muy preocupante» la situación global de crisis alimentaria

El titular para Emergencias y Resiliencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), explicó que los casos “desde 2017 aumentaron no sólo en términos globales, sino a nivel de gravedad y de porcentaje de población”.

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El director para Emergencias y Resiliencia de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió este sábado que la situación global de inseguridad alimentaria es “muy preocupante”, y destacó la tarea de ayuda del organismo en África y Afganistán.

“A nivel global la situación de inseguridad alimentaria es muy preocupante”, advirtió Paulsen en una entrevista con la agencia Europa Press.

El funcionario de la FAO hizo énfasis en optimizar la respuesta ante los casos de inseguridad alimentaria grave, que ya asciende a 222 millones a nivel mundial, según datos del año pasado.

En ese sentido, remarcó que los casos “desde 2016 o 2017 aumentaron no sólo en términos globales, sino a nivel de gravedad, de porcentaje de población”.

“Las tendencias son muy, muy preocupantes”, advirtió, y llamó a una “respuesta a nivel global”.

“Uno de los elementos más importantes sería empezar desde el punto de vista de los afectados. Escuchar lo que piden, lo que quieren como apoyo, las que dicen que son sus necesidades más importantes, en lugar de empezar desde el punto de vista de lo que yo puedo dar”, apuntó Paulsen.

Si bien los casos son distintos, hay ciertos rasgos en común en todas las crisis alimentarias, según el directivo.

“La gente pide tener la tranquilidad de valerse por sí misma, pide paz y casi siempre pide apoyo para poder llevar a sus hijos a la escuela”, indicó, y recordó que “en su gran mayoría, la gente afectada por las crisis vive en zonas rurales”.

En ese marco, pidió reforzar el apoyo en actividades de agricultura, que al día de hoy representa “sólo el 40% de la respuesta humanitaria en situaciones de crisis alimentaria”.

“Sería importante mirar siempre no sólo cómo apoyar a las familias que tengan necesidades al día de hoy, sino acompañarlas para buscar cómo adaptar su forma de vida para hacer frente a la crisis climática, que es una realidad que nos toca a todos», explicó Paulsen respecto de cómo se debería brindar respuesta ante estas situaciones.

Si bien destacó que “cada año los donantes han dado más y más recursos” para que los organismos internacionales puedan responder a las crisis, recalcó que esto no evita que exista “una brecha” entre necesidades y recursos”.

El funcionario de la FAO dio como ejemplo el trabajo del organismo en Afganistán donde entrega semillas, fertilizantes y apoyo técnico para que las personas “puedan cultivar lo que necesitan para comer”, abarcando a más de seis millones de personas, equivalente a “casi el 50% de la población rural que se encuentra en situación de crisis alimentaria aguda”.

“Es una intervención que por US$ 220 por familia de siete personas con estas semillas, fertilizantes y un poco de seguimiento técnico, permite cultivar todo lo que necesitan a nivel calórico para un periodo de 12 meses», afirmó, e indicó que si compraban dichos insumos en el mercado local “hubiera costado cuatro o cinco veces más”.

Paulsen también se refirió a la grave situación alimentaria en la zona del Cuerno de África, que acumula seis campañas consecutivas de sequía.

“El gran desafío al que hemos hecho frente en el Cuerno de África es, francamente, la falta de recursos. No sólo el monto de los recursos, sino cuándo los donantes nos dan los fondos para empezar las actividades”, explicó.

Según indicó el funcionario, “más del 70% de la población del área está en una crisis humanitaria”, y destacó que el organismo trabaja en zonas donde incluso “hay dificultades para el acceso físico”, como es el caso de las de Somalia bajo control del grupo terrorista Al Shabaab.

Tanto en Afganistán como en África, la FAO trabaja con granos refinados “para tolerar sequía”, o que pueden desarrollarse a temperaturas más bajas.

Una cuenta pendiente es el acceso hídrico: según Paulsen, en el Cuerno de África existe agua a través de acuíferos y aguas subterráneas, pero aún falta resolver “cómo dar un mejor acceso a esa agua”.

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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