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Alerta submarino pérdido: quedan 20 horas de oxígeno y sigue la búsqueda
El exdirector de operaciones marinas de OceanGate Expeditions, la empresa fabricante, David Lochridge, despedido por haber cuestionado la seguridad del Titán, mencionó en una demanda judicial el «diseño experimental y no probado» del sumergible.
Los equipos de rescate que buscan el submarino que exploraba los restos del Titanic en el océano Atlántico detectaron un ruido bajo el agua cuyo origen todavía «no se conoce» y remarcaron que están poniendo «todos los recursos disponibles» para hallarlo, ya que según los cálculos proporcionados por la empresa operadora los cinco ocupantes tienen alrededor de 20 horas de oxígeno disponible.
«El operador había informado que tenía 96 horas disponibles de oxígeno, pero eso es muy difícil de calcular porque está basado en el número de ocupantes y su consumo. Siguiendo estos cálculos, quedan alrededor de 20 horas, que se cumplirían mañana por la mañana», aseguró el jefe de la Guardia Costera de Estados Unidos, John Mauger, a la cadena CBS News y agregó que «vamos a poner a disposición todos los recursos disponibles en esta búsqueda».
La zona donde están los restos del transatlántico está llena de metal y otros objetos, recordó Mauger.
«Por eso es tan importante que tengamos a expertos de la Marina que entienden la ciencia detrás de los ruidos y pueden clasificarlos y ofrecernos información sobre qué los origina», explicó.
Desde la península de Cape Cod, en Massachusetts, Mauger aseguró que «es un caso muy difícil».
El funcionario afirmó que se está trabajando «muy duro» bajo un comando unificado con la Armada de Estados Unidos, la Guardia Costera de Canadá y con el sector privado, y alegó que la búsqueda es compleja porque «sucedió en un lugar muy remoto, lejos de la costa».
En tanto, desde la Guardia Costera de Estados Unidos admitieron que por el momento «no se conoce el origen del ruido» detectado durante las operaciones para tratar de localizar el sumergible «Titán», operado por OceanGate Expeditions, que comenzó su descenso el domingo y perdió contacto con la superficie menos de dos horas después, según las autoridades.
«El avión canadiense P-3 detectó ruidos bajo el agua en el área de búsqueda. Como resultado, las operaciones del ROV (vehículo operado en remoto según siglas en inglés) se reubicaron en un intento de explorar el origen de los ruidos», aseguró el Primer Distrito de la Guardia Costera de Estados Unidos en su cuenta de Twitter.
Las pericias «arrojaron resultados negativos, pero continúan», añadió esta división marítima militar.
Por su parte, el portavoz del servicio de Guardacostas estadounidense, el capitán Jamie Frederick, dijo a la prensa: «No sabemos qué son los ruidos» escuchados el martes y el miércoles, y pidió mantenerse «optimistas y esperanzados» de encontrar con vida a los tripulantes.
Cinco barcos, a los que se sumarán otros cinco en las próximas horas, dotados con sónares y equipos de punta, están peinando una superficie de unos 20.000 kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de El Salvador, y a una profundidad de casi cuatro kilómetros, mientras, desde el aire, varios aviones surcan el cielo en busca de cualquier rastro del sumergible.
El Pentágono, Departamento de Defensa de Estados Unidos, anunció a su vez el envío de un tercer avión C-130 y tres C-17 que se sumará a los ya operativos, mientras que un robot submarino enviado por el Instituto Oceanográfico Francés se incorporará hoy a la búsqueda, consignó la agencia de noticias AFP.
La Marina Real canadiense envió un buque con cámara hiperbárica a bordo y expertos con asistencia médica, que se suma a otro navío del servicio de guardacostas equipado con instrumentos de sonar avanzados. Otros dos se dirigen al lugar, según las autoridades de ese país.
La compañía Horizon Maritime, propietaria del Polar Prince, el barco que lanzó el sumergible, también está enviando otro buque con equipo de búsqueda en aguas profundas.
Los rescatistas estiman que a los pasajeros a bordo del sumergible les queda menos de 24 horas de oxígeno de las 96 horas de aire de emergencia que contiene la nave.
En el Titán viajan el millonario británico Hamish Harding, presidente de la compañía Action Aviation; el paquistaní Shahzada Dawood, vicepresidente de la empresa Engro, y su hijo Suleman; el explorador francés Paul-Henri Nargeolet -conocido como «Mr Titanic»- y Stockton Rush, director general de OceanGate Expeditions, la compañía que opera el sumergible.
Alistair Greig, profesor de ingeniería marina en el University College London, baraja dos hipótesis sobre el paradero del Titán.
La nave podría haber sufrido un problema eléctrico o de comunicaciones, lo que no le hubiera impedido subir a la superficie y la otra es que el casco estuviera dañado, con lo que las esperanzas de encontrar a los cinco pasajeros vivos se disiparían.
En los últimos días salió a la luz un informe sobre las deficiencias de la seguridad de la nave.
El exdirector de operaciones marinas de OceanGate Expeditions, la empresa fabricante, David Lochridge, despedido por haber cuestionado la seguridad del Titán, mencionó en una demanda judicial el «diseño experimental y no probado» del sumergible.
El sumergible de unos 6,7 metros de longitud y 2,8 de ancho, puede alcanzar una velocidad de 5,5 kilómetros por hora y descender hasta los 4.000 metros.
A unos 3.800 metros de profundidad se encuentran, en tanto, los restos del Titanic, sitio al que se dirigía el submarino.
Este tipo de sumergibles cuentan con una tripulación muy reducida o directamente son dirigidos a distancia, y utilizados usualmente para la investigación científica o exploración del fondo marino.
Sin embargo, crece la demanda turística de este tipo de expedición, cuyo valor ronda los 250.00 dólares.
El Titanic zarpó del puerto inglés de Southampton el 10 de abril de 1912 para un viaje inaugural rumbo a Nueva York, pero naufragó tras chocar contra un iceberg cinco días después.
De los 2.224 pasajeros y tripulantes que viajaban a bordo, fallecieron casi 1.500.
Los restos del transatlántico fueron descubiertos en 1985 a 650 kilómetros de la costa canadiense, a una profundidad de 4.000 metros en aguas internacionales del océano Atlántico.
Desde entonces, visitan el área buscadores de tesoros y turistas.
Geopolítica 🌎
Londres prorroga licencias offshore en Malvinas y desafía el reclamo argentino
La administración colonial británica extendió por cinco años los permisos de exploración petrolera en el Atlántico Sur. El megaproyecto Sea Lion prevé extraer crudo en 2028 en flagrante violación a las resoluciones de Naciones Unidas y con medidas cautelares judiciales en su contra.
La administración británica en las Islas Malvinas resolvió prorrogar por cinco años las licencias otorgadas a compañías petroleras para operar en el Atlántico Sur, con la opción de sumar dos años extra si se cumplen los planes de trabajo. La medida consolida una política sistemática de avance unilateral sobre los recursos naturales estratégicos de la plataforma continental argentina, en abierto desafío a la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la cual insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras continúe la controversia de soberanía.
El avance unilateral y la avanzada de Sea Lion
La decisión cuenta con el respaldo explícito de Londres. Cheryl Roberts, integrante de la Asamblea Legislativa colonial a cargo de Comercio, Industria y Recursos Minerales, justificó la maniobra al sostener que las prórrogas brindan seguridad a los operadores y argumentó: “Son recursos nuestros que debemos desarrollar”.
El foco principal de este esquema de explotación radica en el proyecto Sea Lion, situado en la cuenca Malvinas Norte, a 220 kilómetros del archipiélago. La firma israelí Navitas Petroleum (que controla el 65% del consorcio) y la británica Rockhopper Exploration (poseedora del 35% restante) proyectan iniciar la extracción comercial de crudo en marzo de 2028. Según reportó la Agencia NA, el plan contempla una primera etapa con once pozos submarinos enlazados a un buque de almacenamiento y descarga (FPSO), con un piso de extracción estimado en 50.000 barriles diarios y un objetivo inicial de recuperar 170 millones de barriles. Evaluaciones de las firmas calcularon reservas probadas y probables de hasta 314 millones de barriles en fases combinadas, requiriendo un despliegue financiero cercano a los 2.100 millones de dólares. Además de las citadas empresas, retienen permisos en el área firmas como Borders & Southern, Desire Petroleum Limited y la canadiense JHI.
Límites legales y la respuesta judicial argentina
Las operaciones foráneas carecen por completo de habilitación de la República Argentina y vulneran la Ley 26.659 (modificada por la Ley 26.915), marco normativo que sanciona las actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la plataforma continental con inhabilitaciones de hasta 20 años y penas de prisión de hasta 15 años. Estas penalidades alcanzan tanto a las firmas operadoras directas como a las entidades que provean financiamiento, apoyo técnico, seguros o logística.
En sede judicial, la jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, dictó una medida cautelar ordenando a Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration abstenerse de iniciar o continuar obras vinculadas al desarrollo de Sea Lion. La resolución se originó a partir de una demanda impulsada por el Centro de Excombatientes de Malvinas de La Plata junto a la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, alertando sobre el riesgo ambiental y la ilegalidad de las obras sin evaluación de impacto nacional. Por su parte, la gestión de Javier Milei impulsó ante el Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional con el objetivo de elevar las penalidades económicas y administrativas para quienes operen sin permiso oficial, en un escenario donde la aplicación efectiva tropieza con la falta de cooperación internacional del Reino Unido y el control de facto que ejerce sobre el área marítima disputada.
- El régimen británico en Malvinas prorrogó por cinco años las licencias petroleras offshore, con posibilidad de extensión por dos años adicionales.
- Las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration prevén comenzar la extracción de crudo en el yacimiento Sea Lion en marzo de 2028, con picos de 50.000 barriles por día.
- La Justicia Federal de Río Grande ordenó frenar las obras de Sea Lion ante una presentación del CECIM La Plata y la Asociación de Abogados Ambientalistas.
- Argentina ratifica la ilegalidad de las licencias bajo la Ley 26.659 y la violación británica a la Resolución 31/49 de la ONU.
- El Gobierno nacional remitió al Congreso un proyecto legislativo para endurecer multas y sanciones a las corporaciones que operen sin aval del Estado.
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