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Embestida de Trump: avanza en su plan para desmantelar la Educación

El presidente de EE.UU. firmará un decreto para reducir al mínimo el Departamento de Educación y transferir atribuciones a los Estados, aunque su cierre definitivo depende del Congreso.

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Lo que tenés que saber

  • Trump firmará un decreto para iniciar el desmantelamiento del Departamento de Educación.
  • Linda McMahon, nueva secretaria de Educación, supervisará la redistribución de funciones.
  • Se prevén recortes en personal, programas y subvenciones educativas.
  • El Congreso tiene la última palabra sobre el cierre total del organismo.
  • Préstamos estudiantiles por 1,6 billones de dólares quedan en incertidumbre.

Trump impulsa el cierre del Departamento de Educación

Donald Trump se prepara para cumplir una de sus promesas de campaña con la firma de un decreto presidencial. La medida busca reducir al mínimo el Departamento de Educación y traspasar su gestión a los Estados, bajo el argumento de «devolver el poder a los padres sobre la instrucción de sus hijos».

El plan enfrenta obstáculos, ya que su eliminación definitiva necesita la aprobación del Congreso. Para ello, se requieren 60 votos en el Senado, un número que los republicanos no alcanzan sin apoyo demócrata. Sin embargo, la administración de Trump ya comenzó a reducir la plantilla del Departamento, anticipando un conflicto legal por la redistribución de sus funciones.

Reducción de funciones y posibles recortes

La orden ejecutiva asigna a Linda McMahon, nueva secretaria de Educación, la tarea de desmantelar el organismo dentro de los márgenes legales. Esto incluye la transferencia de programas a otras áreas de la Administración y la reducción de financiamiento federal para instituciones que promuevan «la teoría crítica de la raza, la ideología de género u otro contenido racial, sexual o político inapropiado».

El modelo de ajuste podría seguir la línea del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), dirigido por Elon Musk, que aplicó recortes drásticos en otras agencias. Se estima que las subvenciones federales destinadas a educación, que suman 18.400 millones de dólares, se verán afectadas.

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Préstamos estudiantiles en riesgo

Uno de los mayores interrogantes es el destino del sistema de préstamos estudiantiles, que maneja 1,6 billones de dólares. Muchas universidades dependen de estos fondos para operar bajo normas establecidas por el Departamento de Educación. Su eliminación o redistribución podría dejar a miles de estudiantes sin claridad sobre sus deudas y el acceso a futuros créditos.

La educación como campo de batalla ideológico

El trasfondo de la iniciativa radica en la visión de Trump sobre la educación pública en EE.UU. En un video de campaña, afirmó que “las escuelas públicas han sido tomadas por los lunáticos de la izquierda radical” y se comprometió a impulsar una educación “proestadounidense”.

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Su administración planea «localizar y eliminar a los radicales que se han infiltrado en el Departamento», mantener «a los hombres fuera de los deportes femeninos» y erradicar «el marxismo que se imparte en las escuelas, agresivamente hostil a las enseñanzas judeocristianas».

Linda McMahon, la exempresaria de la lucha libre al frente de Educación

La designación de Linda McMahon al frente del Departamento sorprendió a muchos. Con una fortuna de 3.200 millones de dólares, amasada en la lucha libre profesional junto a su esposo Vince McMahon, es una aliada de larga data de Trump. En 2007, protagonizaron juntos «La batalla de los multimillonarios», un espectáculo en el que Trump terminó afeitándole la cabeza a McMahon en un ring de Detroit.

Su misión ahora es aplicar un plan que, paradójicamente, tiene como objetivo desmontar la institución que dirige.

América Latina

Inflación: Argentina, segunda en América Latina y seis veces sobre sus vecinos

Con un 23,6% acumulado entre enero y septiembre, la Argentina solo quedó detrás de Venezuela en un relevamiento de 15 economías de la región. En el mismo período, Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay rondaron el 4% y Paraguay apenas llegó al 1,9%.

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Entre enero y septiembre, los precios en la Argentina subieron 23,6%. En Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, en esos mismos nueve meses, la suba rondó el 4%. La economía que el Gobierno presenta como un caso de estabilización exitosa acumula casi seis veces la inflación de sus principales vecinos.

El dato surge de cruzar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con una suba de 1,9% en septiembre, contra los registros de otras 14 economías latinoamericanas con información disponible, según un relevamiento difundido por la prensa local. En esa comparación, la Argentina de Javier Milei ocupó el segundo lugar en la región, superada únicamente por Venezuela.

Un ranking que desarma el relato oficial

Venezuela registró en septiembre una inflación mensual de 8,4% y acumula 225,3% en el año, según su Banco Central, un caso excepcional que no admite una comparación directa con el resto. Detrás de la Argentina quedó Guatemala, con 1,18%, y luego un bloque de doce países que no llegaron al 1% mensual: Bolivia (0,85%), Brasil (0,82%), Uruguay (0,54%), Honduras (0,48%), El Salvador (0,45%), México (0,42%), Chile (0,40%), Colombia (0,37%), República Dominicana (0,33%), Perú (0,14%), Costa Rica (0,11%) y Paraguay (0,10%).

Nueve de los quince países relevados tuvieron una inflación mensual inferior al 0,5%. Aun si se dejara afuera a Venezuela, la Argentina encabezaría con holgura el ranking regional, tanto en el mes como en el acumulado del año. El 1,9% local fue más de una vez y media el de Guatemala, más del doble que el de Bolivia y Brasil, y 19 veces el de Paraguay.

Además, el número de septiembre no fue un respiro sino un retroceso: el índice se aceleró respecto del 1,7% de agosto, que había sido la variación mensual más baja en 14 meses. Como informó este medio, la suba estuvo traccionada por los precios regulados (2,3%), con gas, electricidad y prepagas a la cabeza, y por los estacionales (2,9%), mientras que la inflación núcleo fue de 1,7%. Buena parte del empuje vino de tarifas que fija o autoriza el propio Gobierno.

Nueve meses que pesan más que un mes

La distancia no se explica por un mes puntual. En el acumulado de 2026, contra el 23,6% argentino, Bolivia registró 3,88%; Brasil, 3,95%; Chile, 4%; y Uruguay, 4,21%. Paraguay, con 1,9% en nueve meses, mostró el registro más bajo entre los países limítrofes: la Argentina acumuló en el año más de doce veces la inflación paraguaya.

La comparación interanual profundiza el diagnóstico. En los últimos doce meses, los precios argentinos subieron 33,4%, frente al 5,7% de Bolivia, el 4,68% de Uruguay, el 4,58% de Brasil, el 4,3% de Paraguay y el 4,1% de Chile.

El dato incómodo para la Casa Rosada es que la Argentina ni siquiera mejora contra sí misma. En septiembre de 2025, la inflación interanual había sido de 31,8% y el acumulado de los primeros nueve meses, de 22%, según los registros del INDEC. Un año después, ambos indicadores están peor, en lugar de converger hacia los niveles de la región. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.

El costo de la «estabilización» se paga en los hogares

Cada país tiene su propia estructura de consumo, su política monetaria y su metodología estadística, y eso obliga a leer los rankings con cuidado. Pero la brecha es lo suficientemente amplia como para desmentir la idea de que la Argentina ya resolvió su problema de precios. Que el índice mensual esté lejos de los tres dígitos de otros años no convierte a la inflación argentina en un problema menor: sigue siendo una anomalía regional.

El impacto sobre la vida cotidiana depende de cómo evolucionen los ingresos. Cuando los precios suben más rápido que los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales, los hogares pierden capacidad de compra y terminan ajustando gastos o endeudándose para llegar a fin de mes. Ese golpe es más fuerte cuando los aumentos se concentran en alimentos, transporte y energía, rubros que no admiten recorte.

Ahí está el núcleo del modelo libertario. Según relevamientos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-CONICET), desde diciembre de 2023 la canasta de servicios públicos y transporte acumuló una suba superior al 525%, con el transporte por encima del 900% y el gas por encima del 700%. Y el calendario de aumentos no se detiene: en noviembre llegan nuevas subas de hasta 4% en colectivos y subte del AMBA. Incluso con una inflación mensual por debajo del 2%, la presión sobre los ingresos rezagados sigue siendo asfixiante.

La pregunta de fondo ya no es si el IPC perfora tal o cual umbral, sino cuánto tiempo necesitará la Argentina para acercarse a la dinámica de precios de sus vecinos, y qué pasará con los salarios, las jubilaciones y la actividad mientras tanto. Por ahora, la respuesta la siguen pagando los mismos bolsillos.

Lo que tenés que saber:

  • Con 1,9% en septiembre, la Argentina quedó segunda en un ranking de 15 economías latinoamericanas, solo detrás de Venezuela (8,4%).
  • Entre enero y septiembre, la inflación argentina acumuló 23,6%, frente a cerca del 4% en Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, y 1,9% en Paraguay.
  • En doce meses, los precios subieron 33,4% en la Argentina, contra menos de 6% en Bolivia, Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay.
  • Hace un año, la inflación interanual era de 31,8% y el acumulado de nueve meses, de 22%: ambos indicadores empeoraron.
  • El REM del Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.
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