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Bombazo al corazón de la OTAN: Turquía no quiere a Suecia y Finlandia

Casi parafraseando a Julio Cobos y su mítico «no positivo», Erdogan ratificó que «no dirá sí» ante el requerimiento de ambos países nórdicos para ingresar a la Alianza Atlántica Norte.

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El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ratificó este lunes la oposición de su país al ingreso en la OTAN de Finlandia y Suecia, a los que acusó de nuevo de no adoptar una postura clara contra el «terrorismo».

«No diremos ‘sí’ a aquellos (países) que aplican sanciones a Turquía para entrar en la organización de seguridad OTAN«, aseguró Erdogan.

Consultado sobre las intenciones de las delegaciones de Suecia y Finlandia de reunirse con funcionarios turcos, Erdogan afirmó: «Dicen que vendrán a Turquía el lunes. ¿Vendrán a persuadirnos? Que nos disculpen, pero que no se molesten».

Suecia confirmó que solicitará su adhesión a la OTAN, siguiendo los pasos de Finlandia, y ratificando el sospechoso giro histórico de estos dos países no alineados hacia la Alianza Atlántica, quienes argumentaron que lo hacen por voluntad propia a raíz de la «invasión» rusa a Ucrania.

Después de cerca de dos siglos de no alineamiento militar «cerramos una era para entrar en otra», destacó la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, en -por lo menos- insólitas declaraciones.

Desde Suecia esperan lograr el ingreso en un plazo máximo de un año. Cabe destacar que Turquía bloquearía esta adhesión y también la de Finlandia, porque los nuevos miembros necesitan la unanimidad y la ratificación en los parlamentos de los países que ya forman la alianza militar.

El viernes pasado Erdogan había dicho que Turquía no era favorable a la adhesión por dar refugio a «terroristas», entre ellos milicianos kurdos, incluidos en la lista negra de Ankara, de la UE y de Estados Unidos.

Suecia, por su parte, suspendió en 2019 la venta de armas a Turquía por la operación militar turca en la vecina Siria.

«La amplia mayoría del pueblo turco se opone a la adhesión de esos países, que apoyan al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), una organización terrorista«, manifestó, por su parte, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu.

Elecciones

Lula: el hombre que simbolizó la falta del pueblo en su dedo meñique

El primer presidente de origen obrero de Brasil va a elecciones este domingo por su cuarto mandato.

Publicado hace

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Por Jesus Rivero

Luiz Inácio Lula da Silva, nació en Garanhuns, estado de Pernambuco en el noreste de Brasil, el 27 de octubre de 1945 (fin de la segunda guerra mundial). Séptimo de ochos hijos del matrimonio de campesinos analfabetos formado por Arístides Inacio da Silva y Euridice Ferreira de Melo (doña Lindu). Hasta los cinco años no conoció a su padre. En tanto la madre con sus hijos se desplazaron a Guarujá en 1952 y luego a Santos, la aglomeración paulista.

Todo esto, en un contexto de vulnerabilidad extrema. A Lula, nadie se lo contó. El mismo experimento la miseria económica como todo el pueblo de Brasil, efectuado por los mismos de siempre. Eso, que ahora necesitan retomar por las vías jurídicas democráticas, para seguir profundizando la miseria.

Luiz Inácio Lula da Silva, ese niño en donde confluye la meritocracia y la vulneración de derechos, compaginó la educación y el trabajo en paralelo. Quien aprendería a leer a los diez años. Trabajó como limpiabotas, vendedor ambulante y recadero, entre otros. Siguió un curso en el Servicio Nacional de Industria, para la formación profesional y se especializó como tornero mecánico en 1963.

Trabajo en varias empresas metalúrgicas y perdió el dedo meñique de la mano izquierda en un accidente laboral en 1964, el año en que se instauró la dictadura militar. Este último accidente, es toda una enunciación del enunciado, un dicho del decir. Un punto de inflexión para Brasil, por ende para Lula. El mismo año de la instauración de la dictadura, Lula sufre un accidente, en donde le amputaron un dedo, de la mano izquierda. No hay pérdida biológica sin instauración simbólica. Lula representa y simboliza esa falta del pueblo de Brasil.

En 1966 fue contratado por Industrias Villares de São Bernardo do Campo, donde se inició en el sindicalismo de la mano de su hermano José (Frei Chico) militante comunista, detenido y torturado por los militares. En 1972 fue elegido secretario del sindicato metalúrgico local, que pasó a presidir tres años más tarde, y se convirtió en el líder de 90.000 obreros de la zona industrial más importante del país.

Lula fue quien encabezó las grandes huelgas y manifestaciones que debilitaron el poder de la dictadura y aceleraron su caída. El 10 de febrero de 1980 al amparo de amnistía y la tímida apertura, fundó el Partido de los Trabajadores (PT) en São Paulo (orientación socialista). Contó con apoyos de renombre a nivel intelectual, clerical y sindical.

En abril del mismo año encabezó una huelga de cuarenta días, que fue duramente reprimida, de la cual participaron casi 300.000 trabajadores paulistas y que le valió un mes de arresto. Acusado de desórdenes públicos, una Corte marcial lo condenó a tres años de prisión, pero la sentencia fue anulada en apelación.

El 26 de agosto de 1986 varios sindicatos paulistas se fusionaron en la Central Única de Trabajadores (CUT), vinculada al Partido de los Trabajadores.

Restituida la democracia, en las elecciones de constituyentes del 15 de noviembre de 1986, el PT fue la primera fuerza de izquierda con el 6,9% de los votos y 16 diputados, Lula entre ellos, que defendieron con ahínco algunas algunas reivindicaciones de la CUT: derecho a huelga, reducción de la jornada laboral, vacaciones parcialmente pagadas y revisiones salariales en función del coste de vida.

En las elecciones municipales del mismo año el PT tuvo un éxito sin precedentes obteniendo 36 alcaldías de ciudades tan importantes como São Paulo, Porto Alegre y Vitória.El 17 de diciembre de 1989 (año de la caída del muro de Berlín) Fernando Collor de Mello con el apoyo del poder concentrado derrotó a Lula, pero el líder popular ya contaba con el apoyo del 47% de los votos.

En 1990 por iniciativa de Fidel Castro, Lula da Silva convocó el primer Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe, conocido como Foro de São Paulo, con perspectiva globalista y pacifista.

Luego en 1991 en el Congreso del PT fue reelegido presidente del mismo, y lo definió de concepción socialista. En las nuevas elecciones de 1994, Lula fue derrotado nuevamente en este caso por Fernando Henrique Cardoso, pero su partido logró la elección de dos gobernadores, cuatro senadores y cincuenta diputados.

En el X Encuentro Nacional del PT, en agosto de 1995, abandonó la presidencia ejecutiva y fue aclamado como presidente honorario. En octubre de 1998 volvió a competir por tercera vez en la que llegó a la segunda vuelta y fue derrotado con el 31,7% de los votos.

Ante esto era evidente que Lula debía aumentar su base electoral, seduciendo a las clases medias, para conquistar el poder. En 2001 fue el punto de inflexión con su campaña electoral estratégica y colocando como vicepresidente al magnate textil José Alencor, del Partido Liberal.

Lula se comprometió a respetar el acuerdo entre Cardoso y el Fondo Monetario Internacional y garantizar la estabilidad financiera. Como efecto el 27 de octubre Lula fue elegido presidente en la segunda vuelta con el 61,27% de los votos, convirtiéndose en el candidato más votado de Brasil.

La victoria del primer presidente de origen obrero de Brasil, marcaba un punto de inflexión no solo en Brasil, sino en toda Latinoamérica. Lula tomó posesión el 1 de enero de 2003. Luego fue reelecto para un segundo mandato continuo en 2006 y, posteriormente volvió al Palacio de Planalto por el voto democrático y popular al ganar las elecciones de octubre de 2022 frente a Jair Bolsonaro.

Previamente Lula fue hostigado por el lawfare y condenado en 2017 por corrupción, pasando 580 días en prisión (2018-2019). Esto da cuenta de la no independencia de poderes y como el poder judicial está determinado y constituido por los determinantes macroeconómicos y políticos.

Este 25 de octubre, a solo dos días de cumplir 81 años, Lula contendrá contra Flavio Bolsonaro, el hijo de Jair Bolsonaro. Este último sentenciado por el Supremo Tribunal Federal por intento de golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho, organización criminal armada, y deterioro de bienes patrimoniales.

La moneda está en el aire, con una salvedad, el pueblo vuelve a elegir.

*escritor y activista político (fundador del Frente Liberación Socialista)

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