Judiciales ⚖️
Doble estándar judicial: Castelli le pidió a Milei frenar el concurso para reemplazarlo en la causa Cuadernos
El juez del TOF N° 7 envió una carta de ocho carillas al presidente denunciando que el Gobierno aplicó un criterio contrario al suyo en el caso del magistrado Carlos Mahiques, padre del ministro de Justicia, a quien le renovaron el cargo sin concurso. La disputa por los traslados de jueces lleva seis años y tiene ramificaciones ante la CIDH.
El juez federal Germán Castelli, integrante del Tribunal Oral Federal N° 7 (TOF N° 7) donde se sustancia el juicio oral de la Causa Cuadernos contra Cristina Fernández de Kirchner y otros 74 imputados, le envió una carta al presidente Javier Milei para reclamarle que frene el concurso abierto para reemplazarlo en ese cargo. El escrito, de ocho carillas, denuncia lo que el magistrado califica como un doble estándar institucional que lo pone en una situación de desigualdad respecto de otros jueces que atravesaron circunstancias idénticas pero recibieron un trato radicalmente distinto por parte del mismo Gobierno.
La información precisa que Castelli fue trasladado al TOF N° 7 durante la gestión de Cambiemos, por decreto, y que ese mecanismo de traslado es precisamente el que está en el centro de la disputa judicial y constitucional que viene resolviéndose de manera selectiva desde 2020.
El argumento del doble estándar
El eje de la carta de Castelli es la comparación con el caso del juez Carlos «Coco» Mahiques, vocal de la Cámara Federal de Casación Penal, quien también llegó a ese cargo por traslado en 2018, durante la misma administración macrista. Sin embargo, lejos de impulsar un concurso para reemplazarlo, el presidente Milei lo nominó formalmente el mes pasado para un nuevo período de cinco años, con acuerdo del Senado de la Nación. El dato no es menor: Carlos Mahiques es padre del actual ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quien también firma, junto al Ejecutivo, las decisiones sobre designaciones judiciales.
En su escrito, Castelli le señaló directamente al presidente: «El criterio que usted adoptó en 2026 en representación del Poder Ejecutivo, junto al Senado, en el caso del traslado Mahiques, es idéntico a la postura asumida por ese Poder Ejecutivo en 2024 al aceptar el procedimiento de solución amistosa ante la CIDH». Y marcó la paradoja de que el Gobierno canceló ese proceso de solución amistosa apenas 20 días antes de que comenzara el juicio oral en la Causa Cuadernos contra Cristina Kirchner.
Para Castelli, se trata de un «ataque a la estabilidad como garantía del principio de independencia en la magistratura». Además, cuestionó al Consejo de la Magistratura por lo que califica de actuación contradictoria: ese organismo nunca impulsó concursos para reemplazar al universo de aproximadamente 50 jueces que se encuentran en situación de traslado, y solo activó los procedimientos en los casos de él mismo, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, los tres magistrados cuyo desplazamiento fue impulsado durante el gobierno de Alberto Fernández precisamente porque intervenían en causas sensibles para el kirchnerismo.
Seis años de una disputa constitucional sin resolver
El conflicto tiene su origen en 2018, cuando durante la presidencia de Mauricio Macri se produjeron una serie de traslados de jueces que la oposición kirchnerista cuestionó por considerarlos inconstitucionales. Castelli fue desplazado desde un tribunal oral de San Martín al TOF N° 7 de Comodoro Py. Sus colegas Bruglia y Bertuzzi pasaron del Tribunal Oral Federal N° 4 a la estratégica Sala I de la Cámara Federal, instancia revisora de todas las causas de corrupción. Los tres jueces tenían en común que participaban en causas vinculadas a la expresidenta.
En 2020, la Corte Suprema de Justicia dictó el fallo conocido como «Bertuzzi» y estableció que los traslados no otorgaban estabilidad definitiva en el cargo: los jueces podían permanecer en sus funciones de manera transitoria, pero solo hasta que se realizaran los concursos previstos por la Constitución para cubrir esas vacantes en forma permanente. Fue sobre esa base que el Consejo de la Magistratura abrió los concursos N° 461 para las vacantes de Bruglia y Bertuzzi, y N° 479 para la de Castelli. El magistrado sostiene que la consecuencia directa de que se aplique el criterio adoptado con Mahiques sería la nulidad de ambos concursos.
El propio ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti, uno de los firmantes del fallo «Bertuzzi», declaró públicamente que «la decisión del Consejo de la Magistratura de hacer concursos para algunos jueces trasladados y no para otros afecta la legitimidad», y contrastó el trato recibido por Carlos Mahiques con el de Leopoldo Bruglia. La crítica proviene, entonces, no solo de los jueces afectados sino del propio tribunal que fijó el precedente.
La CIDH y el proceso de solución amistosa truncado
Castelli también le pidió a Milei que retome el proceso de solución amistosa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al que el propio Gobierno había dado inicio en abril de 2024 pero que interrumpió en octubre de 2025, veinte días antes del comienzo del juicio oral por los Cuadernos. En su escrito de ocho carillas, el juez también reclamó que la CIDH considere su caso y denunció que la forma en que se trató su situación configura una «fatal contradicción en perjuicio del sistema republicano, traducida en discriminación y persecución con afectación de la seguridad jurídica, la igualdad, y que impacta en la estabilidad como garantía de la independencia de la magistratura».
En paralelo, el camarista Leopoldo Bruglia siguió el mismo camino y también solicitó a la CIDH una medida cautelar para suspender el concurso que busca reemplazarlo. En su presentación, señaló al ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques y al viceministro Santiago Viola, este último representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, un organismo donde, curiosamente, tanto él como Bertuzzi habían procesado a Viola en el pasado por una causa en la que se lo acusó de haber promovido testigos falsos.
El impacto en el juicio por los Cuadernos
El desenlace de esta disputa no es un asunto menor. Si Castelli fuera reemplazado como resultado del concurso, perdería su condición de «juez natural» en los expedientes radicados en el TOF N° 7, incluido el juicio de los Cuadernos donde se juzga a Cristina Kirchner junto a ex funcionarios y empresarios que, según la acusación, pagaron y recibieron sobornos para mantener contratos con el Estado durante los gobiernos kirchneristas. La causa, una de las más voluminosas de la historia judicial argentina, acumula más de 540 hechos investigados y 154 imputados originales. La salida de uno de los jueces en pleno juicio oral generaría un escenario de alto impacto institucional.
Lo que el caso Castelli expone con nitidez es el funcionamiento del doble estándar en el «partido judicial»: los mismos actores que cuestionaron los traslados del macrismo cuando los jueces resultaban incómodos para el kirchnerismo, y los mismos que hoy gestionan el sistema judicial bajo el gobierno de Milei, aplican criterios opuestos según a quién beneficie cada decisión. El padre del ministro de Justicia conserva su cargo sin concurso; el juez que preside el tribunal que juzga a la principal adversaria política del Gobierno enfrenta un proceso de reemplazo acelerado.
Puntos clave
- El juez Germán Castelli del TOF N° 7 le envió una carta de ocho carillas al presidente Milei para frenar el concurso abierto para reemplazarlo en la Causa Cuadernos.
- Castelli denunció un doble estándar: mientras a él se le aplica un concurso de reemplazo, al juez Carlos Mahiques, padre del ministro de Justicia, se le renovó el cargo por cinco años sin concurso.
- El Gobierno canceló el proceso de solución amistosa ante la CIDH apenas 20 días antes del inicio del juicio oral de los Cuadernos contra Cristina Kirchner.
- El propio ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti reconoció que la aplicación selectiva de los concursos «afecta la legitimidad» del sistema.
- Si Castelli es reemplazado, perdería su condición de juez natural en el juicio de los Cuadernos, el proceso de corrupción más grande de la historia judicial argentina.
Investigación 🔎
Adorni y el bitcoin: 29 preguntas que la Policía Federal debe responder
El fiscal Gerardo Pollicita amplió la pericia sobre las ocho billeteras de criptomonedas del ex jefe de Gabinete con un cuestionario de 29 puntos que busca determinar quién controló realmente esos activos, si las claves podían ocultarse sin rastro digital y qué normativa regía en Argentina cuando Adorni dice que operó.
Ocho billeteras de bitcoin, 41 movimientos registrados, 591.000 dólares no declarados y un fiscal que todavía no tiene respuestas. La Policía Federal Argentina tiene ahora sobre su escritorio un cuestionario de 29 preguntas que el fiscal federal Gerardo Pollicita elaboró para profundizar la pericia criptográfica sobre los activos virtuales del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, en el marco de la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.
El Departamento Técnico Cibercrimen de la Policía Federal Argentina es el organismo encargado de llevar adelante una verificación criptográfica exhaustiva de las direcciones de criptoactivos que Adorni presentó ante la justicia federal. El ex funcionario afirmó que esas billeteras registraron movimientos entre 2014 y 2018, y que la liquidación de esos activos explica los fondos que no había incluido en sus declaraciones juradas anteriores.
Quién controló las billeteras y desde cuándo
El primer bloque de preguntas apunta al corazón del expediente: la identidad del titular real de esas billeteras. Pollicita solicitó determinar qué tipo de direcciones son las que entregó Adorni, si es posible establecer si se trata de billeteras «en custodia o de autocustodia» y desde qué fechas existen, así como quién las generó originalmente.
La distinción entre custodia y autocustodia no es un detalle técnico menor: una billetera en custodia implica que un tercero administra las claves privadas, mientras que la autocustodia exige que el propio usuario las conserve. En este caso, la pregunta de fondo es si las ocho billeteras siempre estuvieron bajo el control exclusivo de Adorni o si terceros pudieron haber operado sobre ellas.
En esa línea, el fiscal pidió analizar si los 41 movimientos registrados dentro de las billeteras pudieron ser realizados por una única persona o si intervinieron terceros, y si es técnicamente posible identificar a quienes tenían el control efectivo de esas direcciones en cada momento. También solicitó determinar si quien posee hoy las claves privadas es la misma persona que las controló entre 2014 y 2018.
La paper wallet y la ausencia de rastro digital
Uno de los puntos más sensibles del cuestionario es la consulta sobre la llamada paper wallet, una modalidad de almacenamiento de claves privadas en soporte físico, es decir, impresas en papel. Pollicita solicitó determinar si las claves privadas pudieron conservarse «en soportes no electrónicos sin dejar rastro digital», lo cual haría técnicamente inviable rastrear la trayectoria de esas credenciales por medios informáticos.
Si la respuesta de los peritos es afirmativa, la defensa podría argumentar que la imposibilidad de rastreo digital no equivale a ocultamiento. Si es negativa, o si los peritos detectan inconsistencias entre el relato de Adorni y los registros de la cadena de bloques, el cuadro probatorio se complicaría significativamente para el ex funcionario.
El marco regulatorio cripto entre 2014 y 2018
El fiscal también requirió información sobre cuál era el marco normativo vigente en Argentina sobre monedas virtuales durante el período en que Adorni dice haber operado. En particular, solicitó precisiones sobre el alcance de la Resolución UIF 300/2014, emitida por la Unidad de Información Financiera, que estableció las primeras disposiciones sobre prevención del lavado de dinero mediante criptomonedas en el país.
A esto se suma la pregunta sobre si existía algún registro obligatorio de plataformas de intercambio o de proveedores de servicios de activos virtuales en ese momento, y cuáles eran los plazos mínimos de conservación de registros en las principales jurisdicciones donde operaban los exchanges durante 2017 y 2018, período en que Adorni habría liquidado sus activos.
Este eje de la investigación busca establecer si las operaciones que el ex funcionario describe eran posibles dentro del marco legal vigente, o si existían obligaciones de registro que debería haber cumplido y no cumplió.
Los 591.000 dólares que no estaban en las declaraciones juradas
El origen de toda la investigación sobre las criptomonedas reside en un dato que Adorni no incluyó en sus declaraciones juradas iniciales y solo incorporó en una rectificación posterior: 591.000 dólares que el ex jefe de Gabinete atribuyó a «ventas de activos». Fue ese escrito el que llevó a la justicia a examinar con lupa las billeteras de bitcoin como posible fuente de esos fondos.
El paso anterior en la causa ocurrió el 2 de octubre, cuando el abogado defensor Matías Ledesma se presentó ante la Fiscalía Federal N°11 con las claves de acceso a las ocho billeteras. El personal técnico de la fiscalía generó un «mensaje de desafío» que fue insertado y firmado dentro de cada billetera; personal especializado de la Policía Federal verificó ese procedimiento y comprobó que la defensa tenía control efectivo sobre las direcciones. Los algoritmos hash de cada paso quedaron resguardados en pendrives lacrados. Ahora, con esa existencia técnica confirmada, el fiscal avanza a la siguiente etapa: determinar si lo que se controló, cuándo y por quién es coherente con el relato de Adorni.
Una causa que crece
La investigación por enriquecimiento ilícito que instruye el juez Ariel Lijo sobre Adorni no se limita a las criptomonedas. El expediente ya acumula sospechas sobre refacciones de lujo pagadas en efectivo y sin factura en una propiedad de country, un departamento en Caballito con una modalidad de compra inusual que involucra jubiladas como prestamistas, y el uso del avión oficial para traslados privados de su esposa Bettina Angeletti. El patrimonio bajo sospecha supera los 840.000 dólares, según el estado de la investigación al 6 de mayo de 2026.
La respuesta de los peritos del Departamento Técnico Cibercrimen a las 29 preguntas de Pollicita será uno de los elementos centrales para definir si la explicación cripto del ex funcionario se sostiene o colapsa ante el escrutinio técnico y legal.
Lo que tenés que saber:
- El fiscal Gerardo Pollicita amplió la pericia sobre las ocho billeteras de bitcoin de Adorni con un cuestionario de 29 puntos dirigido al Departamento Técnico Cibercrimen de la Policía Federal.
- La investigación busca determinar si las billeteras eran de autocustodia, quién las generó, si terceros intervinieron en los 41 movimientos registrados y si quien las controla hoy es la misma persona que lo hizo entre 2014 y 2018.
- Pollicita solicitó precisiones sobre la Resolución UIF 300/2014 y el marco regulatorio cripto vigente en Argentina durante el período en que Adorni dice haber operado.
- Los 591.000 dólares no declarados que Adorni atribuyó a «ventas de activos» en una rectificación posterior de sus declaraciones juradas son el eje de la investigación criptográfica.
- La causa que instruye el juez Ariel Lijo acumula sospechas sobre un patrimonio superior a los 840.000 dólares que el ex jefe de Gabinete no logra justificar.
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