Judiciales ⚖️
Se negó a declarar el falso abogado D’Alessio en el primer juicio en su contra
Es en el marco de la causa de extorsión al empresario Daniel Traficante, que sí declaró este lunes como testigo y sostuvo que lo que sufrió derivó en el «escarnio» para él y su familia. “Mis hijos en el colegio sufrían todo tipo de burlas, hubo descrédito comercial y condena social», relató ante los jueces.
Es en el marco de la causa de extorsión al empresario Daniel Traficante, que sí declaró este lunes como testigo y sostuvo que lo que sufrió derivó en el «escarnio» para él y su familia. “Mis hijos en el colegio sufrían todo tipo de burlas, hubo descrédito comercial, condena social, la gente sigue ‘googleando’ y siguen apareciendo las mismas cosas», relató ante los jueces.
El falso abogado Marcelo D’Alessio se negó este lunes a ser indagado en el juicio oral que se le sigue por intento de extorsión a Daniel Traficante, un empresario que sí declaró como testigo y dijo que lo ocurrido derivó en su «muerte social» y en el «escarnio» para él y su familia.
«Es una de las cosas más terribles que me pasó en la vida», lamentó Traficante al narrar ante los jueces del Tribunal Oral Federal 2 el intento de extorsión de D’Alessio, quien llegó a reclamarle 600 mil dólares para no quedar involucrado en una causa judicial por la llamada «mafia de los contenedores» y evitar que su nombre saliera publicado en el diario Clarín asociado a esta investigación.
Al inicio de la tercera audiencia del juicio, D’Alessio se negó a prestar declaración indagatoria desde la cárcel de Ezeiza, donde está preso, ante los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Enrique Signori.
Tras su negativa comenzó la etapa de declaraciones de testigos y el primero fue Traficante, quien es querellante en la causa. El empresario hizo un relato cronológico de todo lo ocurrido entre noviembre y diciembre de 2016, cuando un vecino en común del barrio privado Saint Thomas en la localidad bonaerense de Canning le presentó a D’Alessio.
Ese fue el inicio de un intento de extorsión en el marco del cual primero el falso abogado le pidió 80 mil dólares para borrar un listado de llamadas entradas y salientes que según él lo comprometía en la causa penal.
Luego, y tras una publicación del diario Clarín firmada por el periodista Daniel Santoro en la cual se nombró a Traficante como el «cerebro» de la banda, D’Alessio llegó a reclamar 600 mil dólares «para darles al juez y al fiscal» del caso.
Traficante grabó la última conversación con el ahora detenido y el 26 de diciembre de 2016 denunció lo ocurrido ante el juez federal porteño Luis Rodriguez. «Es un antes y un después en mi vida», recordó el empresario ante los jueces y habló del «escarnio público» y la «vergüenza» de su familia, cuando apareció una nota en el diario Clarín en la que se aludió a su persona como «cerebro» de la banda en esa causa judicial.
«Lo peor de todo es la muerte social que me produjo todo esto», agregó, en su declaración bajo juramento de verdad y explicó que nunca más volvió a Canning, «donde se conocen todos».
«Mis hijos en el colegio en Capital sufrían todo tipo de burlas, hubo descrédito comercial, condena social, la gente sigue ‘googleando’ y siguen apareciendo las mismas cosas. Es una de las cosas más terribles que me pasó en la vida», continuó.
Traficante ratificó que un día antes de la publicación, D’Alessio le había advertido sobre lo que ocurriría, pero él no creyó que fuera verdad hasta que vio la nota en el diario.
«Estaba muy asustado», dijo y explicó que se encontraba de vacaciones en Miami con su esposa en ese momento y un socio suyo fue a ver al falso abogado, quien en ese entonces se presentaba como letrado y atendía en una oficina de Canning a la que se refería como el «bunker».
«Salieron bastantes notas en Clarín, en las cuales de alguna manera siempre me nombraban, sin mucho valor para la nota pero siempre agregaban mi nombre y apellido», dijo.
Posteriormente, cuando se abrió la investigación por espionaje ilegal en el juzgado federal de Dolores donde D’Alessio también está procesado con prisión preventiva como líder de una asociación ilícita que cometía espionaje ilegal y extorsiones en causas judiciales, apareció una carpeta que decía «Operación Traficante».
La carpeta estaba en poder de D’Alessio y tenía fotos del empresario, informes de sus empresas, «un supuesto informe de la embajada de Estados Unidos y otro del Mossad» sobre su persona, recordó el testigo.
D’Alessio le había dicho que era de la AFI y «era muy convincente en todo lo que decía». «Me dijo que si o sí tenía que pagar porque era la única forma de parar la investigación y el escarnio público que iba a tener con las publicaciones», recordó.
El falso abogado sigue el juicio desde una sala de videoconferencias en la cárcel de Ezeiza, donde está detenido con prisión preventiva en esta causa y en la que lo investiga por espionaje ilegal en Dolores. También son juzgados el suspendido fiscal de Mercedes Juan Bidone y dos ex agentes de la AFI, Claudio Álvarez y Rolando Barreiro.
La audiencia se inició de manera semipresencial, con el Tribunal constituido en la sede de Comodoro Py 2002 y las demás partes a través de la plataforma Zoom. Mientras que Traficante concurrió en persona los tribunales federales de Retiro para dar su testimonio de manera presencial ante los jueces.
El juicio seguirá el próximo lunes 29 de marzo con las declaraciones como testigos de Manuel Morilla, Juan Pablo Di Pierro, Gabriel Garcés y Gastón Arenas.
En esta causa, se juzga el intento de extorsión al empresario, a quien se le habría exigido 600 mil dólares a cambio de sacar su nombre de una causa por contrabando que investigaba a la llamada «mafia de los contenedores» y evitar la publicaciones periodísticas al respecto.
Policiales 🚨
Terror en La Matanza: encontraron una granada activa y desbarataron una banda narco que usurpaba casas
Cinco procedimientos simultáneos permitieron secuestrar miles de dosis de estupefacientes, un importante arsenal y dinero en efectivo. La investigación apunta a un hombre alojado en una unidad penitenciaria, acusado de coordinar los movimientos de sus colaboradores desde su celda.
Un importante despliegue policial permitió desarticular una organización dedicada al narcotráfico y a la ocupación violenta de propiedades en el partido bonaerense de La Matanza. Durante los procedimientos, los efectivos encontraron miles de dosis de drogas, armas de fuego, chalecos antibalas y un explosivo que requirió la intervención de especialistas.
La investigación también puso el foco sobre un hombre detenido en la Unidad Penitenciaria N° 2 de Sierra Chica, señalado como el presunto responsable de coordinar las actividades del grupo desde su lugar de alojamiento.

Cinco allanamientos y un operativo dentro de la cárcel de Sierra Chica
El procedimiento incluyó cinco allanamientos simultáneos. Cuatro se realizaron en diferentes domicilios de La Matanza y el restante tuvo lugar en la unidad penitenciaria donde permanece alojado Claudio Nahuel Ledesma Blanco, conocido como «El Gendarme».
De acuerdo con la investigación, el sospechoso habría mantenido comunicación con sus colaboradores mediante teléfonos celulares y les habría transmitido instrucciones para llevar adelante las actividades de la organización.
Durante la requisa de su celda, los efectivos secuestraron tres teléfonos celulares con líneas activas y conexión de datos.
Como resultado de los operativos, dos personas fueron aprehendidas: un hombre de 39 años y una mujer de 22. Por su parte, el interno quedó notificado en carácter de detenido e imputado en la causa.

Usurpaban viviendas por la fuerza para convertirlas en puntos de venta de droga
Uno de los principales aspectos de la investigación apunta al mecanismo utilizado por la organización para apropiarse de diferentes propiedades.
Según las fuentes policiales, los integrantes del grupo ocupaban viviendas mediante amenazas y el uso de armas de fuego. Los inmuebles eran utilizados posteriormente para almacenar, distribuir y comercializar estupefacientes, además de funcionar como centros operativos.
Uno de los lugares identificados estaba ubicado en Ciudad Evita y era conocido como «La Ventanita».
El nombre respondía a la modalidad de comercialización: los compradores recibían las sustancias a través de una abertura de la vivienda, frente a la cual se formaban largas filas.
Enfrente funcionaba otro inmueble que también habría sido ocupado por la fuerza. Ese domicilio era utilizado como centro operativo y espacio de custodia de la organización.
Más de 3.000 dosis de droga, cinco millones de pesos y un arsenal
Los allanamientos permitieron secuestrar una importante cantidad de estupefacientes, dinero y elementos vinculados con la actividad investigada.
Entre los principales elementos incautados aparecen:
- 2.526 dosis de pasta base.
- 515 dosis de cocaína.
- Cinco millones de pesos en efectivo.
- Una escopeta calibre 12 cargada.
- Una pistola ametralladora con numeración suprimida.
- Tres pistolas marca Bersa: una calibre .22 y dos de 9 milímetros.
- Municiones de diferentes calibres.
- Cuatro equipos de comunicación tipo handy.
- Elementos para el corte y fraccionamiento de drogas.
- Anotaciones vinculadas con la investigación.
Las dos pistolas 9 milímetros presentaban identificaciones adulteradas o carecían de numeración, mientras que parte del armamento secuestrado quedó incorporado a las actuaciones judiciales.
También encontraron dos chalecos antibalas que registraban pedidos de secuestro vigentes por hurto y robo, respectivamente, además de una pechera con la inscripción «POLICÍA».
El hallazgo de una granada activa obligó a convocar a Explosivos
Uno de los momentos más delicados del operativo ocurrió dentro de la vivienda utilizada como centro operativo de la organización.
Allí, los investigadores encontraron una granada activa junto con el resto del armamento.
Ante el peligro que representaba el artefacto, los efectivos interrumpieron su manipulación y solicitaron la presencia de la Dirección de Explosivos de la Policía bonaerense.
Los especialistas aseguraron el sector y realizaron el procedimiento correspondiente para desactivar el explosivo.
El hallazgo quedó incorporado al conjunto de elementos secuestrados durante los allanamientos.

Quién es el presunto líder que coordinaba las operaciones desde prisión
La investigación identificó como presunto jefe de la organización a Claudio Nahuel Ledesma Blanco, alias «El Gendarme», de aproximadamente 30 años y oriundo del barrio Areco de Virrey del Pino.
Según la información policial, el hombre registraba antecedentes por delitos contra las personas y hechos de violencia con armas.
En 2016 fue detenido en el marco de una causa por homicidio criminis causa en concurso real con homicidio agravado en grado de tentativa. Además, era investigado por su posible vinculación con otros asesinatos.
Entre esos hechos figuraba el crimen de un efectivo de la Comisaría de Virrey del Pino, ocurrido en 2015.
Los investigadores sostienen que, pese a permanecer alojado en Sierra Chica, habría conservado contacto con integrantes de la organización y transmitido instrucciones para desalojar violentamente a ocupantes de distintas propiedades.
En anteriores requisas realizadas en su celda también le habrían secuestrado teléfonos celulares.
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