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Córdoba

Colectivo feminista busca ganar espacio en las canchas de fútbol barriales y en las cárceles

Abriendo la Cancha, es la organización feminista que trabaja desde hace cinco años para conquistar derechos legitimados en los espacios deportivos, en las canchas de fútbol y en las cárceles de mujeres.

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La organización feminista «Abriendo la Cancha» (ALC) trabaja desde hace cinco años para conquistar derechos legitimados en los espacios deportivos, particularmente en las canchas de fútbol ubicadas en barrios habitados por sectores sociales vulnerables y en las cárceles de mujeres como herramienta para sobrellevar la situación de encierro.

Mariana Magliano (deportista), Patricia Ruiz (profesora de Educación Física) y Florencia Bracco (trabajadora Social) son las cabezas más visibles de la tarea de generar espacios que, entre otros objetivos como la salud física, mental y espiritual, propicien «el intercambio, la reflexión y la promoción del fútbol femenino y disidente».

«No es fácil. Comenzamos hace cinco años con la consigna ‘Nos paramos en la cancha como en la vida’ como herramienta que nos da fortaleza para alcanzar el derecho que tenemos como mujeres para practicar el fútbol», dijo Mariana.

Mediante acuerdo con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos provincial comenzaron en la cancha de fútbol del exCentro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDyTE) que supo ser base operativa del ‘Comando Libertadores de América’, hoy Espacio de la Memoria, ubicado en barrio San Vicente de la ciudad de Córdoba.

La escuela de fútbol de ese lugar se llama «Somos nosotras» y trabajan con niñas y mujeres de entre 5 y 18 años.

«Nos llevó casi un año consolidar el diálogo y el convencimiento a los pibes para que entiendan que las chicas también tienen derecho a ocupar ese espacio que, hasta entonces, era exclusivo de los varones» que residen en los barrios de los alrededores con problemas de conflictividad social por sus condiciones de vulnerabilidad debido a las carencias socioeconómicas, sostuvo Mariana.

El año pasado el equipo de ALC diseñó un proyecto y lo presentó al mismo organismo provincial para la implementación de un taller de fútbol en el Establecimiento Penitenciario N°3 (EP3), que es un anexo exclusivo de mujeres en la Cárcel de Bouwer, ubicado en las afueras de la capital local y que cuenta con una cancha de fútbol exclusivo para ellas.

Luego de una prueba piloto que se realizó el año pasado, la ministra de Justicia y Derechos Humanos (MJyDDHH), Laura Echenique, firmó un convenio con el colectivo de ALC y a principio de septiembre comenzaron los talleres teóricos y prácticos con los que «no vamos a modificar sus realidades, pero sí pretendemos hacer un aporte para sobrellevarlas», remarcó Mariana.

Para las chicas, ir al taller significa «salir de los pabellones, estar al aire libre, estar en contacto con mujeres de otros pabellones. Ayuda a sobrellevar la situación de encierro. El deporte transmite valores», explicó.

«Nos esperan con mucha ansiedad y entusiasmo cada miércoles», relató Patricia al referirse a las más de veinte inscriptas para el taller, de entre 19 y 50 años.

Las tareas que se realizan tienen como ejes fundamentales la promoción del bienestar físico, mental, emocional, la prevención de lesiones y «sacarlas de la problemática del encierro generando buenos estados de ánimos a través del fútbol como herramienta lúdica, y otras rutinas adecuadas a los espacios reducidos», destacó la profesora de Educación Física.

El enfoque es «devolverle a la gente el optimismo, estés donde estés, y que puedas mejorar tu calidad de vida en salud», resaltó, y agregó que aplican técnicas adecuadas mediante la comprensión del lenguaje emocional y corporal de cada una de las personas.

La secretaria de Organización y Gestión Penitenciaria, Cecilia Lanzarotti, explicó que el fútbol de mujeres en la cárcel forma parte del programa «Deportes y valores» de esa dependencia que, además de las actividades deportivas, incluye talleres artísticos y culturales mediante convenios con la Agencia Córdoba Deportes y la Agencia Córdoba Cultura que proveen de todos los elementos.

En cuanto la práctica de fútbol femenino en el EP3, es un «taller con mirada de perspectiva de género que promueve hábitos saludables» mediante ejercicios lúdicos, tácticas de fútbol y ejercicios físicos preventivos para prepararlas para jugar al fútbol, conocer las reglas de la disciplina y fomentar el respeto hacia el otro, sostuvo la funcionaria.

«El fútbol y las otras actividades son terapéuticas y ayudan a prepararlas para el régimen de libertad y la reinserción social», apunto Lanzarotti.

La funcionaria adelantó que se está trabajando en la posibilidad de encuentros deportivos entre otros establecimientos penitenciarios de la provincia, como el caso de la Cárcel de la ciudad de Río Cuarto que también cuenta con un equipo de fútbol femenino (denominado «Posición adelantada»).

Finalmente, Lanzarotti resaltó que se está trabajando en distintos convenios en materia de género, diversidad y derechos humanos en contexto de encierro con las universidades nacionales de Córdoba (UNC), Río Cuarto (UNRC) y Villa María (UNVM), además de la Universidad Católica (UCA), para la capacitación de los internos, internas y el personal penitenciario.

El colectivo ALC destacó en sus redes sociales que su accionar apunta a que el deporte construya relaciones de género no jerárquicas, y la ampliación de derechos en lo cotidiano.

De esta manera es posible pensar en modos saludables de la relación consigo mismas y con las y los demás, concluyeron las integrantes de «Abriendo la Cancha».

Córdoba

Femicidio de Agostina Vega: el celular de Barrelier reveló su obsesión con la niña

El peritaje de los teléfonos del acusado por el femicidio de Agostina Vega recuperó fotos borradas, chats previos, 377 búsquedas en un sitio pornográfico y una imagen de la adolescente maniatada antes del crimen. Suma una imputación por material de abuso sexual infantil y declarará el martes 29.

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El Argentino Diario-Agostina Vega.

Entre las fotos borradas, las conversaciones y las búsquedas que los peritos lograron recuperar de los teléfonos de Claudio Barrelier, hay una imagen que pesa más que cualquier testimonio: Agostina Vega, de 14 años, maniatada y amordazada sobre una cama, en la madrugada posterior a su ingreso a la casa de barrio Cofico donde fue asesinada. La tecnología que el acusado usó para acercarse a una adolescente terminó convertida en la prueba más contundente en su contra.

El hallazgo fue incorporado a la causa principal por el femicidio, que instruyó el fiscal Raúl Garzón, y derivó además en un expediente paralelo: el fiscal Juan Ávila Echenique, titular de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno de Córdoba, imputó a Barrelier por la tenencia de representaciones de menores de 18 años dedicados a actividades sexuales explícitas y de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales. El acusado, que permanece detenido en el penal de Cruz del Eje, fue citado a prestar declaración indagatoria por esta nueva acusación el próximo martes 29 de septiembre.

Lo que guardaban los dispositivos

La nueva causa surgió de los análisis digitales sobre el material secuestrado durante la investigación. Los peritos trabajaron sobre alrededor de 40 teléfonos celulares, dos de ellos pertenecientes a Barrelier, y sobre una computadora que su expareja, Marianela Palmero, también imputada en el expediente principal, entregó durante su indagatoria junto con la clave de acceso.

En uno de los celulares, los investigadores recuperaron conversaciones antiguas, fotografías eliminadas de la adolescente tomadas antes del crimen y el historial de búsquedas en Google. Según reconstruyó la Fiscalía, el contacto entre ambos había comenzado semanas antes del femicidio, después de que Barrelier le pidiera el número de teléfono de la chica a su madre, con quien había mantenido una relación de pareja.

El 22 de abril, Agostina publicó en Instagram una foto junto a Barrelier en la que agradecía la confianza que tenían y escribió que lo quería «como a un papá». El acusado hizo una captura de esa publicación y, a partir de entonces, comenzó a enviarle mensajes privados. El vínculo de confianza que la adolescente expresó en público fue, según la reconstrucción judicial, la puerta de entrada del acecho.

La Dirección de Investigación Operativa (DIO) analizó además las búsquedas que Barrelier realizó de manera continuada en un sitio de contenido pornográfico y contabilizó 377 registros entre el 6 y el 20 de mayo de 2026, apenas días antes del crimen. Para la Fiscalía, el imputado tenía una «obsesión por la niña», y los elementos hallados refuerzan la hipótesis de Garzón sobre una planificación previa del ataque.

Una denuncia que ya advertía el peligro

La situación procesal de Barrelier también se complicó por un hecho de mayo de 2025, un año antes del femicidio: una joven de 20 años denunció que había sido atacada en la misma vivienda de barrio Cofico y que logró escapar para pedir ayuda. A partir de nuevas medidas de prueba, Garzón agravó la imputación por ese episodio, que pasó a ser privación ilegítima de la libertad calificada y abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.

Que la misma casa donde Agostina fue asesinada ya figurara en una denuncia por un ataque sexual obliga a preguntarse qué hizo el sistema con esa advertencia. La pregunta no es retórica: cada femicidio con antecedentes denunciados expone las fallas de un Estado que llega tarde, cuando la violencia machista ya dejó de ser una amenaza para convertirse en una muerte.

Seis acusados rumbo al juicio

En paralelo, la causa principal ya fue elevada a juicio el pasado 10 de septiembre contra seis imputados. Según la instrucción, el 23 de mayo Barrelier aprovechó la confianza generada por haber sido pareja de la madre de la víctima para trasladarla a su domicilio de Cofico. El cuerpo de Agostina fue hallado después en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en la ciudad de Córdoba.

Barrelier deberá responder por abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género. Los otros cinco acusados, entre ellos Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, llegarán al debate oral imputados por encubrimiento. El expediente ya no describe solo a un femicida, sino a una red de personas que, según la acusación, ayudaron a ocultar el crimen.

La nueva imputación por tenencia de material de abuso sexual infantil no modifica por ahora la situación procesal de Barrelier en la causa por el femicidio, pero suma pruebas sobre las conductas que el acusado desplegó antes del asesinato y que la Fiscalía considera clave para reconstruir cómo una adolescente de 14 años terminó en manos de quien ella misma consideraba «como un papá».

Las claves del femicidio:

  • El peritaje de los celulares de Claudio Barrelier recuperó una foto de Agostina Vega maniatada y amordazada sobre una cama antes del crimen.
  • También se hallaron fotos eliminadas, conversaciones previas y 377 registros de búsquedas en un sitio pornográfico entre el 6 y el 20 de mayo de 2026.
  • El fiscal Juan Ávila Echenique lo imputó por tenencia de material de abuso sexual infantil y lo citó a indagatoria el martes 29 de septiembre.
  • Garzón agravó la imputación por un ataque denunciado en mayo de 2025 por una joven de 20 años en la misma casa de barrio Cofico.
  • La causa por el femicidio fue elevada a juicio el 10 de septiembre con seis acusados: Barrelier y cinco imputados por encubrimiento.

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