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Diversidad

El Gobierno lanzó el registro laboral para personas trans aspirantes a ingresar al Estado

La ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, puso en marcha esta miércoles el Registro de Anotación Voluntaria de Personas Travestis, Transexuales y Transgénero aspirantes a ingresar al sector público nacional para desempeñarse en diferentes cargos laborales.

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La ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, puso en marcha esta miércoles el Registro de Anotación Voluntaria de Personas Travestis, Transexuales y Transgénero aspirantes a ingresar al sector público nacional para desempeñarse en diferentes cargos laborales. «Es un paso más» en «el recorrido y lucha» de este colectivo sostuvo la funcionaria.

El acto se realizó en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, con la participación de la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra y la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), Victoria Donda.

También estuvieron las diputadas nacionales Cristina Álvarez Rodríguez, Mónica Macha y Vanesa Siley; la jefa de gabinete del Ministerio de las Mujeres, Lara González Carbajal; la subsecretaria de Políticas de la Diversidad, Alba Rueda; la La secretaria de Gestión y Empleo Público de la Nación, Ana Castellani; la subsecretaria de Educación Social y Cultural el Ministerio de Educación, Laura Sirotzky; y representantes de organizaciones travesti-trans.

En su exposición, Gómez Alcorta dijo que «la decisión del presidente Alberto Fernández fue dar el paso adelante» para que esta iniciativa se cumpla en la administración pública nacional, para que se extienda luego por ley a los poderes Legislativo y Judicial, a través de una iniciativa que ya tiene dictamen en Diputados y que se tratará en las sesiones extraordinarias.

Para Gómez Alcorta «el Estado tiene la capacidad de reparar» y destacó que «esta es una parte, una herramienta, para el acceso al empleo» para un sector «que históricamente sufrió estigmatización, criminalización y patologización». «Hay que pensar en la inclusión laboral y educativa, en la ampliación de derechos y en dignificar», completó.

Por su parte, Ibarra refirió que la medida «amplía derechos» y recordó «la lucha de un colectivo poniendo el cuerpo», con «mucha historia de represión y discriminación».

Para Ibarra «con la lucha la política se hizo cargo» y resaltó la importancia de «pelear por la no discriminación, por más inclusión, igualdad y poder, porque desde el poder se pueden cambiar las cosas».

«Reivindiquemos las mejores políticas para las demandas sociales», apuntó la funcionaria, y consideró que «hoy es un gran paso reparar con trabajo y acceso a la educación».

En tanto Castellani señaló la importancia de «la capacitación y la formación» para «ver en qué áreas se necesitan», y aseguró que la iniciativa «no es solo un resarcimiento sino que jerarquiza el empleo público».

Donda manifestó que «este anuncio es muy cercano, de la lucha que pudieron dar en la calle y del valor que tuvieron para decir quiénes eran» y sostuvo que «este registro es un logro, como lo fue la derogación de artículos del Código Contravencional que las metías presas».

La funcionaria advirtió que «falta mucho por recorrer» pero aclaró que es «un gran paso para empezar a conquistar derechos», porque «este Gobierno pelea por la igualdad y la justicia social, y el derecho al trabajo abre puertas».

Sirotzky subrayó la posibilidad del «acceso a la educación» para concluir con los estudios y calificó la iniciativa «como una decisión fundamental para reparar un colectivo vulnerado».

«Que el derecho a la educación pueda dar acceso a otros derechos», indicó la funcionaria, y resaltó la importancia de «una sociedad más justa, más diversa, con igualdad de oportunidades».

En tanto, Rueda hizo hincapié en «el esfuerzo enorme en los últimos meses» para contar con este registro «que reivindica derechos y modificará las condiciones de vida». «Hay otro modo de hacer el Estado», añadió, y remarcó que «una de las batallas histórica» del país «es el principio de igualdad».

Con este decreto, las personas interesadas podrán inscribirse en el registro sin importar si realizaron o no la rectificación registral de la identidad y el cambio de nombre de pila e imagen en su Documento Nacional de Identidad.

La inscripción no es requisito previo en ningún caso para el ingreso, así como su inscripción no garantiza el ingreso a un puesto disponible en el sector público nacional.

El cupo laboral en el sector público fue establecido por el presidente Alberto Fernández en el decreto 721/2020 y garantiza que al menos el uno por ciento de la totalidad de cargos y contratos se destinen para personas travestis, transexuales y transgénero.

Diversidad

La hija de Elon Musk destruyó un robot de su padre: «Fueron diseñados para obedecer, yo no»

La hija de Elon Musk protagonizó la campaña «Born to Disobey» de la marca Desigual arrastrando y golpeando un robot de apariencia similar a los humanoides de Tesla. La puesta convierte la desobediencia en manifiesto y vuelve a exponer la fractura pública entre Wilson y el magnate que construyó un emporio sobre la promesa de la obediencia mecánica.

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Vivian Wilson agarró un palo de golf, le pegó a un robot y le dijo al mundo que no piensa obedecer. La frase que cierra la campaña Born to Disobey («Nacida para desobedecer») de la marca española Desigual es tan simple como contundente: «Él fue diseñado para obedecer, yo no.»

El robot en cuestión tiene la apariencia de los humanoides que fabrica Tesla, la empresa de su padre. La que lo arrastra, lo golpea y lo convierte en accesorio de moda es la hija que en 2022 cambió legalmente su nombre para borrar el apellido Musk de su identidad.

Vivian Wilson, hija de Elon Musk y Justine Wilson, se declaró transgénero en 2020 y dos años después tramitó ante la Justicia el cambio de nombre y apellido, con el argumento explícito de que no quería mantener ningún vínculo con su padre. Desde entonces construyó una presencia pública propia dentro de la comunidad LGBTIQ+, con apariciones en redes sociales, entrevistas y ahora una campaña de moda internacional que usa el universo empresarial de Musk como telón de fondo para una crítica que excede lo familiar.

La campaña: desobediencia como declaración política

La producción audiovisual de Born to Disobey estuvo a cargo del colectivo PSG, integrado por Yukihiro «Sho» Shoda, Pau López y Gerardo del Hierro. En las imágenes, Wilson aparece en una cancha de golf arrastrando y golpeando un robot de diseño similar a los Optimus, los humanoides que Tesla desarrolla para uso doméstico e industrial. La elección no es casual: Musk lleva años presentando a sus robots como una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la compañía, y la imagen de su hija maltratando uno de ellos condensa en pocos segundos el distanciamiento generacional, político e identitario entre ambos.

La campaña no ataca directamente a Musk por su nombre, pero el lenguaje visual habla solo. El robot que obedece órdenes funciona como metáfora de lo que Wilson rechaza: un sistema diseñado para controlar, clasificar y someter. La propia marca lo explicita al elegir el concepto de la desobediencia como valor central de su temporada, con Wilson como rostro y como argumento.

La ruptura con Musk: identidad, transfobia y dinero

El distanciamiento entre Wilson y su padre tiene historia y tiene motivos públicos. Musk ha expresado en múltiples ocasiones su rechazo a las políticas de inclusión trans, criticó los tratamientos de afirmación de género para menores y llegó a decir que la ideología «woke» le «mató» a su hijo, en referencia a Vivian. La joven respondió en varias entrevistas con una precisión que no deja lugar a interpretaciones: no quiere su apellido, no quiere su dinero y no quiere su mundo.

En una entrevista con la revista Cosmopolitan, Wilson afirmó que la relación con su padre «es parte de mi historia, pero no define mi futuro» y cuestionó cómo la riqueza extrema transforma a las personas. Describió el deseo de acumular poder como un ciclo de codicia que teme reproducir y señaló que crecer en un entorno de recursos ilimitados no equivale a crecer en un entorno de libertad. «El dinero puede comprarte obediencia. La identidad, no», fue la lectura que muchos usuarios hicieron de la campaña en redes sociales al viralizarse las imágenes.

La tensión entre padre e hija se inscribe en un debate más amplio que excede la esfera familiar: Musk es hoy uno de los referentes globales de la derecha tecno-libertaria, un hombre que financia partidos de extrema derecha en Europa, que compró X (ex Twitter) para desregular la moderación de contenidos y que fue una pieza central en la campaña electoral de Donald Trump. Frente a ese perfil, la decisión de Vivian Wilson de protagonizar una campaña que ridiculiza sus robots no es solo una pelea entre padre e hija: es un posicionamiento cultural y político que usa la moda como plataforma.

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