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Cultura

Conurbar. Poesía en el conurbano Sur

“Armar el mapa (que se encuentra en constante construcción) nos ayuda a ver lo que de otra manera no veíamos”.

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Por Claudia Ainchil

¿Qué es Conurbar? ¿Como nació? Eso es lo que me pregunté cuando por las redes sociales vi aparecer ese nombre en diversos posteos.

Alejandro Seta, Martin A. Biaggini y Martín Ayos, quienes realizan este proyecto, nos cuentan: “Conurbar es el nombre que hemos dado a nuestro sitio y a una acción de extender, mostrar y multiplicar una serie de ideas, conceptos, afectos que provienen de unos modos de existencia que buscan coincidir en una especie de cartografía móvil. El conurbano es el afuera de la Ciudad. En este sentido: es aquello que rechaza y la constituye y que a la vez difiere de sus estratificaciones. Porque es flexible, metamorfósico, siempre está vivo. Pensamos que dar a conocer estas ideas y afectos es lo que llamamos conurbar. Casi como un concepto”.

En su página cuentan que el proyecto puede realizarse gracias al Premio Plan de Fortalecimiento a la Cultura Comunitaria impulsado por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

¿Es un mapa del conurbano sur? ¿A cuantxs poetas llevan publicados y bajo que parámetros se hace la selección?

-Es un mapa móvil de los afectos que mencionamos más arriba. Por el momento, hemos seleccionado 30 poetas, en el primer tramo de nuestro trabajo, que dio como resultado el libro Roberto Juarroz Baja en Temperley, publicado por Leviatán. La selección se hizo a partir de qué era lo que los conectaba y hasta dónde esas conexiones podían ser visibles. Al mismo tiempo, hubo algunos criterios de calidad de los escritos, que fueron discutidos; pero que obedecieron a que queríamos que la obra fuera buena.

¿Cómo se puede participar en este mapa?

-Hubo una experiencia en México que era la construcción de un mapa digital, explícito, de las poetas mexicanas. En un mapa literal del país, cada escritora de poesía podía agregarse con una foto, una breve historia y una muestra de sus trabajos. Esto no sucede en nuestro «mapa», ya que consideramos el aspecto no solo territorial de la poesía sino el existencial, esa zona del ser que desde un lugar de nacimiento se conecta con el universo. A ese mapa es imposible acceder por el propio deseo. No es nuestra intención sumar poetas, sino conocer poesía que se erige como una respuesta existencial.

¿Qué análisis e inventario surge de la realización de este mapa?

-Como todo mapeo, nos hace descubrir un mundo al que, quizás, no veíamos. El geógrafo español Joan Nogues habla de las geografías invisibles. Dice “Cuando no entendemos un paisaje, no lo vemos: lo miramos, pero no lo vemos.” En ese sentido, existen poetas en el territorio que se cruzan, mezclan, relacionan, arman redes (o no), recorren ese territorio, publican, etc. Armar el mapa (que se encuentra en constante construcción) nos ayuda a ver lo que de otra manera no veíamos. Y ahí aparece el rizoma. El mapa no es centralizado, ni tampoco una red de cuadriculas, es un rizoma, con varios centros, varios nodos, y que sigue creciendo.

¿Cómo ven el panorama de la poesía en el conurbano sur?

-Tan inatrapable e inclasificable como la poesía misma. Al pertenecer al conurbano sur posee símbolos y claves propias de la Región. Olores, sonidos, mitologías compartidas, etc . la hacen un ser vivo con identidad, que recorre los diversos y numerosísimos poemas escritos. Pero al panorama de la poesía del conurbano sur no lo describen los premios, ni un índice de poetas con nombre y apellido; sino lo que de eso tiene el desgarro del ser en busca de una respuesta a la eterna pregunta del sentido de la vida.

¿Tienen algún proyecto nuevo?

-En principio, continuar con el mapeo y el proyecto. Esperamos que Roberto Juarroz continúe viajando en tren y se baje en todas las estaciones posibles… ¿quién sabe? ¡En una de esas, encuentra más poesía!

Dentro de la página https://conurb.ar/ nos encontramos con los textos poéticos, acá hago un breve paneo:

ALMIRANTE BROWN: Marta Cwielong (In memoriam) – La casa de la infancia tenía higuera, gallinas, tomates/ y radicha amarga,/ Creo que la nonna la cocinaba para las próximas penurias/ ella sabía que la guerra no tiene final/ viene vestida de maneras diversas/

AVELLANEDA: Carolina Bartalini – Cosas que voy aprendiendo con los años:/ La humedad existe y se va a quedar./ La mayoría de la gente es facha y no lo sabe./ El café se toma solo./ Los hombres nunca van a entender./ Los colores no tienen género.

BERAZATEGUI: Diego L. García – hay una fotografía en el reverso de los actos/que todavía se representan como nuestros./ la escena de una película americana./ siempre de posguerra. es decir. latente/ entre las decisiones de sujetos y gobiernos/ entidades que regulan los matrimonios/ las salidas de sábados regulares para mirar/ las estrellas desde el capó de un auto turquesa

FLORENCIO VARELA: Lydia Helander – Siento un escalofrío ante el recuerdo/de aquella ciudad llena de duelos invisibles/y de este barrio/en el que nacieron mis hijos./Aquí estuve por última vez/junto a los compañeros más queridos./No hubo después para ellos,/ni tampoco una placa./Barquito de papel que alguien tirara al agua,/debí escapar del horror hacia otros puertos/aferrada a mis niños como una brújula/en el mar./Hoy son ellos quienes rescatan la memoria/de los cumpas/y salvan sus nombres del olvido.

LA PLATA: Valeria Edith Salcedo – ¿Están?. Oigo/Otros/odiarlos con o/oscura onomatopeya/ortiga ofuscante/obtuso oficial/orilla oxidada/oneroso opa/otro o/off

LANÚS, REMEDIOS DE ESCALADA: Martín Ayos – No espero lo pleno/Nada/la nada/espero/lo que se sustrae a la espera/los huecos en los huecos abiertos/la espera de otras esperas/sin nostalgia/sin anhelo/la espera oscura/compleja/éxodo y desierto/¿cómo huir lo que huye?

LOMAS DE ZAMORA: Amelia Lapeyriére – ¿quién detiene el agua?/Roto el cielo y el sol/las estructuras/Rota la vida./Partículas de Dios/Diseminadas./Restos/de los restos/de los restos/ No bastan los altares;/la fe tiembla./EL MUNDO ES UN INTERROGANTE/QUE SE DESMORONA

QUILMES: Esteban Leyes – y al principio, creo/que podré manejar la situación/que alcanzan un par de promesas/que será una conversación corta/pero de pronto, me aclara/quiere que le compre de nuevo/el libro de aquella mujer/y de pronto también mi silencio/mi comienzo en falso/el cálculo en la fuerza de mis párpados/mis padres/siguen buscando su historia

SAN VICENTE: Alejandro Seta – Mi alma es un mar verde./Del otro lado hallé un poeta./Hablaba mi mismo idioma./(Era alguien mejor que él mismo)./Al volver, encontré que yo era/el mismo que no conocía./Reconocido en el espejo de esa ruta/volví mejor de lo que era./Ese es mi mapa./Mi alma es un mar verde.

Alejandro Seta: Buenos Aires, 1956. Es decir, nació casi exactamente un año después de la Revolución «Libertadora» y 20 años antes del Proceso de Reorganización Nacional, fechas que mellaron su infancia y juventud, y que le enseñaron acerca del ambiguo uso de las palabras. Docente de Letras y titiritero, escribió libros de poemas, cuentos, obras de teatro y una novela. Una parte de su trabajo como periodista y cuentista puede verse en http://www.alejandroseta.comhttp://www.alejandroseta.com

Martin A. Biaggini: La Matanza, 1974. Se dedica a la docencia y a la investigación sobre la cultura popular en el conurbano de Buenos Aires. Sus libros, ensayos y documentales abordan la producción artística del conurbano, ya sea el arte público, el rap o la literatura. Formo parte del proyecto Alto Guiso: poesía matancera contemporánea (2016), Roberto Juarroz Baja en Temperley (2020), y últimamente publico junto a Josefina Heine “Haciendo rap juntxs. Antología de raperos y raperas del conurbano” (2023)

Martín Ayos: Villa Ballester, Partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1971. Vivió la mayor parte de su vida en Lomas de Zamora, Remedios de Escalada, Banfield y Temperley. Libros Publicados: X, Ediciones Estigia, Buenos Aires, Argentina, 1999-2000. Caos o Naturaleza, Autoedición, Buenos Aires, Argentina, 2011 https://ayos.com.ar/2017/09/26/caos-o-naturaleza-poemas/
Participación en Homenaje a Pedro Chappa, Colección Alto Guiso, Editorial Leviatán, Buenos Aires, Argentina, 2017, Dejando Santos Dumont, Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, Argentina, 2018 https://ayos.com.ar/

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Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta

Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.

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El Argentino Diario-Carlos Alonso, pintor.
Carlos Alonso: el pintor que convirtió la desaparición de su hija y el horror de la dictadura en arte irreductible.

Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.

El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.

De Cuyo a Europa: una formación entre maestros

Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.

En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.

El cuerpo como territorio político

A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.

La dictadura, el exilio y Paloma

La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.

Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.

Reconocimientos y una última exposición

Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.

En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.

Lo que tenés que saber

  • Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
  • Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
  • Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
  • En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
  • Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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