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Cultura

Kiki balls, una tendencia que crece y se multiplica por toda la Argentina en la comunidad LGBTTIQN+

Los «kiki ball», encuentros en los que la comunidad LGBTTIQN+ organiza una competencia dividida en diferentes categorías y que funcionan como resistencia contra la discriminación y celebración y reivindicación de la diversidad,

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Pese a que es una escena que surgió hace más de 30 años en Estados Unidos, los «kiki ball», encuentros en los que la comunidad LGBTTIQN+ organiza una competencia dividida en diferentes categorías y que funcionan como resistencia contra la discriminación y celebración y reivindicación de la diversidad, crece y se multiplica por toda la Argentina: ya se llevan a cabo en Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán, Mar del Plata, Rosario y Paraná, entre otras ciudades además de Buenos Aires.

«Nosotras existimos. Nosotros existimos. Nosotres existimos. Estamos en la calle. Furia travesti, mi amor», cerró la chanter Agus la noche del pasado viernes 23 en el Club Tri de Mar del Plata donde se llevó a cabo «Fantasía gótica», la primera kiki ball de esa ciudad y a la que asistieron casi 300 personas con entrada gratuita, organizado por el Movimiento Kiki MDP.

Siempre de forma subterránea, el «ball» tuvo sus inicios en el siglo XIX, un auge en el Harlem de 1920 pero fue en 1960 donde comenzó con la estructura aún vigente. En los ’90, visionaria y vampira de tendencias, Madonna popularizó en el mainstream con el tema «Vogue» la cultura del voguing, que en ese momento solo se conocía en balls afroamericanos y latinos de Harlem.

En Argentina, este movimiento comenzó en 2016, principalmente en Buenos Aires, donde surgieron grupos o casas que se reunían en fiestas como Trabestia Club Drag, Namunkurá, Plop!, La Warhol, Whip, Mostrafest y Noche Diamante.

Un ball es más que una competencia: es una verdadera explosión de energía, creatividad y talento. Es un momento de fantasía. «Luzcan lo que tienen puesto como si fuera la ropa más cara del mundo, como si fuera un desfile de alta costura», pidió Andy, uno de les jurades de la kiki marplatense del viernes, antes de que arrancara la categoría Runway.

En todo ball y en toda kiki ball hay una pasarela para recorrer a la manera de un desfile de moda y un jurado que evalúa a los participantes, que deben estar vestidos de acuerdo al tema elegido y cumplir con los requisitos de las categorías que se hayan establecido.

El concurso arranca como un campeonato: los participantes compiten voluntariamente y van siendo eliminados hasta consagrar al ganador de cada categoría. Pero no todo es tan automático: hay que recibir un 10 por parte del jurado para pasar de ronda de batallas. En cambio, con un chop la eliminación de esa categoría es directa, aunque se puede participar en otra.

Mientras en un ball la competencia es entre casas en una kiki la participación es voluntaria y abierta a gays, lesbianas travestis, varones y mujeres trans y no binaries. No necesariamente hay que pertenecer a una house para hacerlo. A esas personas se las conoce como 007.

En la ciudad de Buenos Aires, los kiki ball son habituales y es la ciudad con más casas: Tropikalia, Glorieta y Bravia, entre otras. Tienen en Maquinal, en el barrio porteño de Almagro, una sede casi oficial. Pero también se hacen en organismos públicos como los centros culturales Paco Urondo y Haroldo Conti, además del CCK, donde el próximo 30 de junio se realizará un miniball, coordinado por las Casas Traviarca, Exilia, Wicca, Glorieta, Berkins y 007, y que se enmarca en el festival Nos Mueve el Orgullo, de los ministerios de Cultura y Mujeres, Género y Diversidad de la Nación.

En cuanto al panorama en las provincias, en Posadas, Misiones, desde House of Kinetic cuentan que «al todavía ser una escena pequeña que está surgiendo, no tenemos un lugar fijo ni una frecuencia establecida».

Desde Casa Kaos, de Rosario, explican que históricamente la cultura ballroom -o cultura ball, a secas- ocupó espacios públicos al aire libre para entrenar. «Comenzamos a habitar la Plaza Libertad -comentan- por su relación histórica como la zona roja donde trabajaban y trabajan las travestis y trabajadoras sexuales del territorio. Actualmente estamos ocupando la explanada de la Plaza Montenegro, aunque estamos intentando generar espacios cerrados para afrontar el frío del invierno».

En Mendoza y San Juan, House of Problema ocupa plazas, plazoletas, parques, centros culturales o estudios de danza y los ball los hacen en lugares cerrados, en tanto que Kiki House of Flames, la primera casa de Santiago del Estero, hizo kiki balls hasta el momento en ADATISE, una sala teatral independiente, en marzo y mayo de este año, y aspiran a hacer dos por mes.

Para explicar el auge de la movida ball y kiki ball hay que destacar la popularidad de los realitys «RuPaul Drag Race» y «Legendary» y la serie «Pose» (que tuvo tres temporadas entre 2018 y 2021). También a Beyoncé, cuyo último disco «Renaissance» (2022) tiene varios temas (Pure/Honey, Break my soul y Summer Renaissance The Queen Remix), que evocan la cultura ball y hasta en uno (Summer renaissance) menciona a casas legendarias como Xtravaganza, LaBeija y Ninja. Y, cuando no, Madonna «Vulgar», la colaboración con Sam Smith.

Desde Rosario, House of Kaos dice que «hoy en día la escena nacional está en gran crecimiento, abarcando cada vez más territorios y espacios», lo que confirman desde Kiki Red de Argentina, que si bien no pueden precisar el número de casas que hay en el país, registran «más de 30» y aseguran que hay mucho movimiento a nivel nacional.

Desde House of Problema, creen que la expansión fue lenta pero que Internet la aceleró: «la música, realities, videos y otros materiales audiovisuales se fueron viralizando y poco a poco la cultura se dio a conocer» y aseguran que «la gente queer y trans necesitaba espacios, apañes, eventos en los que la celebración fuera entre personas de nuestra propia comunidad y donde nosotres seamos los, las y les protagonistas. Nadie celebraba figuras como nosotres».

Para los 11 integrantes de House of Anubis, de Tucumán, «no es inocente que hoy en día esté explotando. En la actualidad existe, y siempre existió, la necesidad de visibilizar a minorías y disidencias que muchas veces quedan al margen o viven en lo oculto: mujeres trans y travestis, hombres trans, personas no binaries, personas marrones y racializades de todas las orientaciones sexuales que existen. En Ballroom todas las personas son celebradas y tienen un espacio seguro para vivir su identidad. Y honestamente, ¿a quién no le gusta ser celebradx por ser quién es?».

Celebración no es solo sinónimo de fiesta. En los ball y los kiki ball cada movimiento, cada baile, cada brillo y cada grito es un poderoso y valiente acto de resistencia y visibilidad que desafía estereotipos, rompe barreras y reclama un espacio para quienes fueron marginados durante demasiado tiempo. Es un espacio donde se rompen roles de género tradicionales y donde las identidades se reafirman con orgullo.

Esa fue la sensación que tuvo Juana, travesti que brilló en la primera kiki ball marplatense enloqueciendo al público con sus movimientos y pasos de baile. Y también volvió a su casa orgullosa con dos premios de las categorías que ganó pero también como lo que fue desde que pisó con sus tacos naranja la pasarela: la reina de la noche.

Cultura

Murió Rubén Rada, el creador del candombe beat que enamoró al rock argentino

El músico uruguayo, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles a los 83 años tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.

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El Negro Rada y el candombe beat: cómo un músico uruguayo cambió para siempre la música argentina.

Murió el músico uruguayo Rubén Rada a los 83 años, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.

La familia de Rubén Rada confirmó su muerte este miércoles 26 de agosto a través de las redes sociales con un mensaje que conmovió a Uruguay, Argentina y toda América Latina: «Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy miércoles 26 de agosto a las 15.30 se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra la neumonía y sus complicaciones. Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más», decía el comunicado. Con esa noticia, la música popular rioplatense perdió a una de sus figuras más originales, irrepetibles y queridas.

El Negro Rada: de las comparsas de Montevideo al mundo

Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rubén Rada comenzó su camino musical desde niño, en las comparsas de negros y lubolos. A los diez años ya integraba la comparsa Morenada y en la adolescencia pasó por la murga La Nueva Milonga y por la orquesta Cubanacán de Pedro Ferreira, a quien señaló toda su vida como una de sus influencias centrales. En la década del 60, con el grupo El Kinto, protagonizó uno de los momentos fundacionales de la música uruguaya: la fusión del candombe tradicional con el rock y los instrumentos eléctricos, cantada en español, un movimiento que él mismo bautizó candombe beat.

El camino continuó con Tótem y luego con Opa, donde junto a Hugo y Osvaldo Fattoruso llevó la combinación de candombe y jazz-rock hasta los Estados Unidos, trabajando junto a músicos internacionales de primer nivel. Esa capacidad para moverse entre géneros sin perder identidad definió toda su carrera: Rada nunca fue solo un músico de nicho, sino un artista que expandió constantemente los límites de lo que el candombe podía hacer.

Su vínculo profundo con Argentina

La relación de Rada con Argentina fue mucho más que la de un artista extranjero con su público vecino. Vivió en Buenos Aires durante doce años, desde 1979, período en el que construyó vínculos artísticos y personales que marcaron su obra y su vida. En esa etapa participó como parte del elenco original de Hair en Argentina, uno de los musicales más emblemáticos de la historia del espectáculo local. «Argentina me gustó siempre, tanto es así que me traje una mujer y tres hijos argentinos», decía el propio músico en entrevistas. Sus hijos Lucila y Matías, ambos músicos, nacieron en Buenos Aires.

Su influencia sobre el rock nacional fue ampliamente reconocida por sus propios protagonistas. Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar compartieron escenarios y grabaciones con él, y lo reconocieron como una referencia ineludible. La admiración de Páez por Rada era, en palabras del propio rosarino, superlativa: en 2024 participó del disco de Julieta Rada, hija del músico, versionando un clásico de su padre. En los últimos meses antes de su hospitalización, tanto Páez como Jorge Drexler y Daniela Mercury lo habían convocado a sus propios shows para compartir el escenario.

Un legado que abarca seis décadas y múltiples formatos

La obra de Rada trascendió la música. Participó en telenovelas argentinas como Gasoleros, en ficciones uruguayas, condujo programas de televisión y radio, integró el jurado de La Voz Uruguay y La Voz Kids, y protagonizó espectáculos unipersonales que recorrieron América Latina. También desarrolló un trabajo para el público infantil, con el personaje Rubenrá, que acercó el candombe y la música popular a nuevas generaciones.

Entre sus canciones más emblemáticas se encuentran «Cha cha, muchacha», «Muriendo de plena», «Ayer te vi» y «Adiós a la rama». Su discografía supera los treinta álbumes de estudio, incluyendo trabajos instrumentales, discos de jazz, de candombe puro y de fusión con samba y bossa nova. En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical, el mayor reconocimiento de la industria a una trayectoria que la Academia consideró excepcional. En 2014 el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay le otorgó la Medalla Delmira Agustini, y en 2024 la Junta Departamental de Montevideo instaló una baldosa con su nombre en la peatonal Sarandí, en Ciudad Vieja.

Activo hasta el final, con proyectos abiertos

Rada estaba en plena actividad cuando la neumonía bilateral lo obligó a internarse. El 16 de julio, en su cumpleaños 83, había lanzado ¿Quién va a cantar?, un ciclo de encuentros musicales que reúne a artistas de distintos géneros y se transmite por YouTube. Su última aparición pública registrada fue el 25 de julio, cuando asistió a un festival para ver a la cantante argentina Abril Olivera y acompañar la presentación de su hijo Matías. Además estaba preparando un ciclo de homenajes a Tótem junto a Daniel Lagarde y Santiago Ameijenda, con fechas previstas para octubre. Ninguno de esos planes pudo concretarse.

La despedida del mundo de la cultura

Las reacciones ante la muerte de Rada llegaron de todos los ámbitos. Dante Spinetta, hijo de Luis Alberto, publicó en las redes sociales de la familia Rada: «Gracias por tanto Negro querido». Nito Mestre, histórico compañero de Charly García en Sui Generis, expresó «Un enorme abrazo para toda la familia». Leandro Lopatín, guitarrista de Turf, lo despidió con un simple y contundente «VIVA RADA». Los mensajes de colegas, fans y figuras de la política, el deporte y la cultura convirtieron el posteo de la familia en un mural colectivo de afecto que desbordó las redes sociales de Uruguay y Argentina.

Puntos clave del adiós a Rada

  • Rubén Rada murió el 26 de agosto de 2026 a los 83 años, en Montevideo, tras una neumonía bilateral de un mes de evolución.
  • Fue el creador del candombe beat, fusión del ritmo afro-uruguayo con el rock, el jazz y el funk, que marcó la música rioplatense desde los años 60.
  • Vivió doce años en Buenos Aires y fue una influencia decisiva para Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar, entre otros.
  • En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical y fue nombrado Ciudadano Ilustre de Montevideo.
  • Estaba activo hasta el momento de su internación: había lanzado un nuevo ciclo musical en julio y preparaba un homenaje a Tótem para octubre.
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