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Cultura

Horacio Mosquera: “El Cabildo es un símbolo patrio y la retrospectiva de San Martín lo acerca a los jóvenes”

El director del Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo habló con EL ARGENTINO.

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Por Daniel Olivera

Ayer se inauguró en el Cabildo una muestra del artista Ramiro Ghigliazza, que partiendo del daguerrotipo clásico del Libertador de 1848, exhibe, a través de técnicas digitales, su rostro desde que tenía 3 años pasando por su juventud, adultez y ancianidad. Por el Cabildo pasan 500 mil personas por año y tiene una historia casi desconocida como cárcel y donde “ajusticiaron” a Juan Martín de Alzaga y otros 41 criollos bajo el cargo de conspirar contra el Primer Triunvirato.

El Argentino: –¿A quién se le ocurrió la idea de “humanizar” la figura de San Martín?

Horacio Mosquera: –Ramiro Ghigliazza, que es el artista que hizo las reconstrucciones, la presentó en Concordia, Entre Ríos, cinco meses atrás. Esa misma noche, me mandó un mensaje en el que me dijo: (nos habíamos conocido para la Semana de Mayo del año pasado) “¿Qué te parece esta exposición para el Cabildo?”. Y así hace cinco meses que venimos trabajando para presentarla acá, por la masividad que el Cabildo tiene y lo que representa como monumento institucional.

EA: –¿En qué lugares de Europa se presentó la muestra tal cual hoy llega al Cabildo?

HM:  –En Boulogne Sur Mer, Francia, y en España. O sea, adonde San Martin murió, y donde se formó militarmente. Recrear en imágenes toda la vida del Libertador nos aproxima a momentos históricos, como cuando combate contra los ejércitos de Napoleón. Todas esas experiencias lo forjan de valores políticos, éticos y humanos que se ven en la guerra de la Independencia y en los motivos que tuvo para cruzar el mar, venir a las Provincias Unidas, y poner todo al servicio de una causa (la de la Independencia) que pasaba los peores momentos. Y como todo tiene que ver con todo, el día que se inaugura la exposición es el día que se conmemora el aniversario del cruce de los Andes, el 17 de enero.

EA: –¿Por qué el Cabildo?

HM: –El Cabildo es un símbolo patrio que tiene vida propia. En 2022 pasaron medio millón de visitantes. Es el museo histórico más visitado del país. Y tenemos programas que, a través de la tecnología, nos permitieron mostrar el Cabildo en la Antártida (a través de Youtube @museo nacional). Y lo mismo hicimos con Neuquén, San Luis, La Rioja, Catamarca y Chaco. El Cabildo, que se sostiene con fondos del Gobierno nacional, llega hasta el último rincón del país. Quizás con la Casa de Tucumán sean los dos símbolos más fuertes que desde chiquitos dibujamos en los cuadernos y ahí adentro sucedieron cuestiones fundacionales.

EA: –El poder de los símbolos, ¿no?

HM: –Lo vemos con la figura de San Martín. Y eso que él no tuvo mucho contacto con el Cabildo porque el relato del Cabildo es el de la Revolución de Mayo y la vida colonial. Y San Martín llegó en 1812, y su acción política en Buenos Aires tiene más que ver con participar en la oposición al Primer Triunvirato hasta este que cae. Y justamente en esta exposición estuvimos buscando objetos que son patrimonio del Cabildo pero que pueden tener conexión en espacio o tiempo con la figura del Libertador.

EA: –Se conoce poco de la actuación política de San Martín en Buenos Aires.

HM: –Él tenía un único objetivo: que fuéramos libres. En 1815, cuando la Santa Alianza quiere recuperar todas las coronas españolas, él tuvo una discusión fortísima con Alvear, que era una especie de medio hermano, donde Alvear le propone reconciliarse con el Rey de España o integrarse a Gran Bretaña como una forma de evadir el “castigo” que iban a recibir. Y San Martín lo confrontó y siguió adelante con su plan de organizar el cruce de Los Andes.

EA: –¿Por qué el autor de la obra arranca con un San Martín niño?

HM: –El autor toma la imagen del daguerrotipo de 1848 (más fiable que las pinturas que le pudieron hacer), dos años antes de su muerte, y con técnicas aplicadas a la imagen Ramiro va retrocediendo hasta llegar al retrato de casi un bebé. Estoy convencido de que el uso de la tecnología atraerá a muchísimos jóvenes. Y ese (el de los jóvenes) es un público con el que queremos dialogar.

EA: –¿Cómo sería una retrospectiva del Cabildo?

HM: –Sería extraordinario. El Cabildo es un edificio que a lo largo de la historia, como tantos otros cabildos, fue muy castigado. Bajo el latiguillo de la modernidad, Buenos Aires –y el Cabildo– fueron pasados por arriba. A finales del siglo XIX tuvo desde cambios de estilo arquitectónico (pasando a un estilo más “italianizante”), perdió su cúpula, y hasta soportó las amputaciones de tres arcos de un lado y tres del otro (para abrir la Avenida de Mayo y ampliar la Diagonal Sur). En la Colonia el Cabildo era más del doble de lo que hoy conocemos. Y se salvó por muy poco de que lo tiren abajo.

EA: –¿El Cabildo pudo ser derrumbado?

HM: –No una, sino dos veces. A finales del siglo XIX hubo un proyecto en la Cámara de Diputados que buscaba demolerlo. Y en 1931 el intendente conservador de ese momento (N de R: José Guerrico) también quería tirarlo abajo. Es ahí donde tomó fuerza una corriente que buscó preservar el patrimonio y en 1933 se constituye la Comisión de Monumentos Históricos. Esa comisión será la que en 1939 declaró al Cabildo monumento nacional y en 1940 se hizo toda la remodelación interna. Hay dos figuras claves: Ricardo Levene y el arquitecto Buschiazzo. Primó la idea de Levene de conservar la fachada, priorizándola sobre los espacios internos y quedó el Cabildo que conocemos hoy. Hacia atrás, el Cabildo se empezó a construir en 1725 y se terminó en 1764. Funcionó como tal hasta finales de 1821, en que Rivadavia dio por concluida la acción de los cabildos en todo el país.

EA: –¿Y qué pasó cuando Rivadavia lo vació de contenido político?

HM: –En el Cabildo quedó la cárcel de la Ciudad. Siempre hubo una cárcel (ahí fue ajusticiado Juan Martín de Alzaga junto a otros 41 criollos, bajo el cargo de conspirar contra el Primer Triunvirato), y estaba el verdugo también, pero desde ese momento va a quedar hasta que se fundó la Penitenciaria de Avenida Las Heras que reemplazó la cárcel de Cabildo. Sería muy bueno hacer una retrospectiva porque nos alertaría de muchas cosas de la historia.

EA: – Sin ir muy lejos, Raúl Alfonsín da su discurso inaugural el 10 de diciembre de 1983 desde el Cabildo.

HM: –Exactamente. La recuperación de la democracia se celebró desde el Cabildo. Y agrego algo. El 16 de diciembre pasado hicimos la conmemoración de los cuarenta años de la Marcha por la democracia del 16 de diciembre de 1982, que fue la marcha más multitudinaria durante la dictadura, convocada por la llamada Multipartidaria, y que terminó con una gran represión policial en la que murió baleado en la esquina del Cabildo, Dalmiro Flores, un obrero metalúrgico salteño. Entonces colocamos un cartel de referencia con un código QR en ese lugar. Y la marcha por la democracia será la línea que tendrá el Cabildo para la conmemoración de los 40 años de democracia este año.

EA: –El San Martín de la muestra sale de los cánones estéticos que nos impusieron los vencedores de la Guerra Civil (La Generación del 80). Siempre vimos al prócer, al anciano, no al hombre.

HM: –Los vencedores de la Guerra Civil no tienen predilección por los “fundadores”, por aquellos que tuvieron participación en la Guerra de Independencia porque a la Argentina no la organizaron esos héroes fundadores. Se hizo una adaptación de un San Martín a requerimiento de ellos. La gran recuperación de San Martín como héroe de la Independencia viene de 1950, a partir de la iniciativa del General Perón. Y el mejor ejemplo simbólico es que él mismo cambia la avenida Libertador de nombre; deja de llamarse Alvear para llamarse Avenida del Libertador José de San Martín.

Cultura

Anne Carson ganó el Nobel de Literatura 2026: la poeta que reinventó los clásicos

La Academia Sueca eligió a la escritora canadiense de 76 años por una obra que desafía los géneros, dialoga con la Antigüedad griega y produce formas literarias sin precedentes. El galardón está dotado con cerca de 1,2 millones de dólares y la distinción la encontró en Islandia, «escuchando el viento».

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El Argentino Diario-Anne Carson.
El Nobel que eligió la ruptura: cómo Anne Carson reinventó la literatura desde los clásicos griegos.

Una mezcla inaudita de poesía, ensayo, filosofía, traducción y mitología griega le valió a Anne Carson el reconocimiento más alto de las letras mundiales. La Academia Sueca anunció este jueves que la escritora canadiense, de 76 años, es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026 y destacó su capacidad para crear «nuevas formas para la literatura contemporánea» a través de «un audaz e inventivo diálogo con la tradición clásica».

La distinción fue comunicada por la institución sueca mediante una transmisión en vivo desde su sede en Estocolmo. La secretaria permanente de la Academia, Ingrid Carlberg, reveló que la noticia tomó a Carson por sorpresa mientras viajaba por Islandia. La propia laureada, según Carlberg, describió que se encontraba «escuchando el viento». El galardón está dotado con 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1,2 millones de dólares.

Una obra que derrumba fronteras

Nacida en Toronto en 1950, Carson estudió en la Universidad de esa ciudad, donde obtuvo una licenciatura, una maestría y un doctorado en Estudios Clásicos. Su contacto con el griego antiguo comenzó en la escuela secundaria, cuando un profesor de latín accedió a enseñarle ese idioma durante los almuerzos, una anécdota que la propia autora señala como el origen de toda su trayectoria intelectual. A lo largo de su carrera ejerció la docencia en universidades de Canadá y Estados Unidos, entre ellas McGill y Michigan.

Su debut editorial, Eros the Bittersweet (1986), un ensayo sobre el deseo en la literatura griega, anticipó las claves de una producción que nunca se conformó con los límites de un solo género. Le siguieron Glass, Irony, and God (1992), Plainwater (1995) y Men in the Off Hours (2000). Pero fue Autobiografía de Rojo (1998), una novela en verso que reinterpreta el mito de Gerión y Heracles en clave contemporánea, con Buenos Aires como escenario de uno de sus momentos centrales, la que la convirtió en una figura ineludible de la poesía experimental anglófona.

Nox y el duelo como forma literaria

Entre todas sus obras, la Academia Sueca eligió Nox (2010) para ejemplificar el alcance de su escritura. El libro fue compuesto en memoria de su hermano Michael, quien desapareció misteriosamente antes de morir en Dinamarca en 2000. El jurado lo describió como una creación «tan escultórica como literaria»: un epitafio en formato de caja desplegable en acordeón, con fotos, cartas y textos dedicados al hermano fallecido. En el libro también aparece, como tercera voz que aporta profundidad temporal, la famosa elegía 101 del poeta romano Catulo en honor a su propio hermano, quien también murió en tierra extranjera.

En 2001 publicó La belleza del marido, una exploración de la ruptura sentimental estructurada en 29 tangos, que obtuvo el Premio T. S. Eliot. Entre sus otros reconocimientos figuran el Premio Griffin de Poesía y una beca de la Fundación MacArthur. Su producción incluye también Decreation (2005), donde combina poesía, ensayo y ópera, y traducciones de tragedias de Eurípides, Sófocles y Esquilo.

Un Nobel que llega por caminos que no son los del mercado

La elección de Carson sigue la línea de una Academia Sueca que, en los últimos años, privilegió obras de ruptura formal sobre nombres cómodos para el establishment literario anglosajón. El húngaro László Krasznahorkai recibió el galardón en 2025 «por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte». En 2024, la laureada fue la surcoreana Han Kang «por su intensa prosa poética que afronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana». Antes, el noruego Jon Fosse, en 2023, y la francesa Annie Ernaux, en 2022, completaron una serie de elecciones que priorizó la literatura de los márgenes geográficos y formales sobre los nombres consagrados por los grandes sellos editoriales.

Carson, pese a su reconocimiento internacional, siempre mantuvo una relación distante con las categorías literarias establecidas. En una entrevista, la propia autora confesó que nunca se consideró plenamente escritora: afirmó que su primera vocación fue el dibujo y que todavía se piensa como una artista visual. Esa incomodidad con los géneros no es un rasgo anecdótico de su biografía; es la clave de toda su poética y, según la Academia Sueca, la razón por la que su obra importa.

Lo que tenés que saber:

  • La Academia Sueca anunció este jueves que Anne Carson, escritora canadiense de 76 años, ganó el Premio Nobel de Literatura 2026.
  • El jurado destacó su obra como «audaz e inventiva», por crear nuevas formas literarias en diálogo con la tradición clásica griega.
  • La noticia la encontró en Islandia; el galardón está dotado con aproximadamente 1,2 millones de dólares.
  • Su libro Nox (2010), un epitafio escultórico dedicado a su hermano fallecido, fue especialmente destacado por la Academia.
  • Carson sucede al húngaro László Krasznahorkai, laureado en 2025, en una serie de Nobel que privilegia la literatura de ruptura formal.
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