Cultura
Los desafíos del arte
Entrevista a Martina Ansardi, referente trans. Nos cuenta cuál es su rol y cuáles son sus desafíos como directora y autora.
Por Lourdes Arias. Instagram: @luly.arias
En diálogo con Martina Ansardi, referente trans, le preguntamos cuál es su rol y cuáles son sus desafíos como directora y autora. Y esto nos decía:

Como personas trans no estamos exentas de los prejuicios que hay en el mundo y en la sociedad, que tienen que ver con estereotipos y modelos mentales; con cosas que nos enseñaron desde siempre y que obviamente están presentes en nuestra vida cotidiana como ser el racismo, los cuerpos hegemónicos y el capacitismo.
En las escuelas que enseñan teatro recién están comenzando a deconstruir las miradas y a asumir la responsabilidad del arte escénico sobre la construcción de las identidades y de los arquetipos en la sociedad. Entonces también somos hijes de esta academia que nos ha formateado de una manera de hacer arte.
El primer desafío como personas trans parte de la diversidad del colectivo LGTBIQ+ es seguir aprendiendo, no quedarnos con lo que sabemos, no creer que por ser personas trans ya tenemos un conocimiento sobre la diversidad porque hay un montón de herramientas y metodologías a las que hemos estado expuesta que nos impiden ver a la hora de crear. Esas barreras que impiden ver, que impiden que otras personas puedan acceder a nuestros espectáculos, los papeles que elegimos, las personas con las que elegimos trabajar, los lugares donde aspiramos trabajar, es importante pensar qué espacios queremos ocupar y con qué herramientas defendemos el lugar a participar de esos espacios.
Otro desafío importante es luchar contra la violencia simbólica, que es lo que nos impide hacer un papel que no sea lleno de estereotipos en una serie, en una obra de teatro; es muy difícil siendo parte del colectivo trans rechazar propuestas, donde se estereotipa porque nuestro deseo está en participar de esos espacios, aunque tengamos que hacer de prostitutas o de peluqueras; de a poco tenemos que ir educándonos para poder decir que no, que nuestra ideología sea mucho más fuerte que el dinero que nos ofrecen o la visibilidad que nos puede dar un papel, poder soñar alto, poder romper con esa barrera, poder ocupar roles que nos han sido negados históricamente.
También como actrices trans debemos tener una mirada política para saber cómo hacer nuestro arte, dónde y para quienes creamos y cuál es el mensaje que queremos dar, porque el arte es político y lo que hacemos tiene un impacto en la sociedad para así realizar una transformación profunda. El arte tiene un poder increíble, creo que tenemos un desafío enorme y tenemos que estar a la altura de las circunstancias. Como directora me cuesta ser reconocida desde un lugar de decisión, es un desafío de liderazgo poder posicionarse delante de un grupo de personas cis y no ser asociada a un estigma, que respeten nuestra identidad de género. Generalmente los espacios, las instituciones no nos convocan para estos cargos, recuerdo una sola directora trans, Barby Guaman en el ciclo del Cervantes.
Existimos y somos muchas las directoras de teatro trans, es importante poder visibilizarnos, es un duro camino, pero vamos a seguir subiendo escalones.
Actualmente Martina Ansardi dirige «Galletitas de Animalitos», una obra inspirada en el mundo ficcional de Charles Bukowski. Todos los viernes de agosto a las 20.30 Hs en el teatro Azul.
Cultura
Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”
El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.
“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.
Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).
La “antiargentinidad” y la expulsión del otro
El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.
El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.
Las máquinas como “nueva forma de muerte”
La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.
El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.
Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.
“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA
Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.
Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.
Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”
Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.
En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.
En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.
El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.
Lo que tenés que saber:
- Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
- Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
- Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
- Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
- Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
-
Desregulación6 díasAySA: el 13 de noviembre el consorcio comprador se sienta en el directorio
-
Gremiales5 díasATE anunció protestas en 27 aeropuertos el viernes 6: puede haber demoras y cancelaciones
-
Actualidad6 díasVisita del Papa: más transporte, monumentos iluminados y cómo llegar a Palermo
-
Fútbol & Goles!6 díasIncidentes, una policía herida y detenidos tras el descenso de Chicago
-
Buenos Aires6 díasTriple femicidio narco: tras más de un año, ofrecen $10 millones por cada prófugo
-
CABA5 díasSin clases, con DNI para entrar a tu barrio y cortes hasta el 16: el operativo por León XIV en CABA
-
CABA4 díasCacería a mujeres trans en Palermo: cómo fue coordinada, filmada y festejada en redes
-
Política 📢6 díasEliminar las PASO: el Gobierno sigue sin los votos en el Senado
