Conectate con El Argentino

Entrevista

“Con Diego Maradona tuvimos una vida similar y había algo que nos unía”

Roly Serrano diálogo con El Argentino de el estreno de “Rolando”.

Publicado hace

#

Por Andrea Reyes    

Roly Serrano estrenó “Rolando”, una comedia emotiva donde compone un personaje tan entrañable como impactante. La obra se presenta todos los lunes a las 20 horas en el Teatro Chacarerean.  

En diálogo con El Argentino, el actor explicó que “la obra es un viejo sueño que yo tenía de hacer un unipersonal, sin depender de lo que los productores te piden que hagas. Este deseo se juntó con un proceso de salud que estoy tratando de mejorar, entonces la idea no es hacer catarsis, pero sí una especie de autocrítica a mí mismo de porqué estoy así, y ojalá lo que yo vivo le sirva de experiencia a alguien y que ayude a reflexionar un poco. Y se llama “Rolando” casualmente por mi nombre, pero en realidad porque hablo de rolar, de dar vuelta sobre lo mismo y no tomar decisiones en un montón de cosas”.  

-¿Cuál es la autocrítica que vos te haces?

–Sería decir: «A ver si estoy gordo, ¿por qué lo estoy?”. En la obra se habla un poco de mi historia, aunque no es todo autorreferencial, y se mecha con la experiencia en los quirófanos de Alfredo Meña, que autor y director del espectáculo. De ahí hacemos un abordaje humorístico, porque nos reímos en el presente de un montón de cosas, como son las operaciones, que quizás, en el algún momento las sufrimos.  

-Escuchándote, me viene a la mente que tu estado de WhatsApp dice “la felicidad”. ¿Qué significa esa frase en tu vida?

-Quizás la felicidad tenga que ver con esto de verme a mí mismo y decir «voy bien». El propósito siempre fue ser mejor persona, mejor hombre, mejor profesional, y siento que voy por ese camino. Entonces, no puedo dejar de ser un hombre feliz que no quiere darle espacio a la negatividad.  

-En lo profesional no te privaste de nada, de hecho recreaste a Diego Maradona en el film «La juventud»…

-Cuando hice de Maradona tenía unos miedos bárbaros. Vos sabes que estábamos filmando en un parador de Suiza y de pronto se empezó a juntar unas 200 personas creyendo que Diego Maradona estaba ahí, y el director me dice: «Roly, ¿te animas a filmar autógrafos?» y le dije «sí, cómo no me voy a animar, he hecho tantas cosas en esta vida». Así que debe haber unos 200 suizos que creen que tienen la firma de Diego.  

-Hay algo que te identificó con Diego…

-Vos sabes que en ese momento me llamó mucha prensa internacional y todos hablaban conmigo como si yo fuese el Diego. Me decían: «Usted logró transmitir no la imagen, sino que se veía que era Diego, transmitía el alma de Maradona”. Yo no sabía dónde meterme con tantos elogios y decía que quizás, más allá de mi supuesta calidad actoral, creo que con Diego tuvimos una vida muy similar y había algo que nos unía: éramos dos niños que no habíamos vivido la juventud y todavía seguíamos siéndolo, entonces, eso nos unía en muchas cosas y a pesar de ser adultos todavía seguíamos siendo ese niño a flor de piel.  

-Te conmoviste…

-Diego fue alguien muy especial, más allá de sus dificultades en la vida personal, fue el único que se enfrentó al poder directamente, porque indudablemente él tenía un poder de opinión muy grande y de amor de la gente, y eso a muchos les molestaba porque no se callaba ninguna. Él iba de frente y eso le costó mucho también.  

-Te llevo a otro terreno relacionado con el poder. ¿Qué reflexión haces sobre la coyuntura actual y la sorpresa de Milei?

-Para todos al principio era un loquito, y de pronto pucha qué sorpresa. La sociedad y sobre todo la juventud están muy enojadas con todo lo que no hemos estado viviendo, porque tenemos 40 años de democracia y se nota que no hemos evolucionado mucho. La gente no ve hechos concretos, ve a todo el mundo peleándose, entonces dijeron: «Vamos a votar a este loco a ver si algo cambia», no importando cómo. Por desgracia, tenemos ese pensamiento y ahí está el tema: somos una sociedad que hemos aprendido un montón de cosas después de la dictadura, pero no hemos podido aplicar lo que aprendimos en mejorar nuestra sociedad.  

-¿Crees que fue un voto castigo?

-Creo que sí, ahora me da mucho miedo porque sabemos la personalidad de este muchacho y no sabemos qué puede llegar a hacer con el poder. Tengo temor de que haga cosas tremendas. Ahora, quizás eso que Milei dice que el Estado está mal, a lo mejor estoy de acuerdo, pero hay que ver de qué manera solucionarlo y mejorarlo. Igualmente, a la misma sociedad le hago una crítica, porque ponemos en los políticos la corrupción, pero nosotros como sociedad, ¿cómo somos? Vivimos pensando que todo el mundo te caga, entonces yo cago al otro antes que me caguen a mí.

Entrevista

Lorena Vega, del teatro autogestivo a la popularidad: “Siempre pensé en cambiar mi destino”

En uno de los momentos de mayor exposición de su carrera, la actriz, directora y dramaturga habla con El Argentino sobre cómo vive la popularidad, el deseo que sostuvo su recorrido y aquella certeza que apareció mucho antes: había una realidad que quería cambiar.

Publicado hace

#

A Lorena Vega todavía le resulta extraño observar lo que ocurre a su alrededor. Después de más de tres décadas de trabajo, la popularidad llegó a los 50 y, por momentos, la mira casi como si le estuviera pasando a otra persona. “Me pongo en observadora de un fenómeno que pareciera que no me pasa a mí”, cuenta.

El reconocimiento la encuentra, además, en pleno movimiento. Mientras Sottovoce la lleva a compartir escenario con Adrián Suar, Carla Peterson y Fernán Mirás, su presente se reparte entre el teatro, el cine y las series. Sin embargo, asegura que no mide este momento únicamente por la exposición.

“Lo vivo con agradecimiento, lo vivo con diversión. Hay cosas que me divierten y me sorprenden”, dice. Vega encuentra una imagen más precisa para explicar qué hace con todo lo que recibe: “Se traduce un poco en impulso, en confianza, en alegría, como si me recargara cartuchos para seguir haciendo”.

Hay una distancia enorme entre esta Lorena Vega y aquella chica que, a los 17 años, empezaba a impulsar sus propios proyectos. Y, al mismo tiempo, algo permanece intacto. Cuando se le pregunta cómo imaginaba entonces a la mujer adulta que sería, la respuesta aparece por otro lado: “Creo que siempre pensé en cambiar mi destino”.

Por qué Sottovoce llegó en el momento justo para Lorena Vega

Sottovoce aparece en medio de ese presente cargado de proyectos, pero también marca para Vega una renovación. “Yo vengo haciendo muchas obras de teatro, pero la que tiene menos tiempo ya tiene cinco años. Entonces hacía muchos años que no estrenaba algo como actriz, sí como directora. Necesitaba una renovación en ese camino, de crear algo y que pase por la instancia de darlo a luz”, explica.

La obra, que se presenta de jueves a domingo en el Teatro El Nacional, reúne a dos parejas alrededor de la venta de una propiedad y una pyme familiar. Lo que podría parecer una discusión sobre cómo repartir bienes empieza a remover pertenencias, memorias, viejos argumentos y secretos.

Para Vega, esa pequeña disputa familiar permite mirar algo bastante más amplio: “Para mí es una obra que, en esos términos micro, habla de los vínculos para después hablar en términos macro de un tipo de momento social. Cómo seguir pensando nuestro futuro, quiénes lo piensan de modo individual, quiénes tienen más consideraciones colectivas. Un poco pone en juego todo eso”.

Su personaje pertenece, además, a un universo que reconoce: popular, barrial y atravesado por una idea de comunidad. La cercanía, sin embargo, no eliminaba el desafío, ya que sostiene que “el riesgo es hacer algo cliché o estereotipado”. Y agrega: “No es el camino que me interesa. Tenía el desafío de no subestimar el personaje y hacerlo por signos ya conocidos, sino encontrarle su singularidad”.

Pero las ganas de aceptar un trabajo no siempre dependen del personaje en sí mismo, según Vega. También puede ser decisivo el lenguaje que propone una obra. En Sottovoce encontró una comedia “popular, ácida y atrevida” donde, a medida que avanza el conflicto, la superficie empieza a romperse.

“Los personajes son punzantes, se van destartalando y afeando, no solo porque se empiezan a deteriorar visualmente, sino porque empiezan a aflorar muchas miserias internas, mucha mugre”, comenta la actriz a El Argentino.

“Producir con lo que se tiene”: la escuela de la autogestión

Actuar, dirigir, escribir y motorizar sus propios proyectos no es algo nuevo para Lorena Vega. Empezó a moverse entre esos distintos roles cuando todavía era adolescente. “Desde que empecé a tener inquietudes artísticas o profesionales, siempre fui parte de procesos autogestivos. Y siempre me ubiqué en roles que motorizaban mucho esos proyectos”, recuerda.

En esa trayectoria también aparece su paso por el centro cultural que funcionaba en la fábrica IMPA, en Almagro. “Muchos artistas trabajábamos ahí en el centro cultural, dando clases o haciendo espectáculos”, cuenta. Allí, crear también suponía conseguir los recursos y tejer los vínculos necesarios para sostener cada proyecto.

“La autogestión, producir con lo que se tiene, con lo que hay, buscar ayuda, generar lazos, me parece que eso es parte de nuestra cultura, y que profundamente en el teatro independiente eso sucede. Es un poco la escuela que hacés”, cuenta.

Esa lógica también atraviesa su experiencia detrás de escena. En los últimos años sumó trabajos como guionista y codirectora, aunque Vega ubica el impulso por ocupar esos lugares mucho antes de que algunas discusiones actuales tuvieran nombre: “Yo lo entiendo así desde antes de que se nombrara, como se nombra ahora con tanta claridad, el feminismo, la paridad de género o el tema de igualar los cupos. Es algo que ya estaba en mí”.

Al hablar del lugar de las mujeres detrás de cámara, esa iniciativa adquiere también una dimensión colectiva: “Las mujeres estamos con una decisión, con una claridad sobre que si no ocupamos los espacios, no los tenemos. Con muchas historias por narrar que no fueron contadas, con mucho para decir desde nuestra perspectiva, con muchas chicas formadas en los rubros técnicos, detrás de cámara”.

El deseo y la subsistencia cuando el contexto no acompaña

La autogestión podría prestarse fácilmente a un relato romántico sobre hacer lo que uno quiere pese a cualquier dificultad. Vega pone un límite antes de llegar allí.

Consultada por El Argentino sobre qué podría decirles a los jóvenes que intentan abrirse camino en el arte en un contexto adverso, primero habla de las necesidades básicas: “Me parece que es un momento súper delicado y hay necesidades y prioridades muy fuertes que tienen que ver con sostener cuestiones básicas, como la vivienda, la alimentación, tener un techo, un espacio, poder comer y poder acceder a la educación”. Y añade: “Con mucho respeto entiendo el camino que cada uno vaya decidiendo tomar en relación a cómo subsistir”.

Recién entonces aparece el deseo. “Yo creo que la clave siempre tiene que ver con el deseo, con darle espacio a lo que nos conmueve de verdad, en lo que creemos, más allá de que el contexto sea muy adverso”. No plantea una fórmula. En su propia trayectoria, deseo y posibilidad tuvieron que encontrar muchas veces la manera de convivir.

La popularidad que llegó después de décadas de trabajo

Durante años, Vega tuvo reconocimiento dentro del teatro y del circuito cultural. La llegada a públicos más amplios ocurrió después y amplió considerablemente su visibilidad.

Hoy, lejos de preguntarse por qué no sucedió antes, confiesa a El Argentino: “Estoy segura de que no era lo mismo hace 20 años atrás que ahora, porque era más joven, porque tenía otra experiencia de vida, otro recorrido, porque no era madre, y cuando sos madre las prioridades y el foco están en otro lugar”.

La actriz asegura estar “contenta de que haya sido ahora”, porque entiende que “fue cuando tenía que ser”. Pero en sus palabras hay espacio para la reflexión: “Creo que sucedió en un momento donde uno mira la vida de otra manera, comprende… Me falta, espero, mucho recorrido más, pero es cierto que hay una experiencia de vida que es distinta a los 50 que a los 25”.

Y cuando mira mucho más atrás, hacia aquella chica que todavía no sabía cómo sería su vida adulta, retoma aquella idea de “cambiar mi destino” y explica qué significaba entonces: “Me parecía que nosotros, por ser una familia humilde, teníamos como una realidad que tenía que cambiar. Y yo creo que ese horizonte sí lo tenía, que había algo que tenía que mejorar. Pero muchas veces me parecía muy difícil eso”.

No habla entonces de fama ni de popularidad. Tampoco de llegar a un lugar preciso. “Ese era el signo general: la idea de estudiar y trabajar para cambiar un poco, para modificar mi realidad. Eso sí lo tenía claro”.

Del teatro a las series: los proyectos de Vega

Además de Sottovoce, el presente de Lorena Vega se reparte entre distintos proyectos. En septiembre se estrenó Cautiva, la serie que protagoniza junto a Carolina Kopelioff y en la que interpreta a Cecilia, la madre superiora de un convento atravesado por el abuso de poder. La ficción, de seis episodios, está disponible completa en Flow.

Lorena Vega en Cautiva

Entre sus trabajos recientes también está Lu & Pau, la película de Nicanor Loreti que se estrenó a fines de agosto y que Vega protagoniza junto a Jazmín Stuart. A ese recorrido audiovisual se suma la tercera temporada de En el barro, prevista para 2027 y con la actriz nuevamente confirmada como “La Zurda”.

La exposición en cine y televisión no la alejó del teatro. En octubre actúa en Las cautivas y La vida extraordinaria y dirige Civilización. En diciembre, además, Imprenteros, la obra documental que creó junto a sus hermanos a partir de la historia de la imprenta familiar, tendrá nuevas funciones en el Teatro Picadero.

Lorena Vega, fuera de libreto: de Cortázar y David Lynch a una buena salsa de estofado

La actriz y directora se presta al juego rápido y revela gustos, rituales, recuerdos y alguna confesión inesperada.

Un ritual antes de salir a escena: “Me pongo en posición de loto para rezar unas oraciones que pueden venir en el momento”.

Un lugar de Buenos Aires al que siempre volvés: “A Flores, mi barrio”.

Una película que verías una y otra vez: “Con ánimo de amar y El padrino”.

Un libro que te haya marcado: “Todo Cortázar. Puede ser Historias de cronopios y de famas, Último round…”.

Un aroma que te lleve a la infancia: “Una buena salsa de estofado”.

Un pequeño lujo cotidiano que no resignarías: “Soy una persona que siempre resigna lo mío primero. No me jacto de eso: tengo un problema con eso, estoy en falta”.

¿Con quién compartirías un café?: “Hubiese amado conocer a David Lynch, hablar con él, me fascina. Pero desde que hice la campaña de Hecho en Argentina para Netflix me pasó algo con Mafalda. También me gustaría estar un rato con ella. Le preguntaría si extraña a Quino”.

Un talento oculto: “En casa dicen que soy buena para cocinar con pocos ingredientes”.

Un consejo que nunca olvidaste: “Afinar mucho la escucha con lo que siento que sucede. Me lo dieron en las clases de teatro durante mi formación inicial. Sirve para actuar, pero también para la vida”.

Lo primero que hacés cuando tenés un día completamente libre: “Probablemente aprovecho para dormir, pero no me pasa mucho”.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas