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Aceiteros de Reconquista rechazan intento de Vicentín de recurrir a la «Crisis»

El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros y Desmotadores de Reconquista (SOEAD) reafirma su compromiso con los derechos laborales ante la posible solicitud de un PPC por parte de Vicentín, y promete tomar medidas gremiales para proteger los puestos de trabajo y salarios.

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El Argentino Diario-Trabajadores aceiteros-Paritarias.

Lo que tenés que saber

  • El sindicato de Reconquista se encuentra en estado de alerta tras la posibilidad de que Vicentín solicite un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC).
  • Rechazan cualquier intento de reducción salarial, despidos o modificación del Convenio Colectivo de Trabajo.
  • Critican la propuesta concursal de Vicentín y sus socios estratégicos como Bunge, Viterra y la ACA, al considerarla insostenible para los trabajadores.
  • Aseguran que la crisis de la empresa es consecuencia de su propia gestión y no de la acción de los empleados.

El SOEAD se declara en alerta

El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros y Desmotadores de Reconquista (SOEAD) expresó su rechazo ante la posibilidad de que la empresa Vicentín SAIC recurra a un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). Aunque aún no se ha formalizado dicha solicitud, el gremio informó que se encuentra en estado de alerta ante la gravedad de la situación.

Desde el sindicato, se dejó en claro que su principal objetivo será defender los derechos de los trabajadores y evitar cualquier tipo de retroceso en las condiciones laborales. «No vamos a permitir ninguna reducción salarial, ningún cambio del Convenio Colectivo de Trabajo, ningún despido ni suspensión», declararon con firmeza.

La postura del sindicato frente a la crisis

El sindicato no dudó en señalar que, en caso de que Vicentín opte por un PPC, será considerado un intento «insólito e ilegal» para eludir sus obligaciones como empleador. En este contexto, el gremio destacó que la crisis que atraviesa la empresa es resultado de «las maniobras de la empresa» y no puede ser atribuida a los trabajadores. «Si hay una crisis en Vicentin, es producto de las maniobras de la empresa y no pueden pretender responsabilizar de la misma a las y los trabajadores», subrayaron.

Además, el SOEAD mostró su desacuerdo con la propuesta concursal presentada por Vicentín junto a sus socios estratégicos como Bunge, Viterra y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Según el gremio, este plan no garantiza la continuidad de los puestos de trabajo ni una solución real para la crisis. «No ofrece garantías reales para la continuidad de lo que denominan ‘el Nodo Norte’, ni presenta un plan estratégico real para el futuro de la empresa y los puestos de trabajo», señalaron.

Medidas gremiales en defensa de los trabajadores

El sindicato confirmó que tomará todas las medidas gremiales necesarias para proteger los derechos laborales de los aceiteros. La decisión fue adoptada en asamblea por las bases del gremio, quienes votaron a favor de actuar con firmeza ante cualquier intento de recorte de los derechos conquistados. «El SOEAD Reconquista tomará todas las acciones y medidas gremiales que resulten necesarias para la defensa de los puestos de trabajo, del salario y de todos los derechos de las y los trabajadores de Vicentin», aseguraron.

Con este respaldo de las bases, el SOEAD reafirmó su postura en defensa de los obreros aceiteros, quienes se encargan de la producción y el funcionamiento de la industria, y advirtieron que no permitirán que se trate de «incrementar las ganancias de las empresas aceiteras a costa de la pérdida de derechos laborales».

Impuestos

Las PyMEs argentinas enfrentan 62 obligaciones tributarias y administrativas por año

Un relevamiento del IARAF y la CAC contabilizó 34 gravámenes y 28 regímenes de percepción, retención e información para una empresa representativa. Aunque hubo una reducción respecto del año anterior, persisten los costos administrativos y los fondos inmovilizados.

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Las pequeñas y medianas empresas argentinas deben afrontar una estructura de obligaciones que comprende impuestos nacionales, provinciales y municipales, además de distintos procedimientos administrativos. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el relevamiento de 2026 identificó 34 tributos y 28 regímenes de percepción, retención e información.

El documento, denominado Vademécum tributario argentino de PyMES 2026, citado por NA, contabiliza un total de 62 obligaciones entre gravámenes y trámites formales. Aunque las cifras muestran una reducción respecto del año anterior, el estudio advierte sobre los costos de cumplimiento y la acumulación de saldos a favor que pueden afectar los recursos de las empresas.

El informe identificó 34 tributos para las PyMEs argentinas

De acuerdo con el relevamiento del IARAF y la CAC, los tributos identificados se distribuyen entre los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal.

En el ámbito nacional se contabilizaron 16 tributos. Entre ellos figuran el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a las Ganancias para sociedades, el Impuesto al Cheque, los derechos de importación y exportación, y las contribuciones patronales.

En el nivel provincial, el estudio identificó ocho tributos. Los principales ejemplos son el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB), el Impuesto Inmobiliario provincial, el Impuesto del Automotor y el Impuesto de Sellos.

Por su parte, el ámbito municipal reúne diez tributos, entre los que se encuentran la Tasa por Inspección, Seguridad e Higiene (TISH), el Derecho de Publicidad y Propaganda y distintas tasas inmobiliarias y automotrices.

La cantidad de tributos disminuyó respecto del relevamiento anterior

El informe registró una reducción en la cantidad de tributos contemplados en comparación con el año previo: pasaron de 37 a 34.

Según el documento, la variación responde a la eliminación de los impuestos internos que gravaban los seguros y la telefonía celular, además de un cambio metodológico que excluyó la Tasa de Ocupación de Espacios Públicos por corresponder a actividades específicas.

También se redujo la cantidad de regímenes de percepción, retención e información, que pasó de 30 a 28.

Sin embargo, el estudio precisó que solo una de esas bajas representó una reducción efectiva de alcance generalizado: la eliminación del régimen vinculado al Impuesto PAIS. La otra correspondió a la supresión de un mecanismo exclusivo del sector de escribanías.

Qué empresa se tomó como referencia para calcular las obligaciones

Para elaborar el vademécum, la investigación definió un modelo de PyME constituida como sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.), con características operativas que permiten contemplar distintas obligaciones fiscales.

La empresa representativa cuenta con establecimiento propio, empleados en relación de dependencia, flota de vehículos y equipamiento tecnológico. Además, opera con cuentas bancarias, importa insumos y exporta parte de su producción.

El cálculo también considera los impuestos directos e indirectos incorporados en las facturas de servicios básicos, como electricidad, gas natural, agua, telefonía celular e internet.

De esta manera, el relevamiento contempla tanto los tributos vinculados directamente con la actividad empresarial como aquellos que inciden en los costos de funcionamiento.

Retenciones y percepciones: los costos administrativos que señala el estudio

El informe identifica dos obstáculos principales asociados a los 28 regímenes de percepción, retención e información.

El primero es la carga administrativa que deben afrontar las empresas para cumplir con presentaciones periódicas y otros procedimientos formales. Estas tareas requieren recursos operativos y exponen a las PyMEs al riesgo de sanciones o multas ante eventuales incumplimientos.

El segundo problema es la acumulación de saldos a favor, generada por la proliferación de retenciones y percepciones. Según el documento, la lentitud y la burocracia de los procedimientos de devolución dificultan la recuperación de esos fondos.

La situación puede provocar que parte de los recursos de las empresas quede inmovilizada mientras se tramitan las devoluciones correspondientes.

Los saldos a favor pueden representar fondos inmovilizados para las empresas

El vademécum advierte que los importes retenidos o percibidos en exceso pueden convertirse en un problema financiero cuando las empresas no consiguen recuperarlos con rapidez.

El informe sostiene que, ante las demoras administrativas, esos fondos inmovilizados se transforman en la práctica en un incremento encubierto de las alícuotas tributarias.

El relevamiento del IARAF y la CAC plantea así dos dimensiones de la carga que enfrentan las PyMEs argentinas: el cumplimiento de las obligaciones fiscales y administrativas, por un lado, y las dificultades para disponer de recursos propios que quedan acumulados como saldos a favor, por el otro.

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