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Alto porcentaje de trabajo no registrado en locales gastronómicos de CABA y conurbano

Los relevamientos fueron realizados en comercios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y del conurbano bonaerense, precisó hoy el organismo en un comunicado.

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La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) detectó un elevado porcentaje de trabajadoras y trabajadores no registrados, que en algunos casos alcanza a 96% del personal, durante diferentes controles de personal llevados a cabo en locales del rubro gastronómico.

Los relevamientos fueron realizados en comercios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y del conurbano bonaerense, precisó hoy el organismo en un comunicado.

En un control realizado sobre cinco locales de una cadena de panaderías con locales en partidos del conurbano bonaerense, la Dirección de los Recursos de la Seguridad Social constató que 23 de 24 trabajadoras y trabajadores relevados, 96% del total, no se encontraban registrados mientras que el restante presentaba irregularidades en su registración.

En otro operativo llevado a cabo en CABA, se controló la nómina de personal de siete sucursales de una importante cadena de milanesas durante el cual se detectó que de 63 personas relevadas, 57 de ellas presentaban inconsistencias en su registración, número que representa a 90% del total del personal.

Por último, en otra reconocida cadena de confiterías ubicadas en el microcentro porteño, se verificó que 38% de las trabajadores y trabajadores que prestaban servicios no se encontraba debidamente registrados.

En todos los casos, la AFIP determinará el pago de los aportes y contribuciones omitidos por este grupo comercial y fijará la multa correspondiente para cada uno de los contribuyentes, en la continua lucha que lleva a cabo el organismo contra el trabajo ilegal y la promoción de la inclusión social de trabajadoras y trabajadores.

La investigación tuvo su origen en una denuncia anónima ingresada a través de los canales que la AFIP pone a disposición para casos vinculados a trabajo ilegal y trata de personas (vía telefónica al 0800 999 3368 o correo electrónico a tratalaboral@afip.gob.ar).

CABA

Amenazas en escuelas: la Ciudad responde con mano dura y esquiva el debate de fondo

La ministra Mercedes Miguel reconoció que los chicos “no tienen dimensión”, pero el Gobierno refuerza medidas punitivas en lugar de invertir en prevención y acompañamiento.

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Entre el pánico y la respuesta punitiva: la Ciudad endurece el discurso ante amenazas escolares

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, buscó instalar una definición tajante frente a la ola de amenazas de tiroteos en escuelas: “no es una broma, es un delito”. La frase, repetida como mantra, marca el tono de un Gobierno que, ante un fenómeno complejo y multicausal, parece inclinarse más por la lógica punitiva que por una lectura integral del problema.

En paralelo, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció el refuerzo de protocolos que activan la intervención policial, judicial y de organismos de niñez ante cada episodio. El despliegue incluye incluso la incautación de celulares y el rastreo de conversaciones privadas de menores. La escena: chicos de 11 o 12 años bajo la lupa del sistema penal.

Criminalizar la infancia, una respuesta ligera

Miguel insistió en que los niños “no tienen dimensión” de lo que hacen. Sin embargo, esa misma afirmación entra en tensión con la decisión oficial de encuadrar sus conductas como delito. La contradicción no es menor: si no hay comprensión plena, ¿qué sentido tiene la amenaza penal como eje de la política pública?

  • Se instala la idea de “límite” desde la sanción antes que desde la pedagogía.
  • Se desplaza la responsabilidad hacia las familias y las redes sociales.
  • Se invisibiliza el rol del Estado en la prevención y el acompañamiento.

El resultado es una respuesta que corre el eje: del cuidado al castigo.

El fantasma de las redes y la coartada perfecta

La ministra apuntó contra TikTok y la viralización de desafíos como motor del fenómeno. La explicación, aunque atendible, aparece incompleta y funcional: pone el foco en plataformas globales mientras evita discutir el deterioro local del sistema educativo.

En la Ciudad, docentes vienen denunciando:

  • Falta de equipos interdisciplinarios suficientes (psicólogos, trabajadores sociales).
  • Escasa capacitación para abordar conflictos digitales y violencias emergentes.
  • Recortes presupuestarios que impactan en programas socioeducativos.

Sin esas herramientas, la escuela queda sola frente a problemáticas cada vez más complejas.

Protocolos sin comunidad

El Gobierno porteño difundió un instructivo para familias que incluye revisar mochilas, controlar celulares y denunciar al 911. La prevención queda así reducida a la vigilancia doméstica y al reflejo policial.

Pero en esa lógica se diluye algo central: la construcción de comunidad educativa. No hay mención concreta a espacios de escucha, trabajo con estudiantes, ni estrategias sostenidas de educación digital crítica.

Lo que no se dice

Mientras se multiplican las amenazas, también crece el miedo. Familias que dudan en enviar a sus hijos a la escuela y docentes que enfrentan situaciones para las que no fueron preparados. Sin embargo, el discurso oficial evita una autocrítica de fondo:

  • ¿Qué pasa con el presupuesto educativo en la Ciudad?
  • ¿Dónde están los equipos de acompañamiento permanentes?
  • ¿Qué políticas integrales se implementan más allá del protocolo reactivo?

La apelación al delito ordena el relato, pero no resuelve el problema.

Entre el control y el abandono

El mensaje final del Gobierno parece oscilar entre dos extremos: más control y menos Estado presente en lo cotidiano. Se endurecen las respuestas cuando el conflicto estalla, pero se debilitan las políticas que podrían prevenirlo.

En ese terreno, la escuela queda atrapada: exigida para contener, pero sin recursos; señalada como espacio de riesgo, pero sin respaldo suficiente.

La pregunta de fondo sigue abierta: si los chicos no dimensionan, como admite la propia ministra, ¿no debería el Estado dimensionar mejor su respuesta?

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