Industria
Peabody cerró su planta y despidió a 47 trabajadores: la desindustrialización en números
La empresa Goldmund S.A., controlante de la histórica marca de electrodomésticos, desmanteló su capacidad productiva local, trasladó maquinaria a un depósito en San Martín y derivó parte de la fabricación a Paraguay. El proceso concursal expone un pasivo de más de 39.000 millones de pesos y una caída a la mitad en la facturación.
La marca Peabody, presente en los hogares argentinos durante décadas, dejó de fabricar en el país. La empresa Goldmund S.A., que controla la firma, desmontó su planta de producción, trasladó la maquinaria a un depósito en la localidad de San Martín y reconvirtió su operación hacia un modelo puramente comercial basado en importaciones. El cierre de la etapa industrial quedó documentado en los informes de sindicatura presentados en el marco del concurso preventivo que la compañía atraviesa con un pasivo declarado superior a los 39.234 millones de pesos.
47 trabajadores menos desde la apertura del concurso
Cuando Goldmund presentó el concurso preventivo, el 20 de abril, declaró una dotación de 158 trabajadores. Lo que ocurrió en las semanas siguientes confirma un patrón de desguace laboral progresivo. En mayo se produjeron 10 bajas, principalmente de empleados vinculados a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). En junio se sumaron otras 12 desvinculaciones mediante retiros voluntarios, que implicaron un desembolso cercano a los 89 millones de pesos. Al cierre de ese período, la empresa operaba con 111 empleados, es decir, 47 puestos de trabajo menos que al inicio del proceso concursal. La sindicatura también registró que la compañía no incorporaba personal desde octubre de 2025, dato que anticipa la dirección de los hechos con varios meses de anticipación.
La producción se fue a Paraguay: entre el 30% y el 35% más barato
Antes de la apertura del concurso, Goldmund ya había iniciado el proceso de deslocalización productiva. En su presentación ante la Justicia, la empresa indicó que parte de la fabricación, en particular la línea de climatización, fue trasladada a Paraguay bajo el régimen de maquila. La justificación fue explícita: producir en ese país representa una reducción de costos de entre el 30% y el 35%, derivada de diferencias en condiciones laborales, fiscales y tributarias. La empresa declaró ante el tribunal que avanzaba hacia un modelo de importaciones porque fabricar en Argentina había dejado de ser competitivo. Lo que la presentación judicial no menciona es el costo social de esa ecuación: trabajadores argentinos que pierden su empleo para que una empresa registre mayor margen en el exterior.
Las ventas cayeron a la mitad en un mes
Los números comerciales evidencian el deterioro acelerado del negocio. En diciembre de 2025, Peabody había vendido 62.545 unidades y registrado una facturación de 3.360 millones de pesos. Pero los informes de junio reflejaron un desplome abrupto: las ventas gravadas cayeron de 2.737,8 millones de pesos en mayo a 1.324,5 millones en junio, es decir, se redujeron prácticamente a la mitad en el lapso de un mes. La propia empresa reconoció en los informes procesales que «el precio promedio de los productos se redujo a la mitad, forzado por el mercado», con impacto directo sobre la facturación. En términos operativos, durante junio los ingresos por ventas alcanzaron los 824,3 millones de pesos, mientras que los egresos treparon a 2.326,3 millones, generando un déficit operativo de 1.501,9 millones de pesos en un solo mes.
El contexto: una industria que se achica bajo el modelo libertario
El caso Peabody no es un episodio aislado. Se inscribe en un proceso más amplio de desindustrialización que el modelo económico de Javier Milei acelera mediante la apertura irrestricta de importaciones, la desregulación y la eliminación de mecanismos de protección sectorial. La lógica es conocida: cuando los costos locales, laborales, fiscales o energéticos superan los de producir en el exterior o importar directamente, las empresas cierran plantas y los trabajadores quedan afuera. Lo que varía es quién paga el costo de esa ecuación. En el caso de Goldmund, la respuesta surge de los propios informes de sindicatura: 47 familias trabajadoras, varias de ellas afiliadas a la UOM, que salieron con un retiro voluntario o sin él mientras la empresa busca reestructurar su deuda con acreedores.
Las oficinas administrativas también fueron mudadas a una nueva sede en la Ciudad de Buenos Aires, completando la reconversión de una empresa que supo fabricar en el país hacia una comercializadora de productos importados. La compañía continúa dentro del proceso concursal mientras negocia con sus acreedores y sostiene la operación con préstamos de corto plazo y descuento de cheques.
Puntos clave
- Peabody dejó de fabricar en Argentina: la maquinaria fue trasladada a un depósito en San Martín y la empresa opera hoy como comercializadora de importados.
- Goldmund S.A. redujo su plantilla de 158 a 111 empleados desde la apertura del concurso preventivo el 20 de abril: 47 puestos de trabajo menos.
- Parte de la producción fue trasladada a Paraguay bajo el régimen de maquila, con una reducción de costos declarada de entre el 30% y el 35%.
- Las ventas gravadas cayeron de 2.737 millones de pesos en mayo a 1.324 millones en junio, con un déficit operativo mensual de 1.501 millones de pesos.
- El pasivo total declarado en el concurso preventivo supera los 39.234 millones de pesos.
Economía 💲
Metalurgia: seis de cada diez máquinas paradas, el peor septiembre desde 2016
La utilización de la capacidad instalada cayó a 40,2%, el registro más bajo para un septiembre desde 2016, según ADIMRA. La actividad retrocedió 3,3% interanual y acumula una baja de 5,3% en 2026, con todos los rubros y las principales provincias en rojo.
Seis de cada diez máquinas de la industria metalúrgica argentina están paradas, y la propia cámara del sector advierte que «el escenario actual no muestra recuperación». El dato surge del último informe sectorial sobre la actividad de septiembre.
El relevamiento fue elaborado por ADIMRA, la entidad que nuclea a los industriales metalúrgicos, y muestra que la actividad del sector retrocedió 3,3% en septiembre frente al mismo mes del año pasado, aunque creció 2,5% con relación a agosto. En lo que va de 2026, la caída acumulada es de 5,3%. El uso de la capacidad instalada se hundió a 40,2%, 4,3 puntos porcentuales por debajo del nivel de septiembre de 2025. Según el informe, «este nivel configura el registro más bajo para un septiembre en la serie disponible desde 2016».
Una caída que no deja rubro en pie
Todo el entramado metalúrgico registró retrocesos interanuales en septiembre. Fundición encabezó la baja con 8,8%, seguida por Carrocerías y remolques (7,6%), Bienes de capital (4,4%), Equipamiento médico (3,3%), Maquinaria agrícola (2,5%), Equipos y aparatos eléctricos (2,3%), Autopartes (1,9%) y Otros productos de metal (1,3%).
El mapa regional tampoco ofrece excepciones: todas las principales provincias metalúrgicas tuvieron números negativos. Entre Ríos cayó 5,5%, Córdoba 4,6%, Buenos Aires 3,7%, Santa Fe 2,3% y Mendoza 1,1%.
Demanda débil, inversiones postergadas y empleo a la baja
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, afirmó que «la actividad metalúrgica continúa sin mostrar señales de recuperación». Explicó que la debilidad de la demanda, la postergación de inversiones y la menor contratación de equipos se reflejan en una utilización de la capacidad instalada de apenas 40%, lo que evidencia las dificultades que atraviesan las empresas del sector.
Las perspectivas no mejoran. Para el próximo trimestre, el 45,2% de las empresas no espera aumentar su producción, y en materia laboral el informe registra una disminución interanual de 1,9% en el nivel de empleo.
Anuncios de inversión y fábricas ociosas
Del Re puso el foco en un contraste: mientras se anuncian grandes proyectos de inversión, especialmente en energía y minería, la industria nacional exhibe una capacidad productiva que queda sin usar. «Sería un desperdicio no aprovechar estas capacidades para potenciar su desarrollo», sostuvo el dirigente, y remarcó que existen empresas, tecnología y recursos humanos preparados para integrarse a esas cadenas de valor.
El desafío, planteó, es que las nuevas inversiones no solo impulsen sectores estratégicos, sino que también traccionen a la industria nacional, multipliquen las oportunidades productivas y generen empleo de calidad en todo el país. Con seis de cada diez máquinas detenidas, la pregunta que queda abierta es si esos anuncios llegarán a los talleres y fábricas que hoy trabajan a menos de la mitad de su capacidad.
Lo que tenés que saber
- La industria metalúrgica cayó 3,3% interanual en septiembre y creció 2,5% frente a agosto, según ADIMRA.
- Acumula una baja de 5,3% en lo que va de 2026.
- El uso de la capacidad instalada fue de 40,2%, el nivel más bajo para un septiembre desde 2016.
- Todos los rubros y las cinco principales provincias metalúrgicas informadas registraron caídas.
- El 45,2% de las empresas no espera aumentar su producción el próximo trimestre y el empleo bajó 1,9% interanual.
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