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Consumo

Carne y achuras en oferta: el Mercado Central ofrece asado para 10 personas a $9.400

La propuesta, que es realizada por el Día del Trabajador, permitirá armar una parrillada con chorizos, asado, morcilla, chinchulín y pechito de cerdo a un valor de $940 por persona, según indicó la administración del mercado.

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El Mercado Central de Buenos Aires continúa con la campaña “Prendé el Fuego” y, en ocasión del Día del Ttrabajador, ofrecerá hasta mañana una promoción mediante la cual se podrá armar una parrillada completa para 10 personas a un valor promocional de $ 9.400.

La propuesta permitirá armar una parrillada con chorizos, asado, morcilla, chinchulín y pechito de cerdo a un valor de $940 por persona, según indicó la corporación administradora del mercado a través de un comunicado.

Los precios promocionales fueron fruto de “la excelente predisposición de los locales que venden carne en el predio”, según se informó.

La lista de ofertas –que permiten armar la cesta para armar el asado- incluyen: un kilo de chorizos de puro cerdo a $ 880, un kilo de morcilla a $ 600, dos kilos de chinchulín a $ 1.020, y dos kilos de pechito de cerdo a $2.400.

En el caso de preferir otros productos, el Mercado Central también ofrece sábalo entero a $ 450 por kilo y pollo entero a $ 440 por kilo.

Estos precios podrán ser encontrados en los siguientes locales adheridos de la feria minorista del mercado concentrador: Nuevo Imperio, Granja San Javier, Carnes Ar, Granja Cosenza, El Argentino y La Provisión.

También los ofrecerán La Economía, Las Glorias, Frigorífico La Peña, Carnicería Central, y Carnes Argentinas.

La Feria Minorista del Mercado Central –donde también se pueden adquirir frutas, hortalizas, productos de almacén y limpieza, entre otros productos- estará abierta este sábado y mañana domingo de 7 a 18 horas, mientras que el lunes 1 de mayo permanecerá cerrada.

El Mercado Central se ubica en la Autopista Ricchieri y Bolougne Sur Mer (Salida N° 17) en el barrio de Tapiales, en el partido bonaerense de La Matanza. Se puede arribar allí a través de las líneas de colectivo 8, 56, 86, 91, 92, 143, 162, y 298.

Por otro lado, Precios Justos también contempla descuentos en todos los cortes de las carnicerías adheridas.

Los consumidores podrán acceder a un reintegro del 10% -con un tope de $ 2.000 mensuales- de las compras que realicen con tarjeta de débito en los comercios inscriptos en el Registro de Carnicerías, ya sea a través de plásticos físicos como con código QR en billeteras digitales.

Más allá de las ofertas en el Mercado Central y de estas dos líneas de Precios Justos, también existen otras promociones bancarias para comprar carne.

Los sábados y domingos el Banco Nación ofrece un 35% de reintegro en carnicerías a través de sus tarjetas de débito y crédito; y con la billetera virtual MODO BNA+, con un tope de $ 4.000 por transacción.

En tanto, el Banco Provincia también ofrece el mismo porcentaje de reintegro en 3.800 comercios de la jurisdicción bonaerense -incluyendo carnicerías, granjas y pescaderías- a través de Cuenta DNI con un tope de $ 3.500 por transacción.

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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