Mendoza
Llamado y misterio con mujer desaparecida
Antes de dejar de tener noticias de ella, se comunicó al 911 y dijo “tener miedo” por un grupo de intrusos en su casa, donde alquilaba una vivienda al fondo. Por el caso de la desaparición de la enfermera Silvia Chávez ya hay un sospechoso detenido
«Soy una persona grande, tengo 73 años, le he alquilado al fondo de mi casa a tres personas que después terminan siendo nueve o diez. Ya estamos con el abogado para que lo saquen, pero el tipo ha venido ahora con cinco o seis personas más, están borrachos. Tengo miedo ¿Qué hago’”.
Esa fue la comunicación al 911 que mantuvo la enfermera jubilada de 73 años que es buscada intensamente desde el julio pasado en la ciudad de San Rafael, en el sur de Mendoza y por cuya desaparición hay un hombre detenido. Antes de desaparecer, le manifestó su temor a la operadora, ante una reunión que se llevaba a cabo en la vivienda que le alquilaba al ahora imputado, con quien tenía una relación conflictiva.
Por el caso, se ordenó la detención de Mauricio Albornoz, quien era el inquilino de Silvia Zulema Chávez y quedó imputado por el delito de “homicidio simple”.
En ese llamado telefónico, la enfermera hacía referencia a lo que ocurría en los fondos de su propiedad en la calle Ecuador al 1600 la ciudad mendocina de San Rafael. Es que ella vivía en una casa en el frente y le alquilaba a Albornoz una vivienda en el fondo.
Chávez le explicó durante cerca de cuatro minutos a una operadora del 911 qué era lo que ocurría en esa vivienda y dijo en varias oportunidades que “estaban haciendo lío” y que llamaba para advertir por si algo le pasaba luego.
Durante la comunicación se le preguntó el domicilio para enviar un móvil policial, pero la jubilada la interrumpe y le señala: “No quiero que se acerquen ahora a la vivienda. Solo llamo por si se arma lío, porque si (esos hombres) se van tranquilos, no hay problemas”.
Sobre esto último la operadora le pregunta: “¿Usted no quiere que vaya el móvil ahora»” y la mujer respondió: “No, porque yo lo que quiero es que sepan, por si llamo ligero y no tengo tiempo de contestar, no sé si en una de esas se levantan, vienen y se meten acá a mi casa”, a lo que se le pregunta si estaba sola en la casa y Chávez le respondió: “Sí, solita estoy”.
La comunicación continúa en otro tramo con algunos detalles sobre los ruidos que se escuchan de la juntada en la vivienda alquilada y las acciones que realiza ella para desalojarlos a los que consideró como “muy malas personas”.
Cerca del final de la llamada, Silvia Chávez le hace referencia a la operadora sobre la presencia de un auto blanco que estuvo más temprano en el cual se fueron algunos de los participantes de la juntada y más tarde volvieron con el mismo vehículo.
A continuación la operadora le pregunta a la mujer nuevamente la dirección de su vivienda – en este punto se escucha voz de lejos- y le dice a la operadora: “Corto porque ahí viene”, la operadora le dice que no le corte, porque si pasaba algo ella se iba a enterar y le vuelve a pedir el domicilio a la mujer, luego silencio.
La justicia continúa en la búsqueda de Chávez y espera el resultado de las pericias de teléfonos para determinar las últimas comunicaciones que realizó la mujer y a quiénes.
El hecho se conoció el pasado 1 de noviembre, cuatro meses después de su desaparición, cuando la ex cuñada de Chávez se presentó a una comisaria de la zona para averiguar cómo continuaba la investigación del caso y en ese entonces las autoridades dieron cuenta que no había quedado registrado ningún pedido de búsqueda de paradero sobre ella.
Ante esa situación, las autoridades policiales iniciaron una investigación administrativa para determinar si existió alguna irregularidad.
Judiciales ⚖️
Caso D’Agostino: la violación denunciada sigue sin imputación tras cinco meses
El exsubsecretario de Justicia de Alfredo Cornejo fue denunciado por abuso sexual con acceso carnal, pero solo está imputado por coacciones y tenencia de un arma de guerra. La Justicia rechazó nueve planteos de la querella y él fue visto en el aeropuerto de Mendoza.
Cinco meses después de que su expareja lo denunciara por abuso sexual con acceso carnal, el hombre que durante una década fue el operador de Alfredo Cornejo en los tribunales mendocinos sigue sin ser imputado por el delito más grave que se le atribuye. Solo carga con dos acusaciones de penas bajas, coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, que le permiten transitar el proceso en libertad y sin restricciones para moverse.
Se trata de Marcelo D’Agostino, subsecretario de Justicia de Mendoza desde la primera gestión de Cornejo en 2015, cargo que conservó durante el gobierno de Rodolfo Suarez y que retomó con el regreso del radical a la gobernación. La causa, identificada como expediente P-38.345/26, está en manos de la fiscal de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Valeria Bottini, bajo la supervisión del fiscal jefe Alejandro Iturbide.
Una denuncia de 40 carillas y una renuncia en el mismo día
La presentación judicial llegó el 10 de abril de 2026. En un escrito de 40 carillas, la denunciante acusó a D’Agostino por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y lesiones graves reiteradas, amenazas coactivas reiteradas, coacción reiterada y violencia de género en todas sus modalidades. Los hechos se enmarcan en una relación que se extendió entre 2021 y 2024, con un hostigamiento que, según la denuncia, se prolongó hasta fines de 2025.
El relato describe un patrón sostenido de control, gritos, destrucción de objetos y humillaciones, y sostiene que el funcionario utilizaba su cargo para generar temor. En cuanto al abuso sexual, la denuncia ubica uno de los hechos entre septiembre y octubre de 2023: según su testimonio, la mujer le pidió que se detuviera y él continuó. La denunciante también solicitó protección para ella y para su abogada, por el poder que el acusado ostentaba en ese momento.
Ese mismo día, D’Agostino le presentó su dimisión al gobernador. «Mi renuncia es indeclinable y voluntaria», escribió, y aseguró que su salida buscaba «garantizar la transparencia y la plena colaboración con la justicia». También anticipó su línea de defensa: «Quedará demostrada la absoluta falsedad de las acusaciones en mi contra». En su lugar asumió el dirigente radical Juan Carlos Jaliff.
El brazo judicial del cornejismo
D’Agostino no era un funcionario más. Fue el gran impulsor de las reformas judiciales de la gestión radical, el nexo con jueces y fiscales y una pieza clave en el Consejo de la Magistratura, el organismo que interviene en la selección de magistrados. Muchos de quienes hoy deben investigarlo accedieron o ascendieron en un sistema que él mismo ayudó a diseñar.
La propia estructura del Ministerio Público Fiscal lo reconoció: el procurador general, Alejandro Gullé, se inhibió de intervenir por su vínculo de larga data con el acusado, y lo mismo hizo la fiscal jefa de Violencia de Género, Laura Rouselle. En agosto, el fiscal adjunto Gustavo Pirrello rechazó el pedido de la querella para apartar a Iturbide y a Bottini, al considerar que no se había acreditado falta de objetividad.
Una imputación a la medida
El 23 de abril, tras una ratificación de la denuncia que se extendió durante horas, Bottini imputó a D’Agostino por coacciones en contexto de violencia de género y por tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra. El arma, una pistola Bersa calibre 9 milímetros con proyectiles de punta hueca, fue entregada días antes por el propio exfuncionario. Son delitos con penas de entre 2 y 4 años de prisión, que admiten una eventual condena de ejecución condicional.
D’Agostino negó todas las acusaciones y no respondió preguntas. La fiscalía descartó por el momento las lesiones leves y otros hechos por una posible prescripción, y dejó el abuso sexual en suspenso a la espera de pericias. Desde el Poder Judicial lo definieron como «una primera imputación, que podría ampliarse o variar». Desde entonces pasaron más de cinco meses y la imputación no se amplió.
En mayo, la abogada querellante, María Elena Quintero, pidió formalmente que se lo impute por abuso sexual con acceso carnal reiterado y lesiones graves dolosas agravadas, y que se dicte su prisión preventiva. Sostuvo que el testimonio de la víctima presenta coherencia, persistencia y corroboración periférica, y que condicionar el avance del proceso a pericias psicológicas previas reinstala el estereotipo de la mujer fabuladora. «Fue tratado como un delito común», cuestionó.
Nueve planteos rechazados y un aeropuerto
El 18 de septiembre, la conjueza María Jimena Pina González, del Juzgado Penal Colegiado N°1, rechazó nueve planteos de la querella. Entre ellos, el pedido de que las pericias sobre la denunciante las realicen organismos externos y no los equipos técnicos que dependen del mismo Ministerio Público cuyo titular se inhibió por amistad con el acusado. También mantuvo la incorporación, a pedido de la defensa, del historial de incidencias vecinales de la denunciante durante diecisiete años, trece de ellos anteriores a la relación investigada.
Sobre el reclamo para ampliar la imputación y detener al exfuncionario, el Juzgado consideró que la investigación no está paralizada y que ordenarle al fiscal cuándo imputar excedería el control jurisdiccional. La magistrada sí admitió que era técnicamente impreciso que un decreto fiscal encomendara a los peritos evaluar la «veracidad» del relato, y fijó un límite: los antecedentes psicológicos previos de la denunciante no pueden usarse para desacreditar su testimonio. La querella anticipó que apelará.
En paralelo, Quintero volvió a pedir la prohibición de salida del país y la retención del pasaporte, luego de que D’Agostino fuera visto el 17 de septiembre en la sala de preembarque del aeropuerto internacional El Plumerillo. El acta judicial del 23 de abril nunca fijó restricciones a su movilidad, aunque la querella las había solicitado desde el comienzo.
La vara que se aplica a otros
La paradoja no pasó inadvertida en Mendoza. Según publicó la prensa local, D’Agostino cuestionó la prisión preventiva en su propia causa, una herramienta que él mismo había impulsado endurecer desde la función pública. El funcionario que diseñó un sistema penal más duro para el resto de los mendocinos hoy transita su proceso con las garantías más amplias.
El exsubsecretario goza de la presunción de inocencia y la Justicia deberá determinar si los hechos denunciados ocurrieron. Pero la pregunta que atraviesa el expediente es otra: si una denuncia por violación contra el hombre que manejó la relación del Ejecutivo con los tribunales puede investigarse con la misma velocidad y rigor que cualquier otra. Hasta ahora, los tiempos del caso no ofrecen una respuesta tranquilizadora.
Lo que tenés que saber:
- Marcelo D’Agostino fue subsecretario de Justicia de Mendoza desde 2015 y renunció el 10 de abril de 2026, el mismo día en que su expareja lo denunció.
- La denuncia incluye abuso sexual con acceso carnal, lesiones, amenazas coactivas, coacción y violencia de género.
- Desde el 23 de abril está imputado solo por coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegítima de arma de guerra, y sigue en libertad.
- El abuso sexual continúa sin imputación, a la espera de pericias; la querella pidió ampliar los cargos y su detención.
- El 18 de septiembre una conjueza rechazó nueve planteos de la querella, que ahora pide prohibirle salir del país tras verlo en el aeropuerto.
-
Boxeo17 horasEl Roña Castro murió tras descompensarse en el Bingo de Morón: investigan las causas
-
Fútbol & Goles!18 horasMucha posesión, poco arco: por qué Boca no pudo con Vasco ni con un hombre de más
-
CABA1 díaMano dura como bandera: Jorge Macri suma 600 policías y se burla de sus críticos
-
Papa León XIV21 horasEl Gobierno sostiene el operativo por León XIV pese al diagnóstico del Papa
-
Papa León XIV22 horasLeón XIV despertó lúcido tras la cirugía y el Gobierno se aferra a la visita
-
Servicios5 díasEl Sarmiento vuelve recién el martes, el servicio estará suspendido tres días por obras
-
Alimentación1 díaLas canastas subieron 40% interanual y el salario mínimo no alcanza: los datos del INDEC que Milei no muestra
-
Gestión1 díaMasaragian, tercer titular de Discapacidad en tres semanas: un área a la deriva
