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Economía 💲

Massa, tercer jugador del peronismo y pieza clave para reorientar el rumbo económico

Al igual que Cristina Fernández, pero con su propia impronta, el presidente de la Cámara de Diputados fue crítico de la gestión de Guzmán. Ahora pareciera que es la gran figura dentro del Frente de Todos (FdT) para reorganizar el programa económico del Gobierno.

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El-Argentino-Sergio-Massa

La renuncia de Martín Guzmán al ministerio de Economía reposicionó a Sergio Massa como tercer jugador clave entre la puja de «lapiceras» y «convencimiento» del otro del presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El titular de la Cámara baja tuvo un rol clave en varios cambios en la estructura impositiva y en el tratamiento del acuerdo con el FMI en Diputados, como la iniciativa de alivio fiscal para autónomos y monotributistas, y el desacuerdo inicial con el proyecto de Guzmán para refinanciar la deuda externa el organismo multilateral.

Por otro lado, creció la preocupación de los gobernadores por la inflación, la redistribución y la coparticipación, y tomaron la iniciativa respecto a temas importantes, como son los cuestionamientos a la Corte Suprema, y frente a los fracasos del Ejecutivo, avanzaron en la presentación de varios proyectos para su reestructuración. Instancia en la que Massa también fue un jugador fundamental.

El propio Alberto Fernández le dio a Sergio Massa un protagonismo central en las últimas dos cumbres realizadas en el exterior: la Cumbre de las Américas y el G7. Fue el jefe de Estado el que decidió subirlo al avión, quizá para contrarrestar los últimos discursos de Cristina Fernández, en el aniversario de YPF y, principalmente, durante el plenario de la CTA, en medio, la crisis generada por Matías Kulfas (por el off del gasoducto Néstor Kirchner) y la convocatoria a Daniel Scioli para reemplazarlo.

La víspera del 48 aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón también estuvo marcada la tensión y las idas y vueltas, por el desabastecimiento de gasoil, por el descontento de dirigentes de movimientos populares, por los planes sociales y quién los administra. El llamado de la Mesa de Enlace a realizar un lockout el 13 de julio, entre otros temas y corridas relevantes que ocurrieron las últimas semanas.

Y como broche de oro, el discurso de Alberto en la CGT contestándole a Cristina su intervención en el plenario de la CTA, y luego ella en Ensenada respondiéndole al presidente nuevamente. Entonces, «a río revuelto ganancia de pescador», Massa se fortalece como una «tercera vía», que lentamente toma protagonismo en medio de la crisis que supone la renuncia de Guzmán y la búsqueda de su reemplazante, que incluso podría ser él mismo, como superministro de Economía, como jefe de Gabinete Económico o, directamente, en lugar de Juan Manzur como jefe de Gabinete.

Más allá de las pujas y las notorias diferencias, tanto Alberto como Cristina y toda la dirigencia del Frente de Todos coinciden en que la coalición electoral debe continuar y se tiene que institucionalizar. Ahora, con la renuncia de Guzmán, como uno de los factores más irreconciliables entre albertismo y cristinismo, es Massa quien tendrá un rol central para reencausar el rumbo político y económico del Gobierno, y buscar consenso en el peronismo.

Consumo

El consumo cayó 1,1% interanual en agosto y 0,8% desestacionalizado

El Indicador de Consumo de la CAC cayó 1,1% interanual y 0,8% frente a julio. Los patentamientos se hundieron 18,6%, el crédito a las familias retrocede y la actividad crece sin llegar a los bolsillos.

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Autos en picada y crédito en retirada: el consumo volvió a caer en agosto.

Los hogares argentinos volvieron a gastar menos. En agosto, el consumo de bienes y servicios finales cayó 1,1% en la comparación interanual y 0,8% frente a julio en la medición desestacionalizada, con lo que borró el tibio repunte del mes anterior. El dato confirma que la desaceleración de la inflación todavía no alcanza para devolverle a las familias la capacidad de compra perdida.

Las cifras surgen del Indicador de Consumo (IC) que elabora mensualmente la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), una medición que, a diferencia de otros relevamientos privados, incorpora el gasto en servicios. Según el informe, el índice se mantiene en niveles comparativamente bajos respecto de la historia reciente y se ubica un 2,1% por debajo del máximo alcanzado a comienzos de 2025.

Una inflación que baja, un bolsillo que no se recupera

En agosto los precios subieron 1,7% mensual, por debajo del 2,1% de julio, con una variación interanual del 33,5%. Desde la CAC remarcaron que la continuidad en la baja de la inflación resulta fundamental para recomponer los ingresos reales y volver a impulsar la capacidad de consumo de los hogares en los próximos meses. La entidad empresaria deposita la expectativa en el futuro, pero los números del presente muestran que los ingresos siguen corriendo detrás de los precios.

El patrón no es nuevo. En junio, el mismo indicador ya había caído 1% interanual y 1,6% frente a mayo, pese a que la inflación mensual de ese mes (1,9%) había sido la más baja desde agosto de 2025. En aquel informe, la CAC sostuvo que «la desaceleración de la inflación observada durante los últimos meses descomprime la presión sobre los ingresos reales de los hogares», aunque reconoció que el ingreso disponible retrocedía en la comparación interanual. Tres meses después, ese alivio sigue sin traducirse en changuitos más llenos.

La actividad crece, el consumo no

Uno de los datos más reveladores del informe es el desacople entre el consumo y la actividad económica general. Según la CAC, en 2024 ambas variables cayeron a la par y en 2025 acompañaron la recuperación, pero en 2026 los caminos se separaron: en junio, último dato disponible del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC, la actividad subió 2,7% interanual mientras el consumo retrocedió 1,2%.

El crecimiento que exhibe el Gobierno de Javier Milei no llega a la mesa de los hogares. Un informe del Centro de Política Argentina (CEPA), relevado por este medio, ya había advertido que los sectores ganadores del modelo (minería, hidrocarburos, intermediación financiera y agro) representan apenas el 9,2% de los puestos registrados del sector privado, mientras que construcción, industria y comercio concentran casi el 45% del empleo en blanco.

La propia CAC había aportado otra pieza de ese rompecabezas: en enero de 2026, el sector de comercio y servicios perdió 41.952 puestos de trabajo registrados respecto del mismo mes del año anterior. Una economía que crece sin generar empleo ni salario difícilmente pueda sostener el consumo.

Autos en picada y servicios que pesan cada vez más

El desglose por rubros deja un mapa elocuente. El mayor derrumbe se dio en transporte y vehículos, que cayó 11,4% interanual y restó 1,5 puntos porcentuales al índice general, arrastrado por una baja del 18,6% en el patentamiento de automóviles. Recreación y cultura retrocedió 8,2% (con un aporte negativo de 0,7 puntos) y mantuvo el desempeño irregular que arrastra en lo que va del año.

En el otro extremo, indumentaria y calzado creció 4,9% (0,3 puntos de aporte), aunque la propia CAC aclaró que el resultado estuvo favorecido por una baja base de comparación respecto de agosto de 2025. El rubro vivienda, alquileres y servicios públicos avanzó 4,8% y fue el que más sumó al índice (0,9 puntos), impulsado principalmente por un incremento en la demanda eléctrica.

Paradójicamente, uno de los rubros que empuja hacia arriba el indicador es un gasto que las familias no pueden evitar. Según datos del IIEP de la UBA y el CONICET difundidos por este medio, desde el inicio de la gestión libertaria en diciembre de 2023 la canasta de servicios públicos y transporte acumuló una suba superior al 525%, un drenaje permanente sobre el ingreso disponible para bienes básicos.

El resto de los rubros registró una caída interanual del 0,2% y, según el informe, se ubica en niveles apenas superiores a los de agosto de 2019. Buena parte de la canasta de consumo de los hogares quedó anclada en valores similares a los de hace siete años.

Consumo masivo en serrucho y crédito en retirada

En los bienes de consumo masivo, los datos de julio arrojaron una retracción interanual del 2,6%, aunque con un rebote mensual desestacionalizado del 4,2% frente a junio, un comportamiento irregular que no alcanza a revertir la tendencia de fondo.

La advertencia más preocupante del informe llega por el lado del financiamiento. Tras el marcado repunte de 2024 y 2025, durante 2026 las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios entraron en un retroceso leve pero constante. Según la CAC, esa dinámica impacta directamente sobre la demanda de bienes durables, como autos y electrodomésticos, que muestran caídas en lo que va del año. El crédito que durante dos años compensó salarios insuficientes ahora también se enfría.

La única excepción son los créditos hipotecarios, que sostienen una trayectoria ascendente pero moderada y permiten mantener los niveles de escrituración de inmuebles alcanzados en los últimos dos años. El cuadro se completa con el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella de septiembre, que este medio analizó días atrás y que también mostró un retroceso en las expectativas de los hogares.

Lo que tenés que saber:

  • El Indicador de Consumo de la CAC cayó 1,1% interanual y 0,8% desestacionalizado frente a julio.
  • La inflación de agosto fue de 1,7% mensual y 33,5% interanual.
  • En junio la actividad creció 2,7% interanual, mientras el consumo cayó 1,2%.
  • Transporte y vehículos se desplomó 11,4% por la caída del 18,6% en los patentamientos.
  • Tarjetas y préstamos personales y prendarios retroceden en 2026; solo los hipotecarios crecen.
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