Opinión
Jugador, calle y presidente
Diego Alberto Milito no es la primera vez que gana una votación en el club de sus amores. Allá por el año 2016, Racing sacaba un comunicado en su página oficial: “Será una tarde muy especial la que se viva este sábado 21 en el Cilindro.
Por Nico Lacava
El último partido de Diego Milito, en el estadio Presidente Perón, tendrá un condimento más para hacerlo inolvidable. En la previa, todos los hinchas (socios y no socios) podrán elegir qué calles cambiarán de nombre y serán reemplazados por el del ídolo y el de Roberto Perfumo. Las opciones son el tramo de la calle Italia que va de Colón hasta el Bochini o el Pasaje Deseado (que une Alsina con el Pasaje Corbatta)”.
Adivinen, ¿quién fue el más votado? Si, Milito.
Nacido en la provincia de Bs As, el 12 de junio de 1980, el «príncipe» es uno de los futbolistas más destacados en la historia reciente de Argentina. Diego fue criado en Bernal, junto a su hermano Gabriel y la pelota fue su primera amiga. El fondo de la casa de los Milito era el estadio donde cada uno de los hermanos defendía sus colores. Alguna vez Mirta Elizari, madre de los ex jugadores declaró, «Gaby es de Independiente por el abuelo, lo llevaba siempre a la cancha, desde chiquito y Diego es de Racing por el primo. La familia está dividida por Racing e Independiente. La habitación era mitad roja y mitad celeste y blanca».
El primer club que vio las gambetas y goles del delantero fue Sociedad de Fomento Viejo Bueno, de Quilmes y después llegó la oportunidad de Racing.
Milito debutó en el primer equipo a los 20 años, en 1999, contra Unión (3-3 en Santa Fe), por la 18ª fecha del torneo Apertura de ese año, bajo la dirección técnica de Gustavo Costas y Humberto Maschio. Ahí comenzó a alternar hasta que en el año 2001 llegó la consolidación y la gloria. Diego fue parte importante de ese título que cortaría 35 años de sequía.
Sus buenos rendimientos lo llevaron a Europa. Italia fue el primer destino, más precisamente el Genoa. En la temporada 2004-2005 ascendió a la Serie A y marcó dos goles en el triunfo de su equipo, que venció 3 a 2 al Venecia.
Su gran desempeño despertó el interés de varios clubes, pero fue Real Zaragoza quien se quedó con su pase. En el club aragonés Diego vivió una etapa muy productiva, llegó a una final del rey y fue de los puntos más altos de la institución. No obstante, su mejor momento llegó en el año 2009. Milito dio un nuevo paso en su carrera y fichó para uno de los clubes más importantes de Italia, el Inter de Milán, donde alcanzó el pico más alto de su carrera profesional. En la temporada 2009-2010, bajo la dirección de José Mourinho el Inter logró el triplete, consagrándose campeón de la Serie A, la Copa de Italia y obtuvo el logro más importante, la Liga de Campeones de la UEFA. En la final de la Champions de ese año, contra el Bayern Múnich, Milito fue la gran figura del encuentro marcando los dos goles, con los que su equipo se coronó campeón europeo. Ese fue sin dudas, el punto culminante de su carrera en Europa y un hito que lo catapultó a quedar en la historia del club. Continuó en el Inter hasta 2014, dejando una marca indeleble, tanto por sus logros como por su actitud profesional y su capacidad de liderazgo dentro del campo.
Sin embargo, tras una exitosa etapa europea Diego tomó la decisión de regresar a Argentina. En 2014 regresó a Racing Club, el club que lo había formado y donde dio sus primeros pasos en el fútbol profesional. La vuelta de Milito fue un acontecimiento muy esperado y emotivo para los hinchas de Racing, quienes lo recibieron con los brazos abiertos. El hijo pródigo volvió con el campeonato bajo el brazo.
Ganó el torneo Transición, fue el capitán del equipo y anotó 6 goles en 17 partidos. Único sobreviniente de la hazaña del 2001, Diego terminó de consolidarse como ídolo máximo. Aunque sus años en la institución fueron relativamente cortos, su influencia en el vestuario fue vital para que el club mantuviera un alto nivel competitivo. Supo ser un referente para los jóvenes jugadores del club, a quienes transmitió su experiencia y visión del fútbol.
Pero su historia con Racing no terminó allí. Luego de su retiro como futbolista profesional en 2016, Diego Milito decidió dar un paso más en su vinculación con el club de Avellaneda. En 2024 decidió postularse como candidato para la presidencia de Racing Club, tomando el desafío de llevar a la institución hacia una nueva era de prosperidad. Su propuesta electoral se centró en mejorar la infraestructura del club, fortalecer las divisiones inferiores y crear una unidad más sólida entre la hinchada y los socios. Se presentó con el respaldo de una carrera ejemplar, tanto dentro como fuera del campo, logrando una victoria contundente y convirtiéndose en el nuevo presidente.
Diego Milito es, sin lugar a dudas, uno de los grandes íconos del fútbol argentino. Su paso por Europa, sus logros internacionales, su regreso a Racing y ahora su rol como presidente de la institución, lo han convertido en una figura emblemática.
El tiempo dirá si su exitoso paso por el campo de juego, puede repetirse como la máxima autoridad del club de sus amores.
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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