Opinión
Antecedentes de la persecución y las tenaces resistencias de un pueblo

Por Jorge Elbaum
El fusilamiento inicial, el que marcó la atormentada historia de nuestra Patria, sucedió un 13 de diciembre de 1828 hace 194 años. En aquella ocasión Manuel Dorrego fue asesinado por haber sido electo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y haber avalado el voto popular de negros y orilleros y hacer de estos sus más fieles seguidores.
En una ocasión, en la legislatura bonaerense, cuestionó a la oligarquía y comerciantes hacendados por impedir el sufragio de los más humildes. “Los criados a sueldo, los peones jornaleros y los soldados de línea. He aquí la aristocracia del dinero –subrayó con énfasis freten a los atribulados señoritos–. Sería entonces fácil influir en las elecciones porque no es fácil influir en la generalidad de la masa, pero sí en una corta porción de capitalistas. Y hablemos claro (…) la elección sería el Banco”.
Poco tiempo después, los antecesores de Magento, Nisman, Bonadío, Mahiques, Ercolini, Luciani –con la aquiescencia de los supremos– decidieron asesinar al gobernador electo de la Provincia de Buenos Aires. En aquella oportunidad, Valentín Gómez, Salvador María del Carril, Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia, entre otros, se constituyeron en los expertos criminales de la pretendida civilización: asesinaron a varias docenas de Caudillo y completaron su trasiego con dos genocidios casi paralelos: el de la “campaña al desierto” y el ejecutado en Paraguay.
Fueron necesarias tres décadas para que Leandro N. Alem vuelva a recuperar el rojo punzó de Rosas —para amnesia de los actuales radicales cambiemitas— La persecución, entonces, fue contra la chusma Yrigoyenista, lo que le valió en 1930 la proscripción para para el Peludo. Esa criminalización continuó contra Evita, Perón y sus descamisados y se hizo brutal en los bombardeos a Plaza de Mayo y los fusilamientos de José León Suarez. La resistencia y el genocidio de los setenta sólo fueron el prólogo de este nuevo intento de borrar la historia de un pueblo.
Argentina no es muy original porque el Partido Judicial es continental: en abril de 2020 se condenó al expresidente Rafael Correa a ocho años de prisión. Dos años antes, en abril de 2018, Lula fue detenido durante 580 días antes de volver a ser electo primer mandatario.
Lo que no sabe la oligarquía—hoy financiera, trasnacional y neoliberal— es que las grandes mayorías, al igual que los grandes caudales de agua, siempre saben por dónde canalizar su oleaje. Cristina es el último capítulo de esta historia de lucha. Y no existe ni la mínima dubitación acerca de esta continuidad: su hermosa terquedad será capaz de articular esta dignidad ancestral con el colectivo de gritos del pasado.
Hay un Pueblo, ahí afuera, que dará testimonio de eso.
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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