Análisis
“Antología de la ciudad-2820: I y II” de Entre Ríos
Dos libros que merecen ser leídos por su riqueza, el trabajo de búsqueda y selección.
Por Claudia Ainchil
Con gran alegría recibí estos dos libros publicados en la provincia de Entre Ríos (Presupuesto Participativo) por Rodolfo A. García Editora, cuyo compilador es José Luis Pereyra.
El comienzo es con Fray Mocho en la Fundación de Gualeguaychú: “Cae bajo los puntos de mi pluma –hechos más para relatos de crónicas y noticias que para filigranas literarias– el nombre de aquel Gualeguaychú, pueblo de Entre Ríos, donde nacieron poetas de alto vuelo como Andrade y cantores de amor –dulces y apasionados– como Gervasio Méndez”.
La vuelta al hogar de Olegario Víctor Andrade: “Todo está como era entonces:/ La casa, la calle, el río,/ Los árboles con sus hojas,/ Y las ramas con sus nidos”.
José Luis Pereyra dice en “Poeta, dictador y realidad”: “‘Del otro lado de la reja, está la realidad; de este lado de la reja, también está la realidad. La única irreal es la reja’. Eso fue lo que dijo Francisco Paco Urondo cuando estaba preso, poco antes de desaparecer. Pero había alguien que no estaba de acuerdo con Paco: el dictador que entonces gobernaba nuestro sufrido país”.
En “Por Malvinas”, dice Ismael Pradel: “El frío parece colmar las fronteras de este páramo./ Pronto la noche mirará con sus luces/ esos rostros sin horizonte/ que emana o esconde la tierra”.
Dos libros que merecen ser leídos por su riqueza y el trabajo de búsqueda y selección. Hay poetas, ensayistas, narradores, microrrelatos, fútbol, los orígenes de la ciudad, el paisaje, el río, la vieja estación, el discurso de Luis N. Palma cuando arribó la primera locomotora a Gualeguaychú, el frigorífico, entre otros temas.
Dice Susana Bugnone en su poema “María Elena, hermana”: “Mi memoria va perdiendo/ tu rostro de niña adulta. /Te busco /en la huella pequeña que dejaste olvidada/ sobre la arena blanca de la isla,/ en el dulzor morado de siete cuchicheos/ salpicando la siesta, /en el collar de flor de paraíso,/ o en tus dientes de leche/ hincados en la pulpa del membrillo”. (A su hermana, secuestrada y desaparecida por la dictadura militar).
Carla Olivera escribe en su poema: “Mi vida es un tajo./ Un tajo entre las piernas/ un tajo en el cuello/ un tajo en el espinazo/ un tajo en la pollera/ y de la pollera al ojo/ y del ojo a la lengua/ y de la lengua al silencio./ Mi vida es un tajo a destajo./ De sangre en sangre./ Tajo y sangre para ser mujer”.

En su poema “Ni una menos”, Susana Lizzi Bertuzzi expresa: “Basta de ojeras temerosas, de labios vacilantes,/ de rodillas flojas y temblor de hombros,/ basta de huesos quebrados, de párpados violáceos./ De quemaduras de cigarrillo. De patadas en el culo basta./ Tengo la memoria flagelada de tanto femicidio”.
Jimena Arnolfi Villarraza relata: “En la orilla la ola va, viene/ y borra lo que estaba por decir./ Ahora estamos en la ribera./ Las palabras que no decimos/ se estremecen al sentirse sabidas./ A mí me pasa. A vos también”.
Pamela de Battista agrega: “Te exijo poesía/ que me saques del fondo oscuro de mí/ de detrás de tu falda de madre tierna/ y que me muestres,/ me empujes a dar la cara,/ me expongas a los ladridos callejeros,/ me devuelvas a la furia de ser mujer,/ y signo de fuego/ y cortes de una vez el hilo/ del tapiz embrionario/ en que me sumerjo”.
“Intento que los textos dialoguen entre sí”, agrega Pereyra, quien es profesor de Lengua y Literatura. En 2016 obtuvo el Premio Fray Mocho, género Ensayo, con “Vida en obra. Una Biografía de Isidoro Blaisten”. Tiene varios libros publicados.
Análisis
El Movimiento Peronista debe recuperar su mística combativa y su pulso histórico de la mano del pueblo
Nuestro proyecto peronista es social, nacional, popular y profundamente guardián de la dignidad colectiva. ¿Cómo pretender cautivar a una ciudadanía desencantada si los propios cuadros políticos carecen de una épica, de una convicción casi religiosa para movilizar a la sociedad en su propia defensa?
Por Juan Martín “Vasco” Andrés*
El mayor desafío que enfrenta el peronismo de estos últimos años no radica únicamente en su dispersión orgánica, sino en el progresivo vaciamiento de su baseemocional. En un escenario de desmotivación colectiva y confrontación sorda entre las clases sociales, la política corre el riesgo de convertirse en un mero ejercicio burocrático, muy divorciado de las pasiones que históricamente movilizaron a las mayorías.
La reconstrucción de una alternativa con vocación de poder exige comprender que la mística peronista no es un adorno folclórico ni un ejercicio de nostalgia, sino el motor indispensable para devolverle la identidad a un cuerpo electoral que hoy se percibe huérfano de futuro. Abordar este fenómeno desde la teoría electoral moderna obliga a desmitificar las viejas estructuras de aparatos partidarios.
El electorado del siglo XXI no responde a lealtades dogmáticas ni a mandatos hereditarios; se mueve por estímulos emocionales, narrativas de cambio y una profunda necesidad de pertenencia. Desde esta perspectiva, una fuerza política desmotivada resulta invisible para el votante independiente, que además tiene una mirada secuestrada por los medios de comunicación.
Una mirada que asocia al peronismo con incapacidad para gestionar el futuro, cuando la Historia demuestra todo lo contrario. Si hay algo que ha sabido hacer el peronismo, es enfrentar los desafíos sociales con éxito y solidez. Y esa mirada mediática, espuria y pensada para los intereses de las minorías, no puede afectar a un movimiento histórico, fuerte y transversal como siempre fue el peronismo. Los peronistas debemos, por fin, comprender que la mística es el alma, la potencia invisible que humaniza el proyecto técnico.Nuestro proyecto peronista es social, nacional, popular y profundamente guardián de la dignidad colectiva.
¿Cómo pretender cautivar a una ciudadanía desencantada si los propios cuadros políticos carecen de una épica, de una convicción casi religiosa para movilizar a la sociedad en su propia defensa?
La recuperación del entusiasmo no es un capricho ideológico, sino una condición de supervivencia soberana en un electorado fragmentado, invadido por ideas extrañas y mentiras estructurales. Esta revitalización espiritual –sí, dije bien, “espiritual”– es el que debe recuperar el peronismo para adquirir un sentido humanitariofrente al brutal disciplinamiento social que impone el actual modelo de Javier Milei dirigido desde Washington y –novedad de los tiempos actuales– desde el sionismo israelí.
A través del abandono y destrucción del Estado y la precarización de las condiciones materiales de vida, llegamos a este escenario, en donde la urgencia del hambre y la carencia de los hogares son acuciantes. Y ya sabemos que ambos operan como mecanismos de control y desarticulación de los lazos comunitarios.
El sociólogo francés Pierre Bourdieu acuñó el concepto de «precarización» para describir cómo la inestabilidad económica permanente destruye la capacidad de las personas para proyectar el futuro, sumergiéndolas en un estado de mera supervivencia que anula la acción colectiva. Ante esta doctrina del shock, del aplastamiento social sin paliativos, elperonismo debe ser el antídoto, la vacuna que devuelva la esperanza.
Pero para que esta mística adquiera entidad real, necesitamos recuperar la calle como el espacio primordial de la acción popular. En las últimas décadas, la política digital tendió a recluir el debate en las redes sociales, un territorio controlado por algoritmos que promueven la polarización pasiva y el aislamiento.
Sin embargo, la historia de los movimientos sociales de América Latina demuestra que los verdaderos cambios se consolidaron cuando las bases sociales ocuparon el espacio público. La calle no debe entenderse bajo una lógica de confrontación violenta, sino como el lugar natural y democrático por excelencia. Un espacio geográfico en donde poder expresar el sufrimiento, las demandas y la bronca frente a la injusticia total.
Recuperar el espacio público significa romper el aislamiento que impone el actual modelo socioeconómico, permitiendo que la mística vuelva a convertirse en una experiencia viva y comunitaria.

Compañer os: la propia historia del siglo XX nos da algunas pistas en dos procesos históricos que ilustran con precisión la reconfiguración identitaria que hoy necesita el peronismo. En Gran Bretaña y tras una década de hegemonía conservadora, el Partido Laborista (social y popular como el peronismo) se encontraba doctrinariamente desdibujado en 1945. La mística se recuperó cuando el liderazgo de ClementAttlee abandonó las discusiones burocráticas y manifestóuna épica colectiva resumida en el lema “Enfrentemos el futuro”. No en casualidad que el compañero Axel también haya denominado a su nueva propuesta Movimiento por el Derecho al Futuro (MDF). Porque aquí estamos hablando de eso: del futuro que nos quieren quitar.
¿Qué sucedió allí?… Los laboristas no apelaron a la nostalgia, sino a una nueva narrativa y una nueva praxis: la reconstrucción de una Gran Bretaña solidaria a través de la creación del Estado de Bienestar y el Servicio Nacional de Salud (NHS). Este proceso demostró cómo la mística se regenera cuando las demandas materiales de una población precarizada se transforman en un proyecto de dignidad nacional. Ese simple cambio de pensamiento, de impulso espiritual colectivo logró desplazar al mismísimo Winston Churchill del poder. También Milei puede quedar fuera de juego si los peronistas nos reponemos y nos enfocados en nuestra esencia. Y estoy seguro que así será.
Otro caso histórico más cercano fue el reordenamiento del Frente Amplio Uruguayo post-dictadura (1989-1994).Tras los años de proscripción, persecución y el posterior desencanto de la transición democrática inicial, los segmentos populares uruguayos enfrentaban una profunda fragmentación y crisis de representatividad. El quiebre doctrinal se superó mediante una doble estrategia: la postulación de liderazgos con fuerte anclaje técnico y de gestión local —como Tabaré Vázquez en la Intendencia de Montevideo— combinada con la reactivación de los «comités de base». Estos comités devolvieron la política al espacio público, vecinal y cotidiano. La mística no se recuperó desde los laboratorios de comunicación, sino mediante la reconstrucción horizontal del tejido comunitario en las calles, permitiendo que un electorado desmotivado volviera a sentirse coprotagonista de una alternativa real de poder que culminaría años más tarde en la presidencia.
Entonces… Recuperemos nuestra mística peronista y,más temprano que tarde, veremos recuperada nuestra Nación Argentina del saqueo, la entrega y el hambre estructural que nos afecta a todos y todas. Peronistas o no.
* Juan Martín «Vasco» Andrés es el delegado regional de la CGT Regional Mercedes-Navarro y San Andrés de Giles, además de ser el referente local de AEFIP (Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos). Precandidato a intendente de Mercedes en 2027.
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