Análisis
Globos chinos
“Lxs trabajadorxs tenemos la fuerza para controlar la calle, una mujer como bandera, una agenda soberana defensiva y ofensiva, organización y experiencia. Falta la sintesis política. Eso requiere grandeza, humildad y reconocimiento”: la columna de Gustavo Zapata.
Por Gustavo Zapata*
En el continente se define si avanza el reparto poder mundial (multipolaridad) o se impone el imperio. Esto nos compromete por querer ser parte del bloque BRICS y jugar en ligas mayores.
En el Océano Pacífico los norteamericanos intentan frenar como sea el crecimiento imparable de China. Los gobiernos occidentales se sometieron a la jefatura política del complejo militar industrial y su necesidad de proteger ganancias, construyendo tanques, aviones y misiles para que los usen aquellos que se animen a enfrentarse a los rusos. Hay importantes indicios de que llegaron al terrorismo contra el caño de gas subacuático Nordstream 2, camino que daba fuerza a una alianza posible entre la locomotora industrial alemana y el gas ruso. Esto es un caso para declarar guerras y solo la inconmensurable paciencia de Putin y Xi Jinging contiene la desaparición de la especie.
No hay globos chinos o invasión ovni que pueda ocultar la peligrosidad de las provocaciones norteamericanas.
Alemania perdió el rumbo. Los gobiernos de Francia e Inglaterra prefieren gastar presupuestos para seguir armando ucranianos que beneficiar a sus pueblos. Las movilizaciones crecerán y no hay otra respuesta que la represión ante la bronca de lxs trabajadorxs. Tal como se preveía hace un año, la guerra la pagarían los pueblos.
En América Latina, Perú es lugar en el que la fuerza popular expresa su oposición al golpe institucional de la derecha. La experiencia de tomar las calles y rutas puede solidificarse en la emergencia de una nueva conducción que sea más fuerte que Castillo y debata una agenda constitucional a favor de los de abajo.
Brasil sale con determinación de un intento de puscht fascista…organizado desde Miami y apoyado con la inacción de muchos uniformados con responsabilidad politica. Pero esto no es la República del Weimar y Bolsonaro no es Adolfo. Tienen enfrente a un lider socialdemócrata con amplia experiencia sindical, capaz de abrazarse a su pueblo y dar batalla con la ley en la mano y la voluntad combativa.
Nuestros medios nada dicen de la derrota del experimento Guaidó, intento de gobierno paralelo pro norteamericano en Venezuela, del acercamiento interesado pero en aumento, desde la necesidad de combustible con el ex “dictador”, ahora reconocido presidente legal de incuestionable respaldo social.
Nuestro gobierno propició la reunión de 33 países en la CELAC y empezó los pininos de la discusión por monedas alternativas de intercambio con nuestro principal socio comercial, Brasil. La coyuntura es buena y si retenemos el gobierno habrá herramientas para desatar el bimonetarismo que denunció con precisión nuestra estadista más avezada.
La derecha local se destroza en operaciones de inteligencia, filtraciones de espionajes cruzados, extorsiones a cielo abierto… a falta de bases que movilizar en debates internos. Disputan la piel de un oso que aseguran ya muerto y comprado.
Luego de probar con el fusilamiento mediático y la tercerización de un femi-magnicidio en vivo y en directo, ahora buscan generar pánico entre los socios y desatar todos los infiernos económicos. Preparan el escenario para la salvaja de medidas antipopulares a sangre y fuego: descontrol a sus negociados, destruir el sistema de derechos laborales con la eliminación del sindicalismo resistente (el paraíso de Qatar sin gremios…), privatización del sistema jubilatorio, cárcel/muerte/exilio (el cohete a la Luna) para los opositores…una agenda de caricias significativas al pueblo que les permita hacerse con la reserva de petróleo, litio, gas ya entubado, agua y absoluta renta agropecuaria para las firmas/familias/grupos mafiosos que ya controlan medios, campo, finanzas, comercio exterior, sistema de justicia, redes…El negocio cierra.
Pero hay un factor incontrolable. Se mostró en agosto del 2022, con medio millón de trabajadorxs ocupadxs y desocupadxs en la calle. En setiembre cuando intentaron matar a Cristina, con millones dispuestos a poner el cuerpo. Se verá este 24 de marzo, cuando nos hagamos cargo una vez más de la memoria y la democracia.
Ellos hablan de república y la subvierten con grupitos financiados de gritones “libertarios” (qué diría el sabio Osvaldo Bayer….), copitos y carpinteros amateurs, quemabarbijos, terraplanistas, linchadores mediáticos, mercenarios terroristas con micrófono. La desprecian desde sus diputadxs de haren privado y visitantes con tour pago a mansiones mal habidas de viejos piratas para conspirar. Sus declaraciones altisonantes anunciando esta vez si, más rápido, con metra…lo mismo que hicieron con empleados uniformados una y otra vez desde 1955.
Lxs trabajadorxs tenemos la fuerza para controlar la calle, una mujer como bandera, una agenda soberana defensiva y ofensiva, organización y experiencia. Falta la sintesis política. Eso requiere grandeza, humildad y reconocimiento de lo que puede aportar y debe hacer cada unx para que el Frente gane más tiempo y mejore la puntería.
*Gustavo Zapata es secretario general de la CTA MHI (Morón, Hurlingham e Ituzaingó).
Análisis
Litio: el mundo nos necesita atentos
La energía del ion litio está presente en todas partes, por lo que este elemento dejó de ser un simple insumo químico para pasar a ser un recurso que disputan las grandes potencias. Hoy en día, este mismo se encuentra en el centro de una de las principales confrontaciones geopolíticas a nivel global.
Por Lucía Buzzalino
Según la U.S. Geological Survey (2026), Argentina dispone alrededor de 4,4 millones de toneladas de reservas y cerca de 28 millones de toneladas de recursos identificados, una de las dotaciones más grandes del planeta. Además, nuestro país es el quinto productor mundial de lito detrás de Australia, Chile, China y Zimbabue.
Aproximadamente el 20% de los recursos mundiales se concentra en la región de La Puna (provincia de Jujuy, norte de San Juan, Salta y Catamarca). El litio se extrae principalmente de los salares, los más importantes que son Olaroz y Cauchari, Centenario-Ratones y Hombre Muerto, los cuales se encuentran en nuestro suelo.
Los mayores inversores argentinos son canadienses, norteamericanos, chinos y australianos. En el país, según datos de la Secretaría de Minería de la Nación, se cuenta con 64 proyectos de litio en distintas etapas de avance, 61 de ellos se ubica en el noroeste, mientras que los 3 restantes se reparten entre San Juan, Neuquén y Río Negro (donde la exploración del recurso es todavía incipiente).
Cinco se encuentran en construcción y solo siete están en producción. Los demás permanecen en distintas etapas de exploración y evaluación, es decir, todavía no generan producción comercial. Cuando se observa quiénes son esas pocas mineras, los nombres se repiten.
De los doce que producen o construyen, casi todos responden a dos tipos de capital: Por un lado, el gigante anglo-australiano Río Tinto, que después de comprar Arcadium pasó a controlar Fénix, Olaroz, Sal de Vida y el Salar del Rincón.
Por otro, los grupos chinos, que entre Ganfeng, Zijin, Tsingshan y Revotech están presentes en cinco de los emprendimientos más avanzados del país. Argentina, que en el conteo general figuraba con nueve proyectos y parecía jugar de igual a igual, desaparece de este recorte, porque ninguno de esos nueve llegó siquiera a la construcción y todos siguen en exploración, repartidos por la periferia del mapa.
Con esto podemos observar claramente que los proyectos más avanzados están mayoritariamente bajo control de grandes grupos extranjeros y que la actividad local sigue concentrada en la extracción y el procesamiento inicial del mineral. Esto ayuda a explicar por qué el crecimiento de la producción no se traduce necesariamente en una mejora equivalente de la posición Argentina dentro de la cadena global.

Para comprender esto último, es necesario entender la diferencia entre recurso, reserva y producción: el recurso es la cantidad de litio identificada mediante estudios geológicos, perforaciones y análisis técnicos. Este indica potencial, no la viabilidad. La reserva es la porción del recurso, que ha demostrado ser económica, técnica y ambientalmente viable de extraer. Requiere estudios de prefactibilidad o factibilidad, análisis de costos, precios, metalurgia e infraestructura.
La producción es el volumen de litio efectivamente extraído y procesado en un período (generalmente anual), depende de que existan proyectos operativos, plantas de procesamiento y condiciones económicas favorables.
En resumen, los recursos indican la escala del litio identificado; las reservas señalan qué parte cuenta con respaldo técnico y económico suficiente; y la producción muestra cuánto llegó a obtenerse en un período. Las reservas se convierten en recursos cuando los factores modificadores (precio del litio, costos operativos, recuperación metalúrgica, permisos, infraestructura, factores ambientales y sociales) no producen pérdida sino ganancia.
Por lo cual el país puede tener muchos recursos y reservas, pero poca producción si no tiene capacidad industrial instalada. Entender los tres conceptos por separado ayuda a comprender mejor el lugar que ocupa el país y el recorrido pendiente de sus proyectos.
Según el Reporte de Recursos y Reservas Minerales en Argentina publicado por la Secretaría de Minería en febrero de 2026, el país cuenta con 216,32 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) en recursos. De ese total, 165,56 millones corresponden a recursos medidos e indicados y 50,76 millones a inferidos. 22,99 millones de toneladas de LCE se deducen en reservas.
Es decir, la diferencia respecto del volumen de recursos muestra que buena parte del litio identificado todavía depende del avance de los estudios y de la aplicación de los factores técnicos y económicos. La forma más clara de verlo es evaluando un proyecto local con la lectura del informe NI 43-101 o JORC. Este permite distinguir recursos de reserva, revisar los presupuestos de precio y verificar quién firma como persona calificada. Esa lectura es la que separa una oportunidad sólida de una expectativa sin sustento.
Argentina toma un lugar estratégico en el mercado geopolítico por sus recursos. Y allí es donde entra en juego el interés de China y Estados Unidos. Se genera una disputa por el acceso a este mineral porque se entiende como necesario para una industria crucial: la de la tecnología. Particularmente el presidente de turno, Javier Milei, impulsa un acercamiento con Donald Trump.
El Gobierno Argentino considera a Estados Unidos como un socio estratégico y busca profundizar los vínculos económicos, financieros y políticos. Por esta razón en 2024 se firma un pacto denominado Pacto de Mayo. Su décimo artículo decreta “La apertura al comercio internacional, de manera tal que Argentina vuelva a ser protagonista del mercado global”.
Esta apertura con EEUU implicaría una serie de cambios significativos en la política comercial, que tiempo después, veríamos reflejado en la reducción o eliminación de aranceles, la consolidación de condiciones preferenciales y la creación de cupos específicos. Una vez más, Argentina buscando complacer pedidos externos, y no ante un demandante casual.
El interés estadounidense, además, tiene una dimensión geopolítica implícita: reducir vulnerabilidades frente a China en cadenas de suministro consideradas estratégicas. Argentina busca relacionarse simultáneamente con las dos potencias que compiten entre sí y ahí es cuando aparece una gran disyuntiva.
Veamos el rol de cada potencia para comprender.
Por un lado, nuestro país accedió a ratificar el Acuerdo de Reconversión y Transformación Industrial (ARTI) copara aprobar regulaciones robustas en materia tecnológica. Esto define las listas de productos que pierden sus barreras fronterizas. Argentina define un arancel cero para una lista de 1.675 posiciones arancelarias (descritas en el Anexo 2ª del acuerdo), con beneficios para productos manufacturados y agroindustriales en el mercado estadounidense. A su vez, se otorga arancel cero para 221 productos de EEUU (Anexo 1), principalmente maquinaria, bienes de capital y autopartes. Esto comenzaría a generar una presión competitiva directa sobre la industria local en los sectores liberados.
Por otro lado, se decide firmar un memorando de entendimiento (MoU) con Corea del Sur que pondría de manifiesto una estrategia internacional contra China. La competencia entre Seúl y Pekín, en el escenario argentino, se visualizará en el proyecto Sal de Oro.
Pero Julio Theaux alerta también acerca de la presencia de los conglomerados chinos: Ganfeng, Zijin y Tsingshan, que poseen un control vertical sobre múltiples salares activos en el país. Por ende, el Memorando de Entendimiento (MoU) para la Cooperación en Minerales Críticos firmado por Argentina y Corea del Sur, presenta desafíos no sólo para el potencial propio, sino para la soberanía de los recursos y la necesidad de desarrollar capacidad tecnológica y productiva.
En cuanto a China, concentra cerca del 80% de la capacidad mundial de fabricación de baterías. Sus empresas CATL y BYD son líderes del sector. En 2025 poseían conjuntamente el 55,6% del mercado mundial de baterías para vehículos eléctricos. Al ser el litio la materia prima de estas, Argentina pasa a ser un foco importante. Entonces, su táctica sería procesar el mineral ajeno, explotar el propio, comprar proyectos en el triángulo vía Ganfeng y Tianqi y cerrar la canilla al resto. Restringiendo así la exportación de su tecnología de refinado para, inevitable y deliberadamente, monopolizar el mercado.
Este documento tiene como fin poder comprender índices y bases para generar una opinión crítica. Todo esto basado en evidencia para poder afrontar un tema tan relevante como lo es la disputa por el poder global. Porque de esto se trata este informe, de una disputa geopolítica de escala planetaria. La información plasmada es simplemente una ínfima parte de la enorme realidad que representa hoy el litio en el mundo. No solo es la necesidad de un recurso para favorecer el ingreso económico y desarrollo laboral, sino que constituye una la lucha por llegar a liderar el mercado y las decisiones de los demás territorios Y como si eso no fuera suficiente, aparece la posición y el discurso implícito (pero evidente) de las demás potencias, para reducir nuestro grado de autonomía.
Es vital ser responsables y estar atentos. Prestar atención. Cuestionarnos. Intentar entender si vienen por un acuerdo sobre la industrialización del litio o si vienen por nuestras tierras, por nosotros. La negociación y el intercambio jamás será condenado, pero sí lo será el abuso del poder y la puesta en venta de la patria. La importancia de diferenciar el progreso, de ser sometidos o de ser dependientes. Estando en un ranking de recursos, que la producción solo quede en manos extranjeras, dejando cualquier tipo de cuidado de nuestro país en manos de autoridades externas, debería ser considerado como un hecho punible. Y mucho más si esa autoridad externa no tiene interés en preservar nuestra tierra, sino solamente la necesidad de explotarla. La necesidad de generar ganancia y tener un único control sobre la economía y el poder político.
Por esto, es importante el incentivo del interés colectivo. Comprender qué está pasando fuera de las fronteras, para así, disipar la rivalidad constante que hay dentro de los límites del país. Borrar las fronteras que se siembran dentro, para preguntarnos qué está pasando fuera. Amigarnos con el hecho de querer ver que nos están haciendo, y quienes son los que realmente vienen a apropiarse de nuestro lugar. Preguntarnos un poco más qué le pasará a quien vive cerca de un salar que está siendo explotado y no a las máquinas ostentosas y prometedoras de las potencias que juran favorecernos.
Una Argentina que tiene todo para progresar, necesita también de una argentina liderada por alguien que quiera llevar a cabo ese proceso, y donde sea posible quedarse.
Bibliografía
● Litio, cobre y geopolítica: cómo la Argentina se convirtió en una pieza clave para Estados Unidos en su disputa con China – Infobae
● El friendshoring es una práctica comercial que implica trasladar las cadenas de suministro a países considerados aliados políticos y económicos. Este enfoque busca reducir riesgos geopolíticos y asegurar el abastecimiento
● El acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) con Estados Unidos y sus efectos en las regiones argentinas – Novedades Económicas
● El acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) con Estados Unidos y sus efectos en las regiones argentinas – Novedades Económicas
● Minerales estratégicos: por qué el litio y las tierras raras están en el centro de la disputa global – Noticias de Mendoza – Memo
● Corea del Sur vs. China: La tensa disputa por el litio en Argentina
● Recurso, reserva y producción: las tres cifras del litio que suelen confundirse – Litio Argentina
● Recursos, reservas y NI 43-101: cómo se mide el litio bajo tierra · LitioHoy
● Agua muerta: el litio en la Argentina
● Soberanos.org
● Litio Argentina – Desarrollo Económico, Medio Ambiente y Comunidades
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