Análisis
Argentina: circo mediático, colapso económico, ¿y después?
Urge la apelación a la memoria histórica de un pueblo que ha sabido enfrentar a sus verdugos y la capacidad de interpretar el nuevo tiempo.
Por Emilia Trabucco y Raúl Dellatorre*
El gobierno de Javier Milei y su equipo económico sigue preocupado por la falta de dólares en las reservas internacionales del Banco Central y por lograr la esperada “estabilidad” que no llega. Avanza la brutal transferencia de ingresos desde los bolsillos de las clases trabajadoras a los sectores concentrados, pero no sin tensiones. La espectacularización de la novela plagada de internas en La Libertad Avanza son el reflejo de la descomposición de la política y de las tensiones que no logran resolver, frente a las presiones que llegan principalmente de los actores financieros especulativos, insaciables cuando de maximizar sus ganancias se trata.
El veto total firmado por el presidente (en acuerdo con Mauricio Macri) a la Ley de Movilidad Jubilatoria llegó en la noche del viernes 30, a pesar de haber sido aprobada por amplia mayoría en el Congreso, con una antesala de represión por parte de las fuerzas de seguridad contra los y las jubiladas -principal variable de ajuste del gobierno- que se concentraron para protestar.
El argumento del Ejecutivo para arremeter nuevamente contra los jubilados es no alterar la balanza fiscal, uno de los principales objetivos del plan de gobierno, donde claramente no todos pierden. La baja del Impuesto País anunciado para septiembre y la regulación del capítulo del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) trae importantes beneficios para los que siempre ganan en la Patria Financiera.
La reglamentación del RIGI abrirá las puertas al festín de importaciones que ya estaba previsto -solo a la espera de las ventajas-, con algunas ampliaciones que seguramente traerá controversias judiciales, ya que la reglamentación fue más allá de la Ley, extendiendo los beneficios a sectores que no estaban estipulados, como las empresas proveedoras de las entidades que realizan grandes inversiones, pago de deudas y otras operaciones que no figuran en el texto original. Los beneficios tienen que ver con maximización de ganancias, ya que por ejemplo, dichas empresas no estarán alcanzadas por las restricciones relacionadas con el cepo cambiario.
El otro factor es la baja de 10 puntos del Impuesto País (de 17,5 a 7,5 puntos) a partir de septiembre sobre algunas importaciones y operaciones de pagos en el exterior, con la promesa de Luis Caputo, ministro de Economía, de llevarlo a cero. El tercer factor a tener en cuenta, que apunta en el mismo sentido, es la resolución de la secretaría de Industria por la cual se abaratan y se facilitan trámites de importación de acero, algunos derivados y otros insumos industriales, como parte del plan de desregulación encabezado por Federico Sturzzenegger.
Los primeros que festejaron esta medida fueron los dueños de la industria automotriz, ya que las importaciones provienen de sus propias casas matrices en el exterior, por lo que las importaciones son operaciones intrafirmas. Si se suman la baja del Impuesto País, la regulación del RIGI y la resolución sobre facilidades para importar, en septiembre se espera una ola de importaciones y pagos al exterior, ya que muchas operaciones venían demoradas a la espera de los beneficios.
Esta situación se da en medio de una crisis externa espectacular, producto de la falta de dólares en las reservas internacionales, ya que no llegan los préstamos, ni las esperadas inversiones desde el exterior, ni la liquidación por exportaciones. En este marco, las medidas anunciadas sólo profundizarán la crisis en curso, y dichos anuncios formarían parte de un intento desesperado del gobierno de generar “confianza” para lograr las inversiones que lo saquen de la encrucijada.
Este es el drama de fondo en el que cabalga el gobierno, y que debería ocupar el centro del debate político. En cambio, el aparato mediático reproduce y presenta una espectacularización de los conflictos políticos en el seno de La Libertad Avanza, con capítulos que incluyen disputas con la vicepresidenta y expulsión de diputados, que nada tiene que ver con los problemas reales de la economía y la política argentina.
Un informe de economistas bonaerenses de Unión por la Patria encabezado por Roberto Feletti alerta por una «Doble D: devaluación y default» (28 de agosto de 2024). Señala que a 8 meses del inicio de gobierno, se evidencia un programa de reformas estructurales y un plan de estabilización de emergencia a corto plazo. Con el plan de reformas pudieron avanzar, ya que lograron aprobar los grandes paquetes de leyes con poca resistencia, sin embargo, la estabilidad tarda en llegar y la gobernabilidad, también.
El “Pacto de Mayo”, firmado por la mayoría de los gobernadores, no surtió los efectos esperados por Milei: siguen sin resolverse la aprobación de préstamos y el cumplimiento de las expectativas del Fondo Monetario Internacional, a pesar de los desesperados esfuerzos, como lo fue el movimiento del oro nacional al exterior como garantía.
Este es un escenario de crisis externa por falta de dólares, donde las salidas posibles son la entrada en default por la deuda o ceder ante las presiones de los sectores que quieren la devaluación de la moneda nacional, medida resistida por el gobierno ya que dinamitaría su plan de estabilidad económica.
Este escenario de crisis, sumado a una profunda recesión económica, un supuesto triunfo con la baja de la inflación – basada en la destrucción del mercado interno- es de alguna forma comparable a la crisis de la convertibilidad de diciembre 2001, precedida por crisis de deuda con el FMI, cuatro años de recesión con depresión económica y deflación (caída de precios por caída del consumo y de la actividad industrial). Hay dos elementos que diferencian la crisis de Domingo Cavallo y de Milei-Caputo: por un lado, Cavallo tenía fondos por la ola de privatizaciones de las empresas estatales y tenía crédito externo, y por otro, aquella crisis que duró 4 años hoy se profundiza semana a semana, lo que determina un panorama altamente riesgoso.
Esto determina los graves problemas que el gobierno enfrenta por los vencimientos de compromisos de deuda, que se agudizarán en el primer semestre de 2025, sumado a las presiones devaluatorias que ponen en riesgo el plan de estabilización. Esta es la situación real del gobierno, a pesar de sus intentos de mostrarse exitoso.
Las tensiones provenientes del empresariado se evidenciaron en la encuesta de IDEA: 9 de cada 10 empresarios evalúan positivamente el rumbo del gobierno, pero advierten -con su conocido modo extorsivo- que hasta que no se levante el cepo (las restricciones cambiarias), las inversiones no van a llegar. En otras palabras, hasta que no llegue la devaluación: levantar el cepo sin dólares para sostenerlo, significa una suba del dólar imposible de controlar por parte del gobierno.
Todos estos factores se combinan para determinar un colapso económico y político que transcurre a una velocidad inusitada. La falta de debate sobre los problemas de fondo, dificulta principalmente la posibilidad de articular una respuesta política desde el campo popular ante un plan económico donde el gobierno está decidido a ceder a las presiones de los grupos especuladores para hacer pagar los costos a las grandes mayorías trabajadoras.
La pregunta es: ¿qué viene después del colapso?. Las medidas económicas del gobierno apuntan a dejar tierra arrasada para los sectores que se benefician de la especulación financiera, fronteras nacionales afuera, buscando convertir al país en un paraíso fiscal. Los buitres hoy se disfrazan de magnates tecnológicos y reciben a todo el arco de la dirigencia política (desde Rodrigo de Loredo, pasando por Schiaretti hasta Mayra Mendoza) seduciendolos en sus oficinas de Silicon Valley, con ayuda de la Fundación Universitaria del Río de La Plata, conducida por Quintana, secretario de la Fundación Pensar, consejero del Consejo de la Magistratura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ex funcionario de Macri.
Las consecuencias inmediatas de estas medidas, con la apertura indiscriminada de importaciones, tienen que ver con la destrucción del entramado de pequeñas empresas (pymes) que son las principales contratantes de trabajadores (el 80% de la mano de obra) y con la retirada de las grandes transnacionales, que prefieren importar sus productos más baratos desde el exterior, en vez de asentarse en el país y contratar trabajadores, lo que consideran “costo laboral” en sus balances de ganancias.
Diez mil empresas cerraron en 7 meses, y entre noviembre de 2023 y mayo de 2024, la cantidad de empleadores se redujo en 9972, con el 99,5% de los cierres afectando a empresas de menos de 500 trabajadores (CEPA, 2024). Ya se perdieron 265.308 puestos de trabajo y se espera que esta situación se agrave. Para los y las que aún sostienen sus puestos laborales, viene la reglamentación del capítulo laboral de la Ley Bases anunciada por Sturzenegger, lo que supone la destrucción absoluta de la legislación que protege los derechos laborales conquistados históricamente.
A ello se agrega el anuncio de Caputo de volver a aumentar en septiembre las tarifas de la luz y el gas, además de las prepagas, combustibles, colegios privados y aguas, con un sólo objetivo: que vía quita de subsidios, les argentines paguen más en su boleta y así compensar lo que el Estado pierde tras la decisión de bajar 10 puntos el Impuesto País. Es decir, se liberó de un costo alto a empresarios que importaban y ese vacío recaudatorio se cubrirá con el gobierno de Javier Milei gastando menos en subsidios y pasándole un costo tarifario directo a los y las usuarias.
Un 70% de niñeces y 7 millones de jubilades bajo la línea de la pobreza completan un escenario desolador, mientras el gobierno de Milei, en alianza con Macri, avanza con su intención de intervenir los sindicatos, arma causas judiciales a referentes sociales, allana comedores comunitarios y busca que las Fuerzas Armadas intervengan en conflictos internos bajo la figura de “combate al terrorismo”, en una clara estrategia de criminalización de la política popular y la pobreza.
Los tiempos y la gravedad de la crisis se aceleran en una época con elementos inéditos, lo que parece dificultar la rearticulación de una fuerza política con capacidad de oponerse al plan criminal del entramado de ultraderecha que conduce hoy los destinos de millones de argentinos y argentinas. Urge así la apelación a la memoria histórica de un pueblo que ha sabido enfrentar a sus verdugos y la capacidad de interpretar el nuevo tiempo, siempre y cuando la dirigencia deje de buscar parecerse más a sus enemigos que a su propios representados.
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Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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